Isis Ross

@JustSmileBiebs

I asked him not to leave me and he stared.

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Capitulo 52: FINAL.

Safe and Sound

“El destino es el puente que construyes hacia la persona que amas “

Diciembre:

El mes de las fiestas llego mas rápido que un parpadear a nosotros. Mis amigos se habían mantenido más juntos que nunca antes desde que todo el drama se había desatado el mes pasado. Ethan salió del hospital tres días más tarde, su hermana estaba a punto de ser juzgada y el padre de Justin nos había sorprendido a todos enviando “El mejor de los abogados de la historia” (Si, bueno, así lo había nombrado Abby). Daniel y Adam se enteraron de todo, o bueno, de algunas cosas ya que Amanda tuvo el valor de contar la historia quitando algunas cosas demasiado fuertes, pero ellos ahora sabían. Ahora todos sabíamos.

En las vacaciones de navidad, Abby y yo buscamos un trabajo a medio tiempo en una tienda de regalos para mantenernos ocupadas en algo. La relación con mi familia estaba bien, no hablábamos demasiado, ni nos mirábamos demasiado, ni siquiera respirábamos mucho uno cerca del otro, pero eso funcionaba para nosotros, lo hacía para mí. Estaba bien siempre y cuando ellos no volvieran a poner sus manos en mí, jamás.

Envolví una última pequeña caja con aquel papel navideño que tenía a pequeños renos y calcetines rojos y verdes por todos lados, le pegue un lazo a la caja y puse una sonrisa en mi rostro cuando me gire para entregárselo a la no tan amable señora frente a mi.

-	¡Tenga un feliz día! –dije con exagerada y falsa emoción. La mujer tomo el regalo y se dirigió a pagar sin siquiera contestar. 

Suspire una vez más en media mañana, estaba de mal humor y solo quería ir a casa y encerrarme en mi habitación hasta que aquel mes acabara.

-	Hey, tu. –Abby se acercó a mi quitando un poco de cinta adhesiva de sus delgados dedos.- ¿Estas bien? 

La mire, sin poder evitar sorprenderme. Desde que él se había ido, todos aparentemente habían hecho una promesa silenciosa de no volver a preguntarme eso, no con “ese” tono. Y yo había estado bien con eso, me estaba obligando a estar bien y casi me lo creía. Casi.

-	Sí. –dije y ella inclino su cabeza hacia un lado- En serio.

-	Miénteme una vez más y te vas a arrepentir. –aseguro y sonreí.

-	¿Por qué siempre estas amenazándome?

-	¿Por qué siempre me obligas a que lo haga? –replico Abbs y rodee los ojos.- ¿Sigues sin hablar con él? –me pregunto y mi corazón se encogió.

-	Sé que está bien –dije y ella golpeo su mano contra la mesa haciendo que me sobresaltara.

-	Sophie. –dijo mi nombre con ese tono de madre que usaba a veces, suspire.

-	Es mejor para ambos, Abbs. Está bien que no hablemos, yo lo quise de este modo.

-	¿Y que sobre lo que él quiere?

Trague saliva con fuerza y apreté los dientes. No era necesario que ella me recordara lo egoísta que yo era todo el tiempo. Un cliente entro en la tienda y lo agradecí mentalmente cuando Abby se ocupó de atenderle, brindándome así, un momento para observar el brazalete en mi muñeca.

Lo echaba tanto de menos que dolía. 


Justin

Mi llegada a Londres no fue tan dramática como esperaba. No habia visto a mi padre en todo lo que iba de mes, aparentemente él estaba evitándome, aunque mi madre aseguraba que había estado muy ocupado. No estaba haciendo nada con mi vida. Todo era sobre despertar, pensar en ella, comer, sufrir por ella y lo mismo una y otra vez hasta que me iba a dormir. Le había comprado boletos a Erin y a los niños para una semana antes de navidad y ahora ella estaba frente a mí, sosteniendo de la mano a los dos pequeños, luciendo bastante destruida, igual que la última vez.

-	Hola. –salude y ella me miro.

-	Si tu padre quiere devolverlos…-comenzó pero la interrumpí. Odiaba que se refiriera a ellos como objetos.

-	No pasara. –le asegure y ella me miro incrédula pero dedique mi atención a los niños ahora.

Jaxon se había soltado del agarre de Erin y ahora estaba abrazando mi pierna con fuerza, le sonreí y me puse a su altura al mismo tiempo que Jazzy se acercaba a mí también.

-	Hola pequeños. –salude y ambos me dieron una enorme sonrisa  antes de abrazarme con sus pequeños brazos. Era curioso que me abrazaran de aquel modo cuando solo nos habíamos visto una vez, no lo entendía, pero hay cosas que sencillamente no tienen explicación y yo estaba realmente feliz de verlos.

-	¡El avión! –grito Jaxon y reí. Aun no olvidaba lo mucho que ellos habían deseado subir a un avión y parecían muy emocionados ahora que lo habían hecho.

-	Es hora de que yo me vaya. –dijo Erin mientras dejaba dos pequeños bolsos junto a los niños. Ella los miro y ellos le devolvieron la mirada antes de abrazarla rápidamente, lucían muy entusiasmados con la idea de alejarse ella.

-	Estaremos en contacto. –dije y ella asintió, por un momento lucia como si le doliera dejar a sus hijos, pero ese momento acabo muy rápido. Ella se dio la vuelta y se dirigió a la puerta de embarque. 

Tome los bolsos de los niños y sostuve a ambos de las manos mientras nos dirigíamos a la salida del aeropuerto, a punto de iniciar verdaderamente una nueva vida.

Había sido un viaje rápido del aeropuerto a mi casa. Jazzy y Jaxon no dejaban de hablar de lo asombroso del avión y tampoco dejaron de preguntar porque me había tomado tanto tiempo volver por ellos, cosa a la que no supe responder, pero ellos rápidamente se distrajeron con los lujosos arreglos navideños que tenían las casas alrededor,  cuando estacione frente a mi casa respire profundo.  Había salido con la tonta excusa de comprar algunos presentes, estaba seguro de que mi mamá sufriría un ataque cuando viera que no había comprado presentes y que en cambio había buscado a mis dos hermanitos pequeños los cuales estaban desesperados por bajarse y correr alrededor.

Respire profundo y me baje para luego bajar a los niños.

-	¿Esta es tu casa? –pregunto ella mientras caminaba tomada de la mano de Jaxon frente a mí por la vereda. 
Asentí.

-	Y también la de ustedes. –asegure y ellos me miraron curiosamente.

-	¿Nuestra? –pregunto Jaxon y sonreí. Sus mejillas eran totalmente rojas por el frio y el gorro que estaba usando casi cubría sus ojos.

-	Sí. Somos hermanos, recuerdan? –les dije mientras abría la puerta de la casa y el piso de mármol blanco les daba la bienvenida a nuestras botas cubiertas de nieve.

Deje los bolsos a un lado de la entrada y cerré la puerta detrás de mí para luego observar a mis hermanos mirar todo alrededor con asombroso. Sonreí. No podía creer que finalmente los tenia aquí, lejos de ese horrible lugar…

-	¡Jazzy, mira esto! –chillo Jaxon mientras corría hasta el enorme árbol de navidad que estaba en la sala. 

Los observe girar sobre si mismos con esas sonrisas imborrables de sus rostros.

-	¿Justin? –escuche a mi madre llamar y me tensé.- Cariño, estaba por escribirte para…

Ella llego a la sala, y me observo, para luego mirar a los niños, los cuales parecían ajenos a su presencia. 

-	¿Quiénes…? –balbuceo ella y forcé una sonrisa.

-	Pequeños. –llamé y ellos se dieron la vuelta para mirarme- Ella es Pattie, mi madre. 
Ambos lucieron algo incomodos mientras se acercaban de vuelta a mí, mirando con miedo a mi mamá, la cual parecía que se desmayaría en cualquier segundo.

-	Mamá, estos son Jazmyn y Jaxon. 

Ellos sonrieron, pero se mantuvieron abrazados a mis piernas. Nadie dijo nada, mi madre solo se quedó paralizada, mirándolos e intente comprenderla. Esto no era fácil, es más, yo mismo creí que los odiaría, pero en cuanto los había visto, supe que me habia equivocado. Solo eran niños, y merecían ser amados de todas las formas correctas.

-	Justin…-susurró ella y vi sus ojos llenarse de lágrimas. 

Mire a mis hermanos y les sonreí.

-	¿Quieren algo de comer? –pregunte y ambos asintieron.

-	¡Pollo! –dijo Jaxon y Jazzy negó.

-	¡Galletas! –replico esta y Jaxon fue el que negó con la cabeza esta vez.

-	¡Pollo!

-	¡Galletas! –insistió Jazmyn y suspire. 

-	¿Qué tal pollo con galletas? –pregunte mientras reía y los hacia caminar en dirección a la cocina, con la mirada de mi madre aun clavada en mi espalda.

-	¡Pollo y Galletas! –canturrearon ambos.

Agradecí al cielo cuando vi a Rita, la chica que ayudaba con la casa en la cocina. Ella miró a los niños y luego a mí, pero no dijo nada.
-	Rita, será que puedes darles…
-	¡Pollo y galletas! –gritaron nuevamente y sonreí. 

-	Exacto. Pollo y galletas. –Ella me miro como si estuviera loco pero sonrió. 

-	Por supuesto.

-	Gracias. –le dije y los mire.- estaré de vuelta en un momento, está bien? –

Ellos se miraron entre si, y luego asintieron. Les sonreí y bese sus cabezas antes de irme corriendo de vuelta a la sala, mi madre no se había movido ni un centímetro.

-	¿Qué hiciste, Justin? –preguntó, mientras me miraba.

-	Hice lo único que él no hizo –dije seriamente- lo correcto.

Ambos nos miramos por un segundo y ella comenzó a llorar. Me acerque a ella y la atraje hacia mí con un abrazo.

-	No llores, má. –dije- Por favor. Sé que debes estar furiosa pero solo tenías que ver a esa mujer y en donde tenía a los niños…-mi voz fue apagándose- mi padre debe empezar a tomar responsabilidad de sus actos, y de esto tiene que ocuparse así deba obligarlo. Mis hermanos no van a volver a ese lugar, no voy a permitirlo. 

Ella solo se quedó en mis brazos llorando por un rato, en silenciosamente.  Vi una cabecita asomarse por la puerta, Jazmyn me miro y le sonreí.

-	¿Ya conseguiste tus galletas? –pregunte y ella salió de su escondite para revelar un paquete de galletas. 

-	Jaxon me quito algunas –dijo ella. Mi madre seco rápidamente sus lágrimas y se giró para mirarla- pero aún tengo todas estas –señalo la caja con una sonrisa.

-	Esa sonrisa... –dijo mi madre solo para que yo escuchara y sonreí. - Estaba a punto de colgar las botas en la chimenea, ¿Quieres venir? –le preguntó a Jazzy.

-	¿Puede venir Jaxon también? –pregunto ella y mi madre asintió. – lo buscare. 

Cuando Jazmyn se fue, mi madre me miró y suspiro.

-	Tu padre va a enloquecer mañana. 

-	Lo sé –dije- créeme que lo sé.


10pm.

Me encontraba dando vueltas de un lado a otro en mi cama, era otra de esas noches en las que mis pensamientos no paraban y debía hacerles frente por más que no quisiera. Mis hermanos estaban en la habitación junto a la mía, habían pasado un largo rato jugando y ayudando a mi madre y luego de la cena, ambos terminaron agotados.

La puerta de mi habitación se abrió pero no me moví. El lado vacío de la cama junto a mí se hundió y enseguida el olor del perfume de mi madre me inundo.  Ella me abrazo y beso mi hombro.

