And I don't care, if I don't get anything
All I need is you here right now
And I'm sorry if I hurt you
But I know that all I want is you  (...)
I can't do this on my own
I've changed my ways
Keep running back and forth again
I'm here to stay
El tacto de la colcha me recibió cuando me tendió con cuidado en mi cama. No habíamos tardado ni dos segundos en darnos cuenta de que no podíamos continuar estando en la cocina sin que alguién acabara por descubrirnos. Y no era algo que quisieramos, precisamente.
Aquel momento fue muy distinto a la primera vez que lo habíamos hecho. En parte, todo parecía haber cambiado, y en parte todo parecía igual. Era el mismo Justin, era la misma yo. Pero mis sentimentos por él habían cambiado notablemente desde aquella vez; y debía asumir, muy a mi pesar de que realmente se le notaba la experiencia que había obtenido a lo largo de todo ese tiempo...Aunque, pese a todo, hubo un instante en el que cortó uno de nuestros besos, me miró directamente a los ojos, y me dí cuenta de que algo realmente no había cambiado absolutamente nada...
Cuando unos débiles rayos del sol se colaron a través de mi ventana y dieron en mi rostro, pestañeé sin poderlo evitar. La visión que obtuve no se pudo comparar con nada; Justin de pie, a unos pasos de la cama, poniéndose con cuidado los pantalones. Tenía el pelo muy despeinado, las comisuras de los labios ligeramente elevadas; y no recordaba haberlo visto nunca así de guapo.        
-Hola -murmuré con un deje somnoliento aún sin moverme, me encontraba aovillada en las sabanas, muy calentita, la almohada aún tenía la colonia de Justin impregnada en ella, por lo que realmente estaba muy cómoda.                                                                                                                        Me miró sorprendido de que al fin estuviera despierta, pero me sonrió con rápidez. Se acercó a la cama, se apoyó con la rodilla; y me besó con suavidad la frente, sus labios se tornaron ligeramente fríos en mi cuerpo.                                                                                                  -Hola, preciosa -me saludó, apartándome el pelo de la cara. 
-Antes era guapa, y ahora preciosa, uauh; esto me gusta, voy subiendo de nivel -sonreí mientras él cogía la camiseta y se la ponía rápidamente. Hice pucheros sin ni siquiera darme cuenta- ¿te vas ya?                                                                                                     
Me volvió a mirar, pero esta vez con una sonrisa triste.                                            
-Ya lo sé,... lo siento, Cait. Pero sería raro que los chicos se despertaran y no me encontraran ahí,...Ya ha sido mucha suerte que me haya conseguido despertar tan temprano,...                                                                                                              Miré de reojo mientras me hablaba, al reloj de mi mesita de noche. 5:45 AM. Tenía razón, teniendo en cuenta lo mucho que dormía, casi había sido un milagro que se hubiera despertado a esas horas. Aunque realmente en ese momento eso me daba igual.                                                                                                                  -Pero,...Tú mismo lo has dicho, son los chicos, no se levantaran hasta por lo menos pasadas las diez,... -me quejé yo levantandome y quedando sentada en la cama.
-Pero cariño, si yo me vuelvo a dormir, no tengo muy claro a que hora me despertaré,... -objetó él mientras volvía a sentarse a mi lado en la cama.                                                                                                                                             Me acerqué a él para volver a rozar sus labios con los míos; e incluso noté su nítida sonrisa en nuestro beso.                                                                 
-Me debes un favor, ¿recuerdas? Además, no tenemos porque dormir -refucté arremetiendo de nuevo contra el borde de su camiseta dispuesta a todo si me ponía algún tipo de resistencia. Pero aquello no ocurrío, se dejo quitar de nuevo la prenda, y se volvió a acomodar encima de mí, para su sorpresa me las apañé para dar la vuelta y acabar yo encima de él-No siempre tienes porque ser tú, ¿sabes?                                                        
La segunda vez que volví a abrír los ojos, fue porque Strikie se había despertado y me estaba lamiéndo la cara, Justin no estaba allí conmigo. Volví a mirar el reloj para darme cuenta de que eran casi las diez de la mañana.                                                                                                                  Saqué toda la fuerza de voluntad que tenía y me levanté, dejando atrás el sueño, 8el calor, y el olor de Justin abandonando la cama.                                                                              
Me duché y me pusé unos shorts vauqueros oscuros, una fina camiseta de manga corta azul y unas converse del mismo color. Mi pelo, habitualmente de un liso envidiable; tenía hoy un ligerísimo ondulado que rara vez le había visto de manera natural.
Bajé al piso de abajo oyéndo el inconfundible sonido de jaleo en la cocina, propio de un montón de chicos rondando por allí. La cocina, conectada al salón; me permitió observar como mamá tenía que travar con todos los chicos intentando hacerse un desayuno, y como Chris y Justin continuaban durmiendo en las camas-colchonetas que habían preparado en el salón. El rostro de Justin lucía tan en paz y tan relajado que no pude evitar sonreír.                                                                                           -Caitlin, cariño, que alegría verte. Y que suerte has tenido, tú que has podido dormir en condiciones.  He pasado prácticamente toda la noche en la habitación de al lado, para comprobar que no les ocurría nada,... -y papá se encontraba en esos momentos visitando a los abuelos, era por eso que nadie nos había molestado anoche a Justin y a mí.                                                                    -Sí, digamos que todos hemos tenido una noche inmemorable -le dije mientras volvía a coger el bol que dejé la noche anterior. Ryan me miró realmente extrañado- Mamá, tengo que contarte una cosa,...                                                                                                 
-¿Sí? -preguntó mientras sacaba un par de tostadas de la tostadora.                                                                                                -Verás. Anoche cogí una pequeña gatita; la encontré cuando pasabamos al lado de la tienda de mascotas; regalaban una camada, y me dió mucha cosa no traerme a alguno -mamá me miró extrañada, como si no encajara en que momento había entrado yo al gato, sonreí- Cameron lo estuvo cuidando un poco de tiempo antes de traermelo ayer por la noche, era un poco tarde,...
Con eso parecío conformarse, ya que sonrió y me pasó el pan que quedaba y la leche, leyéndome el pensamiento.                                                                                                        -Está bien, pero bajalá, que quiero verla. Hacía mucho que no teníamos mascota,...                                                                                                                  Bajé a Strikie al piso de abajo con suma facilidad, el animal estaba muerto de hambre, y probablemente se olía que la iba a llevar a¡hacia la comida.                                                                                                                    Mamá se encargó de partir el pan y mojarlo en la leche, después se dedicó a acariciar a la gatita maravillada mientras esta comía con unas ganas admirables.                                                                                                               -Es una preciosidad, ¿como se llama? -fue Justin quién lo preguntó a mis espaldas; me giré para ver como entraba en la cocina, atrapa una tostada y se lo comia, Nolan gruñó en respuesta, al parecer era una de las suyas.                                                                                                                               -Strikie -respondí como quién no quiso la cosa, Justin podía actuar con normalidad, así que yo no podía ser menos.