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Fan - Fic Manual de lo prohibido (Liam Payne)
Capítulo 10
Por instinto sujeté el sobre con más fuerza en mi mano, produciendo arruguitas en el papel y haciéndolo crujir; mientras que mis ojos se abrían como platos
-Emm… no son muy buenas, Shar-tartamudeé.
-Cómo no van a ser buenas si eres una excelente fotógrafa. Anda, muéstramelas-insistió y quiso arrebatarme el sobre.
Lo llevé inmediatamente a mi espalda, resguardándolo. ¿Qué me costaba darle el maldito sobre y explicarle que el rostro perfecto de su novio se había fugado en unas cuantas fotos? ¿Qué de malo había en eso?
-Emm… mañana, mañana te las muestro, estoy muy cansada hoy, además, aun tengo que eliminar bastantes, hay muchas que no me gustan-dije, torpemente.
-Hay algo ahí que no quieres que vea, ¿cierto?-me miró con gesto acusativo. Las manos comenzaron a sudarme y el corazón a latir más acelerado de lo normal. No sabía por qué me sentía como el culpable de un delito en el momento que es interrogado y a punto de ser descubierto en su fechoría.
-Sí, claro que lo hay. Fotos horrendas que no quieres ver. Dame un minuto, las ordeno y te las muestro, ¿está bien?-musité, torpe.
-Yo también quiero verlas-anunció Liam, que en todo el rato sólo había estado pendiente de la plática entre Sharon y yo.
-Emm… sí, denme un segundo, ya vengo-me escabullí hasta mi habitación y cerré la puerta tras de mí, sin esperar alguna palabra de alguno de ellos.
Me senté sobre la cama con las piernas cruzadas y tomé el sobre amarillo entre mis manos; saqué de él las fotografías y lo primero en lo que mis ojos se enfocaron fue en el bello rostro que adornaba aquel papel impreso. Liam era tan hermoso, a su manera. Los bellos lunares en su piel eran como las estrellas en el cielo y su despampanante sonrisa, deslumbraba perfecta. Revisé todas las fotografías, una y otra vez.
-Maldición-farfullé.
De las trece fotos que tenía en la mano, sólo tres eran antiestéticas. Tres eran las que no tenían el rostro perfecto de Liam adornando la imagen. El problema era que Sharon había notado el grosor del sobre y llevarle sólo tres fotos resultaba ilógico cuando juntas no hacían ni medio centímetro. Suspiré y tomé las otras diez fotografías para guardarlas en el cajón de mi escritorio, debajo de todo el montón de papeles que ya tenía allí. Salí de mi habitación con el trío de fotos en la mano, esperando no encontrar alguna otra escena que me hiciera sentir incómoda y deseosa de cubrirme los ojos. Sharon y Liam hablaban tomados de la mano, él jugaba con sus dedos. Traté de ignorar la irritante punzadita junto a los latidos aplomados de mi corazón.
-Aquí están-las coloqué sobre el pretil de la cocina, en donde ambos estaban.
-¿Sólo tres?-rezongó Sharon.
-Te dije que no eran muy buenas-me encogí de hombros-. Las otras están horribles-mentí, por que a decir verdad, eran las más hermosas-. Además no tomé muchas.
Allí, Liam pudo haberme desmentido, él sabía cuántas veces había disparado el lente de mi cámara capturando las escenas; pero no dijo nada, sólo observó tranquilo cada una de las fotos sobre el azulejo del pretil. Decidí cambiar de tema, antes de que alguna objeción por parte de Sharon insistiera.
-¿Sabías que la señora Montórfano tiene un sobrino?-pregunté a mi amiga, mientras que iba al refrigerador por un vaso de leche.
-Sí, Niall. ¿Por qué?-inquirió, y me sentí satisfecha de haber logrado el cambio de ruta en la conversación.
-Hoy lo conocí-dije, sirviéndome la leche en el vaso que había tomado de la alacena.
-¿En serio?
-Sí, me lo topé esta mañana; es lindo-tomé de mi vaso y pude captar que la mirada avellana de Liam se apartó de las fotografías y se posó curiosa en nosotras, en mí.
-¡Uuuyy!-se apresuró Sharon a hacer especulaciones.
-No empieces-dije, deteniendo su bulla-. Apenas y lo conozco.
-Deberías salir con él-musitó.
Liam estaba repentinamente atento a la conversación.
-Pues, me invitó a tomar un café-me encogí de hombros.
-¿En serio?-la sonrisa entusiasta de Sharon se expandió por todo su rostro-. Vaya, no sabía que el tímido Niall Montórfano no era tan tímido después de todo-me codeó.
-No lo malinterpretes, Sharon. Es sólo para conocernos, digo, vamos a ser vecinos-excusé.
-Claro, igual pienso que deberías salir con él.
-Sharon, cariño, tengo que irme-interrumpió Liam de pronto.
-¿Tan pronto?-se quejó Sharon, haciendo un puchero. Liam sonrió.
-Sí, es que tengo que irme, me acostaré temprano hoy.
-Oh, bueno, está bien.
Se despidieron a su manera, como cualquier pareja de novios lo hace. Algo me tiró la cara para otro lado, en donde ellos quedaban ambos ajenos a mi vista.
-Hasta mañana, Te amo-musitó Sharon.
-Yo también te quiero-sonrió y luego me miró-. Hasta mañana, ______-se acercó y besó mi mejilla, dejándome terriblemente atontada.
Sus labios sobre mi piel hicieron estallar quién sabe cuántas neuronas y me dejó la mente pasmada; como si ésta fuese un papel escrito por los dos lados y luego hayan borrado cada letra dejando solo una hoja en blanco. Sentí sus labios tan suaves y fue como estar sentada sobre una nube; una sensación parecida, pero más suprema e inigualable.
-Hasta mañana-me obligué a decir, luego de un minuto, pero era demasiado tarde, Liam ya se había ido.
-Reaccionas lento-bromeó Sharon.
-Es que… me quedé pensando-dije, torpe.
-¿En quién? ¿En Niall?-acusó, de nuevo.
Sólo me reí. La respuesta no iba a salir de mi boca, de hecho, nada que pudiese delatarme lo haría.
Era sábado por la mañana, y yo buscaba de todo para matar el tiempo libre sin Sharon; así que le acepté el café a Niall, supuse que era un buen pretexto para burlar las horas. Niall me llevó a un café cerca del departamento en donde me acordé inmediatamente del día en que pasé con Liam, sin embargo, la emoción no era la misma.
-¿Puedo preguntar por qué viniste a Venecia?-me dijo, cuando la chica nos estaba acomodando nuestras tazas sobre la mesa.
-Bueno, vine primeramente para visitar a Sharon. Y para tomar un descanso de mi vida cotidiana-expliqué, dándole un sorbo a mi café. El sabor a capuccino vagó por mi boca hasta mi garganta.
-Oh, ¿entonces vives con tus padres?-inquirió.
-No-dije, y salió mucho más seco de lo que esperaba-. Mis padres murieron en un accidente.
-Oh, perdóname, no debí preguntar-su bello rostro de ángel se tornó comprensivo.
-No, no te preocupes-musité.
-¿Sabes? Mis padres también murieron-comenzó a jugar con la taza mientras su mirada se fue profundizando en el líquido oscuro que contenía.
- 14 days ago via site
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Fan - Fic Manual de lo prohibido (Liam Payne)
Capítulo 9
-Hasta luego-dije-. Oh, y grazie mille-murmuré lo que había aprendido de Liam en el día de ayer, cuando agradeció al mozo.
Niall me sonrió.
-Di niente, bella ragazza-pronunció
Me ruboricé un poco y le dije adiós con la mano; luego bajé las escaleras y me encaminé por las calles de Venecia esperando encontrar lo que buscaba.
Luego de unos minutos y de contabilizar mentalmente las cinco cuadras que Niall me había mencionado, miré hacía el pequeño recuadro blanco ubicado en el muro externo del último edificio de la cuarta calle: Squero de San Trovaso. Sonreí satisfecha al haber acertado en mi búsqueda. Tenía la calle, pero aun me faltaba el laboratorio, decidí caminar hacía la izquierda, en donde los números ascendían, tenía que encontrar el doscientos treinta y siete.
Afortunadamente lo encontré, además de que pude visualizar fuera del lugar el letrero en letras grandes y negras que decía “Photo Lab”. Eso hasta un torpe puede entenderlo.
Crucé la acera y me adentré en el lugar solitario y oscurecido, solamente iluminado por las luces del exterior que traspasaban por el ventanal, pero aquello no redujo ni un poco los escalofríos.
-¿Hola?-musité, esperando a que alguien en el oscuro lugar me respondiera.
-¡Tonta máquina!-gruñó una voz fina y delicada que salió de detrás de los almacenes. Una voz de mujer.
Me quedé pasmada, y mis pies se quedaron congelados en el mismo lugar en donde se habían parado.
-¿Hola?-volví a repetir, ahora un poco temerosa.
Luego, una bella chica se asomó de detrás de aquellos grandes almacenes y me miró con sus grandes ojos pardos.
Su piel pálida, albina, mostraba las pecas esparcidas por su joven rostro y el color caramelo de sus ojos artísticamente coloreados resplandeció con la luz del exterior. Su cabello, alisado y con un color castaño platinado, estaba acomodado en capas y caía juguetón sobre sus hombros. Me sonrió, con sus labios rosados coloreados con brillo.
-Hola-me dijo, amable.
-Amm… hola.
-¿Hablas español verdad?-preguntó. Asentí con la cabeza sólo una vez.
-Genial, entonces, ¿en qué puedo ayudarte?-me regaló una sonrisa bastante extensa, llena de amabilidad en donde pude distinguir los frenillos en sus dientes; y a pesar de eso, era bastante fina y delicada.
-Bueno yo…-tartamudeé- quería, quiero-corregí- revelar algunas fotos-dije.
-Oh, claro, sólo, ¿podrías esperarme un poquito? Tengo problemas allá atrás con esa tonta máquina de fotocopiado-hizo un mohín.
-Claro-reí.
Se perdió de mi vista en aquella densa oscuridad detrás de los almacenes de los que antes había salido pero aun podía escuchar con claridad sus refunfuños hacía la máquina.
-Eres americana, ¿verdad?-dijo.
-Emm… sí-intenté adivinar el lugar exacto del que provenía su voz, elevando mi cabeza sólo un poco para poder ver algo-. ¿También tu?
-No, pero me encanta el continente. ¿De dónde vienes?
-California.
-¿En serio?-saltó de pronto del lado contrario al que se había metido y me hizo pegar un brinco.
-Sí-balbuceé.
-¡Qué emoción! Siempre he querido ir a América, pero aun me falta mucho por vivir aquí así que-se encogió de hombros-. Me llamo Fernanda, nombre americano, ya lo sé-parloteó poniendo los ojos en blanco-, pero a mis padres también les gusta todo lo relacionado con America-me extendió la mano-; por cierto, dime Ferni, es que Fernanda… bueno, como que no me queda-explicó.
-Un gusto enorme, Ferni. Soy ______.
-¡Qué bonito nombre, ______! Me encanta-dijo e hizo que me riera, halagada.
-Gracias, Ferni.
Aquella linda chica hizo que el tiempo que esperaba para que mis fotografías fuesen reveladas, se me pasara en un santiamén; platicaba conmigo y me hacía sentir como si me conociera desde hace años, además de que el entusiasmo que aplicaba en cada palabra me hacía sentir cómoda y familiarizada, Sharon era casi igual.
-¿Quién es el chico lindo de las fotografías?-me preguntó, mientras sacaba tales papeles del ácido cianhídrico y los colgaba en el lazo con cuidado- ¿Un modelo?
-No-reí-. Es el novio de mi mejor amiga.
-¿Y lo tomaste como modelo?
-No exactamente-musité.
-Pues, sale en la mayoría de las fotografías-alzó sus delineadas cejas con gesto de acusación-. Y es muy guapo, déjame decirte.
-¿Insinúas algo?-entrecerré mis ojos en ella.
-No. Para nada-negó con su cabeza rápidamente e hizo que me riera.
-Fue accidental que mi lente captara su rostro, nada más-expliqué.
-Está bien, está bien. Yo no dije nada. Pero ¿por qué no sale tu amiga?-acusó, indirectamente.
-Por que ese día sólo íbamos el y yo-murmuré y sus ojos grandes y acusadores se posaron sobre mí, con cierta expresión de emoción.
-No es lo que piensas-manoteé torpemente como diciéndole que parara a sus especulaciones-. Sharon no pudo llevarme y ofreció a Liam, es todo.
-¿Sharon? ¿Liam?
-Oh, mi amiga y su novio. -Me dio una sonrisa cómplice que de momento no entendí.
-Pero es bastante guapo, ¿no?-insistió.
-Pues, sí. La verdad, lo es.
Sus ojos se posaron discretos sobre mí y pude notar su sonrisa en aquel cuarto oscuro en el que estábamos revelando las fotos. Pero no dijo nada.
Había sido increíble haber socializado con Ferni, era el primer día que la conocía y me trataba como si fuéramos amigas de toda la vida, algo que por supuesto, me agradó completamente.
Decidí comer fuera, algún restaurante pequeño y no tan extravagante como al que Liam me había llevado el día anterior, además de que no tenía el capital monetario para pagarme algo así.
Cuando llegué al departamento, vi algo que me resultó extrañamente perturbador; abrí la puerta justo en el momento equivocado, quizá si me hubiera apurado o tardado dos segundos hubiera sido mejor que llegar en el instante justo en que los labios de Sharon se aferraban a los de Liam como si fuera una cuerda atada a otra. Algo golpeó cerca de mi corazón y la fierecilla enloqueció en su pequeña jaula.
-¡Perdón!-musité, terriblemente incómoda cuando sus miradas se posaron sobre mí. Algo que jamás me había pasado cuando veía a Sharon besar así a Jairo, su ex novio.
-No te preocupes, _______-dijo Sharon, amable y luego se acercó. Liam sólo me sonrió-. ¿Dónde has estado todo el día, bestia?-Me reí.
-Matando el tiempo-dije-. Sin ti aquí es muy aburrido-hice un mohín.
-¿Te fuiste a vagar sola por las calles de Venecia?-abrió sus grandes ojos cafés.
-No tuve más opciones, tampoco me iba a quedar sentada aquí mirando televisión todo el día.
-¿Qué hay en el sobre?-observó el grueso sobre amarillo que sujetaba en mi mano izquierda, en donde Ferni me había entregado las fotos que había revelado.
No tenía problema alguno en hacerle saber que eran las fotos que había tomado un día antes, el problema era que no sabía cómo explicarle por qué el rostro de su novio aparecía en la mayoría; tampoco sabía por qué tenía miedo de eso.
-Bue… bueno. Nada importante, fotografías-me encogí de hombros, nerviosa.
-¿De las que tomaste ayer?
-Ajá.
-¡Quiero verlas!-exclamó, entusiasmada.
Por instinto sujeté el sobre con más fuerza en mi mano, produciendo arruguitas en el papel y haciéndolo crujir; mientras que mis ojos se abrían como platos.
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125
Fan - Fic Manual de lo prohibido (Liam Payne)
Capítulo 8
-¿Tengo algo?-preguntó y me hizo aterrizar.
