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Ghostgirl †

@danagallego

Girl. 18. Addicted to @rossR5 @justinbieber @jaredleto and @jhutch1992 Reader and Writer tireless. Obsessed with Johnny D. Lover of Tim Burton's films

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And I don't care, if I don't get anything
All I need is you here right now
And I'm sorry if I hurt you
But I know that all I want is you (...)
I can't do this on my own
I've changed my ways
Keep running back and forth again
I'm here to stay
El tacto de la colcha me recibió cuando me tendió con cuidado en mi cama. No habíamos tardado ni dos segundos en darnos cuenta de que no podíamos continuar estando en la cocina sin que alguién acabara por descubrirnos. Y no era algo que quisieramos, precisamente.
Aquel momento fue muy distinto a la primera vez que lo habíamos hecho. En parte, todo parecía haber cambiado, y en parte todo parecía igual. Era el mismo Justin, era la misma yo. Pero mis sentimentos por él habían cambiado notablemente desde aquella vez; y debía asumir, muy a mi pesar de que realmente se le notaba la experiencia que había obtenido a lo largo de todo ese tiempo...Aunque, pese a todo, hubo un instante en el que cortó uno de nuestros besos, me miró directamente a los ojos, y me dí cuenta de que algo realmente no había cambiado absolutamente nada...
Cuando unos débiles rayos del sol se colaron a través de mi ventana y dieron en mi rostro, pestañeé sin poderlo evitar. La visión que obtuve no se pudo comparar con nada; Justin de pie, a unos pasos de la cama, poniéndose con cuidado los pantalones. Tenía el pelo muy despeinado, las comisuras de los labios ligeramente elevadas; y no recordaba haberlo visto nunca así de guapo.
-Hola -murmuré con un deje somnoliento aún sin moverme, me encontraba aovillada en las sabanas, muy calentita, la almohada aún tenía la colonia de Justin impregnada en ella, por lo que realmente estaba muy cómoda. Me miró sorprendido de que al fin estuviera despierta, pero me sonrió con rápidez. Se acercó a la cama, se apoyó con la rodilla; y me besó con suavidad la frente, sus labios se tornaron ligeramente fríos en mi cuerpo. -Hola, preciosa -me saludó, apartándome el pelo de la cara.
-Antes era guapa, y ahora preciosa, uauh; esto me gusta, voy subiendo de nivel -sonreí mientras él cogía la camiseta y se la ponía rápidamente. Hice pucheros sin ni siquiera darme cuenta- ¿te vas ya?
Me volvió a mirar, pero esta vez con una sonrisa triste.
-Ya lo sé,... lo siento, Cait. Pero sería raro que los chicos se despertaran y no me encontraran ahí,...Ya ha sido mucha suerte que me haya conseguido despertar tan temprano,... Miré de reojo mientras me hablaba, al reloj de mi mesita de noche. 5:45 AM. Tenía razón, teniendo en cuenta lo mucho que dormía, casi había sido un milagro que se hubiera despertado a esas horas. Aunque realmente en ese momento eso me daba igual. -Pero,...Tú mismo lo has dicho, son los chicos, no se levantaran hasta por lo menos pasadas las diez,... -me quejé yo levantandome y quedando sentada en la cama.
-Pero cariño, si yo me vuelvo a dormir, no tengo muy claro a que hora me despertaré,... -objetó él mientras volvía a sentarse a mi lado en la cama. Me acerqué a él para volver a rozar sus labios con los míos; e incluso noté su nítida sonrisa en nuestro beso.
-Me debes un favor, ¿recuerdas? Además, no tenemos porque dormir -refucté arremetiendo de nuevo contra el borde de su camiseta dispuesta a todo si me ponía algún tipo de resistencia. Pero aquello no ocurrío, se dejo quitar de nuevo la prenda, y se volvió a acomodar encima de mí, para su sorpresa me las apañé para dar la vuelta y acabar yo encima de él-No siempre tienes porque ser tú, ¿sabes?
La segunda vez que volví a abrír los ojos, fue porque Strikie se había despertado y me estaba lamiéndo la cara, Justin no estaba allí conmigo. Volví a mirar el reloj para darme cuenta de que eran casi las diez de la mañana. Saqué toda la fuerza de voluntad que tenía y me levanté, dejando atrás el sueño, 8el calor, y el olor de Justin abandonando la cama.
Me duché y me pusé unos shorts vauqueros oscuros, una fina camiseta de manga corta azul y unas converse del mismo color. Mi pelo, habitualmente de un liso envidiable; tenía hoy un ligerísimo ondulado que rara vez le había visto de manera natural.
Bajé al piso de abajo oyéndo el inconfundible sonido de jaleo en la cocina, propio de un montón de chicos rondando por allí. La cocina, conectada al salón; me permitió observar como mamá tenía que travar con todos los chicos intentando hacerse un desayuno, y como Chris y Justin continuaban durmiendo en las camas-colchonetas que habían preparado en el salón. El rostro de Justin lucía tan en paz y tan relajado que no pude evitar sonreír. -Caitlin, cariño, que alegría verte. Y que suerte has tenido, tú que has podido dormir en condiciones. He pasado prácticamente toda la noche en la habitación de al lado, para comprobar que no les ocurría nada,... -y papá se encontraba en esos momentos visitando a los abuelos, era por eso que nadie nos había molestado anoche a Justin y a mí. -Sí, digamos que todos hemos tenido una noche inmemorable -le dije mientras volvía a coger el bol que dejé la noche anterior. Ryan me miró realmente extrañado- Mamá, tengo que contarte una cosa,...
-¿Sí? -preguntó mientras sacaba un par de tostadas de la tostadora. -Verás. Anoche cogí una pequeña gatita; la encontré cuando pasabamos al lado de la tienda de mascotas; regalaban una camada, y me dió mucha cosa no traerme a alguno -mamá me miró extrañada, como si no encajara en que momento había entrado yo al gato, sonreí- Cameron lo estuvo cuidando un poco de tiempo antes de traermelo ayer por la noche, era un poco tarde,...
Con eso parecío conformarse, ya que sonrió y me pasó el pan que quedaba y la leche, leyéndome el pensamiento. -Está bien, pero bajalá, que quiero verla. Hacía mucho que no teníamos mascota,... Bajé a Strikie al piso de abajo con suma facilidad, el animal estaba muerto de hambre, y probablemente se olía que la iba a llevar a¡hacia la comida. Mamá se encargó de partir el pan y mojarlo en la leche, después se dedicó a acariciar a la gatita maravillada mientras esta comía con unas ganas admirables. -Es una preciosidad, ¿como se llama? -fue Justin quién lo preguntó a mis espaldas; me giré para ver como entraba en la cocina, atrapa una tostada y se lo comia, Nolan gruñó en respuesta, al parecer era una de las suyas. -Strikie -respondí como quién no quiso la cosa, Justin podía actuar con normalidad, así que yo no podía ser menos.

  • 127 days ago via site
  • 75


CAP`2 1ª PARTE : Baile de máscaras

Tardó unos largos segundos en volver a centrarse; pero solo se percató de donde estaba cuando Cher y Bree volvieron a por ella, quejándose continuamente de haber estado un buen rato hablando solas. Dana se disculpó sin más remedio y continuó con ellas el camino que había tomado hacía menos de dos minutos, derecha a su clase de primero de Bachillerato, a su primera hora de ese nuevo año de Literatura.
No le mencionó a las chicas nada con respecto al chico que se había encontrado en la conserjería, pues si tenía suerte, lo encontraría de nuevo rondando por el instituto y para entonces, a sus amigas no les haría falta ni la presentación del muchacho.
Entraron a la clase con un intento muy exagerado de entusiasmo, muy parecido al de los demás alumnos. Evidentemente que a nadie le apetecía la idea de encontrarse en aquel lugar, y mucho menos después de haberse pasado dos semanas atiborrándose de buena comida, de haber estado recibiendo regalos por parte de toda su familia y sobre todo, de haberse librado de seguir dando clase.
Se podía respirar aún en el ambiente un ligero toque navideño; aún faltaba cinco minutos para que tocará el timbre de la primera hora, y los alumnos estaban desperdigados en esos “grupos inexistentes” contándose las vacaciones tan alucinantes que habían pasado o aquellos regalos tan exageradamente caros que habían obtenido.
Dana, Cher y Bree soltaron sus cosas y se sentaron en sus sitios de costumbre, la esquina izquierda de al fondo de la clase había sido su territorio desde tiempos inmemorables, y sentarse encima de las mismas mesas antes de que empezara la clase, una mala costumbre con el mismo tiempo de antigüedad.
-¿Habéis visto a Lizzie? –murmuró Cher, tapándose de un modo exagerado la boca para evitar que otra persona aparte de sus amigas la escucharan, refiriéndose a una alta rubia de ojos claros, que medio equipo de baloncesto de su instituto consideraba despampanante- ¿Creéis que este año habrán caído como regalo?
-No seas así, Cher. Quizá sean naturales –intentó contradecirla Dana sin molestarse en advertir si alguien las estaba escuchando, no es que fueran las más populares para que alguien estuviera pendiente de sus conversaciones.
–Tú dirás todo lo que quieras, D. Pero eso no estaba así antes de irnos de vacaciones, te lo digo yo –opinó Bree, mientras se limaba las uñas pintadas de un ligera tonalidad marrón, impecables, como siempre.
–Claro que no. Además, no sería la primera en este instituto que se lo hicieran. Recuerda que los regalos más comunes para esta gente son cochazos deportivos, aumentos de pecho y ese tipo de cosas,… -comentó Cher mientras se mordía de manera distraída sus propias uñas, como siempre tan desigualadas.
La clase comenzó poco tiempo después, trayendo consigo a una señora Monroe totalmente animada. Dana siempre se había sorprendido de la inmensa vitalidad que tenía aquella mujer que rondaría probablemente los sesenta años; cuando otros profesores pagaban su mala leche con los alumnos por cualquier tontería, la señora Monroe se reía con ellos.
En aquella clase ya les presentó a los alumnos el primer libro que estudiarían en aquel trimestre. Cumbres Borrascosas de Emily Brontë. Dana sonrió con sincero entusiasmo, aquel era uno de sus clásicos favoritos. Conocía la historia de Heathcliff y Catherine como la palma de su mano; e incluso podía citar sus partes favoritas de memoria.
Cher echó una mirada de reojo a su amiga y sonrió, conocía perfectamente los gustos literarios de la joven, puesto que los compartían casi por completo.
Dana echó una ligera mirada a Bree; quién escondida de la vista de la profesora con su bloc, tecleaba con rapidez en su nuevo iPhone.
Unos ligeros golpes distrajeron la atención de toda la clase. La señora Monroe; quién estaba repartiendo diversos ejemplares de la novela por toda la clase, paró de sopetón y con el resto de libros que sujetaba abrió la puerta.
A Dana se le aceleró el corazóm al instante, ya había visto antes esa cabellera rubia, de hecho, hacia relativamente poco.
El chico se quedó hablando un corto rato con la señora Monroe en la puerta, antes de que esta le entregara uno de los ejemplares que llevaba consigo y le pidiera que tomara asiento. Maldiciendo en su interior a Bree; quién miraba con fijeza e incredulidad al muchacho, observó como él tomaba asiento en el pupitre que estaba a su lado y sonreía de medio lado a su amiga.
De repente sintió como le vibraba el bolsillo de su pantalón. Cogió con cuidado el móvil que tenía aprisionado en sus vaqueros ajustados y le echó un vistazo. Tenía un mensaje, de Bree. La miró de reojo extrañada, Bree la miraba directamente y le insistía que lo abriera con la mirada. Así que lo hizo:
"Parece que tu chico de Atlanta ha venido a mudarse a la Gran Manzana,...¡Idiota, es ÉL! El chico del que te hable esta mañana"

CONTINUARÁ...

  • 138 days ago via site
  • 25

FELIZ AÑO NUEVO A TODOS!!! Esto es rarísimo; pocos comentarios pero muchas menciones xD. Pero MUCHAS GRACIAS!!!! Espero que os encante esta segunda parte ^^

