He aquì la 4º parte!! Finalmente, está me ha costado más, porque no tenía una ideal inical, en la próxima veréis, la voy a liar, pero a lo bestia!! xD Como siempre, espero vuestros comentarios y que os guste mucho :D

Y finalmente, sino contábamos a Jazzy, que de hecho dentro de un rato ella también estaría durmiendo como su hermano, Justin y yo estabamos solos... Eso no era algo que precisamente me pusiera tranquila.                                  
Justin me sonrió ligeramente, por un segundo creí que me había vuelto a leer la mente. De hecho, Justin parecía incómodo de repente, como si se hubiera percatado de lo mismo que yo.                                                                                    
-Bueno, si no te importa,...-comenzó a decir mientras volvía a sentarse en el sofá. Reinició de nuevo la partida, le miré realmente incrédula.                                
-¿De verdad te vas a pasar toda la noche jugando a la Xbox? ¿En serio? -le pregunté con Jazzy aún en mis brazos, la cual estaba jugando con mi pelo tranquilamente.                                                                                                                      
-No, claro que no -dijo él con un fingido tono herido- Llegado un momento, pensaba irme a dormir.                                                                                                                 
-Serás tonto,... -murmuré, se rió, por lo que me escuchó- y como tu hermano es tonto, nosotras solas nos vamos a ir a prepararnos la cena, ¿de acuerdo?                                                                                                                                  
-Yo quiero tortilas -Jazzy sonrió y me pidió que la bajara. Soltó a Derek en la mesita pequeña del salón y salió corriendo hacia la cocina.                                        
-No pienses que te voy a hacer la cena por tu cara bonita -le informé antes de seguir a la niña. La cual ya se estaba intentando sentar en la silla, le eché una mano y la acomodé al asiento.                                                                                        
-Te voy a hacer una tortilla buenísima -le dije mientras comenzaba a sacar los platos de la encimera y los huevos de la nevera.                                                                 
-Pero a Justin no -canturreó Jazzy.                                                                                                           
-Exacto, a tu hermano no...                                                                                                                    
-¡Vale, de acuerdo, ya voy yo a hacerme la cena! -oí como se quejaba desde el salón, después apareció en la cocina resignado, observó mi expresión divertida- Es que no me gusta que Jazzy tenga una mala impresión de mí, y yo también se hacerme la comida, no sé si te acuerdas,...                                                                                                                           
-Me acuerdo de tu dotes culinarias, es por eso que me preocupa que te hagas tú solo la comida -le recordé conteniendo una sonrisa, mientras batía los huevos.                                                                                                                           
-La última vez quemó la pisa -recordó Jazzy, ahí no pude contenerme y me eché a reír. Justin miró a su hermana con una mueca por un segundo, después me miró y sonrió.                                                                                  
-Vale, lo admito, no se me da muy bien. ¿Qué tengo que hacer para que en vez de dos tortillas, sean tres? -apoyó los codos en la mesa de la cocina y me miró inocentemente alzando las cejas. Le miré detenidamente, se divertía jugando conmigo de ese modo, se lo notaba.                                             
-De acuerdo, te haré una. Pero me debes un favor -me miró divertido, pero me asintió sin pensarselo. O tenía mucha hambre o no le importaba lo que yo le pudiera pedir en un futuro.                                                                           
Mientras cocinaba, Justin cogió a la niña y se la sentó en su regazo. Pensé sin remedio en como sería Justin cuando fuera padre, como serían sus hijos,... bueno, probablemente sería su mujer quién alimentará a los niños, eso era lo único que tenía por seguro.                                                     
Justin comenzó a cantarle a Jazzy una canción, todo por distraerla. Era un buen hermano, de eso no tenía duda. Rápidamente me di cuenta de que la canción era Hero y me sorprendió el hecho de que no cantará una canción que fuera suya.                                                                                           
-¿Desde cuando cantas ese tipo de cosas? -le pregunté cuando acabó y mientras echaba el aceite en la sartén.                                                                   
 -Probablemente será desde que esta niña está enganchada al canal de Disney Channel -comentó mientras hacía cosquillas a Jazzy, la cual se reía sin parar.                                                                                                                         Cenamos los tres juntos, sin más discursiones. Para sorpresa mía, Justin no puso queja alguna de la comida. Y mucho menos su hermana que se comió su parte en tiempo record, la niña no tardó en bostezar y pedirme que la acompañara a la cama.                                                                                             
-Ya la llevó yo, tú mejor ve a ponerte el pijama -dijo Justin mientras sacaba a Jazzy de la silla y esta se acomodaba en su hombro.                                