-Emm… no-el color se me subió al rostro al haber sido descubierta en mi análisis visual de aquella maravilla que era su rostro.
Después de un silencio incómodo, en el acomodo de ideas, nuevas sensaciones y miles de cosas que hacían que mi estómago se moviera, una luz llegó a mi razón y pudo conectar con mi lengua y hacer salir mi voz.
-Amm… me decías que Louis había aceptado. ¿Cuándo sería?-dije.
-Bueno, si quieres, mañana mismo-comentó, animado.
-Mañana… ¿Pero qué tal si le dan a Sharon el trabajo?
-Buen punto, entonces sería quizá hasta el domingo-reflexionó.
-No falta mucho, de todas formas-dije, sabiendo que mañana era viernes.
El mozo llegó y colocó los platos delante de nosotros. El olor a queso fundido de la lasaña se adentró en mi nariz y mis tripas rugieron. La sonrisa de Liam apareció fugaz en sus labios y el rubor tímido en mis mejillas. Mientras comíamos saqué varias fotografías del lugar y justamente como la vez anterior, el rostro de Liam apareció furtivo entre algunas. No sabía qué pasaba, no sabía por qué cada vez que Liam hablaba me maravillaba tanto, no sabía tampoco por qué cuando me miraba algo se removía en mi estómago, ni tampoco sabía por qué cuando mencionaba mi nombre me sentía especial. Eso me obligó a pensar en Sharon y sin saber tampoco por qué, me sentí culpable de pronto. Todos mis intentos por hacer que él no pagara mi comida fueron en vano.
-Soy un caballero-terminó por decir y antes de que yo le refutara algo tendió el dinero sobre la mesa.
Me llevó de regreso hasta el departamento de Sharon, mientras que la fierecilla rogaba encontrar alguna manera de extender el tiempo y si era posible hacerlo parar. Aquello me daba miedo, por que yo también lo deseé. Cuando llegamos, él subió conmigo, encaminando sus pasos junto con los míos.
-Espero que a Sharon le hayan dado el trabajo-musité, mientras mis pies medio cansados, subían desganados los escalones del edificio.
-Yo también. Sueña con eso desde hace tiempo-concordó.
-Exacto, sé que la haría bastante feliz estar dedicando su tiempo a algo que le gusta bastante hacer-sonreí.
Abrí el departamento y oí el chasquido de la llave al quitar el seguro, entonces Liam siguió mis pasos y se adentró también. Una rara combinación entre la extrañeza y la emoción creció repentinamente en mi fuero interno. Me le quedé mirando cuando cerró la puerta.
-Son las tres treinta, seguro que le dieron el empleo-dijo, observando el reloj que colgaba de la pared.
-¿Tú crees?-pregunté, mientras sentía a la fierecilla celebrar de emoción y no precisamente por una buena razón.
-Sí, ¿te molesta si la espero?-preguntó, jugando con una manzana que había tomado de algún lugar en la cocina.
-No, por supuesto que no, siéntate.
La fiera celebró aún más, el tiempo con Liam se me había expandido, al menos hasta que Sharon llegara. Esa última idea no le agradó del todo a la fierecilla.
El día terminó, Sharon había llegado pasadas de las cinco de la tarde anunciando jovialmente su nuevo empleo y Liam, luego de tres horas se había marchado. Ahora yo me encontraba recostada en la cama, mirando el techo de nuevo, como en la noche anterior; haciendo un análisis del día trascurrido y trayendo a mi mente aquel perfecto rostro, maravillándome al recordarlo. Rebusqué entre las amarillas hojas de aquel grueso libro de anuncios un buen laboratorio para imprimir las fotos que había tomado ayer. Sharon había partido temprano a su empleo y llegaría tarde, así que tenía que buscar alguna manera de pasar el rato.
Refunfuñé para mis adentros por no entender nada de lo que me mostraba el libro y me pregunté entonces cómo podría encontrar el laboratorio si no sabía siquiera leer el anuncio. Definitivamente tenía que aprender italiano. Aquella idea me hizo pensar en Liam y reí como tonta al recordarle. Pero eso abrió paso una pregunta que me hizo fruncir el ceño… ¿Por qué?
Sin embargo, no era tan tonta como para no entender absolutamente nada de ese anuncio, me ubiqué un poco al distinguir las imágenes y garabateé la dirección en un papel de aquel lugar que parecía ser lo que yo buscaba.
Salí del departamento con la dirección en mente que afortunadamente había encontrado en la guía, mientras trataba de acomodar mi cámara fotográfica en el morral color verde olivo que cruzaba por mi pecho. Mis pies siguieron caminando entre tanto que intentaba introducir toda la cámara y de pronto mi andar se vio interrumpido al chocar con otro cuerpo.
-¡Lo siento!-dijimos ambos al unisón.
Levanté la mirada y me topé con un bello rostro meramente inmaculado. Su piel llana y pálida hacía lucir oscuros sus ojos, sin embargo poseían un hermoso color Siena con motas de luz y las pestañas se expandían con firmeza hacía arriba. El cabello en su cabeza perfectamente intacto encontraba acomodado y peinados, haciendo que algunos cabellos tomaran incluso un tono más claro que el castaño que los pintaba. Sus labios rellenos y rosados se estiraron y un par de arruguitas se formaron a los lados mientras se dibujaba una bonita sonrisa curiosa.
-Hola-pronunció.
-Hola-dije, medio atontada por el bello rostro juvenil que tenía justo enfrente.
-Perdóname. Es que soy un poco distraído-musitó, ligeramente ruborizado.
-No, no; la distraída soy yo-dije y luego me reí.
-Soy Niall-me estrechó la mano.
-________ Howe-me presenté.
-Eres americana-adivinó.
-Sí, California, de allí vengo.
-¿En serio? Yo nací en Texas. Soy americano también; pero con raíces europeas-explicó.
Ahora había entendido entonces, por qué me había hablado desde un principio en español; pero luego dirigí la mirada hacía la puerta del departamento en el que él iba a introducir la llave antes de que yo le chocara.
-¿Vives aquí?-balbuceé, al captar el trío de números que formaban el trecientos ocho.
-Sí, con mi tía; te dije que tenía raíces europeas.
La vieja gruñona con la que Sharon me había dejado la llave de su apartamento era tía del lindo muchacho que me sonreía en este instante. Abrí los ojos ante la sorpresa.
-¿Eres sobrino de la señora Montórfano?-inquirí.
-Sí, ¿la conoces?
-Sí, bueno no-dije y su expresión pasó a ser una mueca de confusión-. Mi amiga me dejó la llave de su departamento aquí y sólo pasé a recogerla, de allí conozco a tu tía-expliqué.
-¡Oh! ¿Eres tú la linda chica que se mudó con Sharon?-preguntó, como si hubiese completado un rompecabezas en su memoria.
-Sí y… gracias por lo de ‘linda’.
-Oh, bueno, eres linda-musitó y se encogió de hombros-. ¿Vas a algún lado?
-Sí, a un laboratorio de fotografía. ¿Sabes dónde queda la calle Squero de San Trovaso?-pregunté, mirando el papelito arrugado en mi mano y tartamudeando al leer el nombre de la calle.
-Sí, es cerca de uno de las canales hacía el norte.
-¿Está muy lejos?
-No, puedes ir caminando; son como cinco cuadras de aquí.
-Oh, gracias.
-Puedo llevarte si quieres, tengo auto-ofreció.
-No, gracias, hoy caminaré, tengo tiempo de sobra-musité con aplomo.
-Oh, está bien, ¿puedo invitarte luego un café? Para conocernos, digo, vamos a ser vecinos-se encogió de hombros un tanto avergonzado y ligeramente ruborizado.
-Claro, me encantaría.
-Hasta luego, entonces.
-Hasta luego-dije-. Oh, y grazie mille-murmuré lo que había aprendido de Liam en el día de ayer, cuando agradeció al mozo.
Niall me sonrió.
-Di niente, bella ragazza-pronunció
- 18 days ago via site
90
Fan - Fic Manual de lo prohibido (Liam Payne)
Capítulo 7
-¿Qué?-la nota de confusión en su voz no me pareció falsa.
-Buscarme pareja-dije.
El rió y se quitó las gafas de sol, dándole paso libre a la vista de sus bellos ojos
-¿Sharon hace eso?
-Lo está haciendo, estoy segura-musité y luego me crucé de brazos, acomodándome en el asiento. El volvió a reír.
-Pues juro que no lo hago con esa intención-sonrió y se detuvo en una luz roja.
-¿Y cómo puedo creerte?-inquirí, enarcando una ceja. Rió de nuevo, divertido por mi juicio.
-¿No basta con que lo haya jurado?-preguntó, escandalizado y divertido.
-No tanto-negué con la cabeza. Seguimos avanzando cuando la luz se puso en verde.
-Bueno, creí que a lo mejor tenías pareja ya-dijo.
-¿Y qué te hizo pensar eso?
-Pues, eres muy linda-se encogió de hombros-; no veo porqué no.
Me quedé helada y me fue imposible formular algún pensamiento en ese instante. Yo le parecía linda a él. El rubor corrió de nuevo por mis mejillas, pintándolas de rojo.
-Gracias…-musité.
-¿Ya me crees?-sonrió.
-Quizá.
Su risa estalló de nuevo y puso los ojos en blanco.
-Si que eres terca ¿no?
-No, sólo un poquito dura de convencer.
-Está bien, está bien. Esa es una cosa por la que no se me ocurrió emparejarte con mi hermano, otra es que Louis está enamorado de una chica misteriosa.
-¿Una chica misteriosa? -Se encogió de hombros.
-Lo conozco muy bien como para saber que está enamorado, el problema es que no me quiere decir de quién.
-Bueno, todos tenemos derecho a la privacidad -me encogí de hombros y el me miró-. Una amiga me lo dijo una vez.
-Bueno, creo que tienes razón-sonrió resignado-. Aunque me gustaría saber.
-Eres curioso-adiviné.
-Mucho-admitió.
Dio la vuelta a una calle y siguió derecho. Miré por la ventana polarizada, maravillándome con el encanto de Venecia, sus edificios, sus calles, todo me parecía fantástico.
-Qué bonito-susurré.
-¿Qué es bonito?-preguntó y mi atención volvió a él.
-La ciudad, la gente, todo… -él volvió a reír.
-Sí, la primera vez que visitas Venecia sueles enamorarte del lugar.
-¿Cuánto tiempo llevas viviendo aquí?-pregunté.
-Casi dos años.
-¿Dos años?-abrí los ojos como platos.
-Casi. Bueno, a decir verdad… año y medio.
-Wow, ¿por qué…?-me quedé a la mitad de mi interrogante, recordando las palabras de Sharon: “Me contó que era de Arizona, que allí había nacido y que había venido a Venecia por lo mismo que yo: olvidar amores del pasado, sin embargo hasta la fecha no me ha dicho qué fue lo que le pasó…”
-Por qué, ¿qué?
-¿Así que vienes de Arizona?-dije, tratando de evadir mi pregunta anterior, borrarla de la conversación o algo por el estilo.
-Sí, Casa Grande, allí nací-respondió-. Pero, por qué ¿qué?-volvió a insistir.
-Nada, sólo me equivoqué de palabras, es todo-reí, nerviosa. Me miró con los ojos entrecerrados, no del todo convencido y luego posó su atención en el objeto que tenía sobre mis piernas.
-¿Qué es eso?-preguntó.
-Oh, mi cámara.
-¿Eres fotógrafa?-se asombró.
-Sí, y adoro serlo.
-Te gusta el arte entonces-concluyó.
-Por supuesto.
-¿Sabes? A mi gusta la música.
-¿Tocas algún instrumento?
-Sí, la guitarra, el pandero, el teclado y la batería, un poco.
-¡Wow! Eres talentoso entonces. -El sonrió, halagado por mi comentario.
-Gracias.
Siguió conduciendo y cada movimiento que él hacía me provocaba una sensación rara de encanto, en ese momento la respuesta de la pregunta que Sharon me había hecho se escuchó en mi cabeza: sí, él era perfecto. Luego de unos minutos más, su voz interrumpió el silencio.
-Llegamos-avisó, entusiasmado.
Miré hacía el frente, a la izquierda y me maravillé con lo que vi. Bajé del auto al igual que él y sentí cuando el frío me rozó los brazos. Los cabellos que se salían de la boina se movieron.
-Ven, vamos. Tenemos que ir a una de las góndolas-hizo un movimiento de cabeza indicándome que le siguiera.
Nos acercamos más y pude ver el agua del canal y otras tres personas que querían subir al negro trasporte de madera. Me paré justo antes de subir. Liam me miró.
-¿Qué pasa?-preguntó.
-He oído que las aguas de los canales de Venecia son profundas-dije, con temor. El río.
-¿Tienes miedo?
-N-no -mentía, pero tampoco quería que él pensara que soy una cobarde, aunque lo era. El volvió a reír.
-Ven, no tengas miedo, estas cosas son muy seguras-me extendió la mano para que yo la tomara y su cálido tacto era algo que no podía rechazar jamás.
Me tomó de la mano, sujetándome fuertemente y haciéndome sentir completamente segura, era como si el infantil miedo de antes se hubiera evaporado como el aliento frío que sale de la boca y no tarda más de tres segundos en desaparecer. Subí a la góndola y él se sentó a mi lado, mientras que las otras tres personas se situaban delante de nosotros. El gondolero comenzó a remar y el bote a moverse, me estremecí un poco. Liam me miró, y en su mirada había una ternura que brillaba, ese par de ojos almendrados me brindaban una auténtica protección con el resplandor que soltaban.
-¿Estás bien?-preguntó y su voz se llenó de dulzura.
-Perfectamente-musité, atontada.
Me sonrió, y aquella sonrisa hizo que miles de burbujas se inflaran en mi estómago y flotaran en él. Miré hacía arriba, sintiéndome más segura que hace unos segundos y me topé con cielo grisáceo. Luego miré hacía mis lados, los ladrillos se elevaban formando un edificio barroco y arcaico de color beige. Oía el murmullo de las personas delante de nosotros, un murmullo ininteligible para mí, puesto que su idioma era diferente al mío; mientras que el gondolero pasaba el remo por el agua y hacía mover la góndola provocando que la brisa me acariciara el rostro bajo la boina.
-¿Sabes por qué se llama El puente de los suspiros?-preguntó Liam, interrumpiendo mi análisis del paisaje.
-¿Por qué?
-Bueno, este puente une al Palacio del Duque con la antigua prisión de la Inquisición. Da acceso a los calabozos del palacio y los prisioneros veían desde aquí el cielo y el mar por última vez, y suspiraban.
-Nada romántico-me reí.
-No, pero la gente le ha dado tanta fama que el nombre les sirvió a unos poetas para inspirarse en ese género literario. -Me reí, encantada por su brillante explicación.- ¿Por qué te ríes?-preguntó, divertido.
-Por que pareces de esos maestros de colegio y me haces sentir como alumna.
-Perché in questo caso sono felice di essere il vostro insegnante-rió. No sabía qué había dicho, pero sea lo que sea me hizo ruborizar, el acento italiano adornaba su melodiosa voz de terciopelo y hacía que las burbujas en mi estómago se agrandaran más.
