Giacomo Casanova, El Primer Seductor Por esas casualidades de la vida, últimamente me encontrado hablando mucho por aquí de franceses singulares y del origen de algunas frases o expresiones. En ese sentido seguiremos  hoy seguiremos un poco por ese sendero. Ya que, aunque no hablare de un francés, sino de un veneciano, este personaje es muy singular, ha dado origen a una expresión cotidiana y tiene una particularidad que suele atribuírsele a los franceses: El arte de la seducción y el romanticismo. Me refiero a que hablare hoy de Giacomo Casanova.


Retrato de Casanova hecho por Alessandro Longhi
En un breve resumen acerca de su vida podemos decir de este seductor que fue un famoso aventurero, escritor, diplomático y agente secreto veneciano. Despilfarrador, viajero y, por encima de todo, libertino. Pero también gran erudito y filósofo. Sin embargo, se lo conoce, sobre todo, por sus conquistas amorosa. En su obra biográfica, “Histoire de ma vie” (escrita en francés por la difusión de dicho idioma en toda Europa para aquella época), Giacomo describe con máxima precisión y franqueza sus aventuras, sus viajes y sus innumerables encuentros galantes, así como también sus desventuras amorosas. En total, relata en dicha obra unas 132 conquistas a mujeres de toda clase y condición, aunque se dice que fueron muchas más.

El mismo escribe al respecto de sus peripecias, en el prefacio a sus “Memorias’”, que “A pesar de un fondo de excelente moral, fruto obligado de los divinos principios arraigados en mi alma, he sido, durante toda mi vida, víctima de mis sentidos. Me he complacido en descarriarme…”

“Historia de mi Vida” se trata, sin embargo, de un relato de estilo realista sobre su vida, en el cual, sus aventuras con diversas mujeres son mostradas de manera elegante, lo que llevo a que forjara con él, popularmente y a través del tiempo, el prototipo de amante y aventurero. Su apellido se convirtió en prototipo del amante. Sin embargo su vida fue mucho más vasta y singular.

Pero comencemos con el principio. Giacomo Girolamo Casanova nacería en Venecia (por aquel entonces una Republica hecha y derecha con total independencia), un 2 de Abril de 1725. Fue hijo de comediantes. Su madre fue Zaretta Farussi y su padre Gaetano Casanova. Este último moriría cuando Giacomo tenía solo 8 años.


Retrato de Giacomo Casanova realizado por su hermano Francesco Casanova (alrededor 1750-1755)
Tuvo otros 4 hermanos. Y sus padres nunca desearon que ninguno de ellos fuese actor. Por este motivo, Giacomo recibiría desde muy pequeño la educación eclesiástica impartida por el abad Gozzi. Aun adolecente, mostraría su habilidad intelectual, traduciendo un pentámetro latino y realizando, cuatro años después, un par de tesis (una sobre Derecho Civil y otra sobre Derecho canónico).

Sería también protegido del senador de Venecia Malipiero. Bajo su tutela aprendería filosofía y ciencia. Aunque esta relación no duraría mucho tiempo, ya que desaparecería luego de que Casanova tuvo un lío con la favorita del senador, una cantante llamada Teresa.

Para entonces, Giacomo solo cuenta con unos exiguos 21 años. Será por esta desventura con Teresa, que su madre se lo llevara a Roma, para que entre al servicio del Cardenal Acquaviva. Adopta entonces la condición de fraile, aunque esto no le impedirá seguir con sus escarceos amorosos. A partir de este momento comenzaran también sus grandes viajes y aventuras.

En esta primera vuelta, Casanova visitara Corfú y Constantinopla. Volviendo luego a Venecia, donde se convierte en violinista; profesión que no le duraría demasiado, ya que pronto lo cansaría. Sin importar por donde fuera, sus affaires son continuos.Seguimos hoy con las aventuras de Giacomo Casanova. Nos quedamos la última vez luego de su primer viaje, con su vuelta a Venecia.