CAP 1: 2º PARTE

Dana no pudo evitar pensar en cómo irónicamente ella le decía justo lo contrario el tiempo que pasaban juntas en el verano. Alzó un poco la voz y se despidió de Louise, quién supuso ya estaría de nuevo absorta mirando la pantalla de su iPhone.
Condujo de mala leche entre la lluvia que apartaba su limpiaparabrisas y la estúpida niebla mañanera que la acompañaba casi cada día. El camino hacia el “Sindey College High School” no era precisamente un camino de rosas para alguien que hacía poco más de tres meses que se había sacado el carnet de conducir; por lo que evidentemente, aquel mal tiempo no le ayudaba en nada.
–Parece que has mejorado en lo de conducir –comentó Bree observando con atención el interior de su bolso, buscando como casi siempre su barra de labios para después bajar el espejo del asiento del copiloto y retocárselos.
–Dices eso porque ni siquiera estás mirando al frente,… sigue así, que será un hecho catastrófico morir sin haberte retocado el maquillaje –le aseguró Dana con una sonrisa en los labios pero sin dejar de prestar atención a la carretera.
–Boba –murmuró mientras efectivamente sacaba una barra de tonalidad nudge de su bolso y se retocaba los labios.
–Bueno, y antes de que se me vaya el volante o nos deslicemos por el hielo, cuenta, ¿algo interesante estas vacaciones? –le hizo la pregunta, consciente de que tarde o temprano, Bree acabaría explotando.
–Una pasada. La nieve estuvo espectacular, el refugio donde estuvimos,…pero en serio, deberías haber venido,…
-Ya sabes por qué no pude ir,… -musitó Dana consciente de que su amiga ya no la escuchaba.
–…porque conocimos a dos chicos guapísimos. Y estoy segura de hecho, de que uno de ellos te habría encantado; era el chico perfecto para ti. Eso no la pilló desprevenida, Bree era así la mayor parte de tiempo; ya podía escucharla diciendo a ese supuesto chico como conocía a una chica perfecta para él, le gustaba pensar que era una buena celestina.
-¿Y? Cuéntame cómo era –le pidió Dana entre risas, acostumbrada a esa actitud, Bree bufó exasperada.
–Bien, no me crees, para variar,…
-No he dicho que no te crea, idiota. Pero si tuviera que hacer caso a todo lo que me dices, probablemente ahora tendría cientos de chicos perfectos para mí, bueno, que digo, ¡miles! –le explicó aun riéndose.
–Está bien, pues entonces no te cuento nada más –le aseguró Bree, totalmente pasando del tema de repente.
Eso sí que extraño a la chica, puesto que a esas alturas su amiga le habría destripado todos los antepasados familiares del chico; por lo que le echó una mirada de reojo llena de curiosidad.
–Pero, ¿me vas a dejar así? Termina, en serio, te escucharé,… -le dijo intentando sonar totalmente sincera. Bree la miró por el rabillo del ojo presagiando si realmente sería verdad, y pareció quedar convencida puesto que comenzó con la descripción detallada del chico.
–Verás, era de estatura media; no te sacará más de cinco centímetros, tenía el pelo de un castaño rubicundo, y con flequillo. Además, tenía unos ojazos color miel que te tiraban de espaldas. No estaba ni muy machacado en el gimnasio ni muy delgaducho, como te gustan y además se vestía muy bien –hizo una parada teatral donde miró a su amiga, que asentía consecutivamente con la cabeza- ¿Cómo voy?
-Genial, físicamente le daría un diez según tú –añadió con una ligera sonrisa asomando en las comisuras de sus labios.
–Pues bien, según tengo entendido tiene un hermano mayor, por lo que no es nada mimado, parecía realmente inteligente, despierto y divertido. Le encantan los animales, juraría que nos contó que tenía un perro; adora todo tipo de música,… ¡Ah! Y viaja un montón por culpa del trabajo de su padre, que creo que era cirujano o algo parecido,…
-Mira, ahí no nos parecemos, mi padre se marcha por ahí, pero sin mí,… -murmuró Dana, aunque tampoco le hacía gracia la idea de cambiarse de ciudad cada dos por tres, si lo pensaba bien.
–Pero espera que eso no es lo mejor de todo…-añadió ella intentando llamar de nuevo su atención- Le hablé sobre ti y creo que le gustas.
–Pues como le hayas hablado tanto de mí cómo me has contado de él ahora sabrá hasta de mi carnet de identidad,… Pero a todo esto, ¿dónde se supone que vive ese chico?
-¿Ya te han entrado ganas de conocerlo? –le preguntó Bree con una sonrisa resplandeciente, que su amiga observó de reojo por el espejo del copiloto.
–Desde luego, además, el hecho de qué te haya soportado durante dos semanas le añade más puntos a su favor –le contestó la chica entre risas, observó la mirada de recelo de su amiga y se calló en el apto ya que realmente deseaba saber lo que le había dicho a Bree.
–Pues nos conocimos en Irlanda del Norte, pero también estaba de vacaciones; por el momento estaba viviendo en Atlanta. Pero quién sabe, ahora es posible que esté en China y tú aquí, a kilómetros de distancia.
– ¡Oh! ¡Genial! Me hablas maravillas de un chico que vive en Atlanta. Teniendo en cuenta de que vivimos en Brooklyn, ¿cómo debería tomarme eso? –le preguntó girando el coche y entrando finalmente al aparcamiento de su instituto.
–Pues a que hay un chico perfecto por ahí esperando por ti y a que probablemente deberías haberme acompañado a Irlanda estas vacaciones –le contestó mientras cerraba el bolso y se acomodaba el pelo.
Finalmente, Dana aparcó el coche y se alegró de no haber sufrido ningún percance por el camino; la historia de aparcar era lo que peor se le daba sin lugar a dudas. Bree fue la primera en salir con su porte altanera de siempre, seguida por su amiga. Pese a todo ambas tiritaron nada más salir; la calefacción del automóvil les había jugado una mala pasada más de una vez.
Corrieron hacia el “Sidney College High School” sin dirigirse la palabra, muertas de frío e ignorando por completo al grupo de alumnos que parloteaban por los alrededores. Recibieron con alegría el calor de las estufas que habían por todo el instituto y Bree se quitó rápidamente su anorak empapado, deseando mostrar la nueva camiseta de marca que se había comprado.
Alguien golpeó el hombro de Dana cuando ésta se estaba quitando su propia chaqueta; se giró en redondo para encontrarse con el rostro ovalado de Cher, la cual parecía que llevaba allí un largo rato, pues lucía totalmente seca y cómoda.
–Te odio, cada vez que te veo has crecido como cinco centímetros más –le acusó Dana con una sonrisa amigable, Cher le coreó con su melodiosa risa y la abrazó cubriéndola con sus suaves y largas ondas ligeramente rojizas. Su amiga se apartó y la miró completamente sorprendida- ¿Y esto?
-Bueno, realmente me apetecía darme un cambió. Y solo son unas mechas,… mi marrón no se ha perdido,… -murmuró tocándose el pelo distraídamente.
–No seas boba, me encantan, ¿pero quién te ha dado la idea? –le preguntó, oyó una tos seca muy mal disimulada y miró hacia Bree quién se señalaba a ella misma muy descaradamente.
–Para que veas que mis ideas no son siempre tan malas –le comentó ella mientras emprendía la marcha hacia las taquillas, las otras dos la siguieron mostrándose conformes de, por una vez, darle la razón a la pequeña de Bree; a la cual la gente le costaba decirle que no.
Sus descoloridas taquillas de un vacío amarillo ceniciento las recibieron con el mismo entusiasmo que el que ellas tenían para ellas. Allí solo tenían sus blocs; decorados con fotografías de diversos momentos que habían quedado recogidos con diversión por aquel grupo de amigas: caras chistosas para otras personas menos para la persona de la foto, cumpleaños inolvidables, o simplemente momentos de sincera amistad, repletos de hojas pintadas por cursilerías o tonterías de una adolescente; como aquel chico del cual se tiraron pensando más de tres semanas o sobre aquel garabato que dibujaron de aquel profesor que tal mal le caían en otros años. No tenían más en esas descoloridas taquillas aún, pero para ser el primer día, eso sería más que suficiente.
Por el camino se encontraron con diversos rostros conocidos para las tres, a los cuales saludaron con fingido entusiasmo. Dana pensó sin poderlo evitar como el instituto suponía un largo baile de máscaras donde la gente se dividía en grupos, los cuales fingían muy estúpidamente que esos grupos no existían. Era así de sencillo; o no te caía bien alguien, o es que directamente lo detestabas; pero pese a todo le ponías una sonrisa de oreja a oreja.
Encontrar a unas amigas como Bree y Cher le había costado años. Se habían conocido en el primer curso de primaria y su relación se había consolidado a los largos de los años, en lugar de perderse como muchas otras.
Estaba pensando en todo eso cuando Dana se quedó parada en seco al lado de la consejería, todo fue tan abrupto que incluso sus amigas la pasaron de largo sin ni siquiera percatarse. Pero tampoco su amiga les prestó atención en ese momento, pues junto a Phoebe, una de las conserjes del instituto, morenita, bajita y de la misma edad de su padre, estaba la mejor parte trasera que podía haber visto de un chico. Y nada pudo comparársele cuando el chico en cuestión se giró en redondo y lo contempló por entero. Llevaba en la mano un manojo de papales a los que la chica no prestó ni la menor atención. .
A su gusto, ese chico merecía un doce sobre diez.
Era de estatura media; le sacaría a lo sumo unos tres centímetros, tenía el pelo de un castaño rubicundo, y con un flequillo ligeramente despeinado. No estaba ni muy machacado en el gimnasio ni muy delgaducho y vestía unos vaqueros oscuros, una camisa clara y una chupa de cuero luciendo además una chapa de estilo militar colgada al cuello. Pero a pesar de todo, lo que dejó en ese momento a la chica paralizada fueron unos ojazos de color miel que se encontraron con los suyos en una dulce mirada inesperada.
Su sonrisa cálida fue como un vaso de agua fría en pleno desierto. Le otorgó a su rostro unos hoyuelos y una niñez que a los ojos de Dana le hizo aún más adorable si cabía.
Hubo un extraño momento, cuando él intento salir del pequeño recinto de la conserjería y Dana se encontraba en su camino. Ella se percató e intentó apartarse al mismo tiempo que él se giraba al mismo lado que ella. Ahora la sonrisa de ambos se hizo palpable mientras él conseguía salir y le susurraba a la chica:
-Gracias
-Nada –murmuró Dana mientras intentaba no quedarse atontaba por el armonioso sonido de su voz. Pero el chico se marchó apresurado y la chica no tardó en sentirse entristecida, ¿podía la felicidad durar tan poco tiempo?
La respuesta le llegó nada más girarse para observar al chico marcharse ya en la distancia, y ver como este se giraba para hacer exactamente lo mismo que ella había hecho, mirarla, antes de perderse entre la multitud de estudiantes que marchaban apresurados a sus respectivas clases para empezar de vuelta el instituto; leyó sus ojos color miel como un libro abierto.
La felicidad podía durar mucho tiempo.

FIN DEL CAP 1

  • 156 days ago via site
  • 60

La cena aquella noche fue un jaleo monumental. Mis padres, Chris, yo, y medio regimiento más. Mamá tuvo que preparar, con mi ayuda, comida para todos lo chicos; con suerte todos se conformaron con perritos calientes, pizzas y demás comidas precocinadas. Yo me preparé un poco de la pasta del día anterior y me subí arriba con mi plato; mis padres ni se molestaron en preguntarme porque no comía con ellos, se podían hacer a la idea. La sorpresa me llegó cuando distinguí una extraña caja con unos pequeños agujeros encima de mi cama. De hecho, nada más abrír la habitación, lo primero que hoy fueron unos golpecitos provenientes de la mísma caja.
Solté el plato de pasta en el primer sitio que me fue posible y me dirigí con rápidez a abrir a lo que fuera que hubiera allí; porque tenía claro que había algo allí esperando por mí. No pude reprimir mi sorpresa cuando al abrir la caja, un lindo gatito blanco con manchas negras de poco más de tres meses me miró con unos enormes ojos azules. Lo cogí con sumo cuidado y lo arrimé a mí como si fuera un pequeño bebé; el pequeñín me maulló en respuesta y yo sonreí ante ese agudo sonido.
-Pero, ¿qué estas haciendo aquí, cosita? -le pregunté buscando algo que respondiera a mi pregunta. Encontrando; rápidamente, por dentro, en una de las solapas de la caja, un pequeño posit firmado por su incondicional firma.
Sí, ya lo sé, no me quieres hablar. Pero eso no me impide pedirte perdón de otras maneras. Al principio no sabía que regalarte, y puede que suene cursi, pero fue verla a ella y pensar en ti. Se me quedó mirando quietecita y dulce a diferencia de los demás, que se peleaban porque los acogiera; ¿te has dado cuenta? tiene tu mismo color de ojos... No tiene nombre, no le encontré sentido buscarle yo uno, porque ahora es tuya, solo tuya. Tomalá como algo insignificante para pedirte disculpas por todo lo que te he hecho o tomalá como muestra de que nunca quiero herirte, Cathy, como muestra de que pese a todo, te sigo queriendo, porque sí, te quiero a ti, y a nadie más. No quiero hacerte daño Caitlin; pero entiende que no voy a dejar que te alejes de mí de nuevo. Ya he saboreado como es mi vida contigo y como es mi vida sin ti; y te lo repito: No voy a dejarte marchar otra vez.

Me senté con cuidado en la cama y solté a la pequeña gatita en mi regazo. Me echó una mirada de reojo antes de acurrucarse en sí misma y comenzar a ronronear.

¿En serio no quieres hacerme daño, Justin? Te he pedido que no volvamos a tratarnos hasta que podamos estar juntos. Nunca te he dicho que no te quiera, idiota,...¿Cómo crees que me siento ahora que he leído esto?

Cogí el teléfono que tenía en la mesita de noche y me conecté a twitter lo más rápido posible; probablemente no hubiera podido esperar a que se encendiera el pórtatil. No me paré a nada más; sino que fui directa a los mensajes y a su cajetín. : Sí te soy sincera, no sé me ocurre que nombre puedo ponerle, ¿tienes alguna idea? :) Quería decirle muchísimas más cosas, desde luego. Pero primero de todo sería firmar una especie de tregua; aunque solo fuera por twitter, donde no tendría que mirarle a la cara, pese a que lo tuviera en el piso inferior, con mi hermano y sus amigos.
Me tiré los quince minutos que tardó en contestarme pegada literalmente a la pantalla de mi móvil. Realmente necesitaba saber que se le habría pasado por la cabeza cuando había visto que me había dignado a hablarle, de alguna manera.
: Podrías llamarla Strikie, ya te he dicho lo mucho que me recuerda a ti. Mi sonrisa apareció al instante. Strinking beauty (de espectacular belleza) era parte de nuestra canción favorita, hacía dos años. En ese momento, no tuve dudas de que la gatita se llamaba así. Strikie.
Cuando finalmente; dieron las doce y media; y el alboroto de abajo se apagó, ya que los chicos finalmente se habían quedado durmiendo todos en el salón; me escabullí a la cocina a coger un poco de pan y mojarlo en leche; para que Strikie comiera algo, por la mañana tendría que pedirle a mamá que fuera a comprar comida para gatos.
Estaba ocupada buscando un pequeño bol entre todos los platos, intentando no hacer ruido; que ni siquiera me di cuenta de su presencia; a lo mejor incluso llevaba esperando todo la noche a que yo bajara, solo para intentar hablar conmigo.
-Aún no la he oído maullar -comentó él; abriendo la conversación con Strikie, un tema al que probablemente tenía más esperanzas de que le contestará. Su voz me supo con una dulce melodía, después de tanto silencio entre nosotros.
-Por lo visto, Strikie es muy quietecita y dulce a diferencia de los demás; se ha quedado durmiendo en el sófa de mi habitación -le contesté; encontrando y cogiendo finalmente el bol. Oí con claridad un suave suspiro de su parte. Me dí la vuelta, y finalmente le dí la cara.
Llevaba básicamente un pantalón de chandal gris oscuro y una amplia camiseta clara de manga corta roja; a diferencia de mí, que ni siquiera me había puesto aún el pijama.
-Me alegro de que te haya gustado el nombre -me confesó aún en el marco de la puerta, ni siquiera se atrevía a entrar, y por un instante lo comprendí. No quería acercarse a mí, porque creía que eso era lo que me lastimaba: su cercanía; seguía sin comprender que eso era lo único de lo cual no tenía dudas que no me lastimaba.
-Justin, hoy he salido con un chico, muy amigo mío,...
-Creemé, lo sé. ¿No te has dado cuenta de mi mirada asesina hacia él mientras os ibáis? -me preguntó entre risas.
-¿Estabas celoso? -le pregunté ladeando la cabeza y mordiéndome el labio; la idea me agradaba notablemente.
-He tenido sinceras ganas de asesinarlo cuando le has besado en el porsche. Así que sí, digamos que estaba celoso -me confesó lamiéndose el labio y ocultándome una sonrisa.
-Siempre has sido un cotilla,...-le comenté.
-Te quiero, Caitlin -me volvió a repetir antes de que yo acabará mi frase. Dios, era muchísimo más díficil oírselo decir cara a cara sin acabar rendida a sus pies. Su sedoso y claro pelo despeinado de recién levantado, sus labios que tantas veces había besado, sus ojos brillantes color miel,...
-¿Por qué me dices eso
ahora?
-Pues,... porque necesito estar contigo todos lo días. Y no sé como voy a soportar estar alejado de ti hasta que acabe el verano. No sé si entenderás del todo esto, Cathy; pero te necesito a ti, en todos los sentidos -me reveló atreviéndose finalmente a entrar y a acercarse a mí. ¿En serio creía que no lo entendía? No había vuelto a estar con nadie desde él. Ni Peyton, ni Matt,... Sólo había sido él, sólo había sido yo; sólo habíamos sido nosotros, aquella noche, hacía mucho tiempo. -¿Solo una noche, para saciar tus ganas? -quise saber poniendo mis manos alrededor de sus hombros; apoyó su frente contra la mía y noté el suave calor que desprendía.
-Para ser sólo nosotros otra vez, Cathy -me respondió antes de atrapar mis labios con los suyos; y de levantarme con cuidado para sentarme en la encimera de la cocina para poder besarme con mayor facilidad.
Enredé mis manos en su sedoso pelo rubio mientras él bajaba hacia mi cuello y se dedicaba a besármelo con esmero, haciéndome un chupetón del cual probablemente tendría que preocuparme después.

