#Caribbean #Cruising
#Capitulo2 

Después de dejar a Julie en la piscina, me fui hasta el salón de belleza donde mamá y yo acordamos encontrarnos. Íbamos por todo: manicura, pedicura, faciales, maquillaje y cabello. ¿Por qué no comenzar un viaje en crucero lo más hermosas posible? Especialmente porque esta noche será un gran momento para mamá, y el inicio de una increíble aventura para mí.
Con mi lista de metas para alcanzar mientras estaba a bordo, sabía que era ser ambiciosa querer conseguir todas esas cosas en unos pocos días. Pero se sentía como si estar en este crucero fuera una oportunidad única en la vida, la cual llegaba en el momento perfecto. Me acababa de graduar de la escuela secundaria y había cerrado la puerta de esa etapa de mi vida.
Estaba lista para convertirme en una mujer. La última cosa en mi lista me ayudaría a lograrlo, a pesar de que sabía que eso sería lo más difícil. Al mismo tiempo sabía que podía ser una completa decepción si no tenía cuidado.
A pesar de que tenía prisa, no me lanzaría.
No estaba buscando alguien con quien revolcarme todo el tiempo. Quería a alguien que creara fuegos artificiales en mi interior, alguien que convirtiera estas vacaciones en unas que nunca olvidaría. No quería mirar atrás a este verano con arrepentimiento o con la sensación de haber desperdiciado oportunidades sólo por estar dudosa de lo que quería.
Además, no quería seguir siendo virgen. Era como una carga para mí, y quería que se fuera antes de comenzar la Universidad.
Vi a mamá y a Walter de pie frente al salón de belleza. Mamá lucía increíblemente feliz. Había encontrado a su alma gemela, su segundo amor. Mi papá había sido el primero. Pero él fue parte de su vida hace tanto tiempo que no me sentía mal porque se estuviera casando de nuevo. Estaba realmente feliz por ella.
Nuestros ojos tenían el mismo tono de verde, nuestro cabello el mismo rubio. Rubio frutilla decía siempre mamá, dado que cuando el sol iluminaba nuestro cabello se veían reflejos rojizos en él. El cabello de mamá estaba en capas y rizado alrededor de su rostro. El mío lo llevaba liso, debajo de mis hombros. Tenía mucho cabello, pero pocos rizos.
Cuando las personas nos conocen por primera vez, piensan que mi mamá es mi hermana mayor. Ella era muy joven cuando se casó con papá. Yo nací un año después. Era genial tener una mamá tan moderna.
Walter era un poco más viejo y con un aspecto muy distinguido, cabello oscuro con reflejos plateados. Ojos grises. Cada vez que lo veía, tenía puesta una chaqueta o un blazer, como si siempre estuviera esperando encontrarse con alguien importante. O tal vez era simplemente porque él era importante.
—Oye, niña —dijo Walter mientras me acercaba.
Siempre estaba llamándome niña. Al principio pensé que era porque nunca podía recordar mi nombre. Pero luego me di cuenta que era sólo una muestra de afecto.
—Hey —dije. Y se me ocurrió que tal vez querría que lo llamara papá luego de esta noche. No estaba segura si me sentiría cómoda haciéndolo. Me gustaba Walter, pero no lo veía como mi papá. Lo veía como el esposo de mi mamá.
— ¿Encuentras satisfactorio tu camarote? —preguntó.
Sabía que Walter no lo estaba preguntando sólo por sacar un tema de conversación. Si yo no estaba feliz, él haría algo al respecto. No podía imaginar toda la influencia que tenía.
Asentí.
—Es perfecto. Gracias.
— ¿Tienes alguna pregunta sobre el crucero, sobre pasear por ahí, o qué esperar? —preguntó.
—No, señor. Creo que estoy bien con todo. Estudié los folletos que me dio mamá, así que ya sé lo que puedo hacer. —No le iba a decir a Walter y a mamá que también quería hacer otras cosas que no estaban en los folletos.
—Probablemente ya hizo una lista con las cosas que quiere hacer —dijo mamá con una sonrisa amable—. _______ es una gran creyente de las listas.
También era una gran creyente de no compartir todas las listas con mamá. La amaba a muerte, pero un hecho de la vida es que hay cosas que los padres no deberían saber, por su propio bien. Me imaginaba que se volvería loca si supiera que estaba planeando tener mi propia versión de una luna de miel durante el crucero.
—Muy bien entonces, las dejaré solas señoritas para que se pongan más bellas. —Walter se acercó a mamá y le dio un beso en la mejilla—. Aunque no veo cómo eso es posible.