-	Te escuche llorar la otra noche…-dijo en voz baja.- Lamento mucho no haber podido hacer nada para que te quedaras allá, cariño. Se lo mucho que la quieres y no puedo imaginar lo mucho que debes echarla de menos.

Apreté mi mandíbula y me negué a mirarla. No podía seguir rompiéndome noche tras noche.

-	Por favor, intenta dormir, mañana será un día pesado y vas a necesitar esto. –aseguro mi madre.

Solté levemente el aire que estaba reteniendo y me relaje. 

La mañana llego rápidamente, fría y oscura como los días anteriores. Sentí que me estaban mirando, así que abrí los ojos para encontrarme con Jazzy y Jaxon de pie a solo pasos de mi cama.

-	¿Están bien? –pregunte enseguida mientras me sentaba y aclaraba mi vista. 

-	Tenemos hambre. –dijo Jaxon y casi sonreí. 

-	Bien…-dije mientras me levantaba de la cama- vamos a solucionar eso.

Un rato más tarde, prepare desayuno para nosotros tres ya que mi madre había dejado una nota avisando que estaba haciendo algunas compras. Estábamos terminando de desayunar cuando Jazmyn hablo.

-	¿Podemos ir afuera? –pregunto y mire más allá de la puerta de cristal donde los copos de nieve empezaban a caer nuevamente.

-	¿Les parece si hacemos una guerra de bolas de nieve? –pregunte y Jaxon casi saltó de su asiento.

-	¡Si! –gritó. Su cabello rubio cayendo sobre sus ojos.

-	Muy bien, entonces vamos a cambiarnos y…

Mi padre entro a la cocina en ese momento y se detuvo en seco al ver a los niños. Nadie se movió por un segundo.  Trague saliva con fuerza y me recordé que esto era lo correcto.

-	¿Jazmyn, pueden tú y Jaxon ir arriba un momento? –pregunte- los alcanzare y jugaremos afuera.

Ella miró a nuestro padre, sus ojos café lo escaneaban como si ella supiera algo. Creí que lo abrazaría pero no lo hizo, en vez de eso, se puso de pie y tomo la mano de Jaxon para luego tirar de él para salir de ahí. 

Mi padre avanzó hasta apoyarse en la barra de la cocina y lo vi trabajar en su respiración.  El no gritó, él no dijo nada en lo absoluto.

-	Justin. –fue lo único que dijo con su voz plana.

Mi madre entro en ese momento y nos miró.

-	¿Dónde están los niños?- preguntó ella, aun cargando las bolsas de las compras.

-	Arriba. –le dije.

-	Es mejor que hablen en el estudio. –dijo seriamente antes de retirarse.
Mi padre se separó inseguro de la barra de la cocina y sin mirarme, hizo su camino hacía el estudio conmigo pisando sus tobillos. 

Cuando cerré la puerta detrás de mí, me di cuenta de que la hora había llegado.

-	¿Por qué están aquí? –preguntó el, manteniendo su voz plana, sin emociones.
Lo miré.

-	Porque son mis hermanos, y merecen algo mejor. –dije.

Él se concentró en los papeles ordenados en su escritorio y los cambios de lugar.

-	No te di permiso para…-lo interrumpí.

-	No creo que deba pedirte permiso para hacer el bien. –dije- para hacer lo que es correcto.
El me miró, luciendo cansado y con pocas ganas de hacer esto.

-	¿Es está alguna clase de venganza por traerte de vuelta? –escupió su pregunta y me cruce de brazos.

-	No. –respondí e hice una pausa- esto es porque creo que es hora de que digas las cosas en voz alta. –el dejo finalmente los papeles en un lugar y sostuvo mi mirada.- ¿Quién eres tú?  –pregunte y el frunció el ceño- No te conozco, ni mamá tampoco.  Vives lejos todo el tiempo, engañas, olvidas lo que se supone que debe ser importante, parece darte una retorcida satisfacción que los demás sufran y no importa si alguien esta bajó amenaza de muerte, tu no harás nada para ayudar porque…

-	Pague el abogado más costoso de la historia para ese maleante solo porque tú lo pediste.  –escupió.

-	¿Te escuchas cuando hablas? –pregunte, sintiendo el enojo venir en enormes olas-¡Todo este lio, todo el sufrimiento ha sido porque tú no ayudas, porque a ti nada te importa! –hice una pausa- ¿Tienes una pequeña idea de todas las cosas malas que pudieron haberse  evitado?

Mi madre abrió la puerta del estudio y se deslizo dentro, se detuvo junto a mí. 	

-	Te he dado todo lo que se le puede dar a alguien, todo. –dijo el en voz baja.

-	Papá. –llame su atención-  no es sobre las cosas materiales. Es sobre el afecto, es sobre tu falta de ello. 

Pasé una mano por mi cabello. Estaba cansándome.

-	¿Estás de acuerdo con todo esto? –escuche que le decía a mi madre, pero no deje que contestara.

-	Solo hazte cargo de los niños –dije- y si de nuevo  no quieres tomar tus responsabilidades, dime que hay que hacer y yo me haré cargo porque a mi si me importan. –afirme y abrí la puerta.

-	No hemos terminado de hablar, Justin. Si sales por esa puerta…

-	Cancela mis cuentas, quítame el auto, has lo que quieras, total, ya me quitaste todo lo que era verdaderamente importante. 

Salí de allí sintiéndome como…nada. Yo no estaba sintiéndome de ninguna forma, solo cansado. Me recosté en la pared junto a la puerta del estudio y no escuche nada más por un largo minuto, hasta que la voz de mi madre llego distante a través de las puertas.

“Es un buen chico, y te quiere y tu…”

Me desconecte en ese momento. A veces tenemos que aceptar el hecho de que no podemos hacer que las personas cambien de parecer, nosotros cumplimos nuestra parte al decirles que están actuando de la forma errónea y queda en sus manos escuchar o ignorar, cambiar o seguir tropezando con la misma piedra. No importa si nos gusta o no, así son y siempre serán las cosas.

Escuche a los niños llamarme, mire a la puerta detrás de mi una ultima vez y camine en dirección al jardín.  Rita estaba en la puerta del jardín, vigilándolos. Faltaban solo unos días para navidad, que hacia ella todavía aquí?

-	Rita –llame su atención y ella se giro para mirarme.

-	¿Necesita algo, joven? –pregunto amablemente y negué con la cabeza.

-	¿Qué haces todavía trabajando? –pregunte.

-	Oh. –dijo ella. Sus mejillas se tornaron rosadas por alguna razón- Recuerde que no puedo irme hasta después de la fiesta de su padre. 

Gruñí. Eso era un día antes de navidad y estaba seguro de que ella tenía cosas que hacer, tenía un bebé y su familia no estaba en esta ciudad.

-	Vete –le dije- haré que te envíen un cheque está misma tarde. 

-	Pero…-balbuceo ella- su padre…

-	No perderás el trabajo, Rita. –asegure- te estoy diciendo que puedes, asi que, ve.
Ella me miro por un momento y asintió, una pequeña sonrisa formándose en su rostro.

-	Gracias, joven. 

Asentí y le sonreí de vuelta.

-	Ten una feliz navidad, R. 

Salí al jardín, y una bola de nieve me dio directo en el pecho, levante la mirada para ver a Jaxon abrir los ojos más de lo normal y a Jazmyn cubrirse la boca con ambas manos.

-	¿Quién fue? –pregunte y Jazmyn apunto a Jaxon al mismo tiempo que el la señalaba a ella.

Hice una bola de nieve con mis manos y les sonreí. 

-	¡Van a pagar eso! –dije y ambos empezaron a correr y a gritar como locos alrededor, haciéndome sentir mejor que hace un rato. Ellos eran una buena medicina.
Estuve jugando con ellos un rato, escuche el timbre sonar y fui corriendo a abrir. 
Lucie y Allan estaban ahí, luciendo incomodos.

-	Hola –dijeron ambos.

No habíamos hablado en un año, casi dos, y aun así aquí estaban y no sabía porque. 

-	Recibimos una carta de Amanda…-Y allí estaba la explicación que estaba buscando.- Nos contó todo lo sucedido, ¿Cómo estás? –pregunto Lucie y vi a Allan poner una mano en su hombro para detenerla cuando ella intento tocarme.

Los mire. No podía dejar de hacerlo, esos eran mis amigos, los que yo había alejado, el tiempo seguía pasando y ellos siempre seguían intentando. Vi los ojos de Lucie llenarse de lágrimas y deje de sujetar con fuerza el pomo de la puerta para agarrar su brazo y tirarla hacia mí en un abrazo. Ella soltó un sollozo y dije lo único que podía decir.

-	Lo siento, lo siento muchísimo.

Lucie me apretó fuerte y cuando se apartó, bese su frente.

-	Lo siento, Lu. 

Ella asintió con la cabeza y volvió a abrazarme.

-	Te eche tanto de menos. –lloriqueo ella con su rostro enterrado en mi pecho, y sonreí para no llorar porque también los había extrañado.

-	Fui un idiota, más que eso, lo se. –le asegure y cuando ella se separó de mi, le tendí la mano a Allan, el cual me miro seriamente, sin moverse durante lo que me pareció una eternidad.

-	¿Qué te hizo querer hablarnos de nuevo? –pregunto.

-	Ustedes no son los culpables, ni yo, nadie lo fue. –dije- Sé que no estuvo bien  alejarlos de esa forma y en serio lo siento. Deje que el odio  y todo lo demás tomara el control.

Cuando el no estrecho mi mano, la retire y mire hacia otro lado.

-	Fuiste un imbécil. – dijo Allan, sonriendo y dándome un abrazo, palmeo mi espalda y no pude evitar quedarme rígido, no esperaba eso.

-	¿Otro abrazo? –pregunto Lucie secando sus lágrimas que no paraban de caer y nos abrazó a ambos  durante un rato.- creí que esto no sucedería de nuevo.
Ellos entraron a la casa finalmente, y nos dirigimos a la sala al mismo tiempo que Jaxon llegaba corriendo hacia mí, envolviendo una de mis piernas en un efusivo abrazo, rei. 

-	Hey Jaxon. 

Allan y Lucie compartieron una mirada.

-	¿Qué es eso? –pregunto Lucie mirando con pánico a Jaxon- ¿tienes un hijo?

No pude evitar reírme verdaderamente alto esta vez.

-	Este es Jaxon, mi hermano.  –les dije y Allan miro a Lucie otra vez- ¿Amanda no les escribió sobre ese asunto? –pregunte mientras despeinaba  a Jaxon. 

-	No, no lo hizo. –dijo Lucie sin dejar de mirar a Jaxon.

-	Siéntense,  iré por algo para beber y hablaremos. –asegure y me fui a la cocina con Jaxon aun saltando.

Cuando entre en la cocina, mi madre ya estaba allí sosteniendo la mano de Jazmyn. Ambos intercambiamos una mirada.

-	Llevare a los niños a comprar algunas cosas, está bien? –pregunto ella y asentí torpemente- Necesito salir de aquí. ¿Quieres venir?

-	Lucie y Allan están afuera, vamos a hablar. –dije y su mirada centello.

-	Eso…eso está muy bien, cariño. –dijo ella sonriéndome.

Tome tres coca-colas del refrigerador y cuando los niños se adelantaron por el pasillo, mire a mi madre.

-	¿Qué sucedió? –pregunte y ella bajo su mirada.

-	Vamos a divorciarnos. –dijo ella intentando mantenerse fuerte, pero note el fallo de su voz.- Lo siento, cariño. 

-	No lo sientas má. –dije dándole un fuerte abrazo- eres muy fuerte, te amo. 

-	Y yo a ti, hijo. 

Cuando no estás acostumbrado a que tu madre te diga devuelta esas dos palabras, te sientes extraño, como si estuvieras soñando, pero luego parpadeas y te das cuenta de lo real que es y no puedes hacer nada más que sonreírle porque por primera vez mucho tiempo, te das cuenta de que aquello es cierto. 


Sophie:

Estábamos a tres días de navidad, y solo Dios sabia lo mucho que yo odiaba todo en ese momento. Todos mis amigos estarían ocupados o yéndose de la ciudad o pasando fiestas con sus familiares, y si, me invitaron a irme con ellos, pero no podía aceptar eso, se sentía incorrecto solo irme a pasar navidad con otras personas, sus familias me verían mal, como una intrusa y no podría soportar eso.

Mi madre y mi hermano habían dejado la ciudad ayer para irse a reunir con la familia y amigos al otro lado del país, como lo hacían todos los años y yo me había quedado sola en casa. Se supone que no debería sorprenderme o incluso dolerme, eso sucedía desde hace tantos años que ya debería estar acostumbrada a sencillamente estar sola en las fiestas de navidad, pero era algo que no podía dejar pasar. 

Nunca había tenido una navidad normal, no desde los 7 años y lo echaba de menos. Echaba de menos las luces, el espíritu y la felicidad que se respiraba esos días, la ilusión y la fe que embargaba los corazones. Echaba de menos ir a la azotea y ponerme de pie en un banco y admirar las luces de toda la ciudad, siempre imagina que eran estrellas que brillaban cerca de mi, estrellas que si podía alcanzar.

Llegue tarde del trabajo ese día,  había tomado dos turnos para que Abby pudiera irse con su madre a visitar a su familia en la ciudad vecina, ella había estado preocupada pero casi la había empujado al auto de su madre ese día, asegurándole que yo iba a estar bien y que le escribía un mensaje cada hora. Daniel y Amanda me buscaban a veces en el trabajo y tomábamos un café o algo. Ellos eran buenos amigos ahora, avanzaban con mucha calma y Daniel parecía estar bien con eso, y lo más importante, Amanda parecía estar bien.

Una carta en el suelo me dio la bienvenida, deje las llaves en la mesa de la entrada y la recogí. Busque por el remitente pero no decía nada más que mi nombre. La abrí y me lleve una sorpresa.


“Querida Sophie, bueno, tengo que comenzar la carta de este modo porque todas las cartas comienzan así y no sé si sea correcto romper la tradición. Primero que nada, estoy bien, hice lo que dijiste, me fui lejos, o quizás no tanto, solo me fui y no dije a donde. Estoy comenzando de nuevo, es como reiniciar todo, estoy conociendo nuevas personas y siguiendo adelante a pesar de todo lo sucedido. Mi padre, Leslie y Fran estarán en prisión por un largo tiempo, no me dejaron verlos, pero no es como si quisiera tampoco.  Abby tenía razón, el mejor abogado del mundo tomó mi caso, sé que debería escribirle a Jeremy para agradecer, pero no siento que eso sea lo correcto, así que en vez de eso, le escribía a Justin, quizás el incinere la carta luego, pero espero que este empezando a  seguir adelante, como creo que todos estamos haciendo. 

No sé si esto me hace mala persona, pero estoy feliz de que todo terminara. No tengo a mi familia ahora, pero estoy mejor sin ellos, y quizás, empieza a ser tiempo de que busque otra familia o haga una nueva…

No, no voy a casarme aun ni nada, solo voy a adoptar un perro o quizás un gato, no lo sé. 
Casi no me queda papel, no puedo decir todo lo que me ha sucedido en este tiempo así que voy a terminar esto como se debe.
Espero que tu estés bien también, y que estés siendo paciente. Las cosas buenas toman un tiempo, tengo una base para decir eso. No te he olvidado y espero que tú a mí tampoco, sigues siendo mi única amiga real, la única que quiso ayudar y no irse lejos. 
No tienes idea de lo mucho que te agradezco, Soph. 
Antes no sabía si los ángeles caminaban en la tierra, luego te conocí y me di cuenta de que lo hacen.

Gracias por seguir aquí, gracias por salvarme.
Te deseo lo mejor de todo el universo.

-	Ethan.

Pd: Estoy deseando que cuando vaya a visitarte, todo este bien porque si no, tendré que patear  por mí mismo al destino o a Justin, y creo que ambos sabemos eso no terminara bien, haha. “

Cuando deje de leer la carta, no pude evitar sonreír, era bueno saber que el estaba bien y que estaba libre en algún lugar, empezando de nuevo. 


Justin:

Le di clic en enviar y enseguida apague la computadora porque no quería esperar la respuesta. Le había respondido un email a la mamá de Isabella,  no lo había hecho antes porque solo era demasiado, las emociones, el dolor seguía demasiado fresco. 

Me había puesto al día con Lucie y Allan, habíamos hablado casi todo el día, hasta que la mamá de Lucie llamó y Allan tuvo que llevarla a casa. Una vez que estuve solo escribí un pequeño email diciendo hola y deseando felices fiestas a la Señora Williams, se lo debía. 

El reloj marcó las seis de la tarde cuando mi madre regreso con los niños.

-	Hola. –salude mientras me alejaba del sofá donde había estado tirado las últimas 2 horas.
Jazzy se lanzó sobre mis brazos y bese su cabeza.

-	¿A dónde fueron? –pregunte  y Jaxon dejo de comer su barra de chocolate para regalarme una sonrisa.

-	¡A los aviones! –dijo él y mire a mi madre soltar unas bolsas de compras en el sofá.

-	¿Aviones? –pregunte confuso y Jazmyn asintió. 

-	¿Los llevaste al aeropuerto? –pregunte a mi madre cuando baje a Jazmyn para que siguiera comiendo su chocolate. 

-	Sí. –dijo ella intentando ocultar su sonrisa. 

-	¿Por qué? –pregunte.

-	Teníamos que comprar los boletos. –dijo ella mientras sacaba de su cartera unos papeles.- Nos vamos a Venezuela para navidad.

La mire seriamente, sintiéndome casi seguro de haberme quedado dormido en el sofá y estar soñando esto.

-	¿Qué? –dije y mi madre soltó una risa. 

-	Cariño, nos vamos para…

-	¿Qué? –pregunte antes de que terminará de hablar.

-	No encontré vuelos para mañana, solo para el 24 a las 9am. 

-	¿Estas bromeando? –pregunte en voz baja y ella me dio un leve golpe en el brazo.

-	Reacciona. –dijo- vamos a ir, ve empacando todo de vuelta porque el 24 no vamos a estar corriendo, y ven a ayudar a sacar algunas cosas del auto, le compre algo de ropa a los niños y…

-	No puede ser.

-	Justin, sigue con eso y voy a…

No la deje terminar, porque la sostuve en mis brazos y la hice girar al punto en el que incluso yo estaba mareándome.

-	¡TE AMO TANTO! –grite- ¡Gracias, gracias, gracias!

Los niños al no entender lo que pasaba, empezaron a reírse de la escena, les di la sonrisa mas brillante que pude darles.  Mi madre sonrio y asintió con la cabeza.

-	Sé que me amas, ahora ayúdame con las cosas del auto y…

No la escuche, estaba demasiado ocupado rezando para que Abby contestara el teléfono, ni siquiera me había fijado en la estupidez de la diferencia de horario. 

-	¿Puedo saber que carajos está mal contigo?-pregunto ella cuando contesto y me eche a reír. No hablábamos desde hace casi dos meses y ese era su saludo.

-	Hola Abby, lamento si llamo demasiado tarde…

-	¿Tarde? ¿Tarde? –gruño- son las uh…no tengo idea, que, oh por dios. –ella chillo- ¡Hola Justin! –grito- ¿Qué…? ¿Cómo…? Oh dios.

Negué con la cabeza, ella era una locura.

-	Escucha, necesito que me ayudes con algo. 

-	¿Qué? ¿Ni siquiera vas a preguntarme como estoy? ¿Cómo está mi pierna rota o…?

-	¿Te rompiste una pierna? –pregunte preocupado.

-	No…solo tenía que añadirle drama a mi discurso. –me reí- No es gracioso, haz las cosas bien conmigo o colgare.	

Suspire.

-	Hola Abbs, ¿Cómo estás? –pregunte.

-	Oh, muy bien Justin, y tú? –pregunto ella usando su tono amable y reí.

-	Estoy bien ahora, oye, necesito tu ayuda con algo.

-	¿En serio? ¿Qué es? 

*** 

Días antes del viaje, una carta llego a mi casa, y me pareció raro que no tenía remitente pero fue aún más raro que fuera de Ethan y no eran muchas líneas.

“Gracias por todo. 

Sigue adelante, pero no la dejes ir.

-	Ethan”


*** 

El día del viaje llego rápidamente, mi madre acomodo la chaqueta de Jaxon  y nos sentamos a esperar que nuestro vuelo llegara. 

-	¿Puedo sentarme junto a la ventana? –pregunto Jazzy mientras mecía sus pies.

-	Claro que puedes. –dije y ella sonrió.

-	¿No te enojas? –pregunto y negué con la cabeza- Me gusta que seas mi hermano –comento ella y la atraje en un abrazo. 

-	Y a mí me encanta que ustedes sean mis hermanos. –

Ella aparto su cabello de su rostro y señalo detrás de mi.

-	¡Ya están aquí! –chillo ella y me gire para llevarme otra sorpresa.

Allan venia cargando con dos maletas, y Lucie venia hacia nosotros saltando como Heidi en las praderas.

-	¿Qué? –dije y ella salto frente a mí.

-	¡Nos vamos con ustedes! –gritó, cosa que ocasiono que algunas personas giraran a vernos.- Muchas gracias por la invitación, Pattie, es solo…increíble. –dijo Lucie a mi madre la cual le sonrió.

-	Me alegra que sus padres los dejarán venir. 

Wow…

-	Será la mejor navidad de todas. –dijo ella emocionada y reí.

-	Ya lo creo.

-	Lu, puedes dejar tu emoción y ayudarme aquí? –pregunto Allan y Lucie negó con la cabeza.

-	No, gracias. –ella sonrió y reí cuando Allan le frunció el ceño.

Será la mejor navidad del mundo, de eso no había dudas.



Sophie:

Había comprado algunos presentes para todos mis amigos, aunque ninguno estuviera en la ciudad para recibirlo, esperaría hasta enero para dárselos. La familia de Amanda había llegado un día antes de navidad, y a pesar que ella insistió en que fuera a pasar nochebuena con ellos, mi respuesta se mantuvo firme, no iba a incomodar en otros lugares.

En cambio, ya tenía planeada mi nochebuena, vería algunas películas, incluso podía pasar a comprar algo de comida chatarra, si es que había algo abierto porque aparentemente todos tenían familia y una vida normal y la gente en la calle esa noche parecía ansiosa por llegar a sus hogares y celebrar junto con las personas que amaban. 

Metí las manos en los bolsillos de mi abrigo y mientras miraba las luces que adornaban los árboles, pedí un silencioso deseo. 

Deseaba al menos obtener un mensaje de texto de él esa noche, un mensaje de texto que me haría compañía durante toda la noche y el día siguiente y el siguiente…Es más, si pudiera pedir solo un deseo, pediría tenerlo junto a mi esa noche.

Parpadee lejos las lágrimas y entre en mi edificio. Subí las escaleras con toda la paciencia del mundo, busque mis llaves y abrí la puerta. La música llego a mí junto con un mar de voces,  ¿mi familia había regresado?