CONTINUARÁ...
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  • 158 days ago via site
  • 75

La verdad es que me apetecía volver a subir cosas mías; así que espero que os guste mucho, pero quiero todas vuestras opiniones ;). Esto solo es la primera parte del primer capítulo. Si os gusta lo que he dejado, subiré pronto la siguiente parte :3




1ªCAP 1º PARTE: Primer encuentro

Se apartó de la ventana totalmente alterada. El tiempo que se divisaba a través de ella no era muy prometedor. Aquella mañana de enero, en pleno invierno, todo a su alrededor estaba helado. Era la típica mañana que no le gustaba nada. Ella era una chica alegre que adoraba el sol y fuera de donde se encontraba había oscuros nubarrones que presagiaban una terrible tormenta.
Se resignó y se cambió de ropa para ir al instituto; obligada a llevar, como no, una chaqueta que le añadía cinco quilos de más. Se miró entonces en el espejo de cuerpo entero que tenía en su habitación. El reflejo le mostró a una chica joven y esbelta de casi diecisiete años. Su lisa melena morena le llegaba hacia la mitad de la espalda y su redondeado rostro quedaba dulcemente adornado por unos cálidos ojos marrón chocolate.
Se alejó del reflejo de aquella muchacha poniendo mala cara; no le disgustaba mirarse, pero cada vez que lo hacía no podía evitar darse cuenta del grandísimo parecido que guardaba con su madre.
Fue al piso de abajo bajando las escaleras de dos en dos, intentando cambiar de humor. Comenzó a oler a café nada más asomarse a la cocina. Allí ya estaba Louise sentada en el sofá mirando absorta a la pantalla de nuevo iPhone, probablemente metida en internet.
Louise era la segunda esposa de su padre. Seguía sin entender como había podido surgir el amor entre dos personas de tanta diferencia de edad. Pero no le molestaba, su padre era feliz, Louise le hacía feliz y eso era lo único que le importaba. Además, lo mejor de Louise era que nunca le había intentado tratar como su madre. Entre ellas había existido la típica relación entre dos amigas adolescentes.
–Dana –la saludó ella nada más percatarse de su presencia y apartando ligeramente la mirada de su móvil- ¿te apetece café? He hecho un poco.
Louise era la única que se encontraba en casa cuando se levantaba cada mañana. Rara vez podía desayunar con su padre, pues éste se quedaba hasta largas horas trabajando en la oficina; e incluso se marchaba varias veces de viaje con la empresa, y de hecho en aquel momento, él se encontraba en uno de ellos.
Realmente, físicamente ellas dos no se parecían para nada, salvo de causalidad en lo liso que tenían el pelo. Sin embargo, Louise tenía un alegre color caramelo y llevaba un bonito corte estilo bob que precisamente le había sugerido la chica.
–Claro, muchas gracias, Lou –dijo mientras cogía la cafetera y se servía un poco. Louise le regaló una incondicional sonrisa que siempre le hacía recordar lo mucho que le gustaba que la llamase de esa manera.
–Y bien, ¿preparada para el primer día de clase después de las vacaciones de navidad? –le preguntó mientras se levantaba del sofá y se sentaba en una de las sillas más próximas a la cocina, junto a ella, al lado de la barra.
-¿Hace falta que lo preguntes? Claro que no –dijo cogiendo una de las tostadas que acababan de salir de la tostadora- En mi opinión, estas son las peores vacaciones que nos dan; te hacen creer que hace mucho que no vas al instituto con eso del cambio de año, pero en realidad son solo dos semanas de vacaciones.
–Eso no importa, seguro que estás deseando volver a ver a Bree y Cher, ¿o me equívoco? –la retó Louise mientras miraba de reojo la pantalla de su iPhone de nuevo.
–Desde luego, es lo único bueno de haberse levantando tan temprano y con este mal tiempo. No podría vivir sin esas dos locas, pero ya verás, no pararán de contarme lo alucinantes que han sido sus vacaciones, y yo sin nada que contarles,…
-Ya sabes porque no hemos podido ir este año de vacaciones, Dana, tu padre,… -la interrumpió Louise echándole una mirada de advertencia, pues probablemente ya estaba cansada de abordar siempre el mismo tema de conversación.
–Sí, sí, ya lo sé. Mi padre, San Francisco, blah, blah, blah,… -le dio un último bocado a su tostada y se marchó de la cocina para correr escaleras arriba.
Ni siquiera había llegado a entrar de nuevo en su habitación cuando oyó desde el piso de abajo la voz insistente de Louise.
-¡No te entretengas, o llegarás tarde!
-¡Qué ya voy! –se quejó ella. Cogió la mochila morada que tenía abandonada de cualquier manera en una de las esquinas de su habitación y metió a toda velocidad en ella, junto a los libros y cuadernos que ya llevaba, su móvil, sus llaves y su nuevo reproductor de música.
Se echó un rápido vistazo en el espejo y se dijo a sí misma que aquel iba a ser un buen día, que ni siquiera su familia o el mal tiempo le arruinaría.
Nada más salir de su habitación oyó de sopetón el insistente timbre de la puerta. Aceleró el paso hasta el recibidor.
-¡Ya abro yo! –proclamó antes de abrir el picaporte de un tirón. Fuera esperaba Bree, la cual parecía una gatita mojada; pues pese a llevar un anorak de pelo, capucha y paraguas, tenía gran parte de su melena oscura ondulada empapada, la tez blanca, la nariz roja y tiritaba de frío.
–De verdad que odio este tiempo, en serio –musitó la chica a modo de saludo. Dana la apoyó con una verdadera sonrisa de camaradería- Menos mal, que tienes un coche cubierto y no un descapotable.

  • 159 days ago via site
  • 130

…Cuatro días…
-¡Tierra, llamando a Caitlin Beadles! ¿Hay alguien hay?
La voz de Cameron me despertó de mi ensoñación. Estabamos sentados en el césped del patio de nuestro instituto con otro gran grupo de alumnos. Estabamos descansando después de haber estado casi dos horas decorando el gimnasio para “la noche de nuestras vidas”
-No es nada, Cam, en serio –le respondí mirando para otro lado; el día se me presentaba eterno. Justin se había presentado constantemente en mi casa con la excusa de ver a Christian. No nos habíamos hablado, no nos habíamos mirado, ni siquiera nos habíamos rozado. Lo había observado jugar en el patio con mi hermano al lado de mi cochera desde mi ventana, con mucho cuidado de que no se diera cuenta; para torturarme a mí misma, que sé yo por qué,…
-Llevas rara mucho tiempo, hace mucho que no sonríes,… -me acusó mirando de reojo a su amigo Cody, el cual estaba hablado muy animado con Ashley. -¿Qué te importa a ti cuando sonrío o no sonrío? –le pregunté, quizá de manera un poco ruda; aunque él no pareció inmutarse.
–A alguien debería importarle, ¿no crees? –me intentó responder él con otra pregunta; le miré y sonreí ligeramente; probablemente para quitarle importancia a su comentario.
-¿Y tienes que ser tú precisamente? –quise saber alzando una ceja, realmente divertida ante su flirteo descarado.
–Bueno, ¿y por qué no puedo ser yo? –me preguntó antes de acercarse, y quedarse a escasos de mi rostro. Le miré realmente sorprendida; dándome cuenta de lo poco que conocía realmente a ese chico.

Cameron ya me había convencido para quedar con él solo diez minutos después. La idea no me desagradaba del todo. Cameron era realmente mono, divertido y buscaba algo que poco chicos habían intentado conmigo, hacerme féliz. Pese a todo, yo solo me repetía una cosa; ya lo había hecho antes, podía quedar con otros chicos, aunque solo fuera para distraerme.
No, Justin, tú no puedes influirme también en eso.
Llegué a casa cerca de las tres, aparqué con sumo cuidado en nuestra cochera, ya que para variar, los chicos se encontraban por ahí jugando a baloncesto; sí, Justin incluido. En aquel momento ni siquiera le dirigí ni una mirada. Me metí en casa saludando de pasada a mi hermano, que continuaba revoloteando alrededor de Justin tan campante.
-¡Mamá! –llamé mientras subía con rapidez la escalera principal. Mi madre apareció viniendo del salón y yo me paré y la miré desde arriba. -¿Ocurre algo importante? –me preguntó, llevaba un canasto inmenso de ropa sucia, de repente pareció acordarse de donde venía- ¿Cómo ha ido la decoración?
-Genial, mamá. Pero quería avisarte de que está noche voy a salir por ahí con Cam.
-¿”Salir por ahí”? ¿Es así como se dice ahora? –me preguntó sonriendo, le miré de una manera acusadora y volvió a sonreír- Perdona, cielo. Pero me alegro de que salgas con alguien; has tenido unas semanas muy raras desde lo de Matt…
-Desde Matt, ya, seguro,… -murmuré y me marché directa a mí habitación para arreglarme.

Después de tirarme cerca de dos horas arreglándome salí de mi cuarto con otra perspectiva con respeto a la cita. Era agradable, preocuparse como una chica normal, de la apariencia que tendrías para un chico nuevo; pues pese a que ya conociera bastante a Cameron, nunca me lo había imaginado como novio.
En el último segundo, tras haber elegido unos shorts vaqueros oscuros, y una camiseta con vuelo, pero de mangas largas y ajustadas, decidí ponerme una cazadora muy especial. Había sido regalo de Justin cuando habíamos cumplido el primer mes. Era la típica cazadora de un jugador de fútbol americano; pero eso no importaba, lo que importaba era que Justin la vería, y que a lo mejor por unas milésimas de segundo, él se sentiría mal, él y no yo.
El timbre sonó de improviso trayendo consigo una sonrisa por mi parte. Mi madre ni se molestó en abrir, tenía claro que era para mí. Bajé las escaleras con paso acelerado y le abrí la puerta a Cameron con una cálida sonrisa de bienvenida. Noté la mirada insistente de Justin constantemente en mí desde que salí por la puerta y la casa desapareció de nuestra vista.
Me llevó a la pequeña feria que habían montado cerca de su casa. Era cuatro atracciones, algunos puestos de comida y muchísima gente a nuestro alrededor; pero fue genial. Nos montamos tres veces en cada atracción, me invitó a un algodón de azúcar gigantesco, que al final acabamos compartiendo y me consiguió un peluche aún más grande si cabía de un tigre.
–La próxima vez, elige otra cosa que no sea el algodón de azúcar, por favor, ahora me duele la cabeza –comentó pasándose la mano por su pelo despeinado, mientras llegábamos el porsche de mi casa.
–Serás bobo, ¿qué culpa va a tener el…? ¡Espera! La culpa la tendrás tú, ¿quién ha empezado a comérselo descaradamente? –le eché en cara con una sonrisa, apretando con fuerza el peluche al cual llevaba abrazada todo el camino. –Vamos, no podías habértelo acabado tú sola, Caitlin –se quejó metiendo las manos en los bolsillo de su cazadora- Estas muy guapa cuando sonríes, lo eché de menos, ¿sabes?
-Ya, supongo que estoy bastante extraña, de como siempre,…
-Bueno, tú siempre has sido extraña –le dí como en un apto reflejo en el brazo, pero sin pasarme y él sonrió mientras susurraba un “augh” muy fingido- En serio, ¿estás preocupada, te puedo ayudar en algo?
Al instante, lo estaba callando con un beso. Ya que no quería que tocara temas de los que yo no quería hablar, ya que por una vez alguien parecía realmente preocupado por mí, sólo por Caitlin y porqué básicamente me dí cuenta de que realmente me gustaba.
Entre en la casa con la desgraciada suerte de darme cuenta de que todos los chicos estaban allí en el salón, armando barullo. Mamá se me acercó nada más verme llegar.
-¿Cómo ha ido esa salida, cielo? –me dijo abrazándome por lo hombros.
–Genial, mamá –en ese instante se oyó claramente el sonido de algo cayendo estrepitosamente al suelo; ambas pusimos los ojos en blanco- ¿se puede saber que hacen todos los chicos ahí?
Probablemente mi madre no entendía que por todos los chicos yo sólo me refería a Justin.
–Pues eso, que se van a quedar a dormir todos; así que he tenido que sacar todos los colchones y sacos de dormir que teníamos por ahí. Aunque eso, sí, Chris está que no cabe en sí del gozo,…
Claro que Chris estaba encantado, al fin y al cabo, era Justin quién, junto a los otros, se iba a quedar a pasar la noche en nuestra casa,…

CONTINUARÁ…

  • 159 days ago via site
  • 45



FELIZ NAVIDAD!! :3
PREVIEW CAP 15
Un detalle navideño; que aún tengo que terminarlo

…Cuatro días…
-¡Tierra, llamando a Caitlin Beadles! ¿Hay alguien hay?
La voz de Cameron me despertó de mi ensoñación. Estabamos sentados en el césped del patio de nuestro instituto con otro gran grupo de alumnos. Estabamos descansando después de haber estado casi dos horas decorando el gimnasio para “la noche de nuestras vidas”
-No es nada, Cam, en serio –le respondí mirando para otro lado; el día se me presentaba eterno. Justin se había presentado constantemente en mi casa con la excusa de ver a Christian. No nos habíamos hablado, no nos habíamos mirado, ni siquiera nos habíamos rozado. Lo había observado jugar en el patio con mi hermano al lado de mi cochera desde mi ventana, con mucho cuidado de que no se diera cuenta; para torturarme a mí misma, que sé yo por qué,…

-Llevas rara mucho tiempo, hace mucho que no sonríes,… -me acusó mirando de reojo a su amigo Cody, el cual estaba hablado muy animado con Ashley.
-¿Qué te importa a ti cuando sonrío o no sonrío? –le pregunté, quizá de manera un poco ruda; aunque él no pareció inmutarse.
–A alguien debería importarle, ¿no crees? –me intentó responder él con otra pregunta; le miré y sonreí ligeramente; probablemente para quitarle importancia a su comentario.
-¿Y tienes que ser tú precisamente? –quise saber alzando una ceja, realmente divertida ante su flirteo descarado.
–Bueno, ¿y por qué no puedo ser yo? –me preguntó antes de acercarse, y quedarse a escasos de mi rostro. Le miré realmente sorprendida; dándome cuenta de lo poco que conocía realmente a ese chico.