-Tendré que aprender italiano-mascullé. El soplo cálido de su risa me acarició el rostro, apartando la brisa de la gélida mañana.
-Lo que dije fue: Que en ese caso, yo estoy encantado de ser tu profesor-dijo-. Y si quieres, puedo enseñarte italiano también.
-Me gustaría-mi sonrisa se volvió tímida y oculté el rubor debajo de la sombra de la boina.
Liam no sólo era un adonis en persona, sino que ¿tenía que resultar tan terriblemente encantador también? Tomé la cámara fotográfica y saqué un par de fotografías a la construcción barroca que admiraba, por accidente o casualidad, mi lente capturó también el bello rostro de oro que tenía a mi lado.
Cuando el viaje terminó y pisamos tierra firme, el estómago me rugió de hambre, recordé entonces que no había desayunado ni tomado nada. Até mis brazos alrededor de mi barriga y rogué por que mi estómago se callara.
-¿Tienes hambre?-adivinó Liam. Hice un mohín por haber sido descubierta y luego asentí sin decir nada, completamente apenada.- Conozco un buen restaurante aquí cerca, ven-me sonrió, emocionado. O al menos eso era lo que parecía y me hizo seguirlo. Dirigí una mirada al Chevrolet negro y Liam volvió a adivinar mis expresiones.- No está tan lejos, podemos ir caminando, ven-me sonrió de nuevo, y esa sonrisa ató una cuerda a mi cuerpo, obligándome a seguirle hipnotizada.
Apresuré mi paso y llegué hasta su lado, me sentía… tonta; él parecía un modelo de revista y yo… una adolescente común y corriente; pero aquello no me impidió caminar junto a él. Yo lo consideraba un privilegio y no sabía por qué.
-¿Qué te gusta? Además de tomar fotografías, claro-preguntó.
-Mmm… bueno, la lluvia, oír cómo cae y golpea el techo-musité.
-Eso es relajante… y realmente bello.
-¿Y a ti? Además de la música.
-Bueno, soy un poco intrépido, me encanta ir de aquí para allá, ya sabes, por eso me gusta viajar; ir por todo el mundo sería fantástico-la emoción brillaba en sus ojos haciéndolos lucir realmente encantadores.
-Egipto-dije.
-¿Disculpa?-Me reí.
-Egipto es el lugar al que me gustaría ir, suena algo loco pero… no sé, está tan alejado de todo esto que sería ese el lugar perfecto para escapar de mis problemas.
-Wow… eso, suena bien.
-Hubiera deseado tener las posibilidades de haberlo hecho cuando mis padres…-me quedé a la mitad de la frase, sintiendo de pronto algo que me raspó el pecho.
-¿Cuándo tus padres…?-inquirió.
-Murieron…-musité. Su expresión cambió, aquella bella y deslumbrante expresión de galán de pantalla fue sustituida por una cara de total ternura.
-Oh… lo siento mucho-su consuelo me hizo sentir inexplicablemente mejor- ¿Quieres contarme o prefieres no hablar del tema? -Me quedé en silencio un rato, y luego de mi boca comenzaron a salir las palabras sombrías.
-Murieron en un accidente automovilístico. Un idio’ta conducía ebrio y se pasó la luz roja… mis padres fueron los que rindieron cuentas a la muerte-la voz se me quebró, hablar de aquello no me era tan fácil-. Tres años de eso y aun me duele bastante-admití, con un hilo de voz-. Hubiera deseado ir yo con ellos para morir también-mascullé.
-Oye-se paró delante de mí e interrumpió mi caminar, me hizo también alzar la vista para mirarle, su rostro estaba serio-, no digas eso-me dijo-. Las cosas suceden por alguna razón, si tú estás aquí ahora con vida es porque Dios quiere que lo estés.
En sus ojos había una dulzura que no me había topado desde que mis padres me daban mis presentes de cumpleaños o navidad, y que inexplicablemente me invadía todo el fuero interno y me daba una paz eficaz. Ese par de ojos almendrados en los que ahora me reflejaba me sacudieron el corazón y la tristeza que había en él, se alejó.
-Gra-gracias-murmuré.
-¿Estás mejor?-preguntó- Lamento haberte hecho hablar de eso.
Cada que él me preguntaba aquello, no podía siquiera pensar en algún adjetivo negativo, no mientras tenía sus ojos avellanos reflejándome a mí.
-Estoy… bien-sonreí.
-Bueno, démonos prisa, supongo que mueres de hambre; pero antes prométeme algo -levantó una de sus cejas y la expresión divertida volvió a su bello rostro.
-Dime.
-No estarás triste hoy, yo no lo permitiré-me dijo y enterneció cada célula dentro de mi cuerpo. Sonreí.
-Prometido-musité. Su sonrisa apareció en aquel rostro angelical y mi corazón se aproximó a mi pecho.
-Genial, entonces vamos-se colocó a mi lado de nuevo y me hizo caminar junto con él.
Sharon era muy, pero muy afortunada. Ahora sí que le tenía envidia. Seguimos caminando y tras unos minutos, me mostró un pequeño restaurante propio de un hotel, y con mis torpes ojos y mi casi nulo aprendizaje del idioma italiano pude entender un letrero en la parte superior de la verde lona que decía Bonvecchiati. La primera reacción de mi cuerpo fue la sorpresa, aquel establecimiento era muy bello y parecía de verdad costoso.
-Te encantará la comida, ya verás-me dijo, con el entusiasmo palpable en su voz.
-Mmm… no es un poco ¿caro?-pregunté, terriblemente avergonzada ya que no contaba con mucho dinero italiano en mi bolsillo.
-No encontrarás mejor restaurante que este, anda, ven. No te preocupes por el dinero-me sonrió y me tomó del brazo, algo que me erizó la piel allí en donde él la estaba tocando, haciendo que una vibra recorriera mi espalda.
Me jaló hasta allí y habló en italiano al mozo quien luego de unos segundos nos acomodó en una mesa cerca de la orilla de la terraza, en donde debajo corría un canal de agua. Me senté en la silla que el mozo recorrió para mí y luego Liam tomó su asiento enfrente de mí. El mozo, un sujeto calvo y refinado nos dio un par de menús y se retiró; inmediatamente hice un mohín al no entender nada en aquella carta color tinto.
-¿Qué quieres?-me preguntó Liam, amablemente.
Mi mirada revoloteó una vez más por la carta ininteligible y la expresión de confusión saltó a mi rostro. La entonada carcajada de Liam rebotó en mis oídos con ese encanto inspirador propio.
-¿Qué tal si pedimos lasaña? ¿Te gusta?-inquirió.
-Sí-me sentí tonta y avergonzada y puse la carta del menú sobre la mesa, junto a la que Liam también había dejado. Ordenó en italiano al mozo que de nuevo se había acercado y desvié mi atención hacía las aguas del canal que se abría paso debajo de nosotros por todo el largo de la calle.
-Grazie mille-la inconfundible voz de Liam me hizo voltear a mirarle y mientras le agradecía al mozo, escruté su bello rostro.
Sus ojos poseían un brillo especial, un brillo que opacaba ferozmente al fulgor de las estrellas y seguramente las hacía ponerse celosas; ya que este resplandor que sus ojos soltaban era tan bello y delicado y por supuesto, capaz de iluminar a toda una ciudad en tinieblas, también. Sus labios rosados parecían el cojín de plumas bordado en seda de alguna realeza y al estirarse, formaban una bellísima sonrisa de ensueño, como la de un niño tatuada en la cara de un galán de revista. Su rostro era perfecto con ese tapiz de piel clara, adornada con el vello facial que se alcanzaba a percibir alrededor de su boca, una barba bien hecha y apenas visible que volvía el rostro de niño un rostro adulto; y con los diversos lunares que se encontraban esparcidos alrededor de su cuello y garganta, y algunos que se fugaban traviesos hasta su mandíbula.
-¿Tengo algo?-preguntó y me hizo aterrizar.
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Capítulo 6
-Mi novio-musitó, con aire de orgullo.
Yo reí, pero no dije nada. Aun cuando Sharon me lo había preguntado no podía decirle lo que pensaba. Sí, sí era perfecto, pero por alguna extraña razón, mi boca no podía soltar esas palabras enfrente de mi amiga.
-¿A qué hora te irás mañana?-pregunté.
-A las seis.
-¿De la tarde?
-De la mañana.
Abrí los ojos como platos y la miré.
-¿Seis de la mañana? Y ¿a qué hora vendrás?
-No lo sé-musitó y luego torció el gesto-. La Isla de Torcello está un poco lejos, quizá venga como a las cinco de la tarde.
-Pero si sólo te harán una entrevista, ¿por qué tardarás tanto?
-Por que si me aceptan, me quedaré para que me capaciten o algo así-se encogió de hombros.
-Voy a extrañarte-hice un puchero. Ella rió.
-Me extrañarás más si consigo el trabajo, por que saldré hasta las ocho de la noche-volvió a reír y esta vez yo me uní a su risa.
-Shar, estoy cansada, me acostaré ya-dije.
-¿Tan pronto? Pero si son las ocho de la noche.
-Ocho cuarenta -corregí-, y sí, estoy muy cansada y quiero dormir.
Bueno, de lo que había dicho, sólo la primera parte era cierta por que tenía miedo de volver a soñar la misma pesadilla de la noche anterior.
-Está bien. Buenas noches.
-Buenas noches -me levanté del sofá y caminé hasta mi habitación.
-¡Ah! Mañana te tienes que levantar temprano-me avisó-.Liam vendrá antes de que yo me vaya y luego te llevará al Puente de los suspiros.
Me detuve antes de entrar a la habitación.
-Genial -mascullé, y sonreí.
Me introduje a mi habitación y me arropé para dormir, luego me acosté en la suave cama y me cubrí con las sábanas. Me quedé mirando el techo en total oscuridad, y alcanzaba a percibir el sonido del televisor proveniente de la sala.
Sentía el entusiasmo crecer con cada minuto que pasaba, mañana iría al famoso Puente de los suspiros, un lugar que he querido visitar desde que Sharon se vino a vivir aquí; pero había otra razón para alimentar ese entusiasmo, y era que pasaría un buen rato con Liam. Pero aun no sabía por qué esa idea me entusiasmaba tanto.
Los golpes en la puerta me despertaron y entonces me percaté de la voz de Sharon del otro lado.
-¡________, levántate ya! -gritó. Me removí entre las sábanas y no hice intento alguno por abrir los ojos. -¡Bestia!- volvió a golpear la puerta- Liam vendrá en cualquier momento.
¿Liam? Abrí los ojos, completamente despierta y aventé la sábanas hacía un lado. Salí de la cama en un santiamén y abrí la puerta. Sharon corría de un lugar a otro en busca de algo.
-Yo creí que no te levantarías nunca-farfulló.
-¿Qué buscas?-pregunté.
-Mi bolsa, puedo jurar que la dejé aquí-apuntó al sofá.
Miré el reloj, faltaban veinte minutos para las seis de la mañana. ¿Cuánto se tardaría Liam en llegar?...
...¿Por qué me pregunto eso?
-Busca en tu cuarto, Sharon-musité. Ella me miró y salió corriendo a su habitación. Dos segundos después llamaron a la puerta.
-________, por favor abre-me gritó Sharon desde su cuarto. Caminé perezosamente hasta la puerta y la abrí. Lo que vi me deslumbró por completo.
-Buenos días-me sonrió y aquella fierecilla enjaulada saltó de un lado a otro en su pequeña cárcel.
-Buenos días, Liam-le devolví la sonrisa-. Pasa.
Le abrí camino y me le quedé mirando mientras pasaba a mi lado, llevaba puesta una chaqueta negra al igual que los pantalones que traía, por dentro de la chaqueta se alcanzaba a ver una camisa en tono rojo. Usaba unas gafas de sol que le daba un aspecto más comercial a su rostro, parecía de esos modelos que sólo ves en televisión.
-Bonita pijama-musitó mirando mi atuendo.
Enrojecí hasta los huesos y me mordí el labio inferior, completamente apenada. Nadie, exceptuando a Sharon, me había visto en pijama.
-Gracias-murmuré.
-¿Dónde está Sharon?
-En…
-¡Aquí!-la interpelada salió de su habitación con la bolsa en la mano y me interrumpió.
-Hola, preciosa-dijo él y luego se acercó para besarla.
Desvié mi mirada, dándoles privacidad y me escabullí hasta mi cuarto. Privacidad, ¿eso quería darles? O sólo quería calmar a la fierecilla que de pronto se sintió incómoda.
Me vestí rápidamente, me hice una coleta de lado y me coloqué una boina a cuadros sobre la cabeza.
-¡_______! Debo irme-gritó Sharon, desde algún lugar cercano a la puerta.Salí del cuarto no sin antes tomar mi cámara fotográfica.
-Te veo más tarde, espero se diviertan-dijo-. Los amo, a los dos.
-¡Suerte!-dije, pero ella ya había cerrado la puerta. Miré entonces a Liam, quien se encontraba parado mirándome a mí.
-Creí que íbamos a desayunar en pijama-musitó, divertido al notar mi cambio de ropa.El rubor corrió de nuevo por mis mejillas y bajé la cabeza.
-Es muy temprano para desayunar-musité.El rió.
-¿Entonces… quieres que nos vayamos ya? El camino no es muy corto.
-Claro-sonreí y él me hizo seña de que saliera del departamento.
Tomé mi bolso y me lo crucé por el cuerpo, echando allí mí cámara; luego él me abrió la puerta y me dejó pasar primero. Se deslizó después hacía mi lado y caminó junto a mí, su perfume, mezcla de miel y frutas tropicales se introdujo en mi nariz.
-¿Escaleras o ascensor?-preguntó.
-Escaleras, es el tercer piso-decidí. Sonrió como si le hubiera gustado mi elección. Esperó a que yo me adelantara y luego me siguió muy cerca. Cuando salimos del edificio, caminé hacia la derecha, muy decidida.
-¿A dónde vas?-preguntó Liam y me giré a mirarle, entonces me di cuenta de que ya no me seguía sino que estaba parado y reía.
-Pues, a tomar un taxi o un autobús-me encogí de hombros, confundida.
El rió con ganas y sus carcajadas atronaron en mis oídos como la entonación de una cascada al caer al lago. No comprendí qué le resultaba tan gracioso y fruncí el ceño.
-No pensarás que tomaremos un taxi hasta allá, ¿verdad?-dijo, medio serenado-. Por que si es así, no creo que tengas el dinero suficiente como para pagar el viaje, recuerda que no está muy cerca el lugar-río de nuevo-. Y no hay autobuses hasta ese lugar, a menos de que tomes tres o cuatro.
Me quedé en silencio y relacioné sus palabras con sus acciones.
-¿Te estás burlando?- volví a fruncir el ceño.
La carcajada melodiosa que aun salía de su garganta enmudeció, y su rostro se volvió serio y cauteloso.
-No-dijo.
-¿Entonces por qué te ríes?-enarqué una ceja.
-Por que me pareció un poco… gracioso-aun bajo las gafas de sol, su expresión era como la de un niño que es regañado por su madre.
-Para mí no es gracioso-dije, severa pareciendo enojada.
-Lo siento yo…
Estallé en fuertes risotadas interrumpiendo su disculpa y se me quedó mirando extrañado.