Luché por no girar mis ojos. A pesar de ser una persona dulce, Walter se ponía muy empalagoso, aunque sé que a mamá eso le parecía romántico.
—Diviértanse —dijo Walter.
—Lo haremos —le aseguró Mamá.
Tan pronto como Walter se fue entre la multitud de personas, mamá y yo nos tomamos del brazo y marchamos por el pasillo, como si fuéramos sombras de El Mago de Oz.
— ¿Estás segura que tu camarote está bien? —preguntó mamá.
—Está genial, mamá.
— ¿Estarás bien estando sola?
—Es un poco tarde para preocuparse por eso, ¿no te parece? —le respondí.
Ella se echó a reír.
—Una mamá siempre se preocupa. Sólo me siento mal de que Julie no se pueda quedar.
—Sí, está un poco deprimida ahora que tuvo la oportunidad de ver el crucero. Pero haré amigos. Estaré bien.
—Walter y yo tenemos una suite de dos habitaciones. Podrías quedarte en la otra habitación…
— ¡De ninguna manera! —la corté. El último lugar donde quiero estar es donde mamá y Walter podrían mantener un ojo sobre mí. Tan pronto como mis obligaciones referentes a la boda se terminaran, planeaba comenzar a actuar según mi lista de cosas por hacer con gran determinación.
—Amo mi camarote —le aseguré—. Siempre me ha gustado ser independiente. Me encanta.
—Lo sé, pero esto es un poco diferente. Irás a lugares donde nunca has estado…
—Encontraré a alguien con quien pasar el rato. Hay muchas actividades planeadas. Podría simplemente estar con alguien del equipo del crucero.
—Tienes razón. Tengo que acostumbrarme al hecho de que casi eres una joven mujer —dijo con nostalgia.
Y antes de que este crucero termine tengo planeado convertirme en una mujer completa.
Seguí a mi mamá dentro del salón. Era súper lujoso. Nada como el “Corte y Secado” donde siempre iba.
Planeamos esta tarde como la última para compartir madre e hija, antes de que Walter entrara en nuestras vidas de forma permanente.
Pasamos una hermosa tarde juntas. Mientras nos hacían los faciales, manicura y pedicura, hablamos de lo mucho que nuestras vidas iban a cambiar y de los viejos tiempos.
Mamá, siendo la típica madre, me quiso asegurar que nuestra relación nunca iba a cambiar.
Pero sabía que lo haría. Ya lo estaba haciendo, ante nuestros ojos, mientras nos aplicaban el maquillaje y nuestro cabello era mimado y lavado, peinado y rizado.
Los cambios comenzaban sólo con el hecho de que mi mamá se estuviera casando. Lo hacían también por el hecho de empezar a hacer mis propias cosas. Nada de horarios de llegada. Nada de preocupaciones por dinero.
Mamá podrá creer que las cosas permanecerían iguales.
Pero yo sabía lo contrario.
Sabía que los cambios ya habían comenzado.


#Capitulo3
Luego de que la manicura francesa se secara, le di a mi mamá un rápido beso en la mejilla y le prometí encontrarme con ella en la cubierta superior un poco antes de las ocho. Luego regresé a mi camarote, donde Julie estaba sentada en el balcón.
— ¿Cómo estuvo la piscina? —pregunté.
—Fantástica. —Miró sobre su hombro, y sus ojos se abrieron completamente—. ¡Wow! Te ves incluso más hermosa que en la noche del baile de graduación.
Ambas habíamos hecho cosas glamorosas para la noche de graduación. De hecho, habíamos hecho tantas cosas juntas que mamá siempre bromeaba con que éramos como hermanas siamesas unidas por la cadera. Eso hacía que ir a este crucero sin Julie tuviera el potencial de ser una idea muy solitaria.
Quiero decir, había tomado vacaciones antes, un par de ellas en las que Julie no había venido conmigo. Pero siempre había estado con mamá. Ésta sería la primera vez que estaría completa y absolutamente sola.
— ¿Está nerviosa tu mamá? —preguntó Julie.
Me senté en una silla de cubierta.
—Creo que un poco.
Quería conservar la paciencia, no apresurarme en una de las veladas más importantes en la vida de mi mamá. Pero también estaba lista para tener el mejor verano de mi vida, las mejores vacaciones de mi vida, y no podía esperar hasta después de la ceremonia.
La medianoche era la hora encantada. Mis obligaciones con mamá y Walter estarían terminadas, y verdaderamente estaría por mi cuenta, con mi lista a mano.
En la distancia, el sol estaba recién comenzaba a ocultarse, coloreando el cielo de naranja, rosa y lavanda. Mientras que el agua se volvía de un rico azul.
—Vas a tener los mejores momentos.
—Estoy contando con eso.
Ella levanta una mano.
—No le digas a Ben, ¿sí? Pero conocí a media docena de chicos en la piscina.
Ben era una de las razones por las que Julie no venía conmigo. No quería estar lejos de él. Y él no quería que ella estuviera lejos. Parte de mí pensaba que era maravilloso tener esa clase de compromiso con alguien, donde quiera que estés todo el tiempo estarás con esa persona. Pero la otra parte de mí pensaba que era un poco asfixiante.
Tal vez ésa era una de las razones por las que nunca había estado en nada serio con un chico, porque aunque deseaba tener una relación, también deseaba tener la libertad para hacer lo que quisiera.
— ¿Eran lindos? —pregunté.
—Todos estaban demasiado calientes como para creerlo.
Mi nivel de entusiasmo subió ante la perspectiva de encontrarme con varios chicos lindos.
—Difícilmente puedo esperar a que este crucero se ponga en marcha —le dije.
—Vas a arrasar.
— ¿Tú crees?
—Definitivamente.
Sonreí ante su seguridad y entusiasmo. Era contagioso.
—Bueno, supongo que necesito comenzar a vestirme —dije.
Julie ya estaba vestida. Me imaginé que se había cambiado luego de regresar de la piscina.
Volví al camarote. Ya que mi cabello y maquillaje estaban listos, no me tomó demasiado tiempo terminar de alistarme. Mi brillante vestido lavanda era elegante, con líneas fluidas, tenía tirantes, y los pliegues se unían a lo largo del escote cayendo y moviéndose fluidamente cuando yo lo hacía. Me encantaba.
Me puse las sandalias lavanda de tacón bajo; aros de perla con forma de gotas y el collar a juego. Quería verme elegante esta noche, para mamá. Luego de esto planeaba andar totalmente casual. No me veía poniéndome este vestido elegante otra vez hasta mucho después que regresáramos a este puerto.
Levanté mis brazos y giré lentamente.
— ¿Qué piensas?
—Mejor que en la noche de la fiesta de graduación.
—Cualquier cosa sería mejor que la noche de graduación.
Ésa era la noche en que me había dado cuenta que el chico que me había llevado no estaba destinado a ser una parte de mi vida a largo plazo. Había estado más interesado en andar por ahí con sus amigos que en bailar conmigo.
Agarré mi pequeño bolso con cuentas.
— ¿Lista?
—Tan lista como podría estarlo.
Nos dirigimos hacia la puerta.
— ¿Dónde está tu bolsa de lona? —pregunté.
—La llevé al auto hace un rato. Me imaginé que las cosas se pondrían un poco locas después de la boda y la recepción. Además, temía que la tentación de permanecer aquí fuera demasiado grande.
—Me pregunto qué pasaría si lo hicieras.
—Perdería mi trabajo y posiblemente a mi novio.
—Ben no es tan celoso —dije.
—Sí, claro. Estoy segura de que entendería completamente que esté paseando en un crucero con un montón de chicos calientes y solteros a bordo.
Chicos calientes y solteros. No podía esperar para estar entre ellos.
Dejamos mi camarote y caminamos hacia el elevador.
—Probablemente hay la misma cantidad de chicas solteras sobre el barco —dije.
Julie se encogió de hombros.
—No vi tantas en la piscina.
—No creo que todos hayan abordado aún. No partimos hasta dentro de un par de horas más.
El elevador llegó y entramos. Pulsé el botón para la cubierta de Luz Estrellada, donde se llevarían a cabo las actividades de esta noche. El capitán presidiría la ceremonia, algo que yo pensaba que era genial.
El elevador se detuvo. Julie y yo salimos hacia la cubierta. Era tan romántica. El sol se estaba poniendo y el crepúsculo se extendía pulgada a pulgada. Pequeñas luces blancas colgaban a lo largo de la barandilla. Mesas cubiertas de manteles blancos habían sido colocadas a un lado de la cubierta. Las velas parpadeaban dentro de las lámparas colgantes. La escultura de hielo de una sirena usando un velo de novia estaba dispuesta al centro de la mesa donde las gotas de agua caían como una cascada sobre un recipiente. Cercano a ella había un pastel de bodas, con los tradicionales muñecos de la novia y el novio en la parte superior.
En el otro lado de la cubierta estaba un arco de celosía blanco con flores y luces entretejidas en él. Podía ver a un hombre usando un uniforme de capitán hablando con Walter. Las sillas habían sido posicionadas detrás del arco. La gente ya se estaba sentando en algunas de ellas.
Cerca del arco había una pequeña orquesta. Había asumido que ellos tocarían la marcha nupcial y proveerían la música para el baile después de la ceremonia.
— ¿Dónde está tu mamá? —preguntó Julie.
—Estoy segura que está en algún lugar cerca de aquí. Le preguntaremos a Walter.
Él ya estaba caminando hacia nosotras. Toda una multitud ya estaba reunida. Muchas personas estaban de pie mezclándose.
—Hola, niña —dijo Walter.
Realmente se veía apuesto todo ataviado con su esmoquin.
—Hola, Walter. Recuerdas a mi amiga Julie, ¿verdad? —pregunté, inclinando mi cabeza hacia Julie.
—Por supuesto que lo hago. ¿Cambiaste de idea sobre acompañarnos? —preguntó Walter.
—Yo cambié de idea, pero mi cuenta bancaria no.
—Tal vez puedas acompañarnos en el próximo crucero —dijo él—. Son adictivos. —Se giró hacia mí—. ¿Estás lista para el gran momento?
—Puedes apostarlo.
—Ellos tienen a tu mamá escondida en algún rincón, pero quiero presentarte al padrino antes de que comencemos. No pensé que quisieras caminar por el pasillo con un hombre lo suficientemente viejo como para ser tu padre, así que le pedí a mi ahijado que fuera mi padrino.
—Oh, Walter, no tenías que hacer eso. —Me parecía que tenía que tener a su mejor amigo, a quién él quisiera para que lo acompañara, no tomar sus decisiones basado en lo que pensaba que era mejor para mí.
—Tonterías. Además, él estaba contento de tener la oportunidad de venir en este crucero, y te dará la oportunidad de tener a alguien para estar por ahí ya que tu amiga no puede acompañarte. —Miró sobre su hombro, hacia un grupo de gente e hizo señas con su mano—. Justin, ¿puedes venir aquí por un minuto?
Un chico se alejó de la multitud y caminó hacia nosotros, desde las sombras hacia la luz. Tenía penetrantes ojos color Miel. Su cabello rubio estaba peinado hacia atrás. En un esmoquin, estaba totalmente caliente.
Mi corazón comenzó a latir frenéticamente. Mi boca se secó. Mi mente quedó en blanco.
—Éste es Justin Bieber, mi ahijado —dijo Walter—. Justin, ésta es _____, mi futura hijastra, y su amiga Julie.
—Hola —dijo Justin.
—Hola —respondí inteligentemente. No.
—Es un placer conocerte, Justin —dijo Julie.
Era un placer conocerlo. ¿Por qué era tan tímida a la hora de decirlo? Me pregunté. ¿Por qué mi cerebro se derretía totalmente cada vez que un chico lindo me hablaba?
—Su padre y yo nos conocemos desde hace mucho tiempo. De hecho somos socios de negocios. Él está cuidando el fuerte mientras yo estoy lejos —explicó Walter.
—Eso es bueno —dije. Penoso, ______, muy penoso.
—Sus camarotes están juntos, uno al lado del otro —dijo Walter. Se inclinó hacia mí, con una disculpa en sus ojos—. Está ese pequeño asunto de tú siendo demasiado joven para viajar sola, así que Justin estará ahí para cuidarte.
Genial. Justin, el galán, debía hacer de mi niñera cuando era obvio que no necesitaba ninguna. Quería morir de mortificación ante la implicación de que era demasiado joven como para andar sin chaperona.
—En realidad eso no es necesario…
—A mí no me importa —me interrumpió Justin.
Pero importaba. Tenía mi lista de cosas por hacer, y no necesitaba a alguien vigilándome.
—Gracias, pero… —comencé.
— ¿Señor Hunt?
La interrupción vino de una joven mujer usando un uniforme del barco.
— ¿Sí, Cindy? —dijo Walter.
—Estamos listos para empezar. Si usted y su padrino quieren acompañar al capitán debajo del arco, traeré a la novia.
—Correcto. —Walter me besó en la mejilla—. Te veo en un rato.
Justin siguió a Walter hacia el arco de celosía.
—Este crucero no podría haberse puesto mejor —dijo Julie.
—No sé de dónde sacaste eso.
—Tienes a ese bombón justo en la puerta del lado.
—Sí, pero es el ahijado de Walter.
— ¿Y?
Estaba más allá de cualquier explicación. Sí, él era apuesto. Pero yo quería noches salvajes, con romances, bebidas, besos, y baile.
No quería alguien para “estar por ahí”. Su presencia iba a limitar seriamente mis escapadas.

#Importante
Perdon la demora lo siento mucho estoy en finales de semestre y no me queda mucho tiempo :s pero para recompensarlas les subi dos capitulos las adoro mas de 90 comentarios xoxo ♥