Retrato de Giacomo Casanova
Una vez de vuelta en su ciudad natal, Giacomo se ofrecerá, gracias a su cultura, para ser médico de un patricio veneciano, cuyo nombre era Matteo Bragadin. Por sus conocimientos, Casanova logro curar al patricio de un reciente infarto. A cambio de su curación, Bragadin le otorgara una gran suma de dinero a Giacomo, así como también lo introducirá en la magia y la cábala.

Como consecuencia de este nuevo aprendizaje será objeto de persecución de la inquisición; ya que llegara a oídos de algunos de sus miembros la posesión de ciertos libros prohibidos en poder de Casanova. Giacomo se verá entonces obligado a huir de Venecia.

De esta manera, embarcado en esta nueva aventura, Giacomo recorrerá, entre 1749 y 1752, las ciudades italianas de Milán, Cremona, Cesena, Parma, de nuevo Milán y Génova, en ese orden; así como las ciudades francesas de Lyon, París y Dresde. Nuevamente continuaría con sus galanterías. Pero entre todas estas nuevas conquistas hubo una qué destacaría por sobre todas las demás, aquella que el mismo Casanova reconocería como el gran amor de su vida, aquella a la que en su obra decidió llamar Henriette.

Henriette era una mujer con cierto misterio, que caló hondo en nuestro seductor empedernido. Por ella Giacomo llegó a convertirse –por poco tiempo– en un beato, y que fue la única de quien quemó sus cartas. Estuvieron juntos solo nueve meses, sin embargo, a pesar de que se separaron luego de tan corto tiempo (aunque bastante largo para la vida de Giacomo), ella siempre tuvo presente a Casanova y en varias ocasiones mandó que lo cuidaran cuando estaba enfermo.


Cuadro de Leroux Augustus: Giovanni Giacomo Casanova, Caballero de Seingalt, con Henriette en Reggio
En 1753 vuelve nuevamente a Venecia, y dos años después es arrestado y encarcelado en los Piombo, o prisión de los “Plomos”. Su estadía en dicho recinto carcelario no duraría demasiado: Increíblemente escapa poco tiempo después, acompañado de un monje que conocerá en prisión. Luego de tan magna fuga volverá a exiliarse. Esta vez por 18 largos años.
Esta vez se embarcaría a París, donde llegaría a codearse con Luis XV y Madame de Pompadour, al igual que con su corte. Incluso se le atribuye durante dicha estadía, la creación de la Lotería Estatal Francesa entre 1756 y 1757, además de realizar diversas misiones secretas y visitar a Voltaire, con quien no llegó a tener una amistad por diferencias de pensamiento político. Sin embargo, no desaparecían sus ajetreos. Casanova realizaría por aquellos años un fraude en un negocio textil, falsificación de letras de cambio, y de nuevo a huir y vagabundear por Europa.

Pocos son los relatos que se conservan de él. Sin embargo, nos encontramos que por estos tiempos, un agente de la inquisición veneciana lo retratara como alguien que:

 “Va y viene a todas partes, con una cara franca y la cabeza en alto, bien vestido… Es un hombre de unos 40 años como máximo, buen mozo de aspecto saludable y vigoroso, de piel muy morena y ojos vivaces. Lleva una peluca corta de color castaño. Por lo que me han contado, tiene un carácter descarado y despectivo; pero, sobre todo, tiene mucha labia y, por consiguiente, es ingenioso he instruido…”.
Por aquel entonces, se inventara un alter ego, con título nobiliario y todo, pasando a llamarse Chevalier de Seingalt.La última vez nos quedábamos con Giacomo comenzando un nuevo viaje por toda Europa y con la invención de un alter ego: Chevalier de Seingalt.


Retrato de Giovanni Casanova
No paso mucho tiempo de comenzado su nuevo viaje antes de que apareciera por la ciudad de Zúrich, lugar en el que, aunque parezca extraño, se enclaustra en una abadía. No pasa mucho para que reciba, en Roma, una condecoración del Papa Clemente XIII. Además, dejara embelesado a Federico II, el Grande de Prusia, quien le ofrecerá el mando de los cadetes de su ejército. Incluso llego a conocer a Catalina, La Grande, esto en la ciudad de San Petersburgo.

España no se quedaría fuera de su recorrido. Allí, en Madrid más precisamente, se involucraría en un proyecto, probablemente plan suyo, para lograr la colonización de Sierra Morena que incluía a suizos y alemanes como futuros residente de dicho sitio. En su estadía en el país Ibérico compondría un libreto de ópera, en Aranjuez. Y las mujeres españolas tampoco escaparon a sus encantos: Casanova mantendría una aventura con las españolas doña Ignacia y Nina, esta ultima la amante oficial del influyente virrey de Barcelona, el conde de Ricla. Esto lo llevaría a acabar encarcelado en dos ocasiones en su visita a los hispanos: La primera, en el Buen Retiro tras ser denunciado por posesión de armas – en la cual intervendría a su favor el Conde de Aranda –, y la otra, por liarse con Nina, motivo por el cual pasaría 42 días encerrado en 1768.


Cuadro de Giacomo Casanova realizado por Anton Raphael Mengs
Libre de las cárceles españolas visitaría Italia, más precisamente Napoles, con el objetivo de ver en que andaba una de las hijas que tuvo entre tantas relaciones: Leonilda. Con ella mantendría relaciones incestuosas, a pedido del marido de Leonilda (quien desconocía de la paternidad de Giacomo respecto de su mujer). Al mismo tiempo tendrá ciertos affaires con una de las doncellas y con Lucrezia (la madre de su hija).

En 1771 se decide por escribir un libro, además traducirá La Ilíada de Homero. Y de nuevo a Venecia, allá por 1774, no sin antes cumplir a favor de la ciudad, probablemente como espía internacional, para poder volver a entrar. Pero nuevamente la perdición, esta vez por vengarse de la acusación de unas deudas. El beneficiario de estas supuestas deudas era un noble llamado Carlo Grimani, y la venganza de Casanova fue algo singular: consistió en publicar una novela en donde decía que Carlo era hijo ilegítimo. De nuevo el destino lo invita al exilio en 1783.


Cuadro de Casanova en 1788
Otra vez un tour por toda Europa. En esta nueva andanza partirá de Viena (el primer lugar al que lo lleva su exilio) para luego recorrer Bolzano, Augsburgo, Aquisgrán, Spa, Paris, de nuevo Viena, Dresde, Berlín y Praga. En este último sitio se encuentra nada menos que con Wolfgang Amadeus Mozart, que casualmente está componiendo su ópera Don Giovanni. Se dice, incluso, que esta compositor está inspirada un poco en los romances que Casanova le conto al compositor alemán en Viena.

En 1785 entraba amistad con el conde Waldstein, aficionado a la masonería, igual que Casanova. El conde le ofrecerá a Giacomo hacerse cargo de la biblioteca que posee en Dux, Bohemia. Casanova acepta, pero en su estadía no llega a ser feliz y como terapia a su tristeza comenzara a escribir las memorias de su vida. Respecto de su escritura nos dice:

“Al acordarme de los placeres que he experimentado, los revivo y gozo con ellos por segunda vez, y me río de las penas que ya he sufrido y que ya no siento…”.
No llegó a terminar sus memorias. Muere en 1798 con 73 años. Hasta entonces solo había logrado relatar solo 46 años de aventuras amorosas y demás avatares. En el prólogo de su obra nos dice:

«Comienzo declarando al lector que, en todo cuanto he hecho en el curso de mi vida, bueno o malo, estoy seguro de haber merecido elogios y censuras, y que, por tanto, debo creerme libre.»
Y así, libre de todo, termino su vida, durante la cual su ocupación principal fue siempre “cultivar el goce de los sentidos”. Las aventuras amorosas, que se iniciaron en la adolescencia, y fueron serpenteando un camino en el que, como hemos visto, aconteció de todo.

Pd) Esta última parte de la vida de Giacomo se me ha hecho demasiado larga para mi gusto. Por lo que dejare para mañana la dilucidación prometida a Profedegriego de las diferencias entre Don Juan y Casanova.