Bajo las estrellas.
 Capitulo 2.- El bosque infinito - Parte ll.
Jorge y yo nos pusimos a buscarla como locos, gritábamos y ella no respondía. 
Ya empezaba a anochecer y el buscaba entre los pinos y yo mientras recorría los senderos para ver si en lo que se escondía no se cayó o le había pasado algo. De repente vi pasar algo muy rápido arriba de mí pero no me percate de que era. Seguí buscando a Isis, de repente vi algo destellante a lo lejos, brillaba demasiado, tenía unos brillos que ni yo mismo podría describir, así que fui rápidamente a ver qué pasaba pero silenciosamente para que no se asustara el objeto que estuviera ahí. Abrí poco a poco los arbustos y me encontré a Isis en el suelo. Le pregunte que si había visto aquellos brillos y se quedo viéndome. Le pregunte que si tenía algo que contarme, ella me dijo que si pero que no se lo dijera a nadie.  
Ella me dijo:
-Soy un hada, solo en este bosque lo puedo ser. Por favor mantén este secreto guardado más que tu más grande secreto.
Yo me quede asombrado. No sabía si salir corriendo de ahí o solamente esperar a que Jorge regresara e inventarle que Isis se había perdido admirando el lago. Le susurre al oído que siempre estaría en las buenas y en las malas con ella, nunca la abandonaría aunque fuera otro ser mágico que a mí no me gustara.
 Por un amigo se hace todo- le dije.
Salimos al sendero y Jorge estaba sentado y con la cara mirando hacia la tierra. Le dije:
-Hey Jorge, he encontrado a Isis, estaba recogiendo unas flores.
De repente mi madre me llama a mi teléfono móvil y me pregunta:
-No vengas a casa, las cosas no andan bien. 
Yo preocupado le pregunte:
-Mamá que pasa!? 
Ella respiraba muy rápido, se oyó que el teléfono había caído al suelo y gritaba demasiado fuerte. Le dije a Isis y a Jorge que había problemas en mi casa y que si me podrían acompañar para que no me perdiera en el bosque ya que era la primera vez que yo iba.
Caminamos hacia mi casa y de repente veo a Rosderly, una amiga de la infancia.
 Nos conocimos desde que teníamos seis años, actualmente tengo 16. La abrace y se las presente a Jorge e Isis, ella también se había acabado de mudar. No sabía si quedarme con mi amiga de la infancia o ir a ver qué pasaba en mi casa. 
Decidí ir a mi casa, me despedí de todos y todos nos dimos un abrazo grupal. 
Camine rápidamente hacia mi casa y la puerta estaba abierta, vidrios rotos en el suelo y sangre. 
Todo se ponía muy raro, encontré a mi madre, mi padre y mi hermano amarrados de las manos y los ojos cubiertos con un pañuelo.