-¿Pijama?¿Qué pijama? -me quedé en shock por unos segundos.                           
-¿Cómo que qué pijama? Mamá me dijo que te ibas a quedar aquí a dormir y además ya es muy tarde -miré de reojo él reloj de la cocina, las 23:30...                                                                                                                                    
-No he traído pijama -murmuré realmente avergonzada de no haber caído en la cuenta de que mi madre también habría esperado que me quedará allí a dormir, de todos modos, ya lo había hecho antes.                     
-Bueno, siempre podrías optar por... -observó mi expresión de advertencia antes de continuar- iba a decir que te puedo buscar aunque sea una sudadera, eres una mal pensada.                                                                                                           
-Yo no soy mal pensada, tú en cambio sí -miré a la niña que estaba en sus brazos- Y lleva a Jazzy arriba de una vez, ya se ha quedado durmiendo.                                                                                                                             Volvió al rato con una sudadera en las manos y con el pijama puesto. Era un conjunto sencillo de pantalones grises y una camiseta negra con el logotipo de Supra.                                                                                                              
-¿Donde han quedado los pijamas de Spiderman? -le pregunté mientras cogía la sudadera. Oí su risa mientras entraba en el baño y me ponía la sudadera. Era de un color azul claro, con el logotipo de los lakers, parecía ser antigua, pero pese a eso me cubría hasta casi más de medio muslo y me sobraba media manga. Salí del baño más avergonzada que antes, Justin volvía a estar sentando en el sofá, esta vez mirando la MTV, estaban dando el vídeo de Girls run the world, evidentemente, Justin, a su manera volvía a estar embobado, por lo que no prestó atención a mi atuendo. Sentí sin pecatarme los celos a los que él se había referido cuando yo había estado viendo a Johnny. Y no pude evitar pensar que sentiría al ver a Selena.                                                                                                               
Me senté a su lado en el sofá en silencio, ni me miró, probablemente tendría que esperar a que Beyoncé desapareciera de la pantalla para que me dirigiera de vuelta la palabra.                                                                                       
-Parece que tus gustos tampoco han cambiado -comenté de manera distraída, creyendo que no me escucharía.                                                                   
Rápidamente me echó una mirada de arriba a abajo, supe que me había sonrojado hasta la punta del pelo, cuando se quedó un buen rato mirando mis piernas. Era plenamente consciente de que Justin, como todos, era un adolescente con las hormonas revolucionadas, todos lo eramos.                                                                                                                                    
 -Creo que no -sonrió y se mordió el labio- Te sienta muy bien mi sudadera.                                                                                                                                 
Me eché un rápido reojo, no entendí que me podía ver en aquel momento, sin contar la parte de pierna que la sudadera dejaba al descubierto, parecía que tenía quince kilos más.                                                             
-¿Bromeas? Si parezco un saco de patatas -le dije mientras daba vueltas a un hilo suelto de la colcha del sofá.                                                                                 
-Pues debo confensarte que me vuelven loco las patatas -comentó mientras me acercaba a él por la cintura y me abrazaba como a un osito de peluche.                                                                                                                                
-¿Justin?¿qué haces? -me quedé sorprendida, ya que en mi mente solo se repetía la frase: solo amigos, solo amigos, solo amigos,...                                            -
-Me quiero quedar un rato más aquí contigo, viendo la tele, nada más, pero como antes de que me marchará,...