-¡Caíste! Creíste que me había disgustado-alcancé a soltar entre risas.
Su rostro dejó la seriedad y precaución y se dibujó en él una bella sonrisa.
-Eres mala-musitó y luego río.
-Sólo a veces-reí-. Pero bueno, ya hablando en serio, ¿en qué nos vamos a ir?-inquirí.
-En mi auto-dijo, como si fuera obvio y luego apuntó hacía el vehículo que tenía a un lado. Era un Chevrolet Tahoe Hybrid en color negro.
-En tu auto…-musité- claro, debí imaginarlo-reí, sintiéndome tonta.
El me sonrió y luego abrió la puerta del copiloto.
-Sube-me indicó.
Me acerqué y me ayudó a subir, tomando mi mano para servir como un apoyo. Algo en mi estómago se movió y estaba segura de que no era la fierecilla; porque ahora permanecía muy quieta.
-Gracias-musité, ruborizada.
-De nada-me sonrió de nuevo, haciendo que el color se profundizara más. Ya hasta estaba pensando que lo hacía a propósito.
Puse el estuche de la cámara sobre mis piernas. El subió a su asiento, y encendió el motor de la camioneta para ponerla en marcha.
-Bonito vehículo-dije.
-Gracias, pero me gusta más el de mi hermano-rió con franqueza-. ¡Oh! Ahora que recuerdo, dice que le encantaría salir para conocerte.
-¿Qué?
-La idea de Sharon-aclaró.
-Oh, claro, pues… en ese caso, genial-musité.
-Te va a agradar, es muy buena persona-me dijo, mientras manobriaba con el volante del auto para dar vuelta en una calle.
-¿Tratas de hacer lo mismo que Sharon?-inquirí, entrecerrando los ojos y mirándole.
-¿Qué?-la nota de confusión en su voz no me pareció falsa.
-Buscarme pareja-dije.
El rió y se quitó las gafas de sol, dándole paso libre a la vista de sus bellos ojos
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Capítulo 5
Los ojos se me abrieron de par en par ante la sorpresa y luego miré el rostro de Liam, tan bello como el de un ángel. Él también me miraba con sus hermosos ojos.
-Vamos, ______, sé que conociste a alguien, tus ojos me lo dicen-insistió, con la sonrisa aún más amplia y los ojos chispeantes de curiosidad.
-Pues, amm… sí y no-farfullé.
-¿Sí y no? ¿Cómo es eso?
-Bueno, conocí a alguien que a decir verdad, me deslumbró; pero…
-¿Pero qué?
-Pero, no puedo decir que sea ese “alguien especial”-hice las comillas con mis dedos.
-¿Por qué no?
-No creo en el amor a primera vista, lo sabes-sacudí la mano, como restándole importancia al asunto.
-Sí; ¿pero sabes? Con Liam fue amor a primera vista-sonrió, como si de pronto se hubiera perdido en el recuerdo-. ¿Tú dónde conociste al chico?-preguntó de repente.
-Emm… en…-vacilé, mientras buscaba algún lugar ideal-en el avión.
-¿Se sentó junto a ti?-la curiosidad de Sharon parecía nunca terminar.
-Mmm…-recordé entonces cuando Liam se sentó a mi lado en el piso del pasillo, reí-algo así.
-¿Quieres contarme?
-No en realidad, no tiene demasiada importancia, Sharon. Era sólo un chico atractivo, cuántos más no hay aquí. Y era cierto, porque para empezar, Liam sólo era una cara bonita entre muchos otros rostros en toda Venecia y además, no podía inventarme una historia acerca de otro chico sólo por no tener el valor de decirle a Sharon que su novio me parecía lo más atractivo desde que había llegado a Venecia. Pero eso en mí no era normal.-Estoy realmente cansada, Sharon. Dime ¿dónde está mi cama?
-Habitación-corrigió ella y luego sonrió-. Justo allá-señaló hacía la derecha, apuntando una puerta de madera, blanca.
-Gracias. Mañana será un día fenomenal, mañana que no esté tan cansada.
-Que duermas bien, ______. ¡Wow! No puedo creer que estés aquí-lo último pareció que se lo dijo a ella misma-. ¡Te quiero!
-Y yo a ti. Buenas noches.
Arrastré las maletas hasta el pequeño cuarto que sería mi habitación y luego me interné en el. Era de tamaño medio, ni tan grande ni tan pequeño. Ideal para mí. La cama estaba al otro extremo de la puerta, contra esquina; cerca de la ventana, y había un pequeño escritorio a lado derecho y un armario enfrente de la cama y del escritorio pequeño. Saqué de la maleta más pequeña el estuche donde traía mi cámara, y tomé una foto de la habitación. Aventé luego las maletas en alguna parte de la habitación y puse con cuidado la cámara en su estuche y lo coloqué sobre el escritorio, estaba demasiado cansada como para ponerme a acomodar la ropa justo ahora.
Me acosté sobre la cama y coloqué las manos bajo la cabeza, entonces me puse a pensar en todo lo ocurrido durante el día, y el rostro que había traído a mi memoria, era tan bello como el de un ángel, un rostro que no me pertenecía. Pero, ¿porqué había pensado en él? En la idea de que Sharon y Liam no se conocían lo suficiente como para decirse ‘Te amo’; me reí por lo bajo al descubrir que lo que yo tenía ahora era envidia, desde Dennis sólo idiotas habían figurado en la lista de mi corazón, y ahora Sharon había encontrado a alguien que no lo parecía, y yo le tenía envidia. Volví a reír. Qué patético. Pero lo cierto era que detrás de aquella risa burlona había una palpable preocupación, el corazón de Sharon no podía volver a romperse por segunda vez en una forma tan desastrosa como la primera. Allí figuraba mi miedo.
O eso creía yo.
El sueño abrumador me despertó, una pesadilla que me perló la mayor parte de la cara de un sudor frío y que me obligó a abrir los ojos casi tan precipitadamente como me paré. El horrible accidente que mis padres habían tenido se había proyectado esa noche en mis sueños. Miré el reloj, aun con los nervios de punta. Eran las siete con cuarenta y dos minutos. Suspiré y me levanté de la cama, había dormido con la misma ropa con la que había llegado, así que me di una rápida ducha y luego me cambié. Salí a la cocina, Sharon aun no se despertaba, así que me dio tiempo de prepararle el desayuno. Cociné un par de huevos fritos y unas salchichas con un pedazo de tocino, luego preparé un jugo de naranja. Sharon vivirá en Venecia pero sigue siendo americana.
-¡Mmm! ¿Qué es eso que huele tan delicioso?-salió de su habitación directo hacía la cocina y luego me sonrió.
-Quise prepararte el desayuno-le puse el plato en el pretil.
-Aaww-exclamó-. Es maravilloso tenerte aquí.Ambas reímos y luego nos pusimos a ingerir todo lo que había salido del sartén.
-¿Qué planes tienes para hoy?-me preguntó.
-Creí que tú ibas a hacer mi agenda de este día-dije, confundida. La grande sonrisa de la que ella era dueña se expandió por su rostro.
-Sólo quise asegurarme de que no la hayas olvidado-rió de nuevo-. Te llevaré por las mejores tiendas de ropa que jamás hayas visto-la emoción saltó a sus ojos.
-Genial-musité. Ropa. No era una adicta de la moda o algo por el estilo, por lo tanto nunca me emocionaba tanto ir de tienda en tienda hasta encontrar el atuendo perfecto; pero a Sharon siempre le había gustado y tenía un excelente gusto en ropa. Cada vez que íbamos a alguna tienda, era ella la que terminaba con más de cinco bolsas en la mano.
Hacía frío, un gélido aire vagabundeaba por la atmósfera de Venecia mientras que mi mejor amiga y yo caminábamos por sus calles.
-¿Cómo pasó lo de Dennis? Eso jamás lo supe-me dijo y le miré extrañada-. Quiero decir, que nunca supe cómo lo olvidaste.
-Oh, bueno, simplemente decidí superarlo y ya-me encogí de hombros y me quedé mirando a través de una vitrina un hermoso saco café. El reflejo de Sharon se dibujó a mi lado en el vidrio y una repentina curiosidad vino a mí como una ola del mar.
-Dime, Sharon, ¿cómo conociste a Liam?-musité sin mirar el rostro de ella y fingiendo que observaba detenidamente el bello saco del aparador, nerviosa. Algo definitivamente raro.
-En un café, un día lluvioso-suspiró como si de pronto volviera a ver el recuerdo nítido en su mente y se perdiera en él, entonces la miré-. Se acercó y hablamos un poco, ¡él es tan gracioso!-suspiró- Me contó que era de Arizona, que allí había nacido y que había venido a Venecia por lo mismo que yo: olvidar amores del pasado, sin embargo hasta la fecha no me ha dicho qué fue lo que le pasó…-se perdió pero luego volvió a retomar el curso animoso- Luego de reírnos un rato, me pidió mi número de teléfono y en la noche del mismo día me llamó-sonrió-. Sólo quería desearme buenas noches-suspiró, teatralmente.
-Suena… como a un cuento-sonreí.
-Me siento como en uno-sonrió también- ¡Dios! ¡Estoy tan feliz!-me abrazó, completamente llena de emoción; cosa que siempre hacía cuando estaba así.
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-Chiaro. Per me non c'è nessun problema-respondió él y luego sonrió.
-Gracias, Liam-dijo Sharon y luego me miró.
-Español, por favor-dije y los dos rieron.
-Que sí, que no hay problema-dijo mi amiga. Miré a Liam.
-¿Seguro que no tienes cosas que hacer y te estoy quitando el tiempo sólo por mi capricho? Porque puedo esperar a que Sharon tenga tiempo, no hay prisa, de verdad.
-No-me respondió-. Por mí está bien, a menos de que no quieras ir conmigo-rió.
-No, digo, sí-sacudí la cabeza-. Quiero decir, gracias por llevarme.
-A Liam le gusta ese lugar, seguro que está más que encantado. Él te puede dar el Tour-bromeó Sharon.
-Y para mí sería todo un placer-se rió el interpelado, y mostró todas las perlas blancas que formaban su sonrisa, en la que por un lacónico segundo, me perdí.
-Gracias-musité y me giré de nuevo a mirar la televisión.
Me había asustado un poco un inusual hecho, desvié completamente mi atención de mi mejor amiga y su novio a propósito, debido al pensamiento que la reacción había producido y me puse a pensar en eso. ¿Por qué encontraba a Liam muy atractivo? Sí lo era, pero lo que realmente me preguntaba era ¿por qué todo en él causaba una sensación extraña en mí? Miré de reojo a la feliz pareja a mis espaldas, y pude ver la sonrisa de Liam volar hacía Sharon. Entonces llegué a una conclusión fácil. Estaba deslumbrada por él. Por supuesto, era el joven más apuesto con el que me había topado en toda mi vida. Me reí discretamente, qué suerte la de Sharon.
-¿Te quedas a cenar?-preguntó ella, luego de un rato- ¿Sabes? Con ________ se me ocurrió una idea hoy, ¿por qué no salimos un día los cuatro? Nosotros tres y Louis-explicó ella sin esperar la respuesta de su novio a la primer pregunta.
-No, cielo, no puedo quedarme. Hoy hay cena familiar-torció el gesto-. Y lo de la salida los cuatro suena estupendo, le comentaré a Louis hoy.
¿Debería preocuparme? Sabía que Sharon ocultaba muy dentro de ella la idea de emparejarme con alguien, pero al pensar en el hecho… ¿qué tan malo podría llegar a ser si se trataba del hermano de Liam? Seguro también era apuesto.
-Hasta mañana, vendré a desearte buena suerte antes de que te vayas-dijo Liam a su novia y luego besó su frente.
-Gracias, amor.
-________-me giré a mirar a Liam de nuevo al escuchar mi nombre-. Mañana tenemos muchas cosas por hacer, espero no te canses-sonrió.De pronto sentí una emoción que no pude explicar, una ligero entusiasmo allí, cerca de donde se encontraba la fierecilla enjaulada.
-Hasta mañana-musité y le devolví la sonrisa.
Sharon y Liam salieron hasta la puerta en donde tardaron más de cinco minutos en despedirse; traté de no pensar en ello, por que a fin de cuentas, su manera de decirse adiós era algo que a mí no me incumbía. Luego de que oí la puerta cerrarse, Sharon se sentó a mi lado en el sofá y luego suspiró.
-¿No es perfecto?-preguntó.
-¿Qué cosa?-inquirí, confundida.
-Mi novio-musitó, con aire de orgullo.
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Capítulo 4
Intenté tragarla y luego tosí cuando lo logré, medio asfixiada aún. Sharon apareció de pronto a mi lado, mientras la puerta de la entrada estaba ya cerrada.
-_______, ¿estás bien?-me preguntó, pero la tos seca que salía de mi garganta me impedía hablar-. Te daré un poco de agua, espera-corrió hacía la llave y tomó un vaso, llenándolo rápidamente con el líquido que salía del grifo.
Se acercó a mí y me extendió el vaso, yo tomé del agua, esperando que aquel ardor en la garganta desapareciera y la tos se fuera también.
-¿Mejor?-inquirió.
-Sí-dejé el vaso sobre pretil de la cocina-, gracias.
-Eso te pasa por atragantarte de comida, bestia-bromeó.
Reí ante el apodo que desde hace años llevábamos diciéndonos.
-Bueno, eso me pasa porque me hiciste venir desde el otro continente sin comer-refuté, riendo.
Sharon se sentó a mi lado y me arrebató la galleta para terminarla de comer ella.
-¡Oye!
-Hay pizza en el refrigerador, creo que eso podría llenarte más que una galleta-dijo.
-Tengo más sueño que hambre, así que mejor mañana me llevas a desayunar-sonreí-Oye, Sharon…-vacilé y me dediqué a juguetear con los dedos de mi mano-Liam es… ¿tu novio?
-Y lo que más amo-afirmó.
-¿Y porqué no me lo había contado, señorita?-me hice la indignada.
-Por que… llevo un mes saliendo con él.
-¿Un mes? ¡Nuestra última llamada fue ayer!-le recalqué.
Ella se encogió de hombros en su lugar.
-Bueno, bueno, quería darte la sorpresa.
-Pues, lo lograste. Pensé que después de lo de Jairo tú ya no…-me quedé a la mitad de la frase, pero ella me entendió.
-Sí, yo también lo pensé. Si no, no hubiera huido del país como cobardemente lo hice-sonrió-. Pero conocí a Liam y… lo amo.
-¿De verdad? Hace un mes que salen, qué tanto lo puedes conocer-musité.
-Lo suficiente. ______-me miró seria-, pensé que estarías contenta por mí.
-¡Lo estoy!-y lo estaba de verdad, pero algo se removía dentro de mí, algo que me hacía estar confundida. Ese tipo de confusión cuando no te explicas, el porqué las cosas avanzan tan rápido y cambian de un día para otro-. Estoy feliz de que hayas seguido adelante con tu vida, me pones el ejemplo-admití.
-¿Qué quieres decir con que te pongo el ejemplo? ¿Sigues enamorada de Dennis?-saltó hacía atrás mirándome con los ojos como platos.