  • 163 days ago via site
  • 80

-Ábreme, por favor –me pidió. Realmente había subido por la parte trasera de nuestra casa y estaba en el pequeño balcón de mi habitación. Tenía el pelo ligeramente despeinado y llevaba una fina sudadera azul, dolía darse cuenta de cuanto me seguía gustando, incluso en ese momento. Nos quedamos mirándonos durante un largo rato, no sabía cómo tenía la vergüenza de seguir con todo aquello. Ahora no me parecía extraño que la prensa aún no se hubiera enterado de nada sobre nosotros. Para ellos, Justin y Selena acababan de salir de una pequeña crisis y volvían a ser el perfecto modelo de pareja feliz; mientras yo me convertía, tristemente, solo a mis ojos, en el sucio secretito de Justin Bieber.
-¿Y si no quiero? –le pregunté de la peor manera posible. Ya me daba igual que se hubiera dado cuenta de que había estado llorando, probablemente ya lo habría supuesto al ver mi rostro.
–Esperaré aquí hasta que lo hagas, Caitlin –me advirtió, su voz me llegaba ligeramente ahogada debido al cristal que nos separaba.
Finalmente me acerqué a los ventanales que tenía y le abrí uno sin decir ni una palabra; él entró repentinamente confuso ante mi súbito silencio.
-Comprendo lo enfadada que estarás,... -comenzó a decir en el centro de la habitación, a sabiendas de que él no pensaba moverse; me senté en la silla que tenía al lado del escritorio.
-No estoy enfadada, Justin. No seas ingenuo; estaría enfadada si me hubieras ocultado algo, pero esto no ha sido ocultarme algo; esto ha sido engañarme descaradamente. Tú nunca has visto a Selena con otro; no sabes cómo se siente,...
-No seas tú la ingenua, que me va a importar ver a Selena con otro chico, ahora,... -se agachó al lado de mí y me agarró las manos. Le miré esta vez, realmente cabreada, a los ojos.
-¿Me estás vacilando? ¿Me estás diciendo que me has engañado con Selena simplemente por hacerlo, qué ni siquiera sientes nada por ella tampoco? -solté su agarre de sopetón y él me dirigió una mirada cansada.
-¿Me dejas explicarte todo, paso a paso? Sería mucho más rápido que contestar cada una de tus preguntas -le devolví un frío silencio, que él entendió como una aceptación o probablemente estaba deseando tener cualquier oportunidad para hablar.
-Nada más volver a L.A. me encontré con Scoot, tuve que ir al estudio de L.A. Reid para terminar de grabar una canción con Usher para el disco de navidad. Le conté toda la situación, todo lo que me estaba ocurriendo, a él y a Usher. Y ambos estuvieron de acuerdo, Caitlin. No puedo acabar con Selena así como así. No solo afectaría a mi carrera, sino también a la suya. Tú misma me lo dijiste, ¿recuerdas? Debo tenerlo en cuenta por mucho que quiera acabar con esta farsa, Cathy. Tenemos que parecer la pareja normal que éramos hasta que llegue un momento en el que la noticia no afecte de una manera radical a nuestro trabajo.
-¿Y cuándo va a ser eso? -le pregunté sin rodeos, sin ni siquiera querer mirarle a la cara.
-Mi disco saldrá en noviembre, así que eso no es lo que más se interpone. Selena en cambio, está a punto de sacar el suyo y hará una gira con él este verano; después de la gira no debería haber,...
¿Cuando? -Dentro de dos meses y medio -me respondió con la voz repentinamente seca. Me levanté del asiento y él copió mi movimiento. Me acerqué a la puerta de mi habitación y se la señalé con un movimiento de cabeza.
-No vuelvas a presentarte en mi habitación, no vuelvas a dirigirme la palabra, no vuelvas a llamarme y mucho menos vuelvas a tocarme; hasta que pasen esos dos meses y medio, Justin -le advertí mordiéndome el labio, noté el metálico sabor de la sangre en mi boca.
-Caitlin,... -murmuró de nuevo, enviándome otra punzada llena de dolor.
-Entiende esto de una vez. No pienso estar esos dos meses y medio siendo el sucio secretito de Justin Bieber. Si no puedes romper con ella, está bien, lo asumo, pero no esperes que esté contigo mientras tengas que estar con Selena. He pasado mucho tiempo sin ti, Justin, y ya me viste, pude sobrevivir. Pero eso sí, no pienso estar aquí siempre, ¿sabes? Si pasan esos dos meses y medio y soy yo la que ya no quiere estar contigo, tendrás que asumirlo, tendrás que asumir que habrá sido culpa tuya -me miró con desesperación por unos segundos, pero finalmente me hizo caso y desapareció por la puerta, para marcharse quién sabe a dónde. Nada más desaparecer de mi vista, cerré la puerta de mi habitación a cal y canto; me apoyé en ella para acabar sentada, y lloré silenciosa pero intensamente, prometiéndome a mí misma que sería la maldita última vez que lloraría por su culpa, por todo aquello que me había quitado la vida en ese tiempo; y sobre todo por lo que estaría por venir.

  • 166 days ago via site
  • 45

...Cinco días antes...
Felicidad, paracía vivir en una burbuja repleta de felicidad. No quería pedir nada más o tener nada más pues tenía miedo de que algo más sobrecargara la burbuja, y esta se rompiera.
Continuaba enamorada de mi primer amor y ese amor era correspondido; era todo lo que necesitaba.
Tachaba los días del calendario con un entusiasmo exagerado; deseaba realmente que el mundo se parara y me dejara continuar para siempre junto a Justin. Pero había un problema, al que probablemente ninguna adolescente tenía que enfrentarse; un problema que podía ser capaz de acabar con todo. El mundo.
Porque realmente Justin estaba metido en una vida que implicaba que todo el mundo estaba metido en la suya. No podía dar más de tres pasos sin que la gente se entarara de todo lo que hacía. Vivía rodeado con la presión de ser juzgado por cada elección que efectuaba en su vida. Y el problema de todo esto era que no tenía ni idea de como iba a influir su elección con respecto a mí.
No me importaba lo que pensara la gente sobre mí; no me importaba que la gente dudara de mis sentimientos por él, podrían pensar lo que quisieran,... Pero también podía influenciar a su carrera.
Él adoraba lo que hacía y con cada relación se jugaba la aceptación o rechazo de sus fans, se jugaba demasiado... como para que a mí no me preocupara.
-¿Desde cuando te gusta tanto la comida de México? -le pregunté mientras se terminaba un burrito completo; parecía un niño, realmente contento solo por tener un plato lleno de comida para deborar.
-Es lo que mejor se te queda de los países, la comida -me comentó riéndose.
-Pensaba que nunca tenías tiempo para probar la distinta comida de los países y que siempre comías del McDonnalds -le aseguré con el ceño fruncido y él me sonrió ante mi expresión.
-Y es verdad, solo puedo probarla de casualidad en algunos países. Y sí, ya lo sé, no te gusta que coma allí -me dijo ligeramente orgulloso de haberse acordado de ese detalle. Mientras me hablaba cogí la servilleta que tenía más a mano y le limpié la boca, exactamente como un niño pequeño, me reí ante su comentario.
-Eso no es verdad, no me molesta exactamente que comas allí, sino que tengas que hacerlo tan a menudo; aunque supongo que es otra de las cosas obligatorias en lo de ser un personaje conocido,...
-¿Te preocupa algo? -me preguntó Justin sin rodeos antes de que yo soltará mi refresco.
Nos encontrabamos en un pequeño y nuevo restaurante que estaba a poco más de tres calles del Teatro Avon, había sido yo quién se lo había sugerido. Y evidentemente no estabamos solos, Kenny se encontraba de espaldas a nuestro pequeño reservado, seguramente preocupado en su propio almuerzo. Habíamos tenido suerte de que solo hubiera venido él, pues Pattie había insisido hasta más no poder sobre que nos llevaramos por lo menos a dos personas más. Pero la cuestión era precisamente esa, que nosotros no queríamos llamar la atención.
-Si te soy sincera, muchas cosas -le confesé mirando a nuestro alrededor; gracias a dios el restaurante no estaba muy lleno; solo había una pareja de ancianos dos filas más allá de nosotros y un chico con pinta de universitario tecleando en su portátil totalmente centrado.
Me cogió de la mano por encima de la mesa, ese suave tacto ya era especial para mí, tanto que ni siquiera la pareja o el chico hubieran sido capaces de apreciarlo en el caso de que hubieran estado pendientes de nosotros, que no lo estaban.
-Cuentámelo, por favor -me pidió, por una vez sin sonreír, y yo lo hice, probablemente porque parecía que se lo tomaba en serio, probablemente porque le hubiera dado todo lo que me hubiera pedido.
-Me preocupa como pueda afectar todo esto a tu mundo en Atlanta. Tarde o temprano, esto explotará a los ojos de todas tus fans, a los ojos de la prensa. Yo no sé como es ese mundo, Justin, no lo conozco al mismo nivel que tú; pero estoy segura de que no es bueno tener que compartir cada cosa con ellos. Y todo eso sin contar con el hecho de que todavía no has arreglado las cosas con "tu verdadera novia",...
-Tú eres mi verdadera novia -me contradijo con voz dulce, y yo le sonreí muy consciente de que sabía lo que le quería decir.
-No para la prensa, Justin. Ellos están deseando verte agarrando la mano de Selena en cualquier sitio; después de todo el tiempo que le han costado aceptar lo vuestro, ¿como crees que verán que la dejes por mí? -le susurré sin ninguna necesidad, nadie más nos escuchaba.
-Me estás pidiendo que continue con Selena,... ¿esto va en serio, Caitlin? -me preguntó con el ceño fruncido por la confusión, y no me extrañó.
-No seas bobo, evidentemente que no quiero que estés con ella. Pero no quiero que nada de lo nuestro estropeé tu carrera.
-Cathy, entiende esto solo, nunca te voy a dejar marchar otra vez; ni siquiera aunque tú quieras,...
-¿Recuerdas la canción que me compusiste? Lo que me acabas de decir no es jugar limpio,... -le recordé haciendole referencia a Never let you go.
-Nunca dije que fuera a hacerlo,... -me dijo con voz firme ante de apretar con fuerza mi mano- Cathy, acabaré con todo esto cuando vuelva a Los Angeles. Romperé con Selena lo más rápido posible y llevaremos la vida más normal que podamos. Además, mis fans me quieren ver féliz y tú me haces féliz de verdad,...
-Gracias -me acerqué a él y le besé notando el sabor de la comida en sus labios, sonreí animada, quitandole imporatancia a mis preocupaciones- Anda, termina de comer y vayamos a dar una vuelta. Paseamos por los alrededores poco tiempo después cogidos de la mano, como una pareja normal si no contabamos con que Kenny nos seguía. Volvimos a la casa de Justin incluso para dar un paseo con su hermana pequeña, a la cual llevaba días sin ver. Todo ello en una perfecta normalidad.
Justin volvió a Los Angeles al día siguiente; a terminar con asuntos de su nuevo disco y además con Selena. Incluso me llegó a pedir que le acompañara pues ya no tenía clases. Pero preferí quedarme en casa, pues pasara lo que pasara tenía claro que ella no me querría ver rondando por ahí.

-¡Caitlin, despierta, y pon la MTV Magazine, corre! -me gritó Ashley a la mañana siguiente nada más cogerle el teléfono. Yo le hice caso y encendí la televisión dispuesta a ver lo que ella quería.
Pero realmente desearía no haberlo visto.
Imágenes de Selena con Justin en la playa de Long Beach, abrazándose, besándose; de nuevo, juntos.

CONTINUARÁ...

  • 183 days ago via site
  • 95

Idiota, era una grandísima idiota. ¿Cómo había sido capaz de creerme sus mentiras, sus dulces palabras? ¿Cómo había llegado si acaso a pensar alguna vez que realmente estaba enamorado de mí?
Todo era una falsa, todo en su vida desde que se había hecho famoso había sido una falsa, y yo estaba dentro de ese gran círculo de mentiras.
El timbre del móvil volvió a sonar insistente dentro del bolsillo de mis vaqueros. Y a cada tono yo me estaba rompiendo cada vez más por dentro, pues cada vez que el maldito teléfono sonaba iba acompañado de Never let you go . Ya había perdido la cuenta de cuantas veces la había escuchado, no paraba de llamar, no paraba de insistir.
¿Por qué insistes en continuar la mentira, Justin?
En ese momento, yo me encontraba sentada en el suelo, contra la puerta de mi habitación que permanecía cerrada a cal y canto. Mamá ya había intentado, sin éxito, saber que me pasaba. Por lo que no me sorprendí al oír otros nuevos golpes contra la puerta.
-Cathy, tengo a Justin al teléfono, quiere hablar contigo, dice que no le coges sus llamadas a tu móvil,... -dijo Chris realmente incómodo, consciente de que se estaba metiendo en algo que prefería no saber.
Que astuto de tu parte, Justin.
Me limpié las lágrimas, más persistentes aún que él, de mis ojos; mientras Chris no paraba de insistir al otro lado de la puerta.
-Dejadme todos en paz -le exijo más que le pido con la voz terriblemente rota. Y por un momento no oigo nada más. Probablemente, se había quedado sorprendido con mi respuesta, pero no tarda en replicarme con la voz temerosa.
-Justin dice que si te niegas a hablar con él, no le quedará más remedio que venir él a buscarte.
En ese instante, la que sintió miedo soy yo. No quería enfrentarme a él de ninguna manera. No quería oír su voz diciendo mi nombre, pidiendo disculpas por haber cambiado, por no ser aquel pequeño adolescente del cual me enamoré; y mucho menos quería verle a la cara y volver a comprobar por mi misma que aquel chico había desaparecido.
-No me importa nada de lo que él haga, Christian. No pienso ni quiero hablar con nadie, ¡Dejadme sola! -le vuelvo a decir, mintiendo terriblemente en la primera parte.
Y finalmente, vuelve el reparador silencio y con él, de nuevo, él sumergirme de nuevo en mis torturados recuerdos. ¿Qué había hecho para merecer tantas torturas en mi vida? ¿Que había hecho para que él me tratará de la manera en la que lo había hecho desde el primer momento? Maldije mil veces el día en que nos habíamos conocido y también el momento en que me dí cuenta de cuanto me gustaba su sonrisa.
Recordé sin poderlo evitar como le había dicho a mi hermano, nada más conocerme, y caracterízando su manera de ser: "Tío, me he enamorado de tu hermana" Mentiroso.
***
No tardé más de diez minutos en escuchar aparcar el coche frente a la casa. Para mi sorpresa había cumplido su amenaza y estaba allí, pero seguía sin entenderlo. ¿Qué estaba haciendo allí? ¿Qué podía importarle yo realmente para que continuara con el engaño tanto tiempo? ¿Por qué no podía dejarme llevar una vida normal?
Oí ruidos apresurados en el piso inferior; yo aún no me había movido de donde estaba, por lo que pude oír muy bien la voz de Justin tras la puerta de mi habitación.
-Caitlin -me llamó.
Dios, primera oleada de dolor.
No pensaba hablar, no pensaba darle el gusto de escucharme hablar con la voz rota y hacerle saber que había estado llorando.
-Mira, esto sería mucho más sencillo si me dejarás explicartelo,...
¿Tan tonta se creía que era que no podía entender lo que me había hecho?
-Ya veo que no piensas dirigirme la palabra,...
La verdad es que hoy estás que te luces, Justin
De nuevo escuché ruidos apresurados y de repente, silencio. No entendí que había pasado. No podía creerme que su inútil discurso hubiera quedado ahí.
Me levanté de donde estaba y escuché más atentamente detrás de la puerta; pero solo escuché la puerta principal cerrarse con brusquedad. Cada vez entendía menos, hasta que finalmente comprendí todo cuando escuché desde el exterior a Chris gritarle a alguien y el sonido de pisadas en las escaleras que teníamos en la parte trasera del jardín.
No podía ser. No sería capaz de aquello solo para hablar conmigo, ¿o sí?

