...Cinco días antes...
Felicidad, paracía vivir en una burbuja repleta de felicidad. No quería pedir nada más o tener nada más pues tenía miedo de que algo más sobrecargara la burbuja, y esta se rompiera.                                                         
Continuaba enamorada de mi primer amor y ese amor era correspondido; era todo lo que necesitaba.                                                                  
Tachaba los días del calendario con un entusiasmo exagerado; deseaba realmente que el mundo se parara y me dejara continuar para siempre junto a Justin. Pero había un problema, al que probablemente ninguna adolescente tenía que enfrentarse; un problema que podía ser capaz de acabar con todo.                                                                                                             El mundo.                                                                                                                                          
Porque realmente Justin estaba metido en una vida que implicaba que todo el mundo estaba metido en la suya. No podía dar más de tres pasos sin que la gente se entarara de todo lo que hacía. Vivía rodeado con la presión de ser juzgado por cada elección que efectuaba en su vida. Y el problema de todo esto era que no tenía ni idea de como iba a influir su elección con respecto a mí.                                                                                                            
No me importaba lo que pensara la gente sobre mí; no me importaba que la gente dudara de mis sentimientos por él, podrían pensar lo que quisieran,... Pero también podía influenciar a su carrera.                               
Él adoraba lo que hacía y con cada relación se jugaba la aceptación o rechazo de sus fans, se jugaba demasiado... como para que a mí no me preocupara.                                                                                                                            
-¿Desde cuando te gusta tanto la comida de México? -le pregunté mientras se terminaba un burrito completo; parecía un niño, realmente contento solo por tener un plato lleno de comida para deborar.                      
-Es lo que mejor se te queda de los países, la comida -me comentó riéndose.                                                                                                                                       
-Pensaba que nunca tenías tiempo para probar la distinta comida de los países y que siempre comías del McDonnalds -le aseguré con el ceño fruncido y él me sonrió ante mi expresión.                                                                    
-Y es verdad, solo puedo probarla de casualidad en algunos países. Y sí, ya lo sé, no te gusta que coma allí -me dijo ligeramente orgulloso de haberse acordado de ese detalle. Mientras me hablaba cogí la servilleta que tenía más a mano y le limpié la boca, exactamente como un niño pequeño, me reí ante su comentario.                                                                       
-Eso no es verdad, no me molesta exactamente que comas allí, sino que tengas que hacerlo tan a menudo; aunque supongo que es otra de las cosas obligatorias en lo de ser un personaje conocido,...                                            
-¿Te preocupa algo? -me preguntó Justin sin rodeos antes de que yo soltará mi refresco.                                                                                                               
Nos encontrabamos en un pequeño y nuevo restaurante que estaba a poco más de tres calles del Teatro Avon, había sido yo quién se lo había sugerido. Y evidentemente no estabamos solos, Kenny se encontraba de espaldas a nuestro pequeño reservado, seguramente preocupado en su propio almuerzo. Habíamos tenido suerte de que solo hubiera venido él, pues Pattie había insisido hasta más no poder sobre que nos llevaramos por lo menos a dos personas más. Pero la cuestión era precisamente esa, que nosotros no queríamos llamar la atención.                                                         
-Si te soy sincera, muchas cosas -le confesé mirando a nuestro alrededor; gracias a dios el restaurante no estaba muy lleno; solo había una pareja de ancianos dos filas más allá de nosotros y un chico con pinta de universitario tecleando en su portátil totalmente centrado.                                
Me cogió de la mano por encima de la mesa, ese suave tacto ya era especial para mí, tanto que ni siquiera la pareja o el chico hubieran sido capaces de apreciarlo en el caso de que hubieran estado pendientes de nosotros, que no lo estaban.                                                                                                                            
-Cuentámelo, por favor -me pidió, por una vez sin sonreír, y yo lo hice, probablemente porque parecía que se lo tomaba en serio, probablemente porque le hubiera dado todo lo que me hubiera pedido.                     
-Me preocupa como pueda afectar todo esto a tu mundo en Atlanta. Tarde o temprano, esto explotará a los ojos de todas tus fans, a los ojos de la prensa. Yo no sé como es ese mundo, Justin, no lo conozco al mismo nivel que tú; pero estoy segura de que no es bueno tener que compartir cada cosa con ellos. Y todo eso sin contar con el hecho de que todavía no has arreglado las cosas con "tu verdadera novia",...                               
-Tú eres mi verdadera novia -me contradijo con voz dulce, y yo le sonreí muy consciente de que sabía lo que le quería decir.                                                        
-No para la prensa, Justin. Ellos están deseando verte agarrando la mano de Selena en cualquier sitio; después de todo el tiempo que le han costado aceptar lo vuestro, ¿como crees que verán que la dejes por mí? -le susurré sin ninguna necesidad, nadie más nos escuchaba.                                      
-Me estás pidiendo que continue con Selena,... ¿esto va en serio, Caitlin? -me preguntó con el ceño fruncido por la confusión, y no me extrañó.                  
-No seas bobo, evidentemente que no quiero que estés con ella. Pero no quiero que nada de lo nuestro estropeé tu carrera.                                                     
-Cathy, entiende esto solo, nunca te voy a dejar marchar otra vez; ni siquiera aunque tú quieras,...                                                                                                      
-¿Recuerdas la canción que me compusiste? Lo que me acabas de decir no es jugar limpio,... -le recordé haciendole referencia a Never let you go.                                                                                                                                           
-Nunca dije que fuera a hacerlo,... -me dijo con voz firme ante de apretar con fuerza mi mano- Cathy, acabaré con todo esto cuando vuelva a Los Angeles. Romperé con Selena lo más rápido posible y llevaremos la vida más normal que podamos. Además, mis fans me quieren ver féliz y tú me haces féliz de verdad,...                                                                                             
-Gracias -me acerqué a él y le besé notando el sabor de la comida en sus labios, sonreí animada, quitandole imporatancia a mis preocupaciones- Anda, termina de comer y vayamos a dar una vuelta.                                                       Paseamos por los alrededores poco tiempo después cogidos de la mano, como una pareja normal si no contabamos con que Kenny nos seguía. Volvimos a la casa de Justin incluso para dar un paseo con su hermana pequeña, a la cual llevaba días sin ver. Todo ello en una perfecta normalidad.
Justin volvió a Los Angeles al día siguiente; a terminar con asuntos de su nuevo disco y además con Selena. Incluso me llegó a pedir que le acompañara pues ya no tenía clases. Pero preferí quedarme en casa, pues pasara lo que pasara tenía claro que ella no me querría ver rondando por ahí.              
                                                                                                                                  
 -¡Caitlin, despierta, y pon la MTV Magazine, corre! -me gritó Ashley a la mañana siguiente nada más cogerle el teléfono. Yo le hice caso y encendí la televisión dispuesta a ver lo que ella quería.                                            
Pero realmente desearía no haberlo visto.                                                                                 
Imágenes de Selena con Justin en la playa de Long Beach, abrazándose, besándose; de nuevo, juntos.

CONTINUARÁ...