#CAPITULO1 #Parte1 
“El encantamiento. Noche uno.”
No puedo creerlo! ¡Todo es completamente asombroso!
No podía creerlo tampoco, mientras Julie Barnes y yo mirábamos alrededor de uno de los atrios de El encantamiento. El nombre era el adecuado para este barco. Porque definitivamente estaba encantada. Era enorme y lujoso. Me imaginé que me tomaría las diez noches del crucero simplemente caminar desde un extremo al otro.
—Vamos —dije, tirando del brazo de Julie—. Vamos a revisar mi camarote.
Julie era mi mejor amiga. Al igual que yo, tenía el cabello rubio. Pero sus ojos eran azules, mientras que los míos eran verdes. Y era un poco más baja, lo que significaba que tenía dificultades para seguirme el paso cuando tenía tanta prisa como ahora. Sólo quería ver todo tan rápido como fuera posible. Había tanto para disfrutar. Mi tiempo aquí sería muy corto, y no quería desperdiciar ni un solo minuto.
—Cálmate, _______ —ordenó Julie—. Tu camarote no se irá a ninguna parte.
No, no lo haría, pero estaba ansiosa por verlo, por instalarme ahí. Aun así, reduje la velocidad mientras caminábamos por un ancho pasillo, el cual me recordaba a un boulevard. Las tiendas y restaurantes se alineaban a ambos lados. Plantas, estatuas, piezas de arte, luces festivas, y un techo abovedado que creaba una apertura que no había esperado ver al interior de un barco. Era como viajar dentro de un gigantesco centro comercial, uno de mis lugares favoritos para pasar el rato. Con tantas personas mezclándose en los alrededores, se asemejaba a una bulliciosa ciudad flotando en el océano. Estaba un tanto abrumada por la multitud y la inmensidad de la nave.
—No es justo que tenga que trabajar y no pueda ir a este crucero contigo —se lamentó Julie.
Esas palabras se habían convertido en el mantra de Julie desde que le había dicho que me iba a ir de viaje.
—Daría cualquier cosa porque pudieras venir —dije. Nosotras habíamos compartido todo desde el jardín de niños. No podía imaginar no compartir esto también.
—Lo sé. Tienes que enviarme una postal desde cada puerto —ordenó.
—Lo haré. Lo prometo.
—Y ya que te gusta tanto hacer listas, espero una lista con el reporte de todos los jugosos detalles sobre cada chico que conozcas.
Me reí. Yo estaba un poco obsesionada con las listas. Me gustaba la organización y había recopilado varias listas diferentes tan pronto como me había enterado que iba a ir a un crucero: todas las cosas que necesitaba comprar antes de subir a bordo, todas las cosas que necesitaba empacar, y todo lo que planeaba hacer mientras estuviera a bordo.
—Tal vez sólo te enviaré una lista de sus nombres. Estoy esperando que sean tantos que no tendré espacio en las postales para contarte todo sobre ellos.
—Ésa definitivamente es una posibilidad —dijo—. ¿Alguna vez habías visto tantos chicos lindos en un solo lugar?
—No. —Desde el momento en que me había registrado y habíamos comenzado un rápido tour por el barco, había visto por lo menos una docena de chicos a quienes pensaba que me gustaría conocer mejor. Cada uno de ellos estaba sonriendo, riendo, o hablando con alguien.
—Pienso que es tan romántico que Walter se vaya a casar con tu mamá en un crucero —dijo Julie.
—Definitivamente se esforzó.
Walter Hunt era callado y reservado, pero cuando hablaba, las personas lo escuchaban y hacían lo que pedía. Mayormente porque su nombre aparecía en una famosa lista con las cien personas más ricas en el mundo.
Por eso el crucero. Una luna de miel especial para él y su nueva novia, quien resultaba ser mi mamá, y cualquier otra persona a quien quisiera agregar. De las cuales yo innegablemente era una.
Dicen que la mayoría de las personas son presentadas por un amigo a la persona con que se casarán. Así fue como mamá conoció a Walter. Estaba asistiendo al funeral de un amigo. Su amigo había trabajado para la compañía de él, así que Walter también había asistido al funeral. Él y mamá se conocieron, se enamoraron, y ahora mi vida estaba a punto de cambiar para siempre en formas que, de hecho, jamás habría anticipado. Y honestamente, era algo que estaba costando comprender. Desde que puedo recordar, siempre habíamos estado sólo mi mamá y yo. Ahora seríamos mamá, yo y Walter.
Sin embargo, Walter era agradable y me gustaba. Pienso que será bueno para mi mamá. Estaré yendo a la Universidad de Texas en el otoño, y había estado preocupada por mi mamá y el hecho de que estuviera con todo lo del nido vacío. De manera que definitivamente estaba a favor de su matrimonio con Walter.
Y yo iba a ser una dama de honor por primera vez en mi vida. No tenía duda de que me estaba embarcando en un verano de primeras oportunidades. Y planeaba que la mayoría de ellas fueran sobre este crucero.