-¡Para nada! Eso ya pasó, a lo que me refiero es que, no te quedas estancada en un pasado; como yo con el accidente de mis padres.
-Oh, ______, eso fue hace ya tres años, ahora eres una fotógrafa profesional de veintidós y tienes mucho que sacar de esa vida que llevas-me pasó el brazo por los hombros-. Pero ahora no hablemos de temas tristes, mejor dime, ¿has conocido a alguien especial?
Sonreí ante su curiosidad y su enorme sonrisa indagante. Pero a la mente se me vino el nombre de Liam, como una oleada del viento, rápida y fugaz.
-Qué cosa más extraña…
-¿Qué? ¿A quién conociste?-me di cuenta entonces de que lo había pronunciado en voz alta, o suficientemente fuerte como para que Sharon me oyera.
-¿Eh? Ah…-tartamudeé.
-¿Cuántos años tiene?-pregunté, retirándome de su abrazo.
-Veintitrés.
-No hay mucha diferencia, tú tienes veintiuno-dije, aliviada.
-¿Sabes qué nos dicen?-inquirió, animada.
-¿Qué?
-Que somos la pareja perfecta. Que los dos estamos hechos a la medida. Que nacimos para estar juntos-suspiró. Estaba feliz, pero algo dentro, muy dentro de mí, se removía incómodo y desesperado. Como una pequeña fierecilla enjaulada en lo más oscuro de una habitación, muy lejos de la salida; pero sin embargo, deseosa de salir.
-Me alegro mucho por ti.
-¡Ya sé! Podríamos salir todos alguna vez, así te presento-comentó.
-¿Todos?
-Sí, Liam, tú, Louis y yo.
-¿Quién es Louis?-inquirí, medio confundida.
-Su hermano.De pronto recordé la conversación que ella había tenido con Liam anoche y que había mencionado a un Louis como su hermano.
-Oh-musité-. Me encantaría-sonreí, amable.
-¡Le diré a Liam para que organicemos todo!-me abrazó de nuevo, dando brinquitos como una niña pequeña. Así era Sharon; dulce, tierna, cariñosa, frágil y entusiasta, era una niña pequeña encerrada en el cuerpo de una persona adulta de veintiún años.
-Oye-musité, cambiando repentinamente de tema-, quiero ir al tan famoso puente de los suspiros, quizá pueda tomar algunas fotografías.
-Il ponte dei suspiri. ¿Y para qué quieres ir allí? No es la gran cosa-dijo-. Más bien deberías ir a la plaza de San Marcos, muchos toman sus fotografías allí.
-Lo sé, pero no quiero algo común. Ya me conoces-me encogí de hombros.
-Bueno, también podrías ir al Palazzo Ducale, le podrías tomar bellas fotos.
-¿Al qué? ¿Sharon, te molestaría hablarme en español?-Ella rió.
-Al Palacio del Duque.
-Gracias. ¿Me llevarás al Puente de los suspiros?-Puso los ojos en blanco ante mi insistencia.
-Está bien. Te llevaré mañana.
-Gracias, Sharon. Eres la mejor-y fui yo quien empezó el abrazo ahora.
Seguimos caminando por las calles de Venecia, mirando casi todas las tiendas de ropa que allí había. Comimos en un pequeño restaurante y luego llegamos cansadísimas al departamento.Eran las siete de la tarde con treinta minutos cuando llamaron a la puerta.
-¡Es Liam!-anunció jovialmente Sharon y se levantó como rayo dando grandes zancadas hacía la puerta.
Dirigí mi vista hasta allá, desviándola del televisor, anhelante de ver el rostro perfecto.
-¡Amor!-Sharon se lanzó a sus brazos en cuanto la figura de su novio fue palpable, y el la recibió cálidamente. La fierecilla se removió incómoda.-Ven, pasa.
Desvié mi mirada de nuevo al televisor queriendo aparentar que no la había despegado de allí.
-_______, hola-mi nombre en su voz era tan melodioso y diferente al resto de voces que habían puesto en su sonido mi nombre; lo hacía parecer bello, único. Me giré para mirarle.
-Hola, Liam-le sonreí.
-¿Cómo va tu primer día en Venecia?-preguntó.
-Cansado-reí al recordar que había usado el mismo adjetivo cuando él me había preguntado acerca del vuelo. Creo que él también se acordó, por que rió de la misma manera que yo.
-Ojala los demás no sean siempre así-comentó y sonrió, luego miró a Sharon para entablar conversación con ella. Entonces yo me giré de nuevo, pero a decir verdad, estaba más pendiente de su conversación que del programa italiano que se proyectaba en la televisión.
-¿Estás nerviosa, cielo?-le preguntó a Sharon.
-¿Sobre qué?-inquirió ella, confundida.
-Sobre tu entrevista de trabajo, mañana.
-¿Mañana es siete?-la voz de Sharon sonó alarmada- ¡Dios, lo olvidé! -Entonces me giré de nuevo para mirar.
-¿Tienes una entrevista de trabajo?-pregunté, realmente emocionada.
-Sí y… ¡oh!-se quedó en silencio durante unos segundos- ¡Lo siento! ¡Lo siento, lo siento, lo siento!-se acercó a mí- Es que no recordaba lo de la entrevista, perdóname.-Tardé un segundo en comprender porqué me pedía disculpas.
-Oh, Sharon, no. No te preocupes, nena-le sonreí-. Iremos otro día a visitar el puente.
-¿No estás enojada?
-¿Yo? Para nada, al contrario. ¿De qué es el trabajo que solicitas?
-Enfermería en el hospital de la Isla de Torcello. ¡Tengo una idea!-dijo de pronto, como si la primera parte no importara demasiado, se giró a mirar a su novio- Amor, ¿podrías tú llevar a _______ a Il ponte dei suspiri?
Los ojos se me abrieron de par en par ante la sorpresa y luego miré el rostro de Liam, tan bello como el de un ángel. Él también me miraba con sus hermosos ojos.
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Capítulo 3
-¿Pero qué haces allí? Levántate, ¿por qué no entraste?
Él me extendió la mano para ayudarme a levantarme. El deseo de tocar su excitante piel de nuevo me invadió al ver la palma de su mano extendida hacía mí. La tomé y me ayudó a separarme del piso.
-Gracias-murmuré. El sólo me sonrió, separando los dos engranes que se habían unido de nuevo.
-Lo cierto, Sharon, es que me dejaste la llave equivocada-me quejé, intentando mirar a mi amiga y no a la perfección que tenía a mi lado.
-¿La llave equivocada?-se sorprendió.
-Sí-le dí la llave que guardaba en el bolsillo de mi chaqueta.
-Oh, perdón-me sonrió-sí, me confundí-esculcó entre su bolsa y encontró un juego con tres llaves-. Este era-se quedó en silencio un momento-. Eso me recuerda que le debo de dar las gracias a la señora Montórfano por hacerme el favor de entregarte la llave.
-¿La vieja gruñona del 308?-pregunté, apuntando con mi dedo pulgar hacía dicha habitación.
-Oye, no es tan gruñona; es linda cuando quiere-se encogió de hombros.
-Y digamos que casi nunca quiere, ¿verdad?-hice un ademán de susto. La vieja no se había comportado del todo amable conmigo-. ¿No pudiste haberme dejado la llave correcta con alguna otra persona menos… amargada?-Liam rió.
-Exageras…-Sharon meneó la cabeza y rió-. Me imagino que estás cansada así que agradéceme que ya tenga lista tu habitación-me regaló una sonrisa de autosuficiencia mostrándome todos esos dientes blancos de tamaño mediano.
-Te agradecería más si abrieras esa puerta ya-bromeé. Sharon rió e introdujo la llave a la cerradura haciendo que la puerta se abriera por fin. Me tragué una exclamación de victoria.
-Pasa y acomódate, en unos minutos estoy contigo-anunció y me indicó que me introdujera al departamento. Intenté levantar del suelo mi par de maletas, pero Liam se me adelantó.
-Permíteme-las tomó, una con cada mano y fue detrás de mí, acomodándolas en la orilla de la sala.
-Gracias-musité y le regalé una sonrisa tímida. Él me la devolvió y aquel afecto me produjo una oleada de inspiración; como la que necesita un poeta para su poesía, o un escritor para una nueva historia.
Salió por la puerta y fue con Sharon de nuevo, no pude evitar mirarle mientras caminaba hacia la salida. El estómago me rugió y me di cuenta de que aun traía la galleta mordisqueada en la mano. Me senté en una de las sillas cerca de la cocina. Mordí el pequeño pedazo que me quedaba y mastiqué perezosamente.
-Vine a buscarte para entregarte el CD que le prestaste a mi hermano-dijo Liam con su voz de terciopelo en la puerta del apartamento.
-Liam, amor. No tenías porqué preocuparte, le dije a Louis que me lo devolviera cuando quisiera-contestó Sharon.
Me atragante con la galleta. ¿Amor? ¿Cómo que amor? Oí perfectamente el chasquido de los labios de Sharon contra alguna parte de la cara de Liam mientras yo intentaba tragar el pedazo de oblea que se me había atorado en la garganta, sintiendo cómo me raspaba.
Intenté tragarla y luego tosí cuando lo logré, medio asfixiada aún. Sharon apareció de pronto a mi lado, mientras la puerta de la entrada estaba ya cerrada.
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125
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Capítulo 2
-Bueno, Liam. Sabes mi nombre-uní mi mano a la suya y estás se fusionaron como dos engranes hechos a la medida.
El calor corporal de su mano y la varonil suavidad de su piel hicieron que el rumor corriera travieso de nuevo por mis mejillas.
-Muy bonito, por cierto-sonrió haciendo referencia al nombre. El rojo se intensificó más-¿Qué tal el viaje?-preguntó.
-Cansado-suspiré-, así que si no te molesta, me sentaré a esperar a Sharon-dije y dejé resbalar mi cuerpo por la pared beige hasta llegar al gris piso alfombrado. Vaya que era un lugar triste para vivir.
-¿Te molesta que la espere contigo?-musitó.
-Por supuesto que no-traté de sonar casual.
Me sonrió y se sentó a mi lado recargando su espalda en aquella pared y cruzando sus piernas en el suelo. Los jeans que traía se le ajustaron más. Desvié mi mirada ignorando el puño de pensamientos poco coherentes que mi mente había producido.
Sentí hambre y busqué en mi bolso alguna comida chatarra que no me haya terminado en el vuelo. Afortunadamente encontré un paquetito de galletas de chocolate con un par.
-¿Gustas?-le ofrecí.
-No, gracias. Provecho-me sonrió. Me miraba como si fuese algo… poco común, pero divertido.
-Tengo hambre-me encogí de hombros, un tanto cohibida.
-Adelante-me animó a morder la galleta.
Me comí una de forma rápida y me sacudí las migas que habían caído de ella. Noté que Liam me miraba.
-¿Extrañas California?-me preguntó.
-Un poco-admití-. Pero siempre es bueno un cambio-dije mientras comenzaba a morder la otra galleta-. Espera, ¿cómo sabes que vengo de California?-exigí saber. Este chico si que conocía mucho de mí cuando para mí era un desconocido total. Sin embargo no me asustó en lo absoluto.
-Sharon me lo dijo, me habló tanto de ti-respondió.
-Oh-reí-, espero que hayan sido cosas buenas.
-No te preocupes-sonrió-. Eres su mejor amiga, ¿qué cosas malas podría decir de ti?
-No sé, quizá que… me gusta desayunar en pijama-me encogí de hombros-, o que me encantan las galletas de chocolate con mantequilla de maní.
-Desayunar en pijama es cómodo-admitió-. Y cada quien tiene sus gustos raros, a mi me encantan los chocolates con menta.
-Eso no es tan raro.
Ambos reímos entre tanto que yo aplacaba mi hambre mordiendo de nuevo la galleta… el sonido de nuestras risas ya no tuvo cabida al ser opacado por el grito de júbilo de una voz familiar.
-¡¡______!!-gritó efusiva esa voz femenina que tanto había extrañado.
Corrió hacía mí y se agachó para abrazarme. Apretó los brazos alrededor de mi cuerpo y yo le respondí, era tanto el tiempo que había estado separada de mi mejor amiga y aquellas conversaciones telefónicas no llenaban totalmente el vacío.
-¡Pero cómo has cambiado!
-¿Cuál cambio? Si sigo igual desde la última vez que nos vimos-dije y me separé.
-Por favor, tu cabello es diferente-observó.
-¿La maraña de pelos que cargo en la cabeza? ¿Qué de diferente tiene? Sigue igual de despeinada que hace años-bromeé-. Pero tú tampoco has cambiado mucho.
Efectivamente, Sharon no había cambiado en lo absoluto, excepto por unos cuántos centímetros más agregados a su cabello castaño y lacio. El fleco caía en su frente hasta llegar a sus ojos, y el demás cabello alcanzaba una medida sólo un poco por debajo de sus frágiles hombros que un suéter verde cubría.
-Ejem…-el joven que estaba a nuestro lado, Liam, se aclaró la garganta haciéndose notar.
-Ay, lo siento-dijo Sharon dándole un rápido abrazo con uno de sus brazos-. Es que estoy emocionada-dijo y la flamante sonrisa en su rostro se expandió aun más cuando me miró-. ¡Hay tantas cosas que quiero contarte!-me avisó.
-¡Yo también!-musité emocionada.
-Supongo que ya se conocieron-volvió su atención a Liam.
-Sí-dijimos los dos al unisón y luego reímos de nuestra sincronización.
-¡Ah! ¡Esto será genial!-exclamó Sharon. Se levantó del piso junto con Liam, mientras yo me quedé allí sentada.
-¿Pero qué haces allí? Levántate, ¿por qué no entraste?
* por favor comenten.
- 25 days ago via site
140
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Capítulo 1
A pesar de todo tipo de intento, la llave no entraba en la cerradura, haciéndome formular en la mente una buena lista de maldiciones. Resoplé frustrada y le metí un buen puntapié a la puerta provocando solamente que los dedos debajo del converse negro me dolieran. Empezaba a extrañar California.
-No creo que se abra así-musitó divertida una voz tan suave como el terciopelo, detrás de mí.
Me giré avergonzada y me encaré con la perfección en persona. Noté cómo la boca se me abrió lentamente y cómo los ojos me destellaron de encanto.
Un joven delgado pero fornido revestido de una excitante piel coloreada por un bronceado natural y de cabello castaño, corto pero un poco alborotado se situaba detrás de mí y de mi desordenado par de maletas azules que había dejado tiradas en el piso junto a mis pies.
-Emm… ah…-genial, no pude articular nada inteligible o que tuviese significado alguno.
-Déjame adivinar, eres _____ ¿cierto?-me sonrió mostrándome la perfecta hilera de dientes blancos, deslumbrándome.
Vaya, una perfecta sonrisa era enmarcada por unos labios aparentemente suaves y rosados; aquello era lo más bello que había visto en lo que había llegado a Venecia.
-¿La amiga de Sharon?-preguntó, ahora dudoso.
¡Maldición! ¿Era necesario pegarme una bofetada para reaccionar? Sí, quizá sí; pero sólo me limité a sacudir ligeramente mi cabeza.
-Sí, sí-me aclaré disimuladamente la garganta-A las dos preguntas, sí.
