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CAPITULO 5
— ¿Más champán?
Miré a un lado. Justin estaba ahí, sosteniendo dos copas altas de champán. Tomé una.
—Gracias.
Volteándome apoyé la espalda contra la barandilla. Parecía que tal vez dos docenas de personas permanecían a bordo. La banda seguía tocando, la gente estaba bailando, y los camareros se paseaban ofreciendo champán.
Tomé un sorbo de mi bebida. ¿Ésta era mi tercera o cuarta copa? No podía recordar.
—Nunca había tomado champán antes de esta noche —dije.
—Ésta es un champán muy fino —dijo Justin—. ¿Ves cómo las burbujas son pequeñas? Cuantas más pequeñas sean las burbujas, más fino es el champán.
En la penumbra, las burbujas no eran tan fáciles de ver. Aun así, dije:
—Eso es fascinante.
—Soy una fuente constante de información inútil.
—No, en serio —le dije, colocando mi mano sobre su brazo, sorprendida de que me sentía cómoda haciéndolo. Tenía que ser el champán haciendo su magia para ayudar a relajarme—. Ésta fue una información fascinante.
—Él sonrió.
—Bueno, he oído que cuando vas a un crucero solo, se supone que estudias hasta en los puertos de escala para que puedas ser un guía informal. Aparentemente, las mujeres gravitan hacia los hombres bien informados.
— ¿En serio?
Se encogió de hombros.
—Eso es lo que algunas de las “guías para tener el mejor crucero de tu vida” dicen. Pero me pasé las vacaciones de primavera en la Isla Padre, y no recuerdo a ninguna chica tratando de conectar con sujetos porque podrían deambular fuera de los hechos. Supongo que un crucero no es muy diferente a las vacaciones de primavera.
—Por lo menos tienes algunas experiencias de vacaciones de primavera para compararlo. Esto es totalmente ajeno a mí.
—Pareces manejar todo bien hasta el momento. ¿Quieres bailar otra vez?
De pronto estaba sintiéndome muy aventurera. Y mi travesía salvaje y loca se suponía que iba a ser a partir de ahora de todos modos. Además, como Julie había señalado, Justin era agradable. Asentí con la cabeza.
—Seguro.
Bailamos hasta que las luces de Galveston se desvanecieron en la distancia. A veces tomábamos champán mientras bailábamos, y a veces simplemente bailábamos. Con el vino espumoso corriendo a través de mi sistema, la luz tenue, y la música suave, la noche se sintió casi mágica.
Cerré los ojos y casi me quedé dormida ahí mismo en el hombro de Justin. Me tropecé. Él me estabilizó.
—Creo que has tomado demasiado champán —dijo.
Apenas movíamos los pies. No tenía la fuerza, y ciertamente no me importaba si él tampoco.
—Creo que tienes razón. Me está poniendo realmente somnolienta.
— ¿No crees que el estar somnolienta tiene algo que ver con el hecho de que casi son las dos de la mañana?
Me incorporé.
— ¿Es tan tarde? No tenía ni idea.
Al mirar alrededor, todo parecía girar. ¿Cuándo se había ido casi todo el mundo? Sólo mamá y Walter seguían bailando, y como Justin y yo, apenas se movían.
— ¿Se acabó la fiesta? —pregunté.
—Más o menos. ¿Quieres que te acompañe de regreso a tu camarote?
Me sentía un poco delirante, un poco mareada. Le sonreí.
—Claro. Tengo que despedirme de mamá primero.
Me acerqué a mamá y toqué su hombro. Miró por encima y dejó de bailar.
— ¿Te vas a la cama ahora?
Asentí con la cabeza.
—Sí.
—Está bien. No te olvides de nuestra cita para cenar mañana.
Mamá quería crear lazos conmigo antes de alcanzar otros puertos y las cosas se volvieran locas.
—No lo haré.
Ella me abrazó.
—Buenas noches.
Me despedí de Walter.
—Buenas noches.
Cuando empezamos a irnos, Walter llamó detrás de Justin:
—Cuida bien de mi hija ahora.
—Lo haré —dijo Justin.
Quería a gemir ante la petición de Walter y la respuesta de Justin.
—Te dije… —comencé.
—Lo sé —me interrumpió—. No necesitas que nadie cuide de ti. Confía en mí. Si le hubiera dicho a Walter eso, todavía estaríamos explicándole las cosas. Es nuevo en el ser padre, por lo que probablemente va a ser sobreprotector al principio.
—Estoy empezando a darme cuenta de eso.
En el camino hacia el ascensor, Justin agarró una botella de champán de un cubo de hielo.
—No tiene sentido que se pierda —dijo.
A medida que nos montamos en el ascensor hasta la terraza, me pregunté con quién planeaba beberse eso. ¿Estaba planeando compartirla conmigo? ¿Debería invitarlo a mi camarote? ¿Deberíamos extender la fiesta?
El ascensor se detuvo y nos bajamos de la cubierta de cristal hacia el interior del pasillo. Las paredes giraban alrededor de mí.
—Oh. —Extendí la mano y encontré el brazo de Justin. Estabilizándome.
— ¿Mareada? —preguntó.
—Un poco. Supongo que fue el ascensor.
—Sólo aférrate a mi brazo por apoyo. Nuestras habitaciones no están tan lejos.
— ¿No estás mareado?
—No.
¿Cuántas copas había tomado? No lo podía recordar.
—Nunca había tomado champán antes.
Se echó a reír. Era un ruido agradable y profundo.