No creía que la mayoría de los cruceros permitieran a los invitados de la boda a bordo, pero Walter había hecho arreglos especiales para que él y mamá pudieran tener a sus amigos y familia asistiendo a la boda. Había reservado el piso superior para la ceremonia. A medianoche tendríamos nuestra despedida oficial y nos prepararíamos para dejar el puerto de Galveston. Los invitados se separarían, y el barco se internaría navegando en la noche hacia el Caribe.
—No puedo creer que vayas a pasar diez noches sobre este barco. ¿Viste todas las tiendas que acabamos de pasar en ese boulevard? —preguntó Julie.
—Lo sé. Es como un centro comercial lujoso o algo así. Además, hay montones de pequeñas tiendas en las islas. Se supone que tienen algunos grandes negocios. Lo bueno es que he estado guardando todos mis cheques de paga.
Mientras Julie cortaba las esquinas de los boletos en el cine de nuestro centro comercial, yo trabajaba en la confitería. Algunas veces pensaba que nunca podría volver a comer otra bolsa de palomitas de maíz con mantequilla en toda mi vida. Sólo el simple aroma de las palomitas con mantequilla me hacía perder el apetito.
Julie me miró.
—Si te quedas sin dinero, estoy segura que el Rico Walter te comprará cualquier cosa que quieras.
—Sí, pero no estoy totalmente de acuerdo con eso —confesé—. Quiero decir, sé que va a casarse con mamá, y después de esta noche, será como… mi papá, pero estoy un poco mayorcita como para necesitar un papá en estos momentos.
Mi verdadero papá había muerto en un accidente de auto cuando yo tenía tres años. Era demasiado joven como para tener un recuerdo verdadero de él, lo cual, algunas veces me ponía triste. Sé que parece extraño echar de menos a alguien que apenas había conocido, pero a menudo lo hacía.
—No sé por qué te molesta gastar el dinero de Walter —dijo Julie—. Yo lo gastaría en un segundo.
No podía explicar la razón por la que no estaba cómoda pidiéndole dinero a Walter. Él estaba pagando el crucero. Me había dado una tarjeta de crédito especial para usarla cuando quisiera comprar cualquier cosa a bordo del barco: comida, bebidas, recuerdos, cualquier cosa que quisiera. Él pagaría la cuenta cuando el viaje terminara. A pesar de que sabía que podía costearlo, no quería aprovecharme.
Julie y yo entramos al elevador acristalado. Antes de que la puerta se cerrara, tres chicos de nuestra edad se nos unieron. Nos sonrieron abiertamente, y nosotras les sonreímos de vuelta. Pulsé el botón para el piso, corrección, para la cubierta, donde estaba mi camarote.
—La cubierta de lujo —dijo uno de los chicos mientras se inclinaba y pulsaba un botón para una cubierta dos números por debajo de la mía—. ¿Primer crucero?
Lancé una mirada hacia Julie, luego asentí.
—Sí.
—Nosotros también. —Amplió su sonrisa y me guiñó un ojo—. Hasta ahora, todo bien.
El elevador se detuvo.
—Nos vemos por ahí —dijo, y él y sus amigos se bajaron.
Tan pronto como la puerta se cerró, Julie apretó mi brazo.
— ¡Estaba coqueteando contigo!
Sacudí mi cabeza.
— ¡De ninguna manera! Sólo estaba siendo agradable.
Ella gimió.
—No, no lo estaba. _______, debiste haberle dicho tu nombre, mostrado más interés. Si quieres que ésta sea la mejor experiencia de tu vida, tienes que dejar de ser tan tímida alrededor de los chicos.
—Lo haré. Tan pronto como dejemos el puerto —insistí. Había salido con chicos en la secundaria, pero nunca había ido en serio con ninguno de ellos. Había pasado la mayor parte de mi tiempo estudiando, y había sido recompensada graduándome como la primera de mi clase.
Julie, por el contrario, siempre había estado cómoda alrededor de los chicos. Probablemente porque tenía tres hermanos. También tenía un novio estable, Ben.
Vi este crucero como la oportunidad de salir de mi caparazón, conocer chicos y coquetear, preparándome para salir durante mi estancia en la Universidad.
Quería ir a lugares a los que nunca había ido. Y no me refería simplemente a viajar a las islas. Quería explorar todas mis diferentes facetas… y a los chicos. Quería dejar las inhibiciones y hacer cosas que nunca había hecho.
El crucero parecía el lugar perfecto para intentar cosas nuevas, porque incluso si me avergonzaba a mí misma, nunca volvería a ver a ninguna de estas personas de manera que realmente no importaba si cometía errores. Podía ser salvaje y loca. Podía ser desinhibida, estrechando los límites, arriesgándome, completando mi lista de primeras veces. Y nadie sabría que esa chica salvaje y loca no era la verdadera _______ Darnell.

Bueno chicas aqui esta el primer capitulo si les gusto comenten mucho si pasan rapido de los 80 comentarios subo la segunda parte del primer capitulo amaran esta novela se los juro ♥ espero mucho comentarios xoxo y no olviden leer The boy behind the posters http://twitpic.com/9f0g61