  • 201 days ago via site
  • 85

-¿Cómo puede ser eso? -quise saber teniendo la oreja literalmente pegada al teléfono. Estaba realmente extrañada de que me llamara a las tres de la mañana. -Acabo de volver hace un rato, tomamos un avión a otra hora para librarme de la prensa de por la mañana. Lo siento mucho, imagino que estabas durmiendo,... -tenía la voz un poco ronca, como si estuviera alterado. -Bueno, sí, siento confesarte que es lo que tiendo a hacer a estas horas -murmuré apartandomé el pelo revuelto de la cara e intentando despertarme- ¿me llamas por algo importante? -¿Importante? Desde luego, necesitaba verte -confesó, me pudé imaginar su sonrisa en aquel momento, probablemente similar a la que se dibujó en mi rostro, él era capaz de despertamente con rápidez. -¿Necesitabas verme a las tres de la mañana? -me senté en la cama. -No, necesitaba verte a las dos, así que cuando llegué a casa, cogí el coche de mi padre y vine a tu casa para verte,... -¿Cómo que a mi casa? ¿Estás aquí? -le pregunté incrédula. -Para ser exactos, estoy delante de tu casa, esperando a que te asomes por la ventana,...-nada más decirme aquello ya me había levantado de la cama y estaba mirando hacia afuera por mi ventana. Estaba allí realmente, apoyado contra el antiguo SEAT azul oscuro, delante de la acera de mi casa, con una chupa oscura y con el iPhone pegado a la cara. Nada más verme, sonrió genuinamente. Al segundo recordé las pintas que tendría y me agaché rápidamente bajo mi ventana, no tardé en oír su voz por mi móvil.
-¿Por qué te escondes? -me preguntó riendo. -Porque no quiero que me veas así -me quejé mientras miraba a mí alrededor en busca de mis vaqueros. -Como tú quieras, pero baja,... -me pidió con voz lastimera, no pude evitar reírme, pues ya me había escabullido hacia el otro lado de mi habitación y me estaba poniendo los pantalones como podía con una sola mano. -Ni lo dudes, ya me estoy cambiando de ropa -le comenté mientras me abrochaba el botón de los vaqueros. -Interesante,... Quizás podrías volver a la ventana,... -me sugirió mientras se volvía a reír. Y de hecho lo hice, ya con los pantalones puestos, solo y exclusivamente para sacarle la lengua por la ventana.
-Ahora nos vemos, pervertido -le advertí colgando la llamada y cerrando la ventana.
Me cambié rápidamente la camiseta del pijama por una fina sudadera morada, pues era la prenda que tenía más a mano. Me lavé la cara, me cepillé el pelo a la carrera, y me lavé los dientes en tiempo record. Finalmente me escabullí por la escalera de atrás de mi casa, con el mayor sigilo posible, abrí la valla que la rodeaba y conseguí salir.

-Hola, guapa -me saludó antes de zambullirme en sus brazos. Le miré de reojo y sonreí. Llevaba aparte de la fina chupa oscura, una camiseta azul clara y la chapa militar que precisamente yo le había regalado hacía mucho tiempo; inconscientemente me puse a juguetear con ella.
-Guapísima, desde luego,... -murmuré irónicamente- Te he echado de menos.
-Es bueno saberlo -comentó con una sonrisa.
-Eres único ¿eh?, yo esperaba un: "yo también a ti" o algo así,...
-Pero ya lo sabes, Caitlin -se quejó poniendo sus manos en mi cintura.
-Bueno, también es bueno oírlo de vez en cuando -le argumenté abandonando mis manos alrededor de su cuello.
-Te quiero.
Dios mío, eso, definitivamente, no me lo esperaba.
-¿Demasiada información? -me preguntó mordiéndose el labio, ocultando una sonrisa.
-No, no, que va. Simplemente no me esperaba algo así. Hacía mucho que no te oía decir eso, al menos, no con sinceridad,...
-Siempre intento ser sincero contigo -saltó él haciendo unos adorables pucheros, por un segundo me vino a la mente la imagen de su hermana pequeña.
-Lo sé, Justin, creemé, ví la entrevista,... -le comenté con una sonrisa.
-La verdad es que no esperaba que me preguntara por ti -dijo apártandome el pelo de la cara.
Estabamos muy cerca del verano, pero en Canada hacía incluso un poco de frío en ese momento; por lo que agradecí interiormente ese gesto.
-Y yo no esperaba que dijeras eso de mí.
-Supongo que tampoco te esperarás que quiera ser tu acompañante en tu baile de graduación -me dijo mientras me apartaba ligeramente de él y sacaba dos tickets que conocía tan bien del instituto.
Quedaba dos escasas semanas para la graduación del último curso. Mi curso. Graduación a la cual había planteado asistir hacía apenas unos días con Matt. Realmente, todo era una locura.
-¿Cómo te has acordado de esto, Biebs? -murmuré emocionada, mientras cogía las entradas y las miraba detenidamente.
-Bueno, también se graduan los demás, y debía haber sido la mía, así que no me fue tan díficil. Aunque... Chris, me ayudó en el tema de poder comprar las entradas.
-Se lo tendré que agredecer en cuanto lo vea -comenté antes de acercarme de nuevo a él y regalarle el beso más entusiasta que pude darle. Nada más separme me sonrió con un brillo especial en los ojos.
-¿Y esto?
-Consideralo una aceptación -le dije antes de que él me mismo se acercará a mí y me devolviera él beso; pero de una manera más lenta, más suave e incluso más dulce.
-Estaré allí, esa noche, ¿vale? No me voy a perder más oportunidades para verte vestida con un vestido alucinante.
-Y cortísimo,... -murmuré. Era una prueba, ni siquiera había pensado que clase de vestido podía llevar.
-Bueno, eso tampoco estaría mal -me aprobó con sincera alegría, me reí animada. Un adolescente con las hormonas alteradas, como todos, una persona normal, como siempre.
-Mejor me voy ya, que mi madre no es de las que suelen tender a dormir toda la noche de un tirón -le comenté.
Le dí un último abrazo y un último beso antes de despedirnos, pero cuando ya estaba al lado de la puerta de la valla que rodeaba la casa, me llamó a lo lejos; no parecía haber tenido suficiente.
-¿Sabes? Tú misma lo has dicho; es bueno oírlo de vez en cuando,... -me pidió indirectamente a lo lejos.
-Yo también te quiero, Justin.

  • 206 days ago via site
  • 90

Buenoooooooooo, no hacía tiempo que no subía nadaaaa :(. La historia es simple xD, hubo un problema con una de las que seguíais la novela, no le aparecía la décima parte y lié la de dios para mardarséla xD. Pero como todavia no se ha conectado, no sé nada de ella D: He estado esperando por si aparecía, pero ya me he aburrido, sinceramente.
Si es que todavía queréis saber como acaba la historia xD, aquí teneis un adelanto del cap 11, prometo que si el viernes no sé nada de ella, subo dos caps seguidos el viernes xD.


-¿Cómo puede ser eso? -quise saber teniendo la oreja literalmente pegada al teléfono. Estaba realmente extrañada de que me llamara a las tres de la mañana. -Acabo de volver hace un rato, tomamos un avión a otra hora para librarme de la prensa de por la mañana. Lo siento mucho, imagino que estabas durmiendo,... -tenía la voz un poco ronca, como si estuviera alterado.
-Bueno, sí, siento confesarte que es lo que tiendo a hacer a estas horas -murmuré apartandomé el pelo revuelto de la cara e intentando despertarme- ¿me llamas por algo importante?
-¿Importante? Desde luego, necesitaba verte -confesó, me pudé imaginar su sonrisa en aquel momento, probablemente similar a la que se dibujó en mi rostro, él era capaz de despertamente con rápidez.
-¿Necesitabas verme a las tres de la mañana? -me senté en la cama.
-No, necesitaba verte a las dos, así que cuando llegué a casa, cogí el coche de mi padre y vine a tu casa para verte,...
-¿Cómo que a mi casa? ¿Estás aquí? -le pregunté incrédula.
-Para ser exactos, estoy delante de tu casa, esperando a que te asomes por la ventana,...-nada más decirme aquello ya me había levantado de la cama y estaba mirando hacia afuera por mi ventana.
Estaba allí realmente, apoyado contra un antiguo SEAT azul oscuro, delante de la acera de mi casa, con una chupa oscura y con el iPhone pegado a la cara. Nada más verme, sonrió genuinamente. Al segundo recordé las pintas que tendría y me agaché rápidamente bajo mi ventana, no tardé en oír su voz por mi móvil.
-¿Por qué te escondes? -me preguntó riendo.
-Porque no quiero que me veas así -me quejé mientras miraba a mí alrededor en busca de mis vaqueros.
-Como tú quieras, pero baja,... -me pidió con voz lastimera, no pude evitar reírme, pues ya me había escabullido hacia el otro lado de mi habitación y me estaba poniendo los pantalones como podía con una sola mano.
-Ni lo dudes, ya me estoy cambiando de ropa -le comenté mientras me abrochaba el botón de los vaqueros.
-Interesante,... Quizás podrías volver a la ventana,... -me sugirió mientras se volvía a reír. Y de hecho lo hice, ya con los pantalones puestos, solo y exclusivamente para sacarle la lengua por la ventana.
-Ahora nos vemos, pervertido -le advertí colgando la llamada y cerrando la ventana.
Me cambié rápidamente la camiseta del pijama por una fina sudadera morada, pues era la prenda que tenía más a mano. Me lavé la cara, me cepillé el pelo a la carrera, y me lavé los dientes en tiempo record. Finalmente me escabullí por la escalera de atrás de mi casa, con el mayor sigilo posible, abrí la valla que la rodeaba y conseguí salir.

  • 210 days ago via site
  • 115

Ví lo que iba a hacer escasos segundos antes de lo que hiciera, aún lo recordaba. Se movió lentamente, evidentemente dispuesto a aceptar una negativa si yo se la daba. Realmente, a veces podía llegar a ser muy ingenuo.
Trazó de nuevo de nuevo una suave línea con su nariz en la mía , esta vez con una otras intenciones y rozó suavemente sus labios con los míos, para comenzar con un beso lento, trayendo de vuelta la primera vez que él me había besado, hacía ya tanto tiempo. Definitivamente aquel beso fue un beso que me hizo desear muchos más.
Para sorpresa mía, sentí lo mismo que había sentido en esos meses. Los nervios revolviéndose en mi estomágo cuando acarició mi mejilla, la sonrisa permanente en mi rostro cuando besó mi nariz, como a una niña pequeña, el pecho lleno de felicidad cuando entrelazó sus dedos con los míos,... y al mismo todo estaba mezclado con una sensación de familiaridad y comodidad.
-Definitivamente, siento que esto es lo que está bien -murmuró apartandomé el pelo de la cara, en un movimiento muy natural.
-Lo sé, pero no puede haber nada de cierto en esto ahora, Justin,... -le respondí lo más sincera posible.
-Sé que va a ser díficil a partir de ahora, Cathy. Pero te prometo una cosa -me besó la mejilla con suavidad.
¿Qué?
-Que volveremos a las Bahamas, los dos juntos, solos,... -acabó por surrarme al oído.
El timbre que avisó de que el ascensor se estaba moviendo me asustó. Habíamos vuelto a entrar en nuestra burbuja, incluso Justin pareció de nuevo ligeramente consciente de que estaba en un ascensor. Pero no le dió tiempo a decir nada, puesto que nada más levantarnos, las puertas se abrieron, y apareció Pattie realmente asustada.
Habían tenido que llamar a varios de los encargados para conseguir hacer funcionar de vuelta el ascensor, y por consecuente cuando salimos el lugar estaba atestado de gente. La inmensa mayoría era toda de la fiesta, incluida Jazzy, que saltó corriendo a los brazos de su hermano. Chris hizo lo consecuente y se acercó a mí preocupado. Tardaron mucho en darse cuenta de que ambos estabámos bien, por lo que estuvimos la inmensa parte del tiempo rodeados de gente.
Volvimos a casa poco tiempo después, ya que nuestro pequeño accidente había estropeado el cumpleaños, suerte que a la niña no le había molestado para nada.
La ducha de aquella noche fue mucho más relajante que las demás, la presión se fugo rápidamente de mis hombros. Solo pensaba en la promesa de Justin, ¿como quería que volvieramos juntos a las Bahamas, como una pareja? Dios, aún me acordaba de la última vez que habíamos ido, y de las fotos que se habían llegado a internet,... Pero había sido precioso.
No pude evitar dar vueltas en la cama aquella noche, me sentía como si hubiera sido la primera vez que lo besaba, llena de nervios y satisfecha de felicidad. La pantalla de mi teléfono se encendió de repente, iluminando parte de mi habitación con un extraño tono. Lo tomé para abrir rápidamente su mensaje.
-Siempre cumplo mis promesas.
Después de aquello finalmente, pude dormir tranquila.
Volví a mis últimas clases en el instituto con el amargo sabor de boca de saber que Justin se marcharía por dos días. Puesto que aunque estaba de vacaciones con respecto a su gira, debía cumplir con sus compromisos pactados meses atrás. Según tenía entendido, tenía una entrevista en cerca de Rodeo Drive, en el show de Ellen nuevamente. No tenía por qué ver a Selena, ya que esta se encontraba en Nueva Orleans para dar uno de sus conciertos, ni siquiera ella podría darle una sorpresa en ese momento.
El programa iba a ser en directo, por lo que estuve de los nervios todo el día, a quién le tocó aguantarme fue a Ashley, puesto que le había prometido quedarme a dormir en su casa. No tenía idea de que podrían preguntarle a parte de su proyecto de su nuevo disco para navidad, pero a mí solo me importaba verle. En solo un día y medio, ya había comenzado a echarle de menos.
Ashley y yo nos acomodamos en el sofá y ella encendió la televisión. Realmente estaba histérica de los nervios dentro de mí. El programa finalmente empezó y Ellen lo presentó.
Llevaba unos vaqueros oscuros, informales, y lucía una chaqueta de cuero marrón clara que le quedaba genial, incluso Ashley se dió cuenta.
-No tienes mal gusto, no,... -comentó, yo le dirigí una mirada fulminante que hizo que se callará en el momento.
Me quedé embelesada mirándole mientras Ellen le sacó todo lo relacionado con su carrera, pero me desperté rápidamente cuando le hizo referencia a su novia.
-Todos sabemos que últimamente Selena y tú habéis estado muy distanciados -comentó ella como quién no quería la cosa.
-Sí, soy consciente de ello. Para nosotros,... bueno, nuestras carreras siempren han supuesto un problema en esto -respondió él con mucho cuidado.
-Pero también sabemos de que has vuelto ha casa un tiempo -informó ella mientras miraba al público, dejando claro que todos lo sabían.
-Sí, la verdad es que estoy féliz por ello. Hacía mucho que no estaba tanto tiempo en casa, y está bien volver y encontrarte de nuevo con tus amigos -le dijó con una dulce sonrisa, te podías dar cuenta de cuán acostumbrado estaba a esas entrevistas.
Pero probablemente ninguno de los dos estabamos preparados para lo siguiente que iban a decir.
-Además, hace poco nos han traído la noticia de que has tenido un pequeño "accidente" durante el cumpleaños de tu hermana pequeña...
Dios, no podia ser. -Al parecer te quedaste encerrado en uno de los ascensores, teniendo en cuenta de que eres claustrofóbico, debió de ser horrible para ti,...
-Sí, bueno, al menos no estuve solo -la interrumpió Justin con toda naturalidad.
-Claro, según nos han contado, era Caitlin Beadles quién estaba contigo, ¿no? -le preguntó Ellen.
No lo entendía, ¿Cómo podía saberlo los medios de comunicación? ¿Cómo eran capaces de averiguar cada segundo que pasaba a su alrededor? ¿Por qué se empeñaban en montar un escándalo?
-Sí, era Caitlin quién estaba conmigo -le respondió él repentinamente serio. No tenía idea de que podía pasar ahora, de hecho estaba estrángulando a la almohada que tenía entre mis brazos, aunque Ashley estaba practicamente igual que yo.
-¿Seguís siendo buenos amigos?
-Claro que seguimos siendo buenos amigos,... -se quejó Justin con el ceño ligeramente fruncido, adiviné que no le hacía gracia decir en ese momento la palabra "amigos" -¿Y Selena no ha dicho nada con respecto a ella? Le parecerá bien si como nos has dicho solo sois amigos,... -comentó ella mientras pasaba sus anotaciones. -Ellen, te lo digo en serio, no se pueden comparar los sentimientos que tengo hacia cada una -aseguró. Yo me intranquilicé al instante. Eso bien podía haber significado para mí que estaba enamorado de ella y que yo era solamente una amiga o a que él estaba enamorado de mí y que a Selena ya le había olvidado. Mantenía las esperanzas en pensar lo contrario.
-Lo adivino, a diferencia de la otra, una te ha robado el corazón desde el principio,... -el publicó la acompañó con un sonoro, "ohhh"
Justin, sonrió como si realmente se hubiera dado cuenta de ello en aquel momento.
-Sí, probablemente esa es la diferencia.