—Ya habías dicho eso.
—Oh, es cierto. Lo olvidé. El champán parece que me hace olvidar las cosas. —Incluso parecía que me hacía olvidar por qué tenía reservas en cuanto a pasar tiempo con Justin. Me acordé de que había tenido problemas antes, pero ahora no podía recordar cuáles eran. No podría haber sido muy importante. Julie estaba en lo cierto. Era atractivo, y fue divertido estar con él.
—Tengo un balcón —le dije, sintiéndome muy feliz, contenta y un poco mareada―. ¿Quieres verlo?
Busqué mi llave…
Y me di cuenta que no tenía mi bolso. Rápidamente me di vuelta para ver dónde había caído. Las paredes, el techo y el piso giraron conmigo. Me recosté contra la pared por apoyo.
— ¿Estás bien? —preguntó Justin.
—No tengo la llave.
— ¿Cómo puedes no tener tu llave?
Negué con la cabeza. Estaba aturdida, pero me acordé… recordaba haberle dado mi bolso a Cindy justo antes de la ceremonia. Idiota. Una total idiota.
—Le di mi bolso a Cindy. A la directora del crucero o lo que sea. La que estaba dirigiendo la boda. ¿Sabes si todavía está allá arriba?
—No lo sé. Pero no creo que logres ir de nuevo a la cubierta superior.
Por desgracia, no creía que lo hiciera tampoco. Quería acurrucarme en mi cama e irme a dormir. En este momento, incluso el suelo se veía acogedor. No recordaba haber visto a Cindy cuando nos fuimos. ¿Y si ya se había ido a dormir? Asentí con la cabeza.
—Ve y busca a Cindy. Yo te espero.
—No puedo dejarte sola en el pasillo. Vamos. Vamos a mi habitación y ya averiguaremos qué hacer.
Eso sonaba como un plan. Manteniendo mi mano contra la pared para mantener el equilibrio, lo seguí un poco por el pasillo hacia su habitación. Junto a la mía. Justo como Walter había dicho.
No podía determinar por qué eso me pareció gracioso. Todo parecía divertido. El champán estaba realmente llegándome, supongo. Estaba un poco más ebria de lo que pensaba.
Abrió la puerta, entró, y la mantuvo abierta.
—Vamos, entra.
Nunca antes había estado sola en una habitación con un chico. Mi instinto natural era detenerme en la puerta, pero esto era el inicio de la ______ sin inhibiciones. Pasé junto a él.
—Oh, cielos, es justo como mi habitación. Y tienes un balcón también.
Me di cuenta de que sonaba como si estuviera sorprendida, a pesar de que había visto su balcón, mientras había estado sentada en el mío esta tarde. A decir verdad, todo lo que decía sonaba como si estuviera sorprendida. Era el habla chispeante.
— ¿Por qué no te sientas ahí fuera? —sugirió—. Un poco de aire fresco puede ayudar a despejar tu cabeza.
Deslizó la puerta de cristal a un lado, y pasé a través de ella.
—Oh, vaya —dije mientras la brisa me rozaba—. Puedes ver las luces en la orilla. Están bailando en círculos. ¿No son bonitas?
—________, ¿cuánta champán bebiste? —preguntó.
—No conté. —Me senté en la silla, me quité las sandalias, y metí mis pies debajo de mí. Y entonces, me eché a reír—. ¿Estoy borracha?
—Creo que sí.
—Aunque emborracharme con champán no estaba en mi lista.
— ¿Tu lista? —Se sentó en la silla junto a la mía.
—La lista de todo lo que quiero hacer mientras estoy en este crucero. Cosas que nunca he hecho antes. —Levanté una mano y toqué un dedo con la otra—. Tomar una margarita. —Toqué otro dedo—. Ir a bucear. —Sonriendo me incliné hacia él—. No te puedo decir todo lo que quiero hacer. Parte de ella es un secreto.
—Voy a llamar a la recepción principal para ver si nos pueden traer una llave de tu habitación. —Se levantó y volvió a entrar en su camarote.
Al ponerme de pie me tambaleé y agarré la barandilla para apoyarme. Lo seguí hasta su habitación. Fue alrededor de la cama y estaba por levantar el teléfono.
Caminé inestablemente por la habitación y me acosté en su cama. Como la mía, era de tamaño King.
— ¿Justin?
Él dejó de moverse y miró sobre su hombro.
— ¿Sí?
—El cuarto da vueltas.
Se extendió a través de la cama hacia mí.
—Cierra los ojos.
—Todo sigue girando.
—Toma mi mano. —Envolvió su mano alrededor de la mía, y me apretó.
—Nunca había tomado champán antes. —Pensé que estaba hablando con lentitud, pero mis palabras parecían correr juntas.
—Nunca me lo hubiera imaginado.
Su voz sonaba muy lejos.
—Justin, ésta es la última cosa en mi lista.
— ¿Cuál?
A medida que mis ojos se cerraron, murmuré:
—Dormir con un chico.

#Disculpas
Lo siento chicas enserio lo siento las que leen mi otra novela ya les explique estoy en examenes finales de la Universidad pero ya esta semana termino y me quedara mucho tiempo libre xd las adoro gracias por leer y no se si les esta gustando la novela o no es que hay tan pocos comentarios :s pero bueno igual la seguire subiendo pero entre mas rapido pasen los comentarios que pido que son mas de 90 mas rapido subire :) las amo xoxo
#PD: Lean The boy behind the posters http://www.twitpic.com/9nqxfw