Capitulo 1.
Me dirigí hacia el aeropuerto y prendí la radio. 
Sonaba The One That Got Away de Katy Perry, esa canción me ponía alegre, me tope con un semáforo y a mi derecha se paró un carro convertible amarillo. Se encontraba un chico rubio, de tez blanca, me sonrió y… 
No alcance a ver todos sus rasgos porque estaba el semáforo en siga y obviamente tenía que avanzar, no quedarme como idiota viéndolo.
No podía quitarme esa imagen de su sonrisa, simplemente él era perfecto pero sabía que nunca lo volvería a ver.
Decidí ya no ir al aeropuerto, sabía que el vuelo saldría bien y por obvias razones ellos estarían bien.
No sé porque pero se me salió una lagrima, tenía que volver a ver a ese chico. 
Pise el acelerador y volteaba a ver a todos lados a ver si lo llegaba encontrar y nada…
El día estaba un poco nublado.	
De repente frene porque había ocurrido un choque, mi corazón se paralizo.
Me orille y fui a investigar que había pasado, cada vez me faltaba más la respiración, mi mundo se empezaba a apagar pero no tenia porque adelantarme a algo que ni siquiera sabía por qué lo sentía.
Abrí la puerta de mi carro, agarre mi bolso y salí corriendo a ver qué había pasado.
Trate de estar lo más fuerte que pudiera pero la realidad no decía lo mismo, había una limosina chocada con 3 personas adentro, peor día no pude tener.
Eran mis padres, trate de acercarme pero los policías no me lo permitían.
No podía creerlo, lleve mis manos al rostro y llore sin parar. 
Sacaron a mis padres del carro y los pusieron en una camilla, los taparon con una sabana y los subieron a la ambulancia. 
Le pregunte al chofer de la ambulancia a donde los llevaba, dijo que los tenían que llevar al hospital para intentar hacer algo por ellos pero todo eso sería inútil, que ya no había paso atrás. 
En mi mente pasaban muchas ideas, estaba muy confundida y tenía un sentimiento de culpa que no me dejaba pensar en otra cosa.
Fui corriendo a mi auto para encaminarme al hospital en donde internarían a mis padres.
No paraba de llorar, mis ojos se nublaban, mi corazón latía demasiado fuerte pero a la vez sentía que todo era culpa mía, si tan solo hubiera sido un poco más atenta las cosas hubieran cambiado. 
Prendieron la sirena de la ambulancia y los seguí hasta el hospital.
 Una parte de mi sentía que se iba pero tenía que ser fuerte por cualquier cosa.
Llegamos al hospital, fuimos a terapia intensiva y el doctor declaro que mi madre había muerto, mi padre estaba en coma y era muy difícil que saliera de ese estado. 
Podría ser que quedara así toda su vida.