CONTINUARÁ,...

  • 222 days ago via site
  • 15

ACABADO!! Primero de todo, gracias por esperar TANTO, he tenido una mala semana y no me apetecía escribir, en serio :( Pero aquí teneís más xD Espero vuestros comentarios con MUCHÍSIMAS GANAS esta vez =D.

Ví lo que iba a hacer escasos segundos antes de lo que hiciera, aún lo recordaba. Se movió lentamente, evidentemente dispuesto a aceptar una negativa si yo se la daba. Realmente, a veces podía llegar a ser muy ingenuo.
Trazó de nuevo de nuevo una suave línea con su nariz en la mía , esta vez con una otras intenciones y rozó suavemente sus labios con los míos, para comenzar con un beso lento, trayendo de vuelta la primera vez que él me había besado, hacía ya tanto tiempo. Definitivamente aquel beso fue un beso que me hizo desear muchos más.
Para sorpresa mía, sentí lo mismo que había sentido en esos meses. Los nervios revolviéndose en mi estomágo cuando acarició mi mejilla, la sonrisa permanente en mi rostro cuando besó mi nariz, como a una niña pequeña, el pecho lleno de felicidad cuando entrelazó sus dedos con los míos,... y al mismo todo estaba mezclado con una sensación de familiaridad y comodidad.
-Definitivamente, siento que esto es lo que está bien -murmuró apartandomé el pelo de la cara, en un movimiento muy natural.
-Lo sé, pero no puede haber nada de cierto en esto ahora, Justin,... -le respondí lo más sincera posible.
-Sé que va a ser díficil a partir de ahora, Cathy. Pero te prometo una cosa -me besó la mejilla con suavidad.
-¿Qué?
-Que volveremos a las Bahamas, los dos juntos, solos,... -acabó por surrarme al oído.
El timbre que avisó de que el ascensor se estaba moviendo me asustó. Habíamos vuelto a entrar en nuestra burbuja, incluso Justin pareció de nuevo ligeramente consciente de que estaba en un ascensor. Pero no le dió tiempo a decir nada, puesto que nada más levantarnos, las puertas se abrieron, y apareció Pattie realmente asustada.
Habían tenido que llamar a varios de los encargados para conseguir hacer funcionar de vuelta el ascensor, y por consecuente cuando salimos el lugar estaba atestado de gente. La inmensa mayoría era toda de la fiesta, incluida Jazzy, que saltó corriendo a los brazos de su hermano. Chris hizo lo consecuente y se acercó a mí preocupado. Tardaron mucho en darse cuenta de que ambos estabámos bien, por lo que estuvimos la inmensa parte del tiempo rodeados de gente.
Volvimos a casa poco tiempo después, ya que nuestro pequeño accidente había estropeado el cumpleaños, suerte que a la niña no le había molestado para nada.
La ducha de aquella noche fue mucho más relajante que las demás, la presión se fugó rápidamente de mis hombros. Solo pensaba en la promesa de Justin, ¿como quería que volvieramos juntos a las Bahamas, como una pareja? Dios, aún me acordaba de la última vez que habíamos ido, y de las fotos que se habían llegado a internet,... Pero había sido precioso.
No pude evitar dar vueltas en la cama aquella noche, me sentía como si hubiera sido la primera vez que lo besaba, llena de nervios y satisfecha de felicidad. La pantalla de mi teléfono se encendió de repente, iluminando parte de mi habitación con un extraño tono. Lo tomé para abrir rápidamente su mensaje.
-Siempre cumplo mis promesas.
Después de aquello finalmente, pude dormir tranquila.
Volví a mis últimas clases en el instituto con el amargo sabor de boca de saber que Justin se marcharía por dos días. Puesto que aunque estaba de vacaciones con respecto a su gira, debía cumplir con sus compromisos pactados meses atrás. Según tenía entendido, tenía una entrevista en cerca de Rodeo Drive, en el show de Ellen nuevamente. No tenía por qué ver a Selena, ya que esta se encontraba en Nueva Orleans para dar uno de sus conciertos, ni siquiera ella podría darle una sorpresa en ese momento.
El programa iba a ser en directo, por lo que estuve de los nervios todo el día, a quién le tocó aguantarme fue a Ashley, puesto que le había prometido quedarme a dormir en su casa. No tenía idea de que podrían preguntarle a parte de su proyecto de su nuevo disco para navidad, pero a mí solo me importaba verle. En solo un día y medio, ya había comenzado a echarle de menos.
Ashley y yo nos acomodamos en el sofá y ella encendió la televisión. Realmente estaba histérica de los nervios dentro de mí. El programa finalmente empezó y Ellen lo presentó.
Llevaba unos vaqueros oscuros, informales, y lucía una chaqueta de cuero marrón clara que le quedaba genial, incluso Ashley se dió cuenta.
-No tienes mal gusto, no,... -comentó, yo le dirigí una mirada fulminante que hizo que se callará en el momento.
Me quedé embelesada mirándole mientras Ellen le sacó todo lo relacionado con su carrera, pero me desperté rápidamente cuando le hizo referencia a su novia.
-Todos sabemos que últimamente Selena y tú habéis estado muy distanciados -comentó ella como quién no quería la cosa.
-Sí, soy consciente de ello. Para nosotros,... bueno, nuestras carreras siempren han supuesto un problema en esto -respondió él con mucho cuidado.
-Pero también sabemos de que has vuelto ha casa un tiempo -informó ella mientras miraba al público, dejando claro que todos lo sabían.
-Sí, la verdad es que estoy féliz por ello. Hacía mucho que no estaba tanto tiempo en casa, y está bien volver y encontrarte de nuevo con tus amigos -le dijó con una dulce sonrisa, te podías dar cuenta de cuán acostumbrado estaba a esas entrevistas.
Pero probablemente ninguno de los dos estabamos preparados para lo siguiente que iban a decir.
-Además, hace poco nos han traído la noticia de que has tenido un pequeño "accidente" durante el cumpleaños de tu hermana pequeña...
Dios, no podia ser.
-Al parecer te quedaste encerrado en uno de los ascensores, teniendo en cuenta de que eres claustrofóbico, debió de ser horrible para ti,...
-Sí, bueno, al menos no estuve solo -la interrumpió Justin con toda naturalidad.
-Claro, según nos han contado, era Caitlin Beadles quién estaba contigo, ¿no? -le preguntó Ellen.
No lo entendía, ¿Cómo podía saberlo los medios de comunicación? ¿Cómo eran capaces de averiguar cada segundo que pasaba a su alrededor? ¿Por qué se empeñaban en montar un escándalo?
-Sí, era Caitlin quién estaba conmigo -le respondió él repentinamente serio. No tenía idea de que podía pasar ahora, de hecho estaba estrángulando a la almohada que tenía entre mis brazos, aunque Ashley estaba practicamente igual que yo.
-¿Seguís siendo buenos amigos?
-Claro que seguimos siendo buenos amigos,... -se quejó Justin con el ceño ligeramente fruncido, adiviné que no le hacía gracia decir en ese momento la palabra "amigos"
-¿Y Selena no ha dicho nada con respecto a ella? Le parecerá bien si como nos has dicho solo sois amigos,... -comentó ella mientras pasaba sus anotaciones.
-Ellen, te lo digo en serio, no se pueden comparar los sentimientos que tengo hacia cada una de ellas -aseguró. Yo me intranquilicé al instante. Eso bien podía haber significado para mí que estaba enamorado de ella y que yo era solamente una amiga o a que él estaba enamorado de mí y que a Selena ya le había olvidado. Mantenía las esperanzas en pensar lo segundo.
-Lo adivino, a diferencia de la otra, una te ha robado el corazón desde el principio,... -el publicó la acompañó con un sonoro, "ohhh"
Justin, sonrió como si realmente se hubiera dado cuenta de ello en aquel momento.
-Sí, probablemente esa es la diferencia.

CONTINUARÁ,...

  • 225 days ago via site
  • 85

ACABADO!!! Que se que este lo habéis esperado con ganas ;) Espero que haya valido la pena xD. Por cierto, HAPPY MISTLETOE MONDAY ^^, no he parado de oír este vídeo mientras lo escribía http://www.youtube.com/watch?v=cCCnqPQcR5E . Evidentemente, su voz, era perfecta para la ocasión xD


