CAPITULO NUEVE, 
1/3 maratón.

"L'amour" París no es una ciudad donde todo es color rosa.


Capitulo Nueve.

Estoy a punto de acostarme, miro por la ventana la gente pasear ¿a esta hora un día de semana? Sacudo mi cabeza, eso no interesa. Apoyo todo el peso de mi cuerpo en la cama y dejo a mi mente divagar en lo que fue de mí día…

*
—¿Así que yo te importo? —pregunté como quien quiere la cosa, para que vuelva a repetírmelo. 
—¿Quieres que te lo repita no es así? —Harry rió y tomó mi mano izquierda, fuimos caminando así, de la mano el resto de manzanas que quedaban del barrio de los chicos. —Sabes Zoey, no entiendo porque me gustas, si, te lo estoy diciendo, y no sé por que, probablemente los chicos hayan puesto algo en mi bebido o no sé, simplemente tengo ganas de decírtelo. Pero no lo entiendo, es decir, eres diferente a todas las chicas con las que eh salido, no me malinterpretes, ¿esta bien? Eres diferente, pero diferente en buena manera, y… no sé, yo, quizá…
—Toma aire Harry—reí un poco ante el nerviosismo y el suyo. Dijo el monologo sin tomar un gota de aire todo de corrido.
—Lo siento es que…
—También me gustas Harry… pero no quiero apurar nada. —sentía a mi estomago rugir de ansiedad… ¿o eran esas llamadas mariposas de las que todo el mundo habla?
—Tampoco yo… pero, no sería apurarnos cierto? Por que, de todos modos te conozco hace como tres semanas y…
—¿A que quieres llegar Hazza? — nos detuvimos frente a un parque, en unos bancos, me senté y lo esperé a mi lado. Tomo su asiento y volvió a tomarme de la mano se dio vuelta y me miró a los ojos, su mirada me sonrojaba, bajé la vista.
—Mírame por favor Zoey, sino dices nada es como estar clavándome cuchillas en la espalada.
—¿Qué quieres que diga Harry? 
—Nada.
—¿Qué quieres que haga, entonces?
—Mírame, por favor. —levanté la vista, la suya brillaba. ¿Por qué? Su mano fue directo a mi clavícula y atrajo mi cara más cerca de la suya. 
Me besó.
Bueno si, nos estábamos besando.
Sus labios eran suaves, de hecho no eran como cualquier otros labios que haya probado, de todos modos no es que hubiera besado a demasiados chicos. Se movían algo nerviosos sobre los míos que estaban en igualdad de condiciones. De un momento a otro, no era un beso de principiantes, no se sentía como nuestro primer beso, era algo más… ¿pasional? Entreabrí mi boca y el pudo pasar su lengua. Era un minibatalla de amor –sonó cursi lo sé- yo no pensaba perder y el tampoco. 
Sus manos bajaron a mi cintura, y las mías en cambio subieron a su pelo ¡su pelo! Ese que siempre amaba tocar-las pocas veces que podía- ese que me encantaba enredar con mis dedos. 
La falta de oxigeno ya se hacía notoria y en pocos segundos ambos íbamos a tener que separarnos. ¿Pero que iba a decirle yo ahora? 
ZOE STONE NO SE ENAMORA DE RICOS.
No podía hacer nada con Harry, quizá un beso no le haga mal a nadie, ¡pero no podía permitirme seguir con aquello!
 De ninguna manera podía permitirme seguir con aquello, ¿Qué diría mi abuela? ¡Oh Dios mi abuela! 
Llegaba a tardar un poco más, y mi abuela me calcinaría viva. 
—Se-se hace tarde—traté de decir entre besos. Harry negó con la cabeza. —En-enceriooo—largué una risilla y él también.
¿Por qué los momentos que en un futuro son los que más duelen, fueron los que en un pasado, más disfrutaste? 
Se separó y me miró a los ojos.
—Eso quería que hagas.
—Bueno, hubieras empezado diciendolo. —me reí y me paré del banco. 
—Será bueno recordarmelo la proxima vez. ¿A su casa princesa?
—¿Me habla a mi?
—¿Ve otra princesa por aquí?
—De hecho no veo ninguna.
—Tú eres mi princesa.
Algo se removió en mi estomago, y me forcé a sonreír. Las cosas si estaban yendo rápido. Y yo no quería. No había tenido muchas experiencias en el amor, solo una y duró dos meses, pero dos meses que bastaron para jugar y romper mi corazón. ¿Y esto? ¿Sería este el comienzo de un final triste? ¿O me estaba equivocando? 
Zoe Stone no se equivoca, bueno si, si se equivoca. ¡Soy humana! 
No hablamos de cosas serías por el resto del camino, solo eran vagas conversaciones para llenar el espacio y no ir en silencio. Como siempre, llegamos a mi lugar de mentiras. La casita celeste, que de momento no tengo ni idea de quien es, estaba con todas sus luces apagadas. ¿Qué pasara si un día Harry descubre mi mentira sin que yo la haya dicho antes? ¡Moriría! Tenía que arreglar aquello y pronto.
—Bueno, creo que te dejo acá.
—Si, acá. —señale la casa algo nerviosa.
Se me acercó y deposito un suave beso en mis labios, nada como el de hoy. Muy diferente, un beso que dice ‘nos vemos pronto’. 
Más pronto de lo que sería saludable para mi corazón.
—Nos vemos mañana. —dijo.
—Nos vemos mañana. —le aseguro. — Creo que… entro por la ventana trasera, así no despierto a mi abuela…—mentí, con una punzada de culpabilidad en el pecho. ¡Ni si quiera sabia si la casa tenía o no ventana trasera!
Una vez que Harry se fue, salí de pequeño patio de la casa. Me sentía tan mal por mentirle. ¿Pero que otra cosa podía hacer? ¡El mal ya estaba hecho! Tendría que decírselo en algún momento… ¿o no? Fui hacia mi casa a paso de tortuga, no tenía ganas de llegar y enfrentarme con la abuela. ¡No quería! 

—¿¡Où étiez-vous!? — gritó mi abuela cuando puse un pie en mi casa. —¡Jamais disparaître comme ça!—
—¡NO GRITES! — enfurecí. — ¡No hace falta que grites! 
—¿¡Que no hace falta!? — mi abuela gritó, pero tosió un poco. Su estado no era el mejor, es decir, era mi abuela, pero… tenía sus años. Sesenta y seis, para ser exactos. —¿Dónde estabas? ¿Con ese tal Harry no es cierto? ¿Ese que te invitó a la fiesta que no te dejé ir?
¿Cómo mi abuela sabía eso?
—¡No estuve en ningún lugar malo abuela! ¡No hice nada malo!
—Claro, obviamente para ti no es hacer algo malo. 
Me dirigí a mi cuarto pero me tomó de brazo.
—No vas a ningún lado niñita, hay que hablar.


ahora les publico el diez, y el once ♥

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