Me sonrió con más ganas, como si me conociera de hace años y me desarmó por completo. Algo nuevo para mí.
-¿La puerta no abre?-quiso saber.
-¿Ah? No, no…-bajé la cabeza para ocultar el traicionero rubor de mis mejillas-La llave no entra-expliqué.
-¿No entra? Hum… ¿Me permites?-estiró la mano con la palma extendida hacía arriba. ¿Qué me creía? ¿Una tonta?
Me atreví a levantar la vista para mirarle, era dueño de unos bellos ojos cafés donde parecía que el mismísimo Picasso había creado una obra de arte en diferentes tonos de marron. Le di la llave confiando completamente en aquel hermoso extraño.
Se acercó a la puerta de aquel departamento e intentó sólo una vez meter la llave a la cerradura, cosa que no funcionó.
-Hum…-la miró-Creo que te dieron la llave equivocada.
-¿Tú crees?-dije, sarcástica.
El rió y el soplo de su risa me acarició el rostro. Me obligué a aterrizar de nuevo en la Tierra puesto que había volado más allá de la última nube del cielo. Qué emociones tan extrañas estaba experimentando.
-¿Eres… vecino?-pregunté esperanzada, anhelando realmente que dijera que sí, que era dueño de alguno de los otros departamentos que había en ese edificio.
-No.
-¿Entonces… cómo sabes mi nombre y que soy amiga de la chica que vive aquí?-hice una pausa frunciendo el ceño-Sharon Baecke vive aquí, ¿cierto?-pregunté, recelosa.El rió aun más, cómo si mi ingenuidad resultara graciosa. Bueno, quizá para el sí.
-Si, Sharon vive aquí-señaló el departamento marcado con el 312 en el que antes había intentado meter la llave-. Es raro que no se encuentre-dijo sorprendido-. Y bueno, ella me habló de ti, me dijo que esta noche llegarías y estaba muy emocionada con la noticia-me sonrió.
-¿Y tú eres…?-entrecerré los ojos.
-¡Oh! Perdóname, qué descortés. Me llamo Liam Payne-me extendió la mano para saludar. Miré su palma esperando que yo la tomase y así lo hice.
-Bueno, Liam. Sabes mi nombre-uní mi mano a la suya y estás se fusionaron como dos engranes hechos a la medida.
- 26 days ago via site
190
Fan - Fic Manual de lo prohibido (Liam Payne)
Prologo
Falso y pérfido eran sinónimos de mi nombre.
De todos los papeles que pude protagonizar, era dueña del único que todo el mundo en mi situación, rechazaría. Lo peor era que esta no era una obra de teatro, cuyo objetivo es sólo representar, actuar y fingir; lo curioso es que esto es la vida real, y aquello de actuar y fingir tenía que hacerlo de la mejor manera posible y existente.
Él, algo muy parecido al príncipe azul de los cuentos de hadas que mi madre me contaba cuando era una niña.
Ella, la mejor amiga con la que deseaba toparme desde los seis años, única e incondicional. Decían que era la chica perfecta para el.
Yo, situada justo en el medio; enamorada del novio de mi mejor amiga..
* bueno aquí esta el prologo :) como ya les había dicho esta novela tiene muchos capítulos, así que voy a subir 3 o 2 capítulos por día, nadamas les podre avisar cuando suba el primer capítulo; por decir si hoy subo 3 capítulos nadamas les avisaría del primer cap ¿me entienden? si tienen alguna duda díganme. Si el prologo tiene al menos 7 coments al rato subiría el 1er cap .
- 27 days ago via site
175
Fan - Fic Seduceme (Zayn Malik)
Epílogo
—¿Quieres que lo veamos sobre la marcha? —Preguntó, riendo y lanzándose hacia él-Genial, es justo mi estilo. Es perfecto.
—Sí. Lo es. Y tú lo eres.
~~~
Ocho meses después.
Había sido un buen día. ________ se había pasado toda la mañana haciendo surf con Jessica y había abierto el Wild Cherries II a tiempo para servir la comida a una multitud. Ya tenía sus dieciocho años. Había aclarado su mente y tenía su propio trabajo. En aquel momento, mientras el sol se ocultaba en el horizonte, vio las luces en el aparcamiento.
Estaba en la cocina del café, con el corazón en un puño y esperando ansiosa. Entonces, y sólo entonces, abrió lentamente el horno y miró el interior.
—¡Dios mío! —exclamó.
Contuvo la respiración y sacó lo que parecía una horneada de brownies perfecta. Dejó la fuente en la encimera y los contempló.
Zayn apareció detrás de ella.
—Huelen muy bien-comentó, abrazándola por la espalda y depositando un beso en su mejilla.
—Creo que lo he conseguido —murmuró, sin apartar la vista de los dulces—. Pruébalos, estoy muy nerviosa.
—Es gracioso, porque yo también estoy nervioso.
Ella se giró y lo miró llena de preocupación. Hacía ocho meses que eran inseparables. Después de un tiempo en casa de Jessica porque su padre se había negado a acogerla, ________ había encontrado un piso. Sin embargo, sólo había pasado una noche allí, porque Zayn le había pedido que se mudara con él, recordándole que le había dado un sí a ciegas. Pero ella no había necesitado que la convenciera y se había ido a vivir con él sin dudarlo. Y aunque nunca había imaginado que sería feliz en una casa en la que pudiera perderse, estaba tan enamorada de la finca como del chico que la habitaba.
Él la había acompañado durante todo el proceso de reconstrucción del Wild Cherries. Ella lo había apoyado para que continuara con su carrera de ser cantante, y ahora era una aclamado chico que cantaba en la banda llamada ‘One Direction’.
—¿Qué pasa? —preguntó ella, después de darle a probar un bocado de brownie.
Zayn masticó.
—He conseguido que metan la canción que compuse en el nuevo disco—hizo una pausa y la miró impresionado-Mmm…
Ella soltó una carcajada ante su sorpresa, pero le había dado a probar sus brownies durante meses y no se fiaba.
-¿Te gustan?
-Están buenísimos…
—¿De verdad? ¿O sólo lo dices para dejarme satisfecha?
—Espero dejarte satisfecha con otras cosas —dijo, comiendo otro bocado—. Y en serio, están buenos. Apunta la receta —sacó una cajita del bolsillo—. Ahora recuerda que ya has dicho que sí.
En ese instante, a ella se le paró el corazón.
—¿Que sí a qué?
—A casarte conmigo.
Zayn respiró profundamente y la miró a los ojos mientras abría la caja. ________ vio el destello de un precioso anillo de diamantes.
—Sé amable…—susurró él, repitiendo las palabras que ella le había dicho ocho meses atrás.
________ se quedó mirando el anillo con un nudo en la garganta.
—¿ Zayn?
—¿Sí?
—Esto es mejor que los brownies.
—¿Estás satisfecha, _______?
—Oh, sí.
—No me refiero a la cama.
—Bueno, lo estoy, nadie podría satisfacerme mejor que tú en la cama. Pero también lo estoy aquí. Estoy satisfecha.
—Me estás matando. Contéstame. ¿Eso es un sí? ¿Te casarás conmigo?
—Sí… ¡Claro que sí!—exclamó ella, levantando la vista del anillo para mirar a Zayn a los ojos y arrojarse a sus brazos entre risas y lágrimas—. Sí a estar enamorada de ti; sí a ser tú esposa. Sí a todo, Zayn. Para siempre.
Zayn la cogió, la abrazó, la besó y la miró fijamente. Introdujo el anillo en su dedo y le dijo:
-Te amo.
F I N
* Omg ya se termino!! *se tira al piso a llorar*, ojala & les haya gustado mucho. Por otra parte quiero decirles que la siguiente novela que voy a subir será de Liam y se llamará..... Manual de lo prohibido (porque ustedes lo eligieron) esta tiene muuuchos capitulos y cuando digo muuuchos es porque son muuuchos ok, son como 90 caps masomenos. Si quieren que les avise cuando suba el prologo pongan un ♥ cuando dejen su coment :).
Gracias por leer esta novela, que fue una adaptación.
- 31 days ago via site
240
Fan - Fic Seduceme (Zayn Malik)
Capítulo 47
Jessica seguía allí, en lo alto de las dunas. Red seguía allí, sin juzgarla, sin pedirle nada salvo que trabajara duro y se limpiara la nariz.
Y también estaba Zayn.
Tardó un momento en darse cuenta de que estaba allí. No sólo en espíritu, sino justo detrás de ella, respetando su necesidad de intimidad, pero ofreciéndole en silencio su fortaleza y su esperanza.
—________…
La angustia de su voz le hizo cerrar los ojos.
—Estoy bien. Soy pobre, no tengo casa y me siento algo patética, y seguramente cuando mi padre se entere de lo que echo me mate, pero de momento estoy bien.
—Haría lo que fuera para remediar todo esto.
Ella volvió la cabeza y sonrió entre lágrimas.
—Lo sé.
Al verle los ojos húmedos, Zayn se acercó y le dio el abrazo que tanto necesitaba.
—Lo he perdido todo —murmuró ella abrazada a él, ocultando su rostro en el pecho del chico—. Las recetas, la vajilla de mi madre, el traje de baño favorito de mi padre…
A ________ se le escapó un sollozo y no trató de ocultarlo. No tenía que hacerlo; sabía que Zayn la iba a abrazar hasta que le pidiera que la soltara.
—________, lo siento tanto…-Sollozó, acariciándole el pelo.
—No te preocupes. Todo se arreglará. Ya me sobrepondré.
Él se echó hacia atrás para mirarla y sonrió, cogiéndole el rostro entre sus manos.
—Sí, te sobrepondrás.
—Va a ser complicado. Y carísimo.
—Tengo mucho dinero. Considéralo tuyo.
Él ofrecimiento la hizo reír.
—Ni hablar.
—Lo digo en serio.
— Zayn … No me refería a eso al decir que sería carísimo.
A ________ le había encantado pasar la noche con él. Y la forma en que la miraba la dejaba siempre sin aliento. Ya no pensaba en él como una aventura pasajera, y estaba dispuesta a decírselo, aunque la idea la aterrara más que perder el café.
—No estás sola, ________. Quiero que lo sepas.
—Lo sé.
—Quiero decir que tienes a Jessica y a Red, que te quieren y harían lo que fuera por ti. Y me tienes a mí. Aunque sé que sólo me consideras tu esclavo sexual.
Ella soltó una carcajada, y él sonrió al oírla, pero enseguida se puso serio y añadió.
—Quiero que lo nuestro sea más que una aventura de una noche, ________.
Una vez más, la dejó sin aire.
— Zayn …-____ profundizó la mirada, nerviosa, apunto de comenzar a temblar-Creo… Creo que nunca había conocido a nadie como tú y eso…
—¿Por qué te digo lo que pienso?
—No-Contestó-Red y Jessica también lo hacen. Pero tú tienes algo que ellos no tienen.
—¿Qué?
Incapaz de expresarlo con palabras, ________ se acercó al agua y hundió los dedos de los pies en la arena mojada. Él hizo lo mismo, y se detuvo junto a ella, tomándola de la mano, pero sin decir nada.
—Aquí tienes un ejemplo —dijo ella, al cabo de un rato, entrelazando los dedos de su mano con los de la de Zayn —. No necesitas llenar el silencio. Puedes dejarme ser, puedes dejarme pensar.
—¿Hay algo más que te guste de mí?
—¿Además de tu cuerpo? —preguntó ________, riendo al ver la incomodidad de Zayn —. No puedo evitarlo. Eres muy atractivo, Zayn Malik.
—Sí, pero esperaba que fuera algo más que simple atracción física.
Ella lo miró fijamente, le tomó la otra mano y sintió que se le derretía el corazón cuando él agachó la cabeza para besarla.
—Es mucho más que eso —reconoció ________—. Nunca había conocido a nadie que me deseara tanto como tú. Y no me refiero sólo al deseo sexual. Siento que me deseas. A mí.
—Te deseo. Mucho.
—Pero no lo decías, no presionabas…
Zayn sacudió la cabeza, sin saber cómo hacérselo entender.
—¿Presionarte? No entendí lo que sentía por ti hasta anoche —declaró, sintiendo que le faltaba el aire—. Anoche, cuando llegué aquí y vi las llamas, pero no a ti, me desesperé. Anoche supe que te necesitaba, ________.
Ella le soltó las manos, se agachó a recoger una piedra y la arrojó al mar. Después buscó otra. Zayn, consciente de que estaba pensando, tratando de ordenar sus ideas, se limitó a mirarla. Y esperó.
—Nadie me había hecho pensar en el futuro —dijo ________, al fin—. Hasta que te conocí.
A él se le dibujó una sonrisa.
—Siento como si acabara de meter el gol del triunfo.
A ella se le volvieron a llenar los ojos de lágrimas, y Zayn sintió que se le partía el corazón.
—Oh, ________…
—Creía que era tan fuerte, tan independiente… —confesó, mirándolo a los ojos—. Creía que tenía todo lo que necesitaba. Estaba equivocada. Mi vida era una rutina. La misma rutina cómoda, los amigos, el trabajo, el colegio, todo. Entonces te conocí, y las cosas cambiaron. Yo cambié. De repente quería más. Quería pensar en el futuro y en abrir mi corazón. En compartir mi vida con alguien —respiró profundamente, y parecía más nerviosa que la noche anterior en el incendio—. Jamás quise hacer proyectos a largo plazo con nadie, Zayn, hasta que te conocí.
El corazón de Zayn, encogido unos segundos antes, se hinchó de felicidad.
—¿A largo plazo?
—No sé en dónde me estoy metiendo al enamorarme de ti. Creía que no era capaz de querer así, pero estaba equivocada. Lo supe anoche cuando derribaste la puerta para salvarme. Lo supe cuando me llevaste en brazos hasta tu cama con los ojos llenos de amor. Lo supe al despertar esta mañana abrazada a ti. Así que… sé amable, Zayn, porque te amo. te amo muchísimo, te amo como nunca he amado a nadie.
—¿Crees que te voy a hacer daño? —preguntó él acercándose a ella y mirándola tiernamente.
—Podrías.
Zayn sacudió la cabeza y le acarició el pelo, pasándole la mano por la nuca.
—________, lo único que pretendo es corresponder a tu amor.
Al ver que ella guardaba silencio, Zayn hizo una mueca de dolor y añadió:
—Me quieres, ¿verdad?
—Sí… Te quiero, Zayn. Te amo. Ya te lo he dicho.
—Bien —dijo, y se pegó a ____, ahuecando su mejilla en una de las manos para poder unir sus labios con los suyos, besándola tiernamente para hacerla entender que se había apoderado de su corazón, y que ahora su vida tenía un nombre, y era el suyo—Mi vida también era aburrida antes de conocerte. Sólo era existir, tal vez echaba de menos la vida normal más de lo que estaba dispuesto a reconocer. Pero cuando estoy contigo no echo nada de menos, ________. Sólo me siento vivo, muy vivo. Tú eres todo lo que necesito.
Ella sonrió trémulamente.
—¿Eso qué significa?
—Que quiero despertarme al amanecer y verte siempre abrazada a mí, y congelarme en el mar viéndote hacer surf. Que quiero que bailes por la pista de la forma más sensual que he visto en mi vida, provocándome para que no te pueda ganar…
—¿Insinúas que perdiste porque te distraje?
—Sabes muy bien que perdí por eso, pero estás cambiando de tema. Di que sí, ________.
Ella lo miró a los ojos.
—¿A qué?
—A mí, a lo que hay entre nosotros, a todo.
________ soltó una carcajada. Parecía tan asustada, desconcertada y esperanzada a la vez que Zayn se la quería comer a bocados.
—¿Quieres que te dé un sí a ciegas? —preguntó, temblando.
—Sí. Y llenaremos los espacios en blanco cuando surjan. Porque también te amo, no te imaginas cuanto, y creo que podremos hacerlo y seguir adelante.
—¿Quieres que lo veamos sobre la marcha? —Preguntó, riendo y lanzándose hacia él-Genial, es justo mi estilo. Es perfecto.
—Sí. Lo es. Y tú lo eres.
*Este es el ultimo capitulo, mañana subo el epílogo. Siganme diciendo que nombre quieren para la fic de Liam.
1.- Manual de lo prohibido
2.- A donde vas, va el fuego
Las dos novelas están muy buenas. Si les gustan las novelas hot yo les recomiendo A donde vas, va el fuego (aunque esta tiene pocos capítulos) , pero si les gustan las tiernas les recomiendo Manual de lo prohibido. Como dije las 2 están geniales.
- 32 days ago via site
200
Fan - Fic Seduceme (Zayn Malik)
Capítulo 46
—De acuerdo. Pero después hablamos.
No. Después, ella se iría a lamerse las heridas a solas. Así lo había hecho siempre, y así había sobrevivido. Aquello iba a terminar.
En la carretera había un atasco. Aunque no era nada desacostumbrado, ________ estaba tan inquieta que no dejaba de morderse las uñas. Zayn había tratado de hablar con ella dos veces, pero se había dado por vencido, porque era incapaz de mantener una conversación, e incluso de pensar, hasta ver qué había quedado del Wild Cherries.
Tal vez no estuviera tan mal como recordaba. Tal vez se hubiera salvado de milagro.
No. Mientras se acercaban vio el edificio, o lo que quedaba de él. Un esqueleto negro y achicharrado. El aparcamiento estaba acordonado, y la furgoneta del inspector de incendios estaba aparcada bloqueando el acceso. Zayn frenó en un semáforo y esperó a que se pusiera en verde para girar y aparcar en la calle.
Incapaz de seguir sentada, ________ se bajó del coche. Oyó que Zayn maldecía y la llamaba, pero no aminoró el paso. No podía. Había cosas que tenía que hacer sola, y aquélla era una.
Pasó por debajo de la cinta policial y corrió hacia el edificio quemado, pasando por delante del cartel que había pintado años atrás y en el que aún se leía Wild Cherries. Irónicamente, no había sido alcanzado por las llamas.
Respiró profundamente y caminó hacia el que había sido su hogar durante más de tres veranos. Detrás de la estructura carbonizada, el mar se agitaba y golpeaba la playa como siempre. Un par de surfistas madrugadores caminaban por la orilla, como siempre.
Pero aquel día ella no abriría las puertas de su café. No podría divertirse creando emparedados extravagantes. No subiría a su piso para tumbarse a descansar en el sofá.
En aquel momento tomó conciencia de lo que había perdido. La tabla de surf, el cepillo de dientes, sus pijamas favoritos, el álbum de fotos de su familia…
Lo había perdido todo. Se le estremeció el corazón.
Se dijo que aquella pérdida no era nada en comparación con las anteriores. Podía empezar de nuevo, encontrar otro lugar, comprarse otro cepillo de dientes.
Lo que no podía comprar era una nueva vida. Había tenido suerte. Aunque se le partía el corazón, se repitió una y otra vez que tenía suerte de estar viva a medida que se iba acercando al edificio en ruinas.
Intentó entrar, pero un hombre le cerró el paso. Tenía un uniforme en el que se leía que era inspector de incendios; llevaba una carpeta en la mano y tenía una expresión tan amable que, por algún estúpido motivo, le hizo contener la respiración.
—¿Es usted la propietaria, jovencita? —preguntó.
Cuando ________ asintió, él suspiró y se presentó:
—Soy Timothy Adams. Inspector de incendios.
—________ ________.
—Lo siento, señorita ________, pero el edificio ha quedado irrecuperable.
Ella tragó saliva y contempló el lugar devastado.
—Seguro que ha quedado algo.
—Posiblemente. Pero no puede entrar hasta que esté apuntalado.
—Pero…
—Sé lo difícil que es.
—¿Lo sabe? —replicó ella, con un repentino enfado—. ¿De verdad lo sabe?
—Sí. Perdí mi casa en los incendios de San Diego. Y todo lo que estaba dentro, incluidos mis dos perros.
Ella se quedó mirándolo un momento; después cerró los ojos y se dio la vuelta.
—Lo siento —se disculpó, llevándose las manos a la cabeza—. Dios, lo siento tanto… Odio esto.
________ oyó pasos y abrió los ojos para ver a Zayn, que corría hacia ella.
—________ —dijo, mirándola con desesperación—. Creía que ibas a tratar de entrar…
—No puedo. No es seguro.
Acto seguido, ________ le presentó al inspector de incendios y los dejó hablando mientras se volvía a mirar el desastre.
Recordó que tenía un seguro y se dijo que no había nada que no se pudiera reemplazar. Excepto los recuerdos.
—¡Jesús, María y José! —exclamó Red al llegar al lugar.
Llevaba el pelo suelto y la camisa desabrochada, y como siempre, estaba descalzo, pero para ________ era lo más cercano a un padre que tenía en aquel momento.
—Fueron los brownies —murmuró, mientras su tío la abrazaba—. Oh, Red. Es todo culpa mía…
Él le acarició la cabeza.
—Olvídalo. Lo único que importa es que tú estás bien.
Ella se apartó, evitando mirar hacia las ruinas.
—¿Y qué hay del café?
—Sin duda, tenemos mucho trabajo para limpiar este lío y volver a montarlo.
—¿Volver a montarlo? No puedo.
—¿Por qué?
—Porque hace falta dinero.
—Tendrás el dinero del seguro.
—Pero no será suficiente. Era un seguro barato que sólo cubría las instalaciones; el coste de remplazar todo me va a matar…
—Maldita sea, que te ahogas en un vaso de agua.
Red se sacó un papel del bolsillo y se lo dio. ________ lo miró y vio que era un cheque por una ingente suma de dinero.
—¿Qué es esto?
—Es el dinero que has estado dándome durante los últimos cinco años. Hasta el último centavo.
—¿Qué? ¿Estás loco? —dijo, tratando de devolvérselo—. No puedo aceptarlo.
—Mira, volveremos a montar el local. Y cuando te recuperes, todo volverá a ser como antes.
Ella se quedó mirando sin poder hablar, y él le acarició la nariz y se alejó. ________ contempló el cheque que tenía en la mano, llena de gratitud, desolación y amor.
No estaba sola. Levantó la vista y vio a Zayn, de pie junto al edificio, mirándola.
Nunca había estado sola. La idea era tan abrumadora que pidió disculpas a todos, incluida Jessica, que acababa de llegar y quería abrazarla, y bajó hacia la playa. Aquella franja de arena, mar y rocas había formado parte de su vida desde siempre y seguía allí. Jessica seguía allí, en lo alto de las dunas. Red seguía allí, sin juzgarla, sin pedirle nada salvo que trabajara duro y se limpiara la nariz.
Y también estaba Zayn.
* Vengo a decirles que ya esta por terminar la fic, entonces voy a subir otra que va ser de Liam, pero necesito que ustedes escojan el nombre. Hay 2 títulos:
1.- Manual de lo prohibido.
2.- A donde vas, va el fuego.
Díganme en su coment que titulo quieren :) por cierto esas fics yo no las escribí.
- 33 days ago via site
140
Fan - Fic Seduceme (Zayn Malik)
Capítulo 45
Ella se dio la vuelta, porque no podía controlar la emoción que le causaba. Como no podía ir en la camisa que llevó la noche anterior, le pidió prestados una camiseta y unos pantalones. Después de vestirse se volvió y afrontó el doloroso silencio de Zayn.
—No tenemos ningún futuro juntos —dijo—. Hablamos de eso el primer día. No lo tenemos y los dos lo sabemos.
Él volvió a mirarla con detenimiento antes de ir al armario para buscar ropa.
—A veces, las cosas cambian, ________, incluso cuando no quieres que lo hagan.
Ella se quedó estupefacta. Se preguntaba si lo decía en serio o si hablaba llevado por el deseo. Por su experiencia, los planes para el futuro no servían de nada. Las cosas nunca salían como se planeaban. La palabra futuro y todo lo que implicaba, no era más que una utopía absurda.
—Mi futuro es un infierno carbonizado y necesito verlo.
Él se abrochó sus pantalones, se puso una camiseta limpia y se volvió a mirarla. Y el mensaje que había en sus ojos la desarmó. No cabía duda de que sentía algo por ella. Y ella también sentía algo por él; algo tan fuerte que, de no tener que lidiar con el incendio, probablemente la dominaría.
—No tiene por qué ser nada tan preconcebido —dijo él.
Tenía que serlo. De otra manera, ________ podía acostumbrarse a aquella cara arrebatadora y a aquellos ojos que la miraban tan a fondo que alcanzaban a ver a la verdadera ________. Sabía que no podía bajar la guardia, porque si se dejaba llevar por sus emociones, saldría dañada.
Porque él no se iba a arriesgar; no por ella. Zayn era maravilloso, pero por muy ligado que se sintiera a ella en aquel momento, la relación no podía durar. Lo que había entre ellos sólo podía ser un romance pasajero; tórrido y hermoso, sí, pero pasajero.
Era mejor no arriesgarse demasiado, para no acabar con la cara hundida en el fango.
Jessica se lo había enseñado con sus múltiples fracasos amorosos, y ________ lo había convertido en su mantra. Se obligó a sonreír, aunque sabía que era una sonrisa triste.
—________…
—Por favor. Vamos.
Él asintió, notablemente abatido.
—De acuerdo. Pero después hablamos.
No. Después, ella se iría a lamerse las heridas a solas. Así lo había hecho siempre, y así había sobrevivido. Aquello iba a terminar.
- 35 days ago via site
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Tu futuro.
El primer nombre que encuentres será tu esposo (están los cinco chicos)
El primer lugar (ciudad) que encuentres será donde vivirás.
Y el primer número que veas, será la cantidad de hijos que tendrás (One, Two, Three, Four, Five, Six, Seven, u know)
COMENTA TU FUTURO♥
- 36 days ago via site
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Fan - Fic Seduceme (Zayn Malik)
Capítulo 44
Ella levantó la cabeza y se dio la vuelta para poder mirarlo a la cara. Zayn sólo llevaba unos boxers. En medio de la fuerte luz de la cocina, despeinado, y con una marca en el hombro que se parecía sospechosamente a sus dientes, estaba muy sensual, y ella deseaba hacerle el amor una vez más.
—Tienes razón —afirmó, tomándolo de la cintura y acurrucándose contra su pecho—. Ya no quiero más espacio. No por el resto de la noche. Llévame a la cama, Zayn.
—Tu mano…
—Se me curará, siempre que no me apartes las tuyas del cuerpo. Supongo que tengo que reconsiderar esta actitud protectora tuya. Creo que me gusta —le rodeó el cuello con los brazos—. Me gusta mucho.
De nuevo en el dormitorio, Zayn la acostó en la cama de sábanas revueltas y se recostó encima de ella.
—Se supone que deberías tomar un analgésico y descansar un poco —dijo con sus labios rozando los de ella, tiernamente, y acariciándole la mejilla.
Ella le deslizó las manos por la espalda hasta acariciar las nalgas más sensuales y masculinas que había visto nunca. Él soltó una carcajada, la tomó de la cara y apretó las caderas contra las suyas.
—Veo que aún no estás preparada para dormir.
—No me digas que tú sí.
________ gimió al sentir la erección de Zayn.
—Y esta vez cuando hayamos terminado, si sigues sin poder dormir, dímelo.
—No quiero mantenerte despierto toda la noche.
—Tú dímelo —insistió él, dejando dos besos en sus labios—Y te haré compañía hasta que te duermas.
—¿Qué vamos a hacer?
—Lo que quieras.
—Zayn…
Una vez más, él se acercó para besarla, y ella lo encontró a mitad de camino. Era lo que ella quería: el desenfreno, la pasión. Sexo frenético y ardiente, justo lo que el médico debería haberle recetado.
Sólo que era como si él la conociera demasiado bien, porque cambió de estrategia, dándole lo único a lo que no se podía resistir: ternura. Una conexión inconmensurable, en cuerpo, mente y alma.
Zayn la transportó a un territorio en el que no había estado nunca, algo que la habría aterrado de no haber sentido que él estaba con ella, igual de perdido y asustado. Y después de alcanzar el éxtasis, mientras trataban de recuperar el aliento, abrazados, ________ se sintió plena, otra sensación que no había experimentado nunca.
~~
Se despertó entre los cálidos y enormes brazos de un chico. Era una excelente forma de empezar el día, salvo porque la noche anterior se le había incendiado la casa donde pasaba los veranos y lugar de trabajo. Pronto, la euforia se transformó en desaliento.
Zayn abrió los ojos y la miró apenado mientras le apartaba un mechón de pelo de la cara. El gesto la conmovió profundamente.
Aquel hombre tenía una habilidad especial para hacerla derretir. Era tan maravilloso, tan apasionado, tan sensual y tan ajeno a su futuro…
Era algo que habían acordado desde el primer momento. El único problema era que ________ ya no sabía qué había en su futuro. Sólo sabía que tenía que ir a ver el Wild Cherries de día. Tenía que hacer planes y tomar decisiones.
Aunque le dolía el corazón, se apartó del abrazo de Zayn y se levantó lentamente de la cama.
—Tengo que irme.
Él se puso de lado para mirarla. Recostado en aquella cama enorme, era una tentación irresistible.
—¿Por qué no dejas que te prepare antes el desayuno?
Ella fue hacia el cuarto de baño, recogió su ropa interior y se la puso.
—¿De verdad sabes usar esa cocina tan elegante?
—¿Por qué no te quedas y lo averiguas?
—No puedo. Quiero ir al café.
Con un suspiro, Zayn se puso en pie.
—Te llevo.
—Puedo tomar un taxi…
—Te llevo —insistió él, acercándose y sujetándola de la cara—. ¿Crees que te dejaría hacer esto sola? ¿Que vayas tú sola a ver cómo ha quedado?
A ________ se le volvieron a llenar los ojos de lágrimas y trató de volverse, pero él la retuvo.
—Vamos a hacer esto juntos —añadió.
—He quedado allí con Jessica, y Red también viene. No te preocupes.
—________…
—No necesito una niñera, Zayn.
—Ya me doy cuenta.
Se quedó mirándola en silencio antes de soltarla.
Ella se dio la vuelta, porque no podía controlar la emoción que le causaba. Como no podía ir en la camisa que llevó la noche anterior, le pidió prestados una camiseta y unos pantalones. Después de vestirse se volvió y afrontó el doloroso silencio de Zayn.
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Capítulo 43
Ruborizada, con la piel húmeda y brillante, ________ echó la cabeza hacia atrás con un gesto de absoluto abandono. Más excitado que nunca, Zayn se empujó contra ella, aumentando la fricción y la tensión hasta que ella soltó un nuevo grito de placer, arrastrada por el deseo. Él también estaba al límite, sólo con mirarla. Había estado al límite desde la noche en que se habían conocido, de modo que no podía contenerse aunque lo intentara. Y no lo hizo; la atrajo hacia sí y la sostuvo mientras se dejaba llevar por el delirio de la pasión, sabiendo que sólo allí podría tenerla de verdad.
________ estaba acostada en la oscuridad, acurrucada en el pecho de Zayn, sintiendo los latidos de su corazón. Según el reloj de la mesita eran las once y cuarto. Tenía la sensación de que habían pasado cinco años desde el incendio, pero sólo habían sido unas horas. Sabía que Zayn se había quedado acariciándola y esperando a que se durmiera para dormirse él.
Ella había fingido que se quedaba dormida para que pudiera descansar. No tenía otro motivo para fingir con él; desde luego, no en lo relacionado con el sexo. Ya sabía que podía ser extremadamente entusiasta cuando cantaba, cuando aprendía cosas nuevas y cuando se divertía con sus amigos, pero aquella noche había descubierto que también era apasionado y encantador en la cama.
Zayn Malik la había tratado como si su cuerpo fuera un templo de adoración. Incluso con la tristeza y el abatimiento por haber perdido el Wild Cherries, sabía que compartía algo diferente con Zayn. Algo profundo; tan profundo como el alma.
Sabía que más tarde sentiría pánico por ello, pero de momento sólo podía ver las llamas, sentir el humo en los pulmones y recordar que había perdido su casa.
Con un nudo en la garganta, se levantó de la cama, se puso la camisa de Zayn y fue a la cocina a buscar un teléfono. Se sentó junto a la encimera y llamó a Red.
Como no contestó, le dejó un mensaje.
—Esta vez sí que la he fastidiado. Nada tan sencillo como llamar al director del instituto o ir a la comisaría a sacarme de un lío —dijo, con voz temblorosa—. He incendiado tu local, Red. Sé que no te sorprenderá, porque más tarde o más temprano tenía que acabar estropeándolo todo. Lo siento mucho. Iré a verte por la mañana.
Colgó el auricular y se quedó mirando el teléfono, con los ojos nublados. Respiró profundamente y, mientras se prohibía llorar, llamó a Jessica.
—¿Diga? —contestó su amiga, adormilada.
—Siento despertarte…
—¿________? Hola, cariño. ¿Qué pasa?
Jessica tapó el auricular y murmuró algo, y ________ oyó la voz de Harry al fondo. Jessica volvió al teléfono con una risa cómplice.
—Perdón. Pero estábamos en medio de…
—El Wild Cherries ya no existe.
Jessica dejó de reír y se despejó por completo. Después de todo lo que habían vivido, juntas y por separado, ninguna de las dos bromeaba con cosas como aquélla.
—Harry, cielo, necesito un minuto —dijo, antes de volver con ella—. ¿Qué quieres decir con que ya no existe?
—Se ha incendiado. Todo. O al menos es lo que creo. Parecía muy inestable cuando lo he visto por última vez.
—Dios mío. ¿Dónde estás? ¿Estás bien? ¿Qué ha pasado…?
—Estoy en casa de Zayn y estoy bien. Más o menos.
—¿Más o menos? ¿Qué significa eso? —preguntó su amiga, aterrada—. Voy para allá…
—No. En serio, estoy bien. Sólo han tenido que darme unos puntos en la mano. Jessica, nos hemos quedado sin trabajo. Mis padres me van a matar, son capaces de sacarme del instituto e internarme en un manicomio.
—No digas eso, ______. Estaré a tu lado para ayudarte, pase lo que pase.
________ se apoyó en la encimera y cerró los ojos. La adrenalina se había acabado. La excitación sexual se había desvanecido. Y sólo le quedaba un enorme cansancio.
—Pero esta vez es peor. No tengo nada. No ha quedado nada. Aquel lugar era demasiado para mi…
—Cariño, la falta de trabajo es algo que podemos resolver. No es obligatorio que tengamos trabajo. Aún tenemos un año que emplear en el instituto. Pero no podría soportar que te pasara algo. Así que está todo bien. Saldremos adelante como siempre, juntas. Ahora dime dónde vive Zayn para que vaya…
—¿Podemos vernos por la mañana en el café?
Jessica guardó silencio unos segundos.
—Entonces, ¿te está cuidando bien?
________ sintió una mano en el hombro; una mano cálida y reconfortante, y se le llenaron los ojos de lágrimas. Zayn le había sostenido la mano en urgencias, la había llevado en brazos hasta su casa, le había cedido su cama y le había hecho el amor en cuerpo y alma, dándole el respiro que ella necesitaba y entregándole todo su amor.
—Sí —contestó, mientras él le hacía un masaje en la espalda—. Nos vemos por la mañana.
—¿Me aseguras que estás bien?
—Te prometo que lo estaré.
—Oh, ________ —exclamó Jessica, llorando—. Te quiero.
Ella contuvo un sollozo.
—Y yo a ti.
Acto seguido, ________ colgó el auricular, pero mantuvo la cabeza agachada.
—Perdón —le dijo a Zayn—. No quería despertarte.
—No lo has hecho. Sabía que no estabas durmiendo. Sólo estaba tratando de cederte espacio.
Aquello fue tan inesperadamente tierno que a ________ se le escapó una lágrima. Dejó la cabeza baja hasta que creyó que podía controlar sus emociones.
—Gracias.
Él le acarició la espalda.
—Creo que ya has tenido suficiente espacio, ________.
Ella levantó la cabeza y se dio la vuelta para poder mirarlo a la cara. Zayn sólo llevaba unos boxers. En medio de la fuerte luz de la cocina, despeinado, y con una marca en el hombro que se parecía sospechosamente a sus dientes, estaba muy sensual, y ella deseaba hacerle el amor una vez más.
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Capítulo 42
Estimulado por los gemidos de ________ y llevado por su propia necesidad, Zayn aumentó gradualmente la velocidad hasta arrastrarla a un segundo orgasmo. Mientras ella se estremecía de placer, Zayn gimió su nombre y la siguió hasta el abismo del éxtasis.
Zayn recuperó el sentido con gran esfuerzo. Quiso quitarse de encima de ______ y se sorprendió cuando ella le pidió que no se moviera y lo atrajo de nuevo hacia su cuerpo.
—Peso mucho —dijo Zayn.
Pero se quedó un rato más, besándola en la frente y entre los senos antes de levantarse. Al volver del cuarto de baño la encontró tal como la había dejado; con los ojos cerrados y con una sonrisa en los labios. Una sonrisa que se agrandó cuando se acercó a la cama y le dijo lo que quería saber, lo que esperaba saber: que lo seguía deseando.
Volvió a la cama, se tumbó de lado y la atrajo hacia sí. Ella echó la cabeza hacia atrás y le miró la boca. Con un gruñido, Zayn le dio un beso tan ardiente, dulce e intenso como lo que acababan de compartir.
—________ ..... neecesitas…
—Esto.
Acto seguido, ________ se apretó contra él. Encajaban de un modo tan perfecto que Zayn sintió algo que sobrepasaba a lo puramente físico. Aquello lo aturdió durante un momento, darse cuenta de lo bien que se sentía, de lo mucho que le gustaba tenerla en su cama.
Aunque no parecía tener sentido; aunque él no quería una chica en su vida y estaba seguro de que no había espacio para una, lo cierto era que se sentía de maravilla.
Desde que la había sacado de entre las llamas, había dejado de lado su resistencia y se había sumergido en lo que ella le ofrecía. La besó hasta hacerla jadear, hasta hacerla retorcerse de placer contra él, hasta no saber dónde terminaba el uno y dónde empezaba el otro.
—Otro preservativo —dijo ________, estirándose para sacarlo del cajón.
Trató de abrir el envoltorio, pero como parecía que con la mano vendada no podía, él le facilitó la tarea. La sonrisa de ________ lo embriagaba. Quería complacerla, hacerla olvidar, hacerla suya. Pero entonces, con la mano sana, ella lo obligó a tumbarse en la cama.
—________…
—Tendré cuidado —le prometió, colocándose encima de él—. Mucho cuidado.
Zayn gruñó y le deslizó las manos por los costados hasta tomarle los senos, fascinado con la forma en que los pezones reaccionaban a sus caricias.
________ lo introdujo lentamente en ella; después se echó hacia adelante, besándolo, rozándolo con su pelo y rodeándolo con su cuerpo suave y húmedo.
—Dios mío, ________…
—Lo sé. Es hermoso. Tú eres hermoso.
________ empezó a moverse lentamente, entrelazando sus dedos con los de Zayn. Sin poder evitarlo, Zayn adelantó las caderas y se hundió más en ella, sintiendo que cruzaba sus propios límites y que ya no había vuelta atrás: él era ________. Y, al menos en aquel momento, ella era él. No dudaba que el deseo potenciara aquel acto, pero no era lo único. Eran sus sentimientos más hondos los que salían a flote.
Ruborizada, con la piel húmeda y brillante, ________ echó la cabeza hacia atrás con un gesto de absoluto abandono. Más excitado que nunca, Zayn se empujó contra ella, aumentando la fricción y la tensión hasta que ella soltó un nuevo grito de placer, arrastrada por el deseo. Él también estaba al límite, sólo con mirarla. Había estado al límite desde la noche en que se habían conocido, de modo que no podía contenerse aunque lo intentara. Y no lo hizo; la atrajo hacia sí y la sostuvo mientras se dejaba llevar por el delirio de la pasión, sabiendo que sólo allí podría tenerla de verdad.
- 38 days ago via site
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Fan - Fic Seduceme (Zayn Malik)
Capítulo 41
Zayn no podía darle más vueltas. Quería hacerla feliz, quería darle todo lo que tuviera en sus manos, quería verla sonreír cada noche y cada día, quería que no le faltara absolutamente nada, y si en aquel momento hacer el amor era todo lo que ella quería… Se lo daría.
______ se concentró en sentir los brazos de Zayn a su alrededor, en la forma tierna y protectora con que la sujetaba. En aquel momento no importaba nada salvo lo que estaban compartiendo, y para demostrarlo, lo besó apasionadamente, arrancándole un gemido tan masculino y sensual que intensificó el beso sólo para volver a oírlo.
Y él no la decepcionó.
Sin lugar a dudas, aquello era lo que necesitaba. Necesitaba la fuerza y la pasión de Zayn, la manera en que se sentía cuando la abrazaba. Se apretó contra él y le deslizó una mano por debajo de la camisa para acariciarle el pecho y el estómago.
Zayn se apartó un poco la camisa y volvió a abrazarla.
—Tu mano…
—No me duele.
______ se arqueó contra él, lo hizo tumbarse para poder acostarse encima y empezó a desabotonarle los pantalones.
—No soy frágil —dijo—. No me voy a romper.
Con un nuevo gemido, Zayn la tomó de las muñecas y le echó los brazos hacia atrás, teniendo especial cuidado con la mano herida.
—Espera un momento, ______. No puedo pensar cuando me…
—No quiero que pienses.
Ella forcejeó hasta que la soltó.
—Ten cuidado —insistió él.
—¿No me has oído? No me voy a romper. Te lo prometo.
_______ echó la cabeza hacia atrás. Sabía que tenía los ojos llenos de orgullo y el corazón dolorido por lo que había pasado aquella noche, pero tenía que hacer el amor con Zayn. Sabía que podía estar alterada por la necesidad, perturbada por su falta de modestia, pero no lo estaba.
—Si no me deseas, basta con que lo digas.
Ella miró con incredulidad.
—¿Bromeas?
Zayn la recorrió con la mirada y descendió lentamente sobre ella, cubriéndola con su cuerpo, separándole las piernas para colocarse encima. La tomó de la cara, la besó con pasión y se apretó contra ella para que sintiera lo excitado que estaba.
—¿Notas eso? —le susurró en los labios—. Siente lo mucho que te deseo.
_______ arqueó la espalda para sentirlo más.
—¿Tienes un preservativo?
Él alargó una mano, abrió un cajón de la mesita y sacó uno. Mientras ella lo miraba con ansiedad, tiró las toallas al suelo, se puso en pie y se quitó los pantalones. Era tan atractivo que ________ no podía quitarle los ojos de encima, Volvió a acostarse junto a ella y empezó a besarle los senos.
—Eres tan hermosa, ________…
—No tanto como tú.
La virilidad de su desnudez hacía que le costara respirar y que quisiera probarlo.
Él soltó una carcajada.
—El cuerpo femenino es mucho más bonito. Hay mucho más para mirar —afirmó, acariciándole los pezones—. Mucho más para tocar.
Ella sintió las caricias, los dedos, la boca que se deslizaba hacia su centro. Se estaba derritiendo, deshaciéndose de placer. Zayn le lamió un pezón y levantó la vista para verlo endurecerse. Lo hizo una y otra vez antes de introducírselo en la boca (e.e)
________ no pudo evitar gemir y empujarse contra él. Mientras se dedicaba al otro seno. Él siguió bajando la mano, aunque no lo suficiente.
—Zayn…
________ le rodeó la erección con los dedos, y se excitó aún más al oírlo gemir complacido. Entonces él volvió a besarla, a devorarle la boca.
Pero seguía sin entrar en ella; seguía conteniéndose.
—No pares, porfavor—le suplicó ______.
—Tranquila, mi vida.
Zayn le puso una mano en la rodilla, instándola a separar más las piernas, y luego descendió para hundirle la cabeza entre los muslos y hacerla esclava de su lengua. Ella lo tomó del pelo y gimió complacida. Los sonidos que surgían de su garganta la habrían impresionado por su desenfreno de haber podido pensar, pero no podía; sólo podía reaccionar.
Cuando alcanzó el clímax se sintió arrasada por el placer. No podía dejar de jadear; tenía la piel empapada de sudor y el pelo revuelto. Estaba hecha un desastre, y le encantaba.
Zayn se incorporó y, mirándola a los ojos, se puso el preservativo. Ella lo observó, incapaz de apartar la vista de aquellas manos que se deslizaban por la erección más impresionante que había visto en su vida. Creyó que era demasiado para ella después del orgasmo, pero él se introdujo en su interior y la convenció de que estaba equivocada.
Con los ojos cerrados y la cara transfigurada por el placer, Zayn la tomó de las caderas y empezó a moverla. ________ gimió el nombre de su amante y se aferró a él, sintiendo que jamás había experimentado algo tan intenso, tan conmovedor, en su vida.
Él siguió balanceando , haciéndola temblar con cada movimiento. Entregada al momento, a él, se esforzó por mantener los ojos abiertos, pero no podía.
Estimulado por los gemidos de ________ y llevado por su propia necesidad, Zayn aumentó gradualmente la velocidad hasta arrastrarla a un segundo orgasmo. Mientras ella se estremecía de placer, Zayn gimió su nombre y la siguió hasta el abismo del éxtasis.
* kjsahdkas creen que esto fue todo? pues no! sigue lo mejor :) okya
- 39 days ago via site
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