-Vale, esto no es una exageración,... -Uuuuuuuhhhh -comenzó a soplar, intentando aguantar el nerviosismo, probablemente. Se sentó en el frío suelo del ascensor, apoyándose como pudo en las paredes del mismo. Yo me arrodillé rápidamente a su lado.
-Justin, ¿estás bien? -murmuré, nunca había estado en una situación como aquella, en la vida me había quedado encerrada en un ascensor, y mucho menos con alguién con fobia a ellos.
-He estado en mejores situaciones -comentó, mientras comenzaba a marcar el ritmo con el pie para distraerse.
-No tengo el teléfono aquí... -murmuré asustada de que se pusiera más nervioso. Alargo la tira de su chaqueta y me indicó con la cabeza su bolsillo, metí la mano y saqué el iPhone que milagrosamente parecía llevar a todas partes ahora.
Suerte que ya me habían dejado ese tipo de movil otras veces, porque me podía haber tirado muchísimo tiempo solo para desbloquearlo. Me moví por el escaso espacio que teníamos para encontrar una escasa línea de cobertura, rápidamente dí la llamada al número de Pattie. Mientras los tonos sonaban y yo rezaba para que oyera su teléfono por encima del ruido de la fiesta, Justin comenzó a seguir el movimiento de su pie con la cabeza.
-¿Donde estás?, te están esperando todos,... -comenzó a decir su madre cortando los tonos del móvil.
-Pattie, soy Cathy. Verás, hemos tenido un pequeño problema...
-Para mí no es precisamente pequeño,...-murmuró Justin encogiéndose sobre sí mismo.
-...La cosa es que estamos encerrados en uno de los ascensores, en alguna parte entre la primera y la tercera planta.
-¿Y Justin? ¿Cómo esta él? -me preguntó con el típico tono característico de una madre extremadamente preocupada.
-Está bastante pálido y muy nervioso,... seguramente ha estado en mejores situaciones -él sonrió ligeramente cuando escuchó lo último. Me agaché de nuevo a su lado y le aparté el pelo rubio de la frente, estaba comenzando a sudar, exactamente como cuando se enfermaba y le venía la fierbre- ¿Qué hago para ayudar?
No fui muy consciente de que a quién le dirigía esa pregunta, pero fue su madre la que me contestó.
-Yo voy a buscar a cualquier encargado que nos pueda ayudar lo más rápido posible, tú,...bueno, lo que más funciona es lo más sencillo, distráele. Tienes que intentar hacerle olvidar que está en un ascensor -me explicó, se oía claramente sus tacones caminando con rápidez.
-De acuerdo, no tardes,...-ambas colgamos.
Me senté al lado de Justin, esté siguió ese movimiento casi con desesperación. Le sonreí ligeramente intentando comenzar con mi cometido en ese momento.
-¿Qué pasa?¿Va a traer a alguien? -preguntó, me dí cuenta de que incluso su respiración estaba agitada, le asentí con la cabeza- ¿Qué ocurre? ¿Qué piensas?
-Estaba recordando aquella vez que fuimos a la playa cuando estabámos juntos -fue el primer recuerdo que se me pasó por la cabeza, apoyé la cabeza en la fría pared y le miré, estaba prácticamente en la misma posición que yo- Tú te enfermastes a la vuelta.
-Normal, me caí al agua, y no era precisamente agosto -comentó, volvió a mirar la puerta del ascensor y me fijé en como aumentó la velocidad en su movimiento con el pie. Le cogí la mano que tenía más próxima a mí y le obligué a mirarme.
-Pillaste una buena gripe, es verdad. Pero lo pasamos bien -era cierto, tenía esos momentos muy recientes en mi cabeza- De todos modos, tu madre y yo te cuidamos cuando te pusiste malo.
-Sí, claro que no me olvido de eso. Cada vez que venías a casa, mamá siempre me perseguía para que me tomará un plato de sopa y yo lo único que quería era quedarme a solas contigo, quería que si alguien me tenía que cuidar, fueras tú,... -apoyó su cabeza contra la mía. Sabía que probablemente lo que Pattie me había dado sin percartarse era una excusa para comportarme con Justin, tal y como quería. Pero al parecer, funcionaba.
-Yo siempre seguí allí, Justin. Fuiste tú quién te fuiste, fuiste tú quién me dejaste allí -murmuré trazándo pequeños círculos en la mano que le tenía cogida.
-Sabes porque tuve que hacerlo. ¿Qué sentido tenía continuar cuando rara vez iba a volver a casa para algo más que unos pocos días? ¿Qué sentido tenía atarte a uno de tus primeros novios? Probablemente me hubieras abandonado tarde o temprano. Nunca se acaba estando únicamente con la primera persona con la que sales. La vida tenía que continuar, Cathy, y tuve que dejar que tú siguieras libre en la tuya mientras yo intentaba hacer lo que quería hacer con la mía, aunque fuese lejos de tí -me explicó.
Tragué saliva y me callé por unos segundos, era tan triste escuchar de su propia voz la historia de porqué habíamos roto.
-Por lo menos tú sí que continuaste con ella de nuevo en el tema amoroso. Cada vez que yo lo intentaba no servía para nada. Peyton, Matt,... con ninguno era lo mismo que contigo -me había prometido a mí misma no revelarle eso, pero ya no le encontraba caso no decírselo.
-Ya te dije que eras especial también. Nunca te intenté comparar con nadie, no tenía caso. Ni Jasmine, ni ninguna de esas famosas con las que me quisieron relacionar, ni siquiera Selena,... Fuiste mi primera chica en todos los sentidos, y siempre vas a serlo -ya había parado de seguir el ritmo con el pie, e incluso tenía la respiración más calmada.
-¿Y qué va a pasar ahora? -le pregunté
-¿A qué te refieres?
-A que estamos hablado del pasado. Pero, y ¿ahora? -acomodé mi cabeza en su hombro, noté como me seguía mirándo, totalmente centrado en lo que fuera a decir- Antes me has dicho que todavía te siguen pasando cosas conmigo,...
-Pero eso no implica que... -¿Qué pasaría? -le interrumpí- ¿Qué pasaría si a mí también me seguiera pasando cosas contigo, si, lo que notaste en tu sudadera el sábado si que eran lágrimas?
-¿Estabas celosa de Selena? -me preguntó movimiento la cabeza en mi dirección, su pelo rozó mi rostro.
-Estoy celosa de ella. Estoy celosa de que ahora ella ocupe el poco tiempo que te queda en tu vida. Comprendelo, siento que está ocupando un sitio que antes fue mío,...
-Peyton y Matt,...
-Tú nunca tuviste que verme a su lado, Justin. No eres consciente de cuanto puede doler ver la pareja perfecta que parecéis ser -le interrumpí. Me apartó de su hombro y me miró directamente a la cara.
-Selena y yo no somos una pareja perfecta. Y el primer ejemplo de ello, es que ahora mismo estoy aquí, enloquecido por tí, envuelto totalmente en el recuerdo de lo que fuimos y de lo que podemos ser ¿no puedo considerar eso amar?
Ví lo que iba a hacer escasos segundos antes de lo que hiciera, aún lo recordaba. Se movió lentamente, evidentemente dispuesto a aceptar una negativa si yo se la daba. Realmente, a veces podía llegar a ser muy ingenuo.
Trazó de nuevo de nuevo una suave línea con su nariz en la mía , esta vez con una otras intenciones y rozó suavemente sus labios con los míos, para comenzar con un beso lento, trayendo de vuelta la primera vez que él me había besado, hacía ya tanto tiempo,...

CONTINUARÁ...

  • 231 days ago via site
  • 180

ACABADO!!!! <3 Incluso antes de lo que lo léais, un pequeño adelanto ^^: En el próximo ya habrá beso. Para todos aquellos que ya me lo han pedido xD. Espero como siempre todos vuestro comentarios :)

*Dos días después...*
Dejé pasar el fin de semana sin más. No volví a saber nada, al menos por mi cuenta, de Justin, aunque muy probablemente Christian había hablado con él.
La vuelta al instituto fue extraña. La noticia de que Justin había vuelto a casa se había extendido con rápides, en un principio, no consistía un problema, siempre lo habían tratado como a uno más, en gran mayoría. Pero eso también implicaba, que incluso Ashley, quién se había convertido en una de mis mejores amigas, me había preguntado sobre Justin. Ash era consciente de que Matt y yo habíamos roto, y tenía la ilusión de que volviera a salir con mi "antiguo primer amor". Yo volví a valerme de las evasivas, sin contarle nada de lo que me estaba pasando, aquel tormento lo pasaría sola tarde o temprano. Había pasado muchas cosas sola, sin él,...
Finalmente esos dos días pasaron y llegó el temido miércoles de aquella semana. 30 de mayo. Otra ocasión en la que le vería sí o sí, no podía perderme el cumpleaños de Jazzy. Según me había comentado Chris, habían decidido celebrarlo en un centro que se dividía por plantas en atracciones para niños, evidentemente, cortesía de su hermano mayor.
Mis padres habían desistido de ir, por lo que solo quedabamos Chris y yo. Ambos nos arreglamos aquella noche y sonreí con altanería mientras mamá me daba a mí las llaves del coche. Chris se volvió a enfurruñar interiormente, estaba deseando poder conducirlo.
Cuando llegamos la fiesta ya había comenzado. Justin había reservado la primera planta completa, solo para la fiesta de su hermana. No me sorprendí al entrar contemplar la amplia sala llena de niños correteando. El lugar estaba lleno de cursilerías propias de los cumpleaños; globos, guirnaldas, confetis,... todo atado a los toboganes y columpios de la sala. También distinguí la larga mesa donde estaba la comida, y donde había un gran hueco central, probablemente para dejar la enorme tarta de cumpleaños. Me eché un ligero vistazo, seguramente el vestido morado que llevaba era demasiado elegante.
Jazzy sería demasiado mimada como Justin siguiera así.
Chris se perdió con rápidez entre la multitud, probablemente en busca de Justin, yo opté por evitar la tentación de seguirle.
-Caitlin -me llamó una voz, me giré para toparme con Ryan, el cual llevaba una cómoda camiseta verde, sí, definitivamente iba demasiado elegante.
-Ryan, ¿qué tal? -me miró apurado- ¿pasa algo malo?
Sonrió como si hubiera estado esperando esa pregunta. Me pasó el brazo por los hombros, y yo le miré estupefacta, debido a eso ensanchó la sonrisa.
-No te ilusiones, cariño, me han pedido que te lleve a un sitio -me comentó mientras caminabamos por la fiesta. Por un segundo creí distinguir a Pattie.
-¿A donde me llevas "Butts"? -me quejé mientras miraba atrás de él.
-No te valdrá eso conmigo, Cathy -murmuró con una mueca.
De la nada, oí su risa y me quedé petrificada en el apto. No, por favor, ¿por qué tenía que sonarme así, tan perfecta, tan melodiosa y tan horriblemente familiar? Estaba apoyado en una de las extrañas esquinas de la sala, vestía una chaqueta oscura, que le quedadaba demasiado bien y tenía a Jazzy en brazos, la cual vestía un bonito vestido azul claro y le estaba entreteniendo contándole dios sabe qué.
-Ryan, eres un traidor,... -murmuré mientras esté se iba al lado de Justin, a informarle de que "recadito" ya había venido.
Justin soltó a la niña que se quedó mirándome en plan de suplica, su hermano le negó con la cabeza. Jazzy enfurruñado se marchó con Ryan a los columpios, y Justin me saludó con una sonrisa.
-¿Por qué le has hecho eso a tu hermana? Probablemente quería que le diera su regalo,... -dije echando una mirada por donde se había marchado.
-Que vá, quería quedarse con nosotros... -me seguía mirando sin quitarme la vista de encima ni por un segundo. Volvió a sonreír en el momento en el que lo volví a mirar.
-¿Y por qué no le has dejado?
-Porque quería estar a solas contigo. Estoy buscando formas para acercarme pero parece que tú nunca me ves -soltó lo último de manera acelerada y cansada.
Sonreí, realmente extrañada.
-¿Y qué debería ver? -le pregunté mientras le acomodaba el cuello de la chaqueta por puro instito. Justin me cogió las manos y se mordió el labio, por un segundo dudoso.
-Que me siguen pasando cosas contigo, no sé el qué todavía pero,... -me quedé fría cuando soltó aquello, por la manera tan tranquila en la cual lo dijo- Sé que tienes novio.
-No lo tengo -le rectifiqué rápidamente- Pero tú sí tienes novia.
Nos miramos a la cara, durante un largo momento lleno de tensión, ¿como podía evitar pensar en ello, cuando lo tenía en todo momento en mi mente?
-¡¡Justin, sube a por la tarta!! -fue una orden directa de su padre, que iba de un lado para otro con varios platos, pero que no nos prestaba atención.
De repente, él me agarró por la muñeca y me obligó a caminar.
-¿Pero a donde me llevas tú ahora? -me comencé a quejar, él caminaba muy decidido delante de mí. Llegamos a una parte alejada del local, al lado de los ascensores. Llamó el que teníamos más cercano. Me quedé de piedra.
-Pero, ¿tú no tenías miedo a los ascensores?
-Se llama fobia, pánico,... Pero esto es urgente y tú no te me escapas -el ascensor llegó y me obligó a meterme dentro.
-Mira que eres exagerado... -murmuré mientras subía el ascensor tres pisos más arriba.
De sopetón, el ascensor pegó una tremenda sacudida, y ambos acabamos en el suelo. Nos levantamos ligeramente doloridos. El ascensor se había parado en seco y por más que intenté hacer funcionar los botones, estos parecían que también estaban estropeados. Miré de reojo a Justin, el cual había cogido un ligero tono blanquecino cuando leyó la verdad en mi rostro.
-Vale, esto no es una exageración,...

CONTINUARÁ...

  • 233 days ago via site
  • 170

ACABADO!! xD Me he puesto a acabarlo para hoy, porque es posible que mañana no hubiera podido subirlo. Tengo un examen de lengua el jueves y tengo que estudiar, lo normal, vamos...¬¬ Aunque le he dedicado menos tiempo, espero que os guste de igual manera ^^

Mientras se perdían de mí vista y veía como Justin tomaba la mano de su novia, no pude evitar pensar en la imagen de familia que daban. (...)
***
Dí un portazo nada más entrar en casa. No me encontraba de muy buen humor. Siempre me ocurría lo mismo, una vez que me entristecía, me entraba una rabieta conmigo misma. ¿Por qué tenía que sentirme tan mal? ¿Por qué tenía que importarme lo que hicera con su vida sentimental? Estúpida, definitivamente era una estúpida.
-¿Y? ¿Cómo habéis pasado la noche? -me saludó Chris a su manera mientras se paseaba desde el recibidor con una tostada a medio comer. Tenía el pelo ligeramente alborotado, pero ya se había vestido con ropa de calle.
-Divina, la mejor noche de mi vida -murmuré entre dientes irónicamente mientras subía por las escaleras lentamente.
-¡Vaya! ¡Algo interesante habréis tenido que hacer Justin y tú! -comentó con una sonrisa juguetona, me paré en seco en mitad de las escaleras.
-Serás idiota...-le aseguré con un tono cansado, no me apetecía volver a enfadarme con él.
-Estas rara...-comentó- ¿no piensas desayunar?
-No me apetece, dile a mamá que ya cogeré algo después -comencé a retomar el camino a mi habitación- Por cierto, Justin me ha pedido que te diga que vendrá otro día a darte la revancha, que no te preocupes.
-Vale...
Cerré la puerta de mi cuarto con más sigilo que la anterior. No me apetecía pensar, por lo que cogí unos vaqueros limpios, una camiseta y me dí una ducha. Me relajaba sobre manera cuando lo hacía, pero cuando estaba aclarándome el champú del pelo, la radio me jugó una mala pasada. Comenzaron a sonar los primeros acordes de "Overboard". Segundos después ya había salido de la ducha y había desconectado la radio totalmente.
Todo a mí alrededor intentaba ponerme de peor humor. Probablemente ese era uno de los príncipales problemas de vivir allí. Ponían sus canciones en todo el mundo, ¿cómo no iban a hacerlo en Canada?
Después de secarme el pelo con una toalla, me senté en la cama y encendí mi nuevo pórtatil. Ya tenía como costumbre meterme en twitter, aunque en un príncipio no parecía haber nada inusual, finalmente le dí a la opción de los mensajes. Me quedé ligeramente impresionada cuando me percaté de uno en especial.
Lo había enviado desde su twitter público, no desde el privado. No se había extendido mucho, solo aparecían tres palabras: "lo siento mucho". El mensaje databa de hacía escasos diez minutos. Era extraño pensar que después de meses de ignorancia por internet, lo primero que hacía era pedirme disculpas. Le respondí con claridad y sinceridad: "No te comprendo, no tengo nada que perdonarte". Hablaba en serio, él no me había hecho nada o dicho nada, y tampoco era consciente de lo mal que me sentía por su relación con otra persona. Tecnicamente, para él, no debería haber pasado nada.
Para más sorpresa, no tardó ni un minuto en contestarme, probablemente, Selena estaría ocupada o jugando con los niños en el parque. "Me di cuenta de que la sudadera que te dejé estaba mojada por las mangas antes de irnos"
Me quedé en blanco, ¿y? ¿ahora como podía explicarsélo? Si le contestaba con cualquier historia de los niños mientras él dormía probablemente sería capaz de preguntarsélo a Jazzy, y probablemente esta le contaría de nuestra pequeña conversación arriba de las escaleras. La niña podía guardarte un secreto, pero si la gente le insistía, e intentaban volver al tema después de hablarle de cualquier otra cosa, su hermana se equivocaba y lo soltaba todo. Por lo que decidí irme por las ramas "Debió haber sido cuando me lavé la cara, ¿por qué tendría que llorar por ti, Biebs? xD"
Esta vez la respuesta tampoco tardó en llegar, y adiviné lo que me había respondido antes incluso de leerlo "No lo tengo muy claro, pero he conocido a bastantes chicas en mi vida, y muchas lo hacen o_O"
"Las chicas que lloran son tus beliebers, se emocionan, es normal ;)" Le escribí de manera más traquila, mientras me acomodaba en la cama. Parecía que lo peor ya había pasado.
"Lo sé, pero que yo recuerde, tu también eras una de ellas *___* " -me mordí el labio, ocultándome una sonrisa. Claro que se podría decir que yo formaba parte de ellas.
"Claro que lo soy =) , recuerda como me lo paso en tus conciertos" Había ido a todos los conciertos que había podido, y en todos y cada uno me había sentido orgullosa de él. Aquella vez tardó un poco más en contestarme, me moría de curiosidad por saber que estaría pasando entre ellos dos, si Selena estaba presente mientras Justin me estaba mandando los mensajes, si estaba en los columpios con su hermana,...
"Selena no se diverte en mis conciertos, tú sí" Suspiré cansada, ¿es que siempre íbamos a tratar los mismos temas? ¿Por qué se empeñaba en torturarme sin ni siquiera saberlo?
"¿Te has empeñado en compararla conmigo?" -le escribí no muy segura de sí me iba a gustar fuera lo que fuera a contestarme.
Pasaron los minutos, y no había señales de él, por lo visto ya había agotado el escaso tiempo que tenía para mí. Por lo que decidí ignorar el ordenador y marcharme abajo y pillar mínimamente una fruta.
Cuando bajé al comedor, solo estaba mamá metiendo los platos en la alacena. Me saludó con una sonrisa por un instante, pero me miró extrañada cuando se fijó detenidamente en mi rostro.
-Cariño, ¿estás bien? -comencé a toquetear todas las frutas que estaban en el bol central de la mesa.
-Claro que estoy bien, ¿por qué no iba a estarlo? -me quejé mientras cogía una manzana roja y le daba un mordisco, su dulce sabor estalló en mi boca, y está ligeramente reseca, me lo agradeció.
-No sé, a lo mejor había pasado algo anoche,...
-Todo fue bien anoche, mamá, no te preocupes,... -le aseguré de marcharme de vuelta a mi cuarto. Teóricamente no le había mentido, todo había ido bien, por la noche.
Entré de vuelta en mi habitación y me decidí a apagar el ordenador cuando me percaté del último mensaje que Justin me había enviado, hacia pocos segundos; "Nunca he comparado contigo a nadie, Cathy, siempre has sido especial para mí"
Realmente me sorprendía su capacidad para hacerme sentir bien con unas simples palabras, aunque todo mi mundo estuviera del revés.