Camine por el corto pasillo y casi me caigo cuando vi la sala de mi casa llena de personas moviéndose de un lado a otro, habían luces, incluso un árbol de navidad que estaba segura que no había dejado ahí esta mañana. Abby se dio la vuelta para mirarme y abrió sus brazos.

-	¡Bienvenida a la fiesta Soph! –grito ella, haciendo que todos se dieran la vuelta. 

Daniel asomo su cabeza a través de la puerta de la cocina y Adam me saludo con la mano efusivamente desde el árbol. Amanda y sus padres también estaban ahí, incluso la madre de Abby y los padres de Daniel me sonrieron enormemente.  

Abby se acerco a mí sonriendo y me lance en sus brazos.

-	¿Qué es esto, Abbs? –pregunte en voz baja mientras la abrazaba fuertemente.

-	Esta es una fiesta de navidad, normal. –dijo ella- bueno, no tan normal porque yo estoy aquí y…-ella hizo una pausa- ¿estas llorando? –pregunto ella mientras me apartaba para verme la cara.

Esa fue la primera vez que mis lágrimas salían y no quería esconderme.

-	Aww, cosita. –ella volvió a abrazarme- esto es para ti, lo mereces mucho y necesitas saber que todos los presentes te amamos más que mucho y no vamos a dejarte sola, Soph. Porque tú no nos dejaste solos a nosotros.

-	Oye, esa estrella no va a ponerse sola. –grito Adam y señalo la enorme estrella que Amanda sostenía en sus manos.

Me seque los ojos con el dorso de la mano y solté una risita.

-	No puede ser –dije- ¿en serio la pondré yo? 

Adam asintió y me hizo seña de que me acercara. Salude a los padres de Amanda y Daniel los cuales me recibieron con cálidos abrazos y luego dejaron que llegara hasta donde Adam estaba. Mire a mí alrededor una vez más para asegurarme que esto era real. Las luces alrededor, la mesa adornada con velas y un mantel navideño que sabía que Abby había escogido porque solo ella escogería algo asi, el olor a pino, el árbol, las personas que quería…

Todo era real. 

Está era una navidad real.

-	Oye, antes de colocar la estrella debes cambiarte –dijo Abby tirando de mi brazo sin darme opción de protestar.

Me arrastro por el pasillo que daba a las habitaciones, incluso habían alfombras con motivos navideños y el pomo de mi puerta tenía un colgante de una alpaca con gorro navideño, me eche a reír.

-	Los quiero tanto, tanto, tanto. –dije mientras la abrazaba y ella reía.

-	Lo sé, lo sé. –dijo ella- nosotros a ti pero ahora tienes que entrar y cambiarte. –ordeno y se alejó de mi- deja tu cabello suelto. 

Suspire y rodé los ojos. Entre en mi habitación para encontrar un hermoso vestido  blanco sobre mi cama y unos zapatos de tacón rojos que sabía a simple vista no iba a soportar y que eran obra de Amanda. Ellas eran así, pero las quería demasiado. Solté una risita y me apresure a cambiarme, estaba tan feliz que creí que iba a explotar.

Cuando termine de ponerme el vestido, me asegure que los delgados tirantes estuvieran en su lugar y me mire en el espejo.  El vestido era liso y caía a centímetros de mi rodilla, era sencillamente hermoso y definitivamente era algo que yo usaría. Los zapatos se veían bien, lo que sentía era una historia distinta, temía caerme y romperme el cuello pero supongo que nadie ha muerto aun por usar esas cosas. Me aplique un poco de brillo labial y sombra de ojos porque sabía que si salía de allí sin ello Abby iba a cortarme la cabeza. Me asegure que mi brazalete estuviera en su lugar y cambie mis aretes por unos que combinaran con el atuendo. Chequee mi cabello una última vez y salí de mi habitación.

Podía escuchar los gritos de Abby mientras juraba por las maravillosas galletas que había preparado la madre de Amanda.

-	¡Oh mi Dios! –grito Amanda mientras corría hacia mí en sus tacones infinitos negros.- luces tan…hermosa. 

-	Voy a llorar. –dijo Abby mientras soltaba las galletas y se acercaba a a mí.- te ves tan hermosa que podría llorar. 

Entre halagos y risas nos tomamos algunas fotos y me agradecí por todo, agradecía a cada segundo que pasaba porque era simplemente increíble.  A veces me costaba creer que estas personas me querían tanto como yo a ellos, pero luego miraba a mi lado y me daba cuenta por milésima vez que ellos siempre estaban.

Tocaron la puerta y Abby grito como una nena de cinco años.

-	¡Santa llegó! –dijo Adam y Abby lo miró mal.

-	¿Por qué insistes en seguir robando mis líneas? –pregunto ella mientras fruncía el ceño.

-	Porque me gustas. –respondió el y ella rodo los ojos.

-	Eres un tonto. 

-	¿Puede alguien abrir la puerta? –pregunto Amanda

-	¡Santa está aquí! –fue Abby la que gritó esta vez y rodé los ojos.

-	Yo iré. –dije mientras me ponía de pie y caminaba hasta la puerta. 

Vi a dos niños pequeños muy bien vestidos sonreírme y tuve que aferrarme al pomo porque yo conocía esa sonrisa. Un momento después vi a Pattie llegar con un chico y una chica que no conocía y por poco sufrí un infarto. 

-	¿Llegamos tarde? –pregunto ella y negué con la cabeza incrédula. 

La pequeña niña toco mi mano y la mire.

-	Te están esperando. –dijo ella y me estremecí.

-	¿Qué? –pregunte sin entender y ella hizo una seña hacia las escaleras.

-	Te están esperando –repitió antes de entrar en la casa y darme un leve empujón para sacarme. Pattie sonrió levemente y asintió, cosa que hizo que mi corazón empezara a correr a toda marcha.

Me sostuve del barandal y subí el primer escalón antes de mirar atrás. Aparentemente la fiesta se había detenido y ahora todos estaban intentando ver hacia acá. Vi a Abby darme pulgares hacia arriba y subí  los siguientes escalones. Creí que no iba a llegar nunca al último piso, pero lo logre y cuando puse un piso en la azotea de mi edificio, el frio aire de diciembre me acaricio los brazos desnudos. 

Había pequeñas luces navideñas  alrededor de los barandales y de la puerta, pero ni siquiera les preste atención porque lo que estaba buscando estaba a algunos pasos de mí, usando un traje negro y luciendo infernalmente bien.  Corrí hasta él y atrapo entre la seguridad de sus brazos, pase mis brazos alrededor de su cuello, sin poder creer aquello ni por un segundo.

-	Estas aquí –susurre- realmente estas aquí. 

Me sentía mareada de tanta felicidad. 

-	Te extrañe. –murmuro contra mi cuello y lo aparte para mirarlo a los ojos. 

-	En serio estas aquí. –repetí y el soltó una carcajada-

-	Estoy aquí, nena. –dijo mientras volvía a abrazarme fuerte- estoy aquí. 

Una sonrisa se disparó en mi rostro al mismo tiempo que las lágrimas lo hacían.

-	¿Cómo es posible? ¿Tu padre…? ¿Y los pequeños…?

El sonrió y negó con la cabeza.

-	No es el momento –dijo y tomo mi mano para acercarme al barandal.
Vi toda la ciudad, todas esas maravillosas luces…

-	Hay algo que debo decirte. –dijo y no pude evitar hacer una mueca- no es nada malo.

-	¿No? –pregunte y el negó con la cabeza.

-	Estuve imaginando todas las formas en las que te diría esto y no sé cuál de ellas sea la correcta así que no le daré muchas vueltas…-el hizo una pausa- ¿Te gustaría venir conmigo a Londres? –pregunto rápidamente y agradecí estar a su brazos porque probablemente me caería.

-	¿Qué? –pregunte y vi sus ojos brillar- Justin, no puedo, yo…la escuela, ni siquiera tengo la mayoría de edad aun y…

-	No importa –dijo el- puedo quedarme aquí hasta que ambos terminemos la escuela y esperare hasta que cumplas la mayoría de edad.

Negué con la cabeza. ¿El viaje le había afectado?

-	No puedo, es…-hice una pausa- el dinero, mis padres y todo lo demás.

-	¿Puedes dejar de preocuparte por lo demás? –pregunto el- ¿Te gustaría o no? –repitió y lo mire a los ojos, su mirada hizo esta cosa de mover todo en mi interior y me estremecí levemente. 

-	Pues…claro que me gustaría –dije y sonreí a medias- me gustaría ir a donde sea que vayas. 

-	Incluso podríamos casarnos y adoptar un pez. –dijo él y creo que me congelé, su rostro enrojeció al notar lo que había dicho- Yo…lo siento, solo…estoy feliz de verte y…

-	¿Casarnos? –repetí incrédula y quise morir de amor cuando vi lo rojo que él estaba.

-	Soph, lo siento, voy demasiado rápido y dios, no puedo mantenerme callado…

-	¿En serio consideras esa idea? –pregunte y el asintió avergonzado, mi corazón empezó a latir más rápido- Casarnos. –repetí para acostumbrarme a la loca idea, pensé que no viviría para eso- Suena como un buen plan. –le asegure- uno extremadamente bueno.

Su sonrisa volvió a tomar las riendas de todo y me abrazo fuertemente de nuevo. 

-	No entiendo algo aun. –dije- ¿Tu padre no dijo que no podías quedarte? –pregunte y él se encogió de hombros.

-	Él no puede decidir eso nunca más. –contestó- además, él no es el que está enamorado.

Ambos nos miramos por un momento.

-	¿Eso significa que te quedas? –pregunte y el asintió.

-	Me quedare tanto tiempo como tú desees. 

-	¿Qué tal desde ahora para siempre? –pregunte y él sonrió.

-	Entonces así será.

Sonreí y el tomo mis muñecas entre sus manos.

-	Te amo. –le dije y la luz que había visto en sus ojos, regresó. 

-	Te amo también.

Sus labios rozaron los míos y sonreí.

-	¿Justin?

-	¿Uhm?

-	Pedí un deseo hace un rato. –comente y el me miró curiosamente.

-	¿Y qué pasó? –preguntó él.

-	Te hiciste realidad. 

Una sonrisa se formó en sus labios y entonces lo besé. 




Fin.


NOTA:
AGRADECIMIENTOS Y GRITOS AQUI: http://letsgetlostinbooks.blogspot.com/
Publique el link para que bajen la nove completa en PDF (INCLUYE LA LISTA DE CANCIONES AL FINAL) 

LAS AMO DEMASIADO.

GRACIAS POR TODO ESTO. GRACIAS GRACIAS DE VERDAD. <3
Diría que es el final, pero solo es el comienzo de un gran viaje.

#BLESSED.

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201 days ago

Capitulo 52: FINAL.

Safe and Sound

“El destino es el puente que construyes hacia la persona que amas “

Diciembre:

El mes de las fiestas llego mas rápido que un parpadear a nosotros. Mis amigos se habían mantenido más juntos que nunca antes desde que todo el drama se había desatado el mes pasado. Ethan salió del hospital tres días más tarde, su hermana estaba a punto de ser juzgada y el padre de Justin nos había sorprendido a todos enviando “El mejor de los abogados de la historia” (Si, bueno, así lo había nombrado Abby). Daniel y Adam se enteraron de todo, o bueno, de algunas cosas ya que Amanda tuvo el valor de contar la historia quitando algunas cosas demasiado fuertes, pero ellos ahora sabían. Ahora todos sabíamos.

En las vacaciones de navidad, Abby y yo buscamos un trabajo a medio tiempo en una tienda de regalos para mantenernos ocupadas en algo. La relación con mi familia estaba bien, no hablábamos demasiado, ni nos mirábamos demasiado, ni siquiera respirábamos mucho uno cerca del otro, pero eso funcionaba para nosotros, lo hacía para mí. Estaba bien siempre y cuando ellos no volvieran a poner sus manos en mí, jamás.

Envolví una última pequeña caja con aquel papel navideño que tenía a pequeños renos y calcetines rojos y verdes por todos lados, le pegue un lazo a la caja y puse una sonrisa en mi rostro cuando me gire para entregárselo a la no tan amable señora frente a mi.

- ¡Tenga un feliz día! –dije con exagerada y falsa emoción. La mujer tomo el regalo y se dirigió a pagar sin siquiera contestar.

Suspire una vez más en media mañana, estaba de mal humor y solo quería ir a casa y encerrarme en mi habitación hasta que aquel mes acabara.

- Hey, tu. –Abby se acercó a mi quitando un poco de cinta adhesiva de sus delgados dedos.- ¿Estas bien?

La mire, sin poder evitar sorprenderme. Desde que él se había ido, todos aparentemente habían hecho una promesa silenciosa de no volver a preguntarme eso, no con “ese” tono. Y yo había estado bien con eso, me estaba obligando a estar bien y casi me lo creía. Casi.

- Sí. –dije y ella inclino su cabeza hacia un lado- En serio.

- Miénteme una vez más y te vas a arrepentir. –aseguro y sonreí.

- ¿Por qué siempre estas amenazándome?

- ¿Por qué siempre me obligas a que lo haga? –replico Abbs y rodee los ojos.- ¿Sigues sin hablar con él? –me pregunto y mi corazón se encogió.

- Sé que está bien –dije y ella golpeo su mano contra la mesa haciendo que me sobresaltara.

- Sophie. –dijo mi nombre con ese tono de madre que usaba a veces, suspire.

- Es mejor para ambos, Abbs. Está bien que no hablemos, yo lo quise de este modo.

- ¿Y que sobre lo que él quiere?

Trague saliva con fuerza y apreté los dientes. No era necesario que ella me recordara lo egoísta que yo era todo el tiempo. Un cliente entro en la tienda y lo agradecí mentalmente cuando Abby se ocupó de atenderle, brindándome así, un momento para observar el brazalete en mi muñeca.

Lo echaba tanto de menos que dolía.


Justin

Mi llegada a Londres no fue tan dramática como esperaba. No habia visto a mi padre en todo lo que iba de mes, aparentemente él estaba evitándome, aunque mi madre aseguraba que había estado muy ocupado. No estaba haciendo nada con mi vida. Todo era sobre despertar, pensar en ella, comer, sufrir por ella y lo mismo una y otra vez hasta que me iba a dormir. Le había comprado boletos a Erin y a los niños para una semana antes de navidad y ahora ella estaba frente a mí, sosteniendo de la mano a los dos pequeños, luciendo bastante destruida, igual que la última vez.

- Hola. –salude y ella me miro.

- Si tu padre quiere devolverlos…-comenzó pero la interrumpí. Odiaba que se refiriera a ellos como objetos.

- No pasara. –le asegure y ella me miro incrédula pero dedique mi atención a los niños ahora.

Jaxon se había soltado del agarre de Erin y ahora estaba abrazando mi pierna con fuerza, le sonreí y me puse a su altura al mismo tiempo que Jazzy se acercaba a mí también.

- Hola pequeños. –salude y ambos me dieron una enorme sonrisa antes de abrazarme con sus pequeños brazos. Era curioso que me abrazaran de aquel modo cuando solo nos habíamos visto una vez, no lo entendía, pero hay cosas que sencillamente no tienen explicación y yo estaba realmente feliz de verlos.

- ¡El avión! –grito Jaxon y reí. Aun no olvidaba lo mucho que ellos habían deseado subir a un avión y parecían muy emocionados ahora que lo habían hecho.

- Es hora de que yo me vaya. –dijo Erin mientras dejaba dos pequeños bolsos junto a los niños. Ella los miro y ellos le devolvieron la mirada antes de abrazarla rápidamente, lucían muy entusiasmados con la idea de alejarse ella.

- Estaremos en contacto. –dije y ella asintió, por un momento lucia como si le doliera dejar a sus hijos, pero ese momento acabo muy rápido. Ella se dio la vuelta y se dirigió a la puerta de embarque.

Tome los bolsos de los niños y sostuve a ambos de las manos mientras nos dirigíamos a la salida del aeropuerto, a punto de iniciar verdaderamente una nueva vida.

Había sido un viaje rápido del aeropuerto a mi casa. Jazzy y Jaxon no dejaban de hablar de lo asombroso del avión y tampoco dejaron de preguntar porque me había tomado tanto tiempo volver por ellos, cosa a la que no supe responder, pero ellos rápidamente se distrajeron con los lujosos arreglos navideños que tenían las casas alrededor, cuando estacione frente a mi casa respire profundo. Había salido con la tonta excusa de comprar algunos presentes, estaba seguro de que mi mamá sufriría un ataque cuando viera que no había comprado presentes y que en cambio había buscado a mis dos hermanitos pequeños los cuales estaban desesperados por bajarse y correr alrededor.

Respire profundo y me baje para luego bajar a los niños.

- ¿Esta es tu casa? –pregunto ella mientras caminaba tomada de la mano de Jaxon frente a mí por la vereda.
Asentí.

- Y también la de ustedes. –asegure y ellos me miraron curiosamente.

- ¿Nuestra? –pregunto Jaxon y sonreí. Sus mejillas eran totalmente rojas por el frio y el gorro que estaba usando casi cubría sus ojos.

- Sí. Somos hermanos, recuerdan? –les dije mientras abría la puerta de la casa y el piso de mármol blanco les daba la bienvenida a nuestras botas cubiertas de nieve.

Deje los bolsos a un lado de la entrada y cerré la puerta detrás de mí para luego observar a mis hermanos mirar todo alrededor con asombroso. Sonreí. No podía creer que finalmente los tenia aquí, lejos de ese horrible lugar…

- ¡Jazzy, mira esto! –chillo Jaxon mientras corría hasta el enorme árbol de navidad que estaba en la sala.

Los observe girar sobre si mismos con esas sonrisas imborrables de sus rostros.

- ¿Justin? –escuche a mi madre llamar y me tensé.- Cariño, estaba por escribirte para…

Ella llego a la sala, y me observo, para luego mirar a los niños, los cuales parecían ajenos a su presencia.

- ¿Quiénes…? –balbuceo ella y forcé una sonrisa.

- Pequeños. –llamé y ellos se dieron la vuelta para mirarme- Ella es Pattie, mi madre.
Ambos lucieron algo incomodos mientras se acercaban de vuelta a mí, mirando con miedo a mi mamá, la cual parecía que se desmayaría en cualquier segundo.

- Mamá, estos son Jazmyn y Jaxon.

Ellos sonrieron, pero se mantuvieron abrazados a mis piernas. Nadie dijo nada, mi madre solo se quedó paralizada, mirándolos e intente comprenderla. Esto no era fácil, es más, yo mismo creí que los odiaría, pero en cuanto los había visto, supe que me habia equivocado. Solo eran niños, y merecían ser amados de todas las formas correctas.

- Justin…-susurró ella y vi sus ojos llenarse de lágrimas.

Mire a mis hermanos y les sonreí.

- ¿Quieren algo de comer? –pregunte y ambos asintieron.

- ¡Pollo! –dijo Jaxon y Jazzy negó.

- ¡Galletas! –replico esta y Jaxon fue el que negó con la cabeza esta vez.

- ¡Pollo!

- ¡Galletas! –insistió Jazmyn y suspire.

- ¿Qué tal pollo con galletas? –pregunte mientras reía y los hacia caminar en dirección a la cocina, con la mirada de mi madre aun clavada en mi espalda.

- ¡Pollo y Galletas! –canturrearon ambos.

Agradecí al cielo cuando vi a Rita, la chica que ayudaba con la casa en la cocina. Ella miró a los niños y luego a mí, pero no dijo nada.
- Rita, será que puedes darles…
- ¡Pollo y galletas! –gritaron nuevamente y sonreí.

- Exacto. Pollo y galletas. –Ella me miro como si estuviera loco pero sonrió.

- Por supuesto.

- Gracias. –le dije y los mire.- estaré de vuelta en un momento, está bien? –

Ellos se miraron entre si, y luego asintieron. Les sonreí y bese sus cabezas antes de irme corriendo de vuelta a la sala, mi madre no se había movido ni un centímetro.

- ¿Qué hiciste, Justin? –preguntó, mientras me miraba.

- Hice lo único que él no hizo –dije seriamente- lo correcto.

Ambos nos miramos por un segundo y ella comenzó a llorar. Me acerque a ella y la atraje hacia mí con un abrazo.

- No llores, má. –dije- Por favor. Sé que debes estar furiosa pero solo tenías que ver a esa mujer y en donde tenía a los niños…-mi voz fue apagándose- mi padre debe empezar a tomar responsabilidad de sus actos, y de esto tiene que ocuparse así deba obligarlo. Mis hermanos no van a volver a ese lugar, no voy a permitirlo.

Ella solo se quedó en mis brazos llorando por un rato, en silenciosamente. Vi una cabecita asomarse por la puerta, Jazmyn me miro y le sonreí.

- ¿Ya conseguiste tus galletas? –pregunte y ella salió de su escondite para revelar un paquete de galletas.

- Jaxon me quito algunas –dijo ella. Mi madre seco rápidamente sus lágrimas y se giró para mirarla- pero aún tengo todas estas –señalo la caja con una sonrisa.

- Esa sonrisa... –dijo mi madre solo para que yo escuchara y sonreí. - Estaba a punto de colgar las botas en la chimenea, ¿Quieres venir? –le preguntó a Jazzy.

- ¿Puede venir Jaxon también? –pregunto ella y mi madre asintió. – lo buscare.

Cuando Jazmyn se fue, mi madre me miró y suspiro.

- Tu padre va a enloquecer mañana.

- Lo sé –dije- créeme que lo sé.


10pm.

Me encontraba dando vueltas de un lado a otro en mi cama, era otra de esas noches en las que mis pensamientos no paraban y debía hacerles frente por más que no quisiera. Mis hermanos estaban en la habitación junto a la mía, habían pasado un largo rato jugando y ayudando a mi madre y luego de la cena, ambos terminaron agotados.

La puerta de mi habitación se abrió pero no me moví. El lado vacío de la cama junto a mí se hundió y enseguida el olor del perfume de mi madre me inundo. Ella me abrazo y beso mi hombro.

- Te escuche llorar la otra noche…-dijo en voz baja.- Lamento mucho no haber podido hacer nada para que te quedaras allá, cariño. Se lo mucho que la quieres y no puedo imaginar lo mucho que debes echarla de menos.

Apreté mi mandíbula y me negué a mirarla. No podía seguir rompiéndome noche tras noche.

- Por favor, intenta dormir, mañana será un día pesado y vas a necesitar esto. –aseguro mi madre.

Solté levemente el aire que estaba reteniendo y me relaje.

La mañana llego rápidamente, fría y oscura como los días anteriores. Sentí que me estaban mirando, así que abrí los ojos para encontrarme con Jazzy y Jaxon de pie a solo pasos de mi cama.

- ¿Están bien? –pregunte enseguida mientras me sentaba y aclaraba mi vista.

- Tenemos hambre. –dijo Jaxon y casi sonreí.

- Bien…-dije mientras me levantaba de la cama- vamos a solucionar eso.

Un rato más tarde, prepare desayuno para nosotros tres ya que mi madre había dejado una nota avisando que estaba haciendo algunas compras. Estábamos terminando de desayunar cuando Jazmyn hablo.

- ¿Podemos ir afuera? –pregunto y mire más allá de la puerta de cristal donde los copos de nieve empezaban a caer nuevamente.

- ¿Les parece si hacemos una guerra de bolas de nieve? –pregunte y Jaxon casi saltó de su asiento.

- ¡Si! –gritó. Su cabello rubio cayendo sobre sus ojos.

- Muy bien, entonces vamos a cambiarnos y…

Mi padre entro a la cocina en ese momento y se detuvo en seco al ver a los niños. Nadie se movió por un segundo. Trague saliva con fuerza y me recordé que esto era lo correcto.

- ¿Jazmyn, pueden tú y Jaxon ir arriba un momento? –pregunte- los alcanzare y jugaremos afuera.

Ella miró a nuestro padre, sus ojos café lo escaneaban como si ella supiera algo. Creí que lo abrazaría pero no lo hizo, en vez de eso, se puso de pie y tomo la mano de Jaxon para luego tirar de él para salir de ahí.

Mi padre avanzó hasta apoyarse en la barra de la cocina y lo vi trabajar en su respiración. El no gritó, él no dijo nada en lo absoluto.

- Justin. –fue lo único que dijo con su voz plana.

Mi madre entro en ese momento y nos miró.

- ¿Dónde están los niños?- preguntó ella, aun cargando las bolsas de las compras.

- Arriba. –le dije.

- Es mejor que hablen en el estudio. –dijo seriamente antes de retirarse.
Mi padre se separó inseguro de la barra de la cocina y sin mirarme, hizo su camino hacía el estudio conmigo pisando sus tobillos.

Cuando cerré la puerta detrás de mí, me di cuenta de que la hora había llegado.

- ¿Por qué están aquí? –preguntó el, manteniendo su voz plana, sin emociones.
Lo miré.

- Porque son mis hermanos, y merecen algo mejor. –dije.

Él se concentró en los papeles ordenados en su escritorio y los cambios de lugar.

- No te di permiso para…-lo interrumpí.

- No creo que deba pedirte permiso para hacer el bien. –dije- para hacer lo que es correcto.
El me miró, luciendo cansado y con pocas ganas de hacer esto.

- ¿Es está alguna clase de venganza por traerte de vuelta? –escupió su pregunta y me cruce de brazos.

- No. –respondí e hice una pausa- esto es porque creo que es hora de que digas las cosas en voz alta. –el dejo finalmente los papeles en un lugar y sostuvo mi mirada.- ¿Quién eres tú? –pregunte y el frunció el ceño- No te conozco, ni mamá tampoco. Vives lejos todo el tiempo, engañas, olvidas lo que se supone que debe ser importante, parece darte una retorcida satisfacción que los demás sufran y no importa si alguien esta bajó amenaza de muerte, tu no harás nada para ayudar porque…

- Pague el abogado más costoso de la historia para ese maleante solo porque tú lo pediste. –escupió.

- ¿Te escuchas cuando hablas? –pregunte, sintiendo el enojo venir en enormes olas-¡Todo este lio, todo el sufrimiento ha sido porque tú no ayudas, porque a ti nada te importa! –hice una pausa- ¿Tienes una pequeña idea de todas las cosas malas que pudieron haberse evitado?

Mi madre abrió la puerta del estudio y se deslizo dentro, se detuvo junto a mí.

- Te he dado todo lo que se le puede dar a alguien, todo. –dijo el en voz baja.

- Papá. –llame su atención- no es sobre las cosas materiales. Es sobre el afecto, es sobre tu falta de ello.

Pasé una mano por mi cabello. Estaba cansándome.

- ¿Estás de acuerdo con todo esto? –escuche que le decía a mi madre, pero no deje que contestara.

- Solo hazte cargo de los niños –dije- y si de nuevo no quieres tomar tus responsabilidades, dime que hay que hacer y yo me haré cargo porque a mi si me importan. –afirme y abrí la puerta.

- No hemos terminado de hablar, Justin. Si sales por esa puerta…

- Cancela mis cuentas, quítame el auto, has lo que quieras, total, ya me quitaste todo lo que era verdaderamente importante.

Salí de allí sintiéndome como…nada. Yo no estaba sintiéndome de ninguna forma, solo cansado. Me recosté en la pared junto a la puerta del estudio y no escuche nada más por un largo minuto, hasta que la voz de mi madre llego distante a través de las puertas.

“Es un buen chico, y te quiere y tu…”

Me desconecte en ese momento. A veces tenemos que aceptar el hecho de que no podemos hacer que las personas cambien de parecer, nosotros cumplimos nuestra parte al decirles que están actuando de la forma errónea y queda en sus manos escuchar o ignorar, cambiar o seguir tropezando con la misma piedra. No importa si nos gusta o no, así son y siempre serán las cosas.

Escuche a los niños llamarme, mire a la puerta detrás de mi una ultima vez y camine en dirección al jardín. Rita estaba en la puerta del jardín, vigilándolos. Faltaban solo unos días para navidad, que hacia ella todavía aquí?

- Rita –llame su atención y ella se giro para mirarme.

- ¿Necesita algo, joven? –pregunto amablemente y negué con la cabeza.

- ¿Qué haces todavía trabajando? –pregunte.

- Oh. –dijo ella. Sus mejillas se tornaron rosadas por alguna razón- Recuerde que no puedo irme hasta después de la fiesta de su padre.

Gruñí. Eso era un día antes de navidad y estaba seguro de que ella tenía cosas que hacer, tenía un bebé y su familia no estaba en esta ciudad.

- Vete –le dije- haré que te envíen un cheque está misma tarde.

- Pero…-balbuceo ella- su padre…

- No perderás el trabajo, Rita. –asegure- te estoy diciendo que puedes, asi que, ve.
Ella me miro por un momento y asintió, una pequeña sonrisa formándose en su rostro.

- Gracias, joven.

Asentí y le sonreí de vuelta.

- Ten una feliz navidad, R.

Salí al jardín, y una bola de nieve me dio directo en el pecho, levante la mirada para ver a Jaxon abrir los ojos más de lo normal y a Jazmyn cubrirse la boca con ambas manos.

- ¿Quién fue? –pregunte y Jazmyn apunto a Jaxon al mismo tiempo que el la señalaba a ella.

Hice una bola de nieve con mis manos y les sonreí.

- ¡Van a pagar eso! –dije y ambos empezaron a correr y a gritar como locos alrededor, haciéndome sentir mejor que hace un rato. Ellos eran una buena medicina.
Estuve jugando con ellos un rato, escuche el timbre sonar y fui corriendo a abrir.
Lucie y Allan estaban ahí, luciendo incomodos.

- Hola –dijeron ambos.

No habíamos hablado en un año, casi dos, y aun así aquí estaban y no sabía porque.

- Recibimos una carta de Amanda…-Y allí estaba la explicación que estaba buscando.- Nos contó todo lo sucedido, ¿Cómo estás? –pregunto Lucie y vi a Allan poner una mano en su hombro para detenerla cuando ella intento tocarme.

Los mire. No podía dejar de hacerlo, esos eran mis amigos, los que yo había alejado, el tiempo seguía pasando y ellos siempre seguían intentando. Vi los ojos de Lucie llenarse de lágrimas y deje de sujetar con fuerza el pomo de la puerta para agarrar su brazo y tirarla hacia mí en un abrazo. Ella soltó un sollozo y dije lo único que podía decir.

- Lo siento, lo siento muchísimo.

Lucie me apretó fuerte y cuando se apartó, bese su frente.

- Lo siento, Lu.

Ella asintió con la cabeza y volvió a abrazarme.

- Te eche tanto de menos. –lloriqueo ella con su rostro enterrado en mi pecho, y sonreí para no llorar porque también los había extrañado.

- Fui un idiota, más que eso, lo se. –le asegure y cuando ella se separó de mi, le tendí la mano a Allan, el cual me miro seriamente, sin moverse durante lo que me pareció una eternidad.

- ¿Qué te hizo querer hablarnos de nuevo? –pregunto.

- Ustedes no son los culpables, ni yo, nadie lo fue. –dije- Sé que no estuvo bien alejarlos de esa forma y en serio lo siento. Deje que el odio y todo lo demás tomara el control.

Cuando el no estrecho mi mano, la retire y mire hacia otro lado.

- Fuiste un imbécil. – dijo Allan, sonriendo y dándome un abrazo, palmeo mi espalda y no pude evitar quedarme rígido, no esperaba eso.

- ¿Otro abrazo? –pregunto Lucie secando sus lágrimas que no paraban de caer y nos abrazó a ambos durante un rato.- creí que esto no sucedería de nuevo.
Ellos entraron a la casa finalmente, y nos dirigimos a la sala al mismo tiempo que Jaxon llegaba corriendo hacia mí, envolviendo una de mis piernas en un efusivo abrazo, rei.

- Hey Jaxon.

Allan y Lucie compartieron una mirada.

- ¿Qué es eso? –pregunto Lucie mirando con pánico a Jaxon- ¿tienes un hijo?

No pude evitar reírme verdaderamente alto esta vez.

- Este es Jaxon, mi hermano. –les dije y Allan miro a Lucie otra vez- ¿Amanda no les escribió sobre ese asunto? –pregunte mientras despeinaba a Jaxon.

- No, no lo hizo. –dijo Lucie sin dejar de mirar a Jaxon.

- Siéntense, iré por algo para beber y hablaremos. –asegure y me fui a la cocina con Jaxon aun saltando.

Cuando entre en la cocina, mi madre ya estaba allí sosteniendo la mano de Jazmyn. Ambos intercambiamos una mirada.

- Llevare a los niños a comprar algunas cosas, está bien? –pregunto ella y asentí torpemente- Necesito salir de aquí. ¿Quieres venir?

- Lucie y Allan están afuera, vamos a hablar. –dije y su mirada centello.

- Eso…eso está muy bien, cariño. –dijo ella sonriéndome.

Tome tres coca-colas del refrigerador y cuando los niños se adelantaron por el pasillo, mire a mi madre.

- ¿Qué sucedió? –pregunte y ella bajo su mirada.

- Vamos a divorciarnos. –dijo ella intentando mantenerse fuerte, pero note el fallo de su voz.- Lo siento, cariño.

- No lo sientas má. –dije dándole un fuerte abrazo- eres muy fuerte, te amo.

- Y yo a ti, hijo.

Cuando no estás acostumbrado a que tu madre te diga devuelta esas dos palabras, te sientes extraño, como si estuvieras soñando, pero luego parpadeas y te das cuenta de lo real que es y no puedes hacer nada más que sonreírle porque por primera vez mucho tiempo, te das cuenta de que aquello es cierto.


Sophie:

Estábamos a tres días de navidad, y solo Dios sabia lo mucho que yo odiaba todo en ese momento. Todos mis amigos estarían ocupados o yéndose de la ciudad o pasando fiestas con sus familiares, y si, me invitaron a irme con ellos, pero no podía aceptar eso, se sentía incorrecto solo irme a pasar navidad con otras personas, sus familias me verían mal, como una intrusa y no podría soportar eso.

Mi madre y mi hermano habían dejado la ciudad ayer para irse a reunir con la familia y amigos al otro lado del país, como lo hacían todos los años y yo me había quedado sola en casa. Se supone que no debería sorprenderme o incluso dolerme, eso sucedía desde hace tantos años que ya debería estar acostumbrada a sencillamente estar sola en las fiestas de navidad, pero era algo que no podía dejar pasar.

Nunca había tenido una navidad normal, no desde los 7 años y lo echaba de menos. Echaba de menos las luces, el espíritu y la felicidad que se respiraba esos días, la ilusión y la fe que embargaba los corazones. Echaba de menos ir a la azotea y ponerme de pie en un banco y admirar las luces de toda la ciudad, siempre imagina que eran estrellas que brillaban cerca de mi, estrellas que si podía alcanzar.

Llegue tarde del trabajo ese día, había tomado dos turnos para que Abby pudiera irse con su madre a visitar a su familia en la ciudad vecina, ella había estado preocupada pero casi la había empujado al auto de su madre ese día, asegurándole que yo iba a estar bien y que le escribía un mensaje cada hora. Daniel y Amanda me buscaban a veces en el trabajo y tomábamos un café o algo. Ellos eran buenos amigos ahora, avanzaban con mucha calma y Daniel parecía estar bien con eso, y lo más importante, Amanda parecía estar bien.

Una carta en el suelo me dio la bienvenida, deje las llaves en la mesa de la entrada y la recogí. Busque por el remitente pero no decía nada más que mi nombre. La abrí y me lleve una sorpresa.


“Querida Sophie, bueno, tengo que comenzar la carta de este modo porque todas las cartas comienzan así y no sé si sea correcto romper la tradición. Primero que nada, estoy bien, hice lo que dijiste, me fui lejos, o quizás no tanto, solo me fui y no dije a donde. Estoy comenzando de nuevo, es como reiniciar todo, estoy conociendo nuevas personas y siguiendo adelante a pesar de todo lo sucedido. Mi padre, Leslie y Fran estarán en prisión por un largo tiempo, no me dejaron verlos, pero no es como si quisiera tampoco. Abby tenía razón, el mejor abogado del mundo tomó mi caso, sé que debería escribirle a Jeremy para agradecer, pero no siento que eso sea lo correcto, así que en vez de eso, le escribía a Justin, quizás el incinere la carta luego, pero espero que este empezando a seguir adelante, como creo que todos estamos haciendo.

No sé si esto me hace mala persona, pero estoy feliz de que todo terminara. No tengo a mi familia ahora, pero estoy mejor sin ellos, y quizás, empieza a ser tiempo de que busque otra familia o haga una nueva…

No, no voy a casarme aun ni nada, solo voy a adoptar un perro o quizás un gato, no lo sé.
Casi no me queda papel, no puedo decir todo lo que me ha sucedido en este tiempo así que voy a terminar esto como se debe.
Espero que tu estés bien también, y que estés siendo paciente. Las cosas buenas toman un tiempo, tengo una base para decir eso. No te he olvidado y espero que tú a mí tampoco, sigues siendo mi única amiga real, la única que quiso ayudar y no irse lejos.
No tienes idea de lo mucho que te agradezco, Soph.
Antes no sabía si los ángeles caminaban en la tierra, luego te conocí y me di cuenta de que lo hacen.

Gracias por seguir aquí, gracias por salvarme.
Te deseo lo mejor de todo el universo.

- Ethan.

Pd: Estoy deseando que cuando vaya a visitarte, todo este bien porque si no, tendré que patear por mí mismo al destino o a Justin, y creo que ambos sabemos eso no terminara bien, haha. “

Cuando deje de leer la carta, no pude evitar sonreír, era bueno saber que el estaba bien y que estaba libre en algún lugar, empezando de nuevo.


Justin:

Le di clic en enviar y enseguida apague la computadora porque no quería esperar la respuesta. Le había respondido un email a la mamá de Isabella, no lo había hecho antes porque solo era demasiado, las emociones, el dolor seguía demasiado fresco.

Me había puesto al día con Lucie y Allan, habíamos hablado casi todo el día, hasta que la mamá de Lucie llamó y Allan tuvo que llevarla a casa. Una vez que estuve solo escribí un pequeño email diciendo hola y deseando felices fiestas a la Señora Williams, se lo debía.

El reloj marcó las seis de la tarde cuando mi madre regreso con los niños.

- Hola. –salude mientras me alejaba del sofá donde había estado tirado las últimas 2 horas.
Jazzy se lanzó sobre mis brazos y bese su cabeza.

- ¿A dónde fueron? –pregunte y Jaxon dejo de comer su barra de chocolate para regalarme una sonrisa.

- ¡A los aviones! –dijo él y mire a mi madre soltar unas bolsas de compras en el sofá.

- ¿Aviones? –pregunte confuso y Jazmyn asintió.

- ¿Los llevaste al aeropuerto? –pregunte a mi madre cuando baje a Jazmyn para que siguiera comiendo su chocolate.

- Sí. –dijo ella intentando ocultar su sonrisa.

- ¿Por qué? –pregunte.

- Teníamos que comprar los boletos. –dijo ella mientras sacaba de su cartera unos papeles.- Nos vamos a Venezuela para navidad.

La mire seriamente, sintiéndome casi seguro de haberme quedado dormido en el sofá y estar soñando esto.

- ¿Qué? –dije y mi madre soltó una risa.

- Cariño, nos vamos para…

- ¿Qué? –pregunte antes de que terminará de hablar.

- No encontré vuelos para mañana, solo para el 24 a las 9am.

- ¿Estas bromeando? –pregunte en voz baja y ella me dio un leve golpe en el brazo.

- Reacciona. –dijo- vamos a ir, ve empacando todo de vuelta porque el 24 no vamos a estar corriendo, y ven a ayudar a sacar algunas cosas del auto, le compre algo de ropa a los niños y…

- No puede ser.

- Justin, sigue con eso y voy a…

No la deje terminar, porque la sostuve en mis brazos y la hice girar al punto en el que incluso yo estaba mareándome.

- ¡TE AMO TANTO! –grite- ¡Gracias, gracias, gracias!

Los niños al no entender lo que pasaba, empezaron a reírse de la escena, les di la sonrisa mas brillante que pude darles. Mi madre sonrio y asintió con la cabeza.

- Sé que me amas, ahora ayúdame con las cosas del auto y…

No la escuche, estaba demasiado ocupado rezando para que Abby contestara el teléfono, ni siquiera me había fijado en la estupidez de la diferencia de horario.

- ¿Puedo saber que carajos está mal contigo?-pregunto ella cuando contesto y me eche a reír. No hablábamos desde hace casi dos meses y ese era su saludo.

- Hola Abby, lamento si llamo demasiado tarde…

- ¿Tarde? ¿Tarde? –gruño- son las uh…no tengo idea, que, oh por dios. –ella chillo- ¡Hola Justin! –grito- ¿Qué…? ¿Cómo…? Oh dios.

Negué con la cabeza, ella era una locura.

- Escucha, necesito que me ayudes con algo.

- ¿Qué? ¿Ni siquiera vas a preguntarme como estoy? ¿Cómo está mi pierna rota o…?

- ¿Te rompiste una pierna? –pregunte preocupado.

- No…solo tenía que añadirle drama a mi discurso. –me reí- No es gracioso, haz las cosas bien conmigo o colgare.

Suspire.

- Hola Abbs, ¿Cómo estás? –pregunte.

- Oh, muy bien Justin, y tú? –pregunto ella usando su tono amable y reí.

- Estoy bien ahora, oye, necesito tu ayuda con algo.

- ¿En serio? ¿Qué es?

***

Días antes del viaje, una carta llego a mi casa, y me pareció raro que no tenía remitente pero fue aún más raro que fuera de Ethan y no eran muchas líneas.

“Gracias por todo.

Sigue adelante, pero no la dejes ir.

- Ethan”


***

El día del viaje llego rápidamente, mi madre acomodo la chaqueta de Jaxon y nos sentamos a esperar que nuestro vuelo llegara.

- ¿Puedo sentarme junto a la ventana? –pregunto Jazzy mientras mecía sus pies.

- Claro que puedes. –dije y ella sonrió.

- ¿No te enojas? –pregunto y negué con la cabeza- Me gusta que seas mi hermano –comento ella y la atraje en un abrazo.

- Y a mí me encanta que ustedes sean mis hermanos. –

Ella aparto su cabello de su rostro y señalo detrás de mi.

- ¡Ya están aquí! –chillo ella y me gire para llevarme otra sorpresa.

Allan venia cargando con dos maletas, y Lucie venia hacia nosotros saltando como Heidi en las praderas.

- ¿Qué? –dije y ella salto frente a mí.

- ¡Nos vamos con ustedes! –gritó, cosa que ocasiono que algunas personas giraran a vernos.- Muchas gracias por la invitación, Pattie, es solo…increíble. –dijo Lucie a mi madre la cual le sonrió.

- Me alegra que sus padres los dejarán venir.

Wow…

- Será la mejor navidad de todas. –dijo ella emocionada y reí.

- Ya lo creo.

- Lu, puedes dejar tu emoción y ayudarme aquí? –pregunto Allan y Lucie negó con la cabeza.

- No, gracias. –ella sonrió y reí cuando Allan le frunció el ceño.

Será la mejor navidad del mundo, de eso no había dudas.



Sophie:

Había comprado algunos presentes para todos mis amigos, aunque ninguno estuviera en la ciudad para recibirlo, esperaría hasta enero para dárselos. La familia de Amanda había llegado un día antes de navidad, y a pesar que ella insistió en que fuera a pasar nochebuena con ellos, mi respuesta se mantuvo firme, no iba a incomodar en otros lugares.

En cambio, ya tenía planeada mi nochebuena, vería algunas películas, incluso podía pasar a comprar algo de comida chatarra, si es que había algo abierto porque aparentemente todos tenían familia y una vida normal y la gente en la calle esa noche parecía ansiosa por llegar a sus hogares y celebrar junto con las personas que amaban.

Metí las manos en los bolsillos de mi abrigo y mientras miraba las luces que adornaban los árboles, pedí un silencioso deseo.

Deseaba al menos obtener un mensaje de texto de él esa noche, un mensaje de texto que me haría compañía durante toda la noche y el día siguiente y el siguiente…Es más, si pudiera pedir solo un deseo, pediría tenerlo junto a mi esa noche.

Parpadee lejos las lágrimas y entre en mi edificio. Subí las escaleras con toda la paciencia del mundo, busque mis llaves y abrí la puerta. La música llego a mí junto con un mar de voces, ¿mi familia había regresado?

Camine por el corto pasillo y casi me caigo cuando vi la sala de mi casa llena de personas moviéndose de un lado a otro, habían luces, incluso un árbol de navidad que estaba segura que no había dejado ahí esta mañana. Abby se dio la vuelta para mirarme y abrió sus brazos.

- ¡Bienvenida a la fiesta Soph! –grito ella, haciendo que todos se dieran la vuelta.

Daniel asomo su cabeza a través de la puerta de la cocina y Adam me saludo con la mano efusivamente desde el árbol. Amanda y sus padres también estaban ahí, incluso la madre de Abby y los padres de Daniel me sonrieron enormemente.

Abby se acerco a mí sonriendo y me lance en sus brazos.

- ¿Qué es esto, Abbs? –pregunte en voz baja mientras la abrazaba fuertemente.

- Esta es una fiesta de navidad, normal. –dijo ella- bueno, no tan normal porque yo estoy aquí y…-ella hizo una pausa- ¿estas llorando? –pregunto ella mientras me apartaba para verme la cara.

Esa fue la primera vez que mis lágrimas salían y no quería esconderme.

- Aww, cosita. –ella volvió a abrazarme- esto es para ti, lo mereces mucho y necesitas saber que todos los presentes te amamos más que mucho y no vamos a dejarte sola, Soph. Porque tú no nos dejaste solos a nosotros.

- Oye, esa estrella no va a ponerse sola. –grito Adam y señalo la enorme estrella que Amanda sostenía en sus manos.

Me seque los ojos con el dorso de la mano y solté una risita.

- No puede ser –dije- ¿en serio la pondré yo?

Adam asintió y me hizo seña de que me acercara. Salude a los padres de Amanda y Daniel los cuales me recibieron con cálidos abrazos y luego dejaron que llegara hasta donde Adam estaba. Mire a mí alrededor una vez más para asegurarme que esto era real. Las luces alrededor, la mesa adornada con velas y un mantel navideño que sabía que Abby había escogido porque solo ella escogería algo asi, el olor a pino, el árbol, las personas que quería…

Todo era real.

Está era una navidad real.

- Oye, antes de colocar la estrella debes cambiarte –dijo Abby tirando de mi brazo sin darme opción de protestar.

Me arrastro por el pasillo que daba a las habitaciones, incluso habían alfombras con motivos navideños y el pomo de mi puerta tenía un colgante de una alpaca con gorro navideño, me eche a reír.

- Los quiero tanto, tanto, tanto. –dije mientras la abrazaba y ella reía.

- Lo sé, lo sé. –dijo ella- nosotros a ti pero ahora tienes que entrar y cambiarte. –ordeno y se alejó de mi- deja tu cabello suelto.

Suspire y rodé los ojos. Entre en mi habitación para encontrar un hermoso vestido blanco sobre mi cama y unos zapatos de tacón rojos que sabía a simple vista no iba a soportar y que eran obra de Amanda. Ellas eran así, pero las quería demasiado. Solté una risita y me apresure a cambiarme, estaba tan feliz que creí que iba a explotar.

Cuando termine de ponerme el vestido, me asegure que los delgados tirantes estuvieran en su lugar y me mire en el espejo. El vestido era liso y caía a centímetros de mi rodilla, era sencillamente hermoso y definitivamente era algo que yo usaría. Los zapatos se veían bien, lo que sentía era una historia distinta, temía caerme y romperme el cuello pero supongo que nadie ha muerto aun por usar esas cosas. Me aplique un poco de brillo labial y sombra de ojos porque sabía que si salía de allí sin ello Abby iba a cortarme la cabeza. Me asegure que mi brazalete estuviera en su lugar y cambie mis aretes por unos que combinaran con el atuendo. Chequee mi cabello una última vez y salí de mi habitación.

Podía escuchar los gritos de Abby mientras juraba por las maravillosas galletas que había preparado la madre de Amanda.

- ¡Oh mi Dios! –grito Amanda mientras corría hacia mí en sus tacones infinitos negros.- luces tan…hermosa.

- Voy a llorar. –dijo Abby mientras soltaba las galletas y se acercaba a a mí.- te ves tan hermosa que podría llorar.

Entre halagos y risas nos tomamos algunas fotos y me agradecí por todo, agradecía a cada segundo que pasaba porque era simplemente increíble. A veces me costaba creer que estas personas me querían tanto como yo a ellos, pero luego miraba a mi lado y me daba cuenta por milésima vez que ellos siempre estaban.

Tocaron la puerta y Abby grito como una nena de cinco años.

- ¡Santa llegó! –dijo Adam y Abby lo miró mal.

- ¿Por qué insistes en seguir robando mis líneas? –pregunto ella mientras fruncía el ceño.

- Porque me gustas. –respondió el y ella rodo los ojos.

- Eres un tonto.

- ¿Puede alguien abrir la puerta? –pregunto Amanda

- ¡Santa está aquí! –fue Abby la que gritó esta vez y rodé los ojos.

- Yo iré. –dije mientras me ponía de pie y caminaba hasta la puerta.

Vi a dos niños pequeños muy bien vestidos sonreírme y tuve que aferrarme al pomo porque yo conocía esa sonrisa. Un momento después vi a Pattie llegar con un chico y una chica que no conocía y por poco sufrí un infarto.

- ¿Llegamos tarde? –pregunto ella y negué con la cabeza incrédula.

La pequeña niña toco mi mano y la mire.

- Te están esperando. –dijo ella y me estremecí.

- ¿Qué? –pregunte sin entender y ella hizo una seña hacia las escaleras.

- Te están esperando –repitió antes de entrar en la casa y darme un leve empujón para sacarme. Pattie sonrió levemente y asintió, cosa que hizo que mi corazón empezara a correr a toda marcha.

Me sostuve del barandal y subí el primer escalón antes de mirar atrás. Aparentemente la fiesta se había detenido y ahora todos estaban intentando ver hacia acá. Vi a Abby darme pulgares hacia arriba y subí los siguientes escalones. Creí que no iba a llegar nunca al último piso, pero lo logre y cuando puse un piso en la azotea de mi edificio, el frio aire de diciembre me acaricio los brazos desnudos.

Había pequeñas luces navideñas alrededor de los barandales y de la puerta, pero ni siquiera les preste atención porque lo que estaba buscando estaba a algunos pasos de mí, usando un traje negro y luciendo infernalmente bien. Corrí hasta él y atrapo entre la seguridad de sus brazos, pase mis brazos alrededor de su cuello, sin poder creer aquello ni por un segundo.

- Estas aquí –susurre- realmente estas aquí.

Me sentía mareada de tanta felicidad.

- Te extrañe. –murmuro contra mi cuello y lo aparte para mirarlo a los ojos.

- En serio estas aquí. –repetí y el soltó una carcajada-

- Estoy aquí, nena. –dijo mientras volvía a abrazarme fuerte- estoy aquí.

Una sonrisa se disparó en mi rostro al mismo tiempo que las lágrimas lo hacían.

- ¿Cómo es posible? ¿Tu padre…? ¿Y los pequeños…?

El sonrió y negó con la cabeza.

- No es el momento –dijo y tomo mi mano para acercarme al barandal.
Vi toda la ciudad, todas esas maravillosas luces…

- Hay algo que debo decirte. –dijo y no pude evitar hacer una mueca- no es nada malo.

- ¿No? –pregunte y el negó con la cabeza.

- Estuve imaginando todas las formas en las que te diría esto y no sé cuál de ellas sea la correcta así que no le daré muchas vueltas…-el hizo una pausa- ¿Te gustaría venir conmigo a Londres? –pregunto rápidamente y agradecí estar a su brazos porque probablemente me caería.

- ¿Qué? –pregunte y vi sus ojos brillar- Justin, no puedo, yo…la escuela, ni siquiera tengo la mayoría de edad aun y…

- No importa –dijo el- puedo quedarme aquí hasta que ambos terminemos la escuela y esperare hasta que cumplas la mayoría de edad.

Negué con la cabeza. ¿El viaje le había afectado?

- No puedo, es…-hice una pausa- el dinero, mis padres y todo lo demás.

- ¿Puedes dejar de preocuparte por lo demás? –pregunto el- ¿Te gustaría o no? –repitió y lo mire a los ojos, su mirada hizo esta cosa de mover todo en mi interior y me estremecí levemente.

- Pues…claro que me gustaría –dije y sonreí a medias- me gustaría ir a donde sea que vayas.

- Incluso podríamos casarnos y adoptar un pez. –dijo él y creo que me congelé, su rostro enrojeció al notar lo que había dicho- Yo…lo siento, solo…estoy feliz de verte y…

- ¿Casarnos? –repetí incrédula y quise morir de amor cuando vi lo rojo que él estaba.

- Soph, lo siento, voy demasiado rápido y dios, no puedo mantenerme callado…

- ¿En serio consideras esa idea? –pregunte y el asintió avergonzado, mi corazón empezó a latir más rápido- Casarnos. –repetí para acostumbrarme a la loca idea, pensé que no viviría para eso- Suena como un buen plan. –le asegure- uno extremadamente bueno.

Su sonrisa volvió a tomar las riendas de todo y me abrazo fuertemente de nuevo.

- No entiendo algo aun. –dije- ¿Tu padre no dijo que no podías quedarte? –pregunte y él se encogió de hombros.

- Él no puede decidir eso nunca más. –contestó- además, él no es el que está enamorado.

Ambos nos miramos por un momento.

- ¿Eso significa que te quedas? –pregunte y el asintió.

- Me quedare tanto tiempo como tú desees.

- ¿Qué tal desde ahora para siempre? –pregunte y él sonrió.

- Entonces así será.

Sonreí y el tomo mis muñecas entre sus manos.

- Te amo. –le dije y la luz que había visto en sus ojos, regresó.

- Te amo también.

Sus labios rozaron los míos y sonreí.

- ¿Justin?

- ¿Uhm?

- Pedí un deseo hace un rato. –comente y el me miró curiosamente.

- ¿Y qué pasó? –preguntó él.

- Te hiciste realidad.

Una sonrisa se formó en sus labios y entonces lo besé.




Fin.


NOTA:
AGRADECIMIENTOS Y GRITOS AQUI: http://letsgetlostinbooks.blogspot.com/
Publique el link para que bajen la nove completa en PDF (INCLUYE LA LISTA DE CANCIONES AL FINAL)

LAS AMO DEMASIADO.

GRACIAS POR TODO ESTO. GRACIAS GRACIAS DE VERDAD. <3
Diría que es el final, pero solo es el comienzo de un gran viaje.

#BLESSED.

10 Comments

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turntoyous 192 days ago

ayyyyy todavia no lo creooooo no es posible que ya haya acabado :((((( pero fue hermoso todo fue hermoso asdhgsduiqerhj casi lloro de la emocion :´) por fin Sophie es completamente feliz! definitivamente, escribir es lo tuyo, siempre lo ha sido! Sigue asi

EridaniPoPSTAR 198 days ago

AAAAAAAAH!!!!! MORI!!! fue genial!! espero leer mas de tus novelas (porque son geniales!!) te deseo SUERTE y EXITO de todo corazón en tus proximos proyectos!! :)

Marienvp 198 days ago

Por diosss. LLORE MUCHÍSIMO, AÚN NO SE PORQUE, PERO ES TAN TRISTE QUE SE HAYA ACABADO, AMÉ ESTA NOVELA, ES Y SIEMPRE SERÁ LA MEJOR, GRACIAS POR SUBIRLA, POR ESCRIBIRLA ISIS, ERES LA MEJOR, ESPERO QUE TE VAYA BIEN EN TU LIBRO Y ESO.. AÚN LLORO♥. ME ENCANTO

ShasteenBieberM 198 days ago

ASDFGFDG ESTOY LLORANDO! ME ENCANTO!!! ES LA MEJOR NOVELA DEL MUNDO

Vickychaves 199 days ago

Sinceramente AME ESTA NOVE!!! Ya mismo descargo el pdf!!! Espero con ansias tu próximo proyecto!!! =)

Biebsjustloveme 199 days ago

OHPORDIOSSSSSSSSSSS TE ODIO/AMO en estos momentos, es demasiado para mi. ES LA MEJOR NOVELA QUE HE LEÍDO EN MI VIDA Y TÚ LA MEJOR ESCRITORA DE TODO EL WOLRDSITO. Suerte en todos tús próximos proyectos y me avisas cualquier novela nueva. Gracias la gerenci

imdefyingravity 199 days ago

Te conocí con "No Air" y sin duda seguiré leyendo todo lo que tienes planeado porque mereces muchísimo, eres grande! Solo puedo decirte que todo esto fue maravilloso y no tienes que agradecer, somos nosotras las que tienen que darte las gracias por regala

iFixasupra 200 days ago

"The hiciste realidad". Estoy llorando, mis sentimientos son una bola, :') eres la mejor escritora, juro que amo tus novelas, primero No Air y después esta!. Hoy no tuve un buen día pero definitivamente tu novela me hizo el día, la semana, el mes, la EXTR

angelmendez22 200 days ago

Me encanto , creo que esta ha sido la MEJOR de todas las que han escrito, yo estoy aqui desde No Air, y quiero decir que ha habido un gran progreso como escritora , sigue escribiendo , No puedo creer que ya se acabo , en el final no sabia si reir y llorar

justinmyangell 200 days ago

Voy a llorar. Demasiados sentimientos juntos. Solo puedo decir gracias, muchas gracias, Isis.