CONTINUARÁ...

  • 237 days ago via site
  • 120




CAP 6: Bueno, este lo he terminado escuchando dos canciones en particular; la de "What you mean to me" de Starstruck y la de "Fantasma de amor" de Selena. No sé si las habréis escuchado, pero un poco más y lloro hasta yo xD. Espero los comentarios con ganas ^^


-Hola, Selena,(...) *** -¿Pero que ha pasado? -me preguntó Jazzy por décima vez mientras me tiraba de la manga de la sudadera. Yo me encontraba sentada al lado de la puerta de su habitación en el piso superior. La había encontrado despierta nada más llegar. La niña había oído cuando Selena había levantando la voz y no entendía porque se estaba montado tanta locura a su alrededor.
-Ya te lo he dicho, Jazzy, Selena ha venido a visitar a tu hermano -murmuré, estaba realmente intranquila con respecto a lo que pudiera estar pasando en el piso inferior.
Justin finalmente se había despertado y había encontrado a Selena mirándome con miradas furtivas en el recibidor, una situación no muy cómoda que digamos, aunque tampoco la culpaba. Probablemente yo hubiera pensado lo mismo de haber estado en su lugar. Recordaba perfectamente su expresión cuando la había visto a mi lado, evidentemente no se la experaba, aunque evidentemente era Selena quién se había llevado la mayor sorpresa.
Justin me había pedido con voz débil que me marchará arriba a vigilar a los niños mientras él hablaba con Selena. Yo le había obedecido por primera vez sin rechistar. No quería meterme en más problemas de los que probablemente ya me habría metido. Aunque me marché rápido me dió tiempo a oír las primeras quejas, por parte de ambos, por lo que las cosas no pintaban bien. Solo tenía claro una cosa, por muy confundida que me sintiera con respecto a Justin, no me apetecía ser el motivo de su ruptura.
-Eso lo entendí. Pero no porqué gitan -me insistió la niña, yo la miré dudosa, ¿qué podía entender una niña de escasos tres años de estas cosas? Nada, absolutamente nada.
-Verás, es que Selena se ha enfadado un poquito porque yo estuviera aquí -intenté comenzar con la mayor facilidad posible.
-¿Y por qué? -me reí ligeramente, era íncreible lo mucho que podías llegar a oír esa pregunta en un niño pequeño.
-Pues porque, ella no me conocía, y no le ha gustado que yo esté aquí con tu hermano,... -las cosas se me ponían díficiles.
-Pero si sois amigos -comentó Jazzy como quién no quiere la cosa, yo le sonreí ligeramente.
-Lo sé, pero como te he dicho, Selena no me conocía, y no sabía que solo somos amigos, y ella es su novia,...
-Eso ya me lo ha explicao -rodeé las rodillas con mis manos y la miré curiosa, ¿que le podían haber dicho sobre eso?
-¿Y qué has entendido?
-Que ella es la amiguita especial de Biebs -me reí divertida, solo Justin podía explicar el concepto de "novia" como "amiguita especial"- A la cual abraza y besa como hacen papá y mamá.
-¿En serio Justin te ha contado eso? -la risa se me había cortado en seco, no era muy agradable oírlo de la boca de su hermana.
-No, eso me lo dijo papá. Para que no me pareciera rago verlos haciendo esas cosas románticas.
No le respondí, tenía un incómodo nudo en el estómago, eché una ligera mirada hacia abajo, hacia el salón, por las escaleras desde donde me encontraba. Parecía que las voces ya se habían calmado. Jazzy siguió ese movimiento con la mirada.
-¿Te asusta? -me preguntó de manera inocente, como solo los niños pueden hacer.
-¿Qué?¿Asustarme, el qué? ¿Las voces de antes?
Me negó lentamente con la cabeza, su sedoso pelo se movió con aquel movimiento.
-Que Justin tenga una amiguita especial -era increíble lo mucho que podían llegar comprender los niños la mayor parte del tiempo.
-¿Por qué iba a asustarme, Jazzy? -negué ligeramente con la cabeza sin dirirgirle la mirada, continuaba mirando hacia abajo.
-Porque ahora, a lo mejor ya no tiene tanto tiempo para tí -el nudo del estómago se tornó rápidamente a mi garganta, para intentar convertirse en lágrimas. Me mordí el labio con fuerza para contenerlas. La niña no tenía de idea de que yo también había sido la novia de su hermano hacia unos años, nadie se lo había contado, nadie había querido urgar en la herida. Evidentemente no podía comprender, el diferente sentido que tenía aquellas palabras para mí. No entendía la mucha razón que tenía, porque si bien Justin tenía ahora el noventa por ciento de su vida dedicada a su carrera, allí, en Los Angeles, ese diez por ciento ya no podía ser para mí tampoco, finalmente lo comprendía. No era consciente de cuanto dolía. Jazzy no había vivido lo suficiente para comprender el sufrimiento que se pasaba cuando el destino te obligaba a abandonar a alguien al que tanto quería, y nunca volver a encontrarlo como lo habías dejado antes.
-No llores -murmuró la niña. Yo me sequé rápidamente las lágrimas de mis rostro , las cuales no habían servido de nada intentar evitar, con las mangas de la sudadera- Seguro que Justin encuentra tiempo para estar contigo.
Era demasiado triste para mi orgullo que una niña me estuviera consolando, por lo que decidí que era hora de marcharse.
-Jazzy, me voy a cambiar de ropa y me vuelvo a casa -le informé mientras me levantaba, la niña asintió con un movimiento corto y yo me metí en el cuarto de baño, donde aún estaba mi ropa.
Me cambié rápidamente, dispuesta a marcharme con la misma rápidez. No me apetecía hablar con nadie, pero evidentemente no creía conveniente marcharme sin más.
Bajé las escaleras, con Jazzy siguiéndome, a un paso más lento. Cuando finalmente entré en el salón me encontré con el ambiente tenso, pero visiblemente mucho más calmado. Selena estaba en la punta del sofá donde yo había estado durmiendo, con el codo apoyado en el sofá y sosteniéndose la cabeza, me echó una mirada de recelo pero al mismo tiempo con una mezcla de disculpas. Justin, en cambio, estaba sentado a su lado, también receloso, pero no quitaba la vista de encima a Selena, el nudo en la garganta me volvió a dar otra punzada.
-Bueno, me marcho, ya es muy tarde, probablemente me estarán esperando en casa para desayunar -no tenía idea de que hora sería, pero sinceramente, no me importaba, solo quería salir de allí.
Solté la sudadera en la silla que tenía más próxima y estaba por marcharme cuando Selena me llamó por mi nombre, finalmente, Justin le había contado quién era.
Se acercó a mí, con un ligero suspiro, hasta que finalmente optó por sonreírme, y mirarme realmente arrepentida.
-Lo lamento mucho, Cathy. No tenía ni idea quién eras, y realmente soy muy impulsiva -yo le negué con la cabeza restándole importancia.
-No pasa nada. Lo entiendo, yo hubiera pensado lo mismo, en serio -le contesté, por un momento, realmente sincera.
Selena sonrió y cogió en brazos a Jazzy, que nos había estado mirando confundida. La niña no se quejó de aquello, ya que ya estaba acostumbrada, pero tampoco parecía muy cómoda.
-Bueno, y ahora que ya está todo aclarado, ¿qué te parece sin nos vamos tú, tu hermano y yo a dar un paseo por el parque? -la niña le asintió contenta, porque era muy consciente de que se refería al parque que tenía los columpios nuevos.
-Claro,... Cathy -era la primera vez que Justin había abierto la boca y su tonó de voz me desconcertó, continuaba receloso y un tanto arisco- Dile a Chris que no se preocupé, que ya me pasaré otro día a darle la revancha. -Se lo diré,... Levantarón a Jaxon y todos salimos de allí. Se despidieron de mí poco después, cuando torcieron para la esquina hacia el parque. Mientras se perdían de mí vista y veía como Justin tomaba la mano de su novia, no pude evitar pensar en la imagen de familia que daban. (...)

CONTINUARÁ...

  • 238 days ago via site
  • 155

Bueno, finalmente he acabado el capítulo 5º. Si me vieráis en el recreo terminandolo de escribir. Mis amigas me miraban con cara rara xD. Espero que este os guste más, que me he tirado mucho rato pensandolo :/. Tenía ya lo principal del cap, pero me faltaba de que iban a hablar Cathy y Justin ^o^. Espero como siempre vuestros comentarios, muchas gracias a todos aquellos que esperan mis capítulos con la misma ilusión que la que pongo yo cuando los escribo. GRACIAS!! <3

Por un instante no supe que contestarle ¿Que podía decirle? Ni siquiera entendía a que quería referirse. O puede que sí... e incluso yo misma intentaba negarmelo. ¿Como podía entablar una conversación así con alguién como él? Era un chico al cual no le importaba ligar con cualquier chica, pese a que tuviera novia, y yo era el ejemplo presente en ese momento. ¿Qué me estaba pidiendo, un rollo de una noche cuando ella lo esperaba en los L.A.? Ella, él y sus perfectas vidas,...
-No bromees con esto, Justin -le pedí mientras le soltaba con cuidado sus manos de mi cintura, él volvió al ataque sin dejar que me alejara de sí, parecía ser consciente de que su cercanía me confundía, tenía la ligera esperanza de que eso significara de que al menos él también estaba confundido. Era la única explicación que le podía encontrar a lo que me estaba pidiendo.
-No estoy bromeando -me contradijo. De hecho parecía que era sincera y eso solo me descolocaba aún más- Siempre que vuelvo a casa es cuando me doy cuenta de cuanto te he extrañado.
-Justin, por favor, déjalo ya. No quiero oír más -miré para otro lado, angustiada de lo mucho que me reconfortaba esas palabras.
-No me mientas, sí quieres -afirmó con una risa, le volví a mirar, esta vez enfadada, ¿qué risa le podía encontrar a aquello?
-Tú no sabes lo que quiero -le corregí- Nadie puede saberlo, no lo sé ni siquiera yo,...Aclaremos esto de una vez, Justin ¿qué me estás pidiendo?
-Nada que no me quieras dar -aseguró muy serio.
-Sí, claro, que sepas que aún me acuerdo del último cumpleaños que pasaste aquí,...
-Aquella vez, tú también querías, Cathy, ambos queríamos,...
-Claro que quería. Estaba loca por ti, te necesitaba, te hubiera dado todo lo que me hubieras pedido,...
Del silencio que nos rodeaba, de repente, se oyó el inconfundible lloro de Jaxon. Ambos nos miramos impactados por unos segundos, habíamos estado demasiado metidos en nuestra propia burbuja, tanto que nos habíamos olvidado de que los niños dormían arriba. Fui la primera en apartar la mirada y levantarme. Oí un ligero suspiro de Justin antes de subir arriba para calmar a Jaxon.
Por suerte los niños ya dormían en habitaciones separadas, por lo que por lo visto Jazzy no se había enterado de nada, ella tenía el mismo sueño profundo de su hermano mayor. Jaxon, solo estaba alterado, por lo que me dediqué a pasearlo por la habitación meciendolo. Tardé lo suyo, puesto que el niño probablemente notó lo nerviosa que yo me econtraba. Lo solté en su cuna con cuidado, y le acaricié su pelo rubicundo, era increíble como se parecían los tres hermanos entre sí.
Bajé lentamente de vuelta al salón, no me sorprendí al encontrarme a Justin acurrucado en un lado del sofá. Ahora tenía una vida muy ocupada, por lo que en cualquier momento se podía quedar dormido perfectamente, sin ni siquiera darse cuenta.
Me acomodé en el otro lado del sofá, no me apetecía marcharme a una habitación y alejarme de él. Podía ser más generosa conmigo misma, mientras él estuviera durmiendo. Me acomodé a su lado, pero sin llegar a tocarle, aunque sabía que no se iba a despertar. En la oscuridad de la habitación, y mirandole, finalmente me quedé dormida.
****
Me desperté de sopetón por culpa de unos insistentes golpes en la puerta de la casa. Abrí los ojos y me topé con Justin, que continuaba tranquilamente dormido, a mi lado, y con una mano abandonada en mi cintura. No tuve oportunidad para recrearme en ello, porque los golpes no paraban. Me levanté con cuidado no despertarle, salí del salón y miré a mí alrededor ¿dónde estaban Pattie o Jeremy? ¿Había sido capaz de vernos su madre en el sofá y dejarnos ahí, sin molestarse? Lo pensé un escaso segundo, sí, seguramente sí.
O bien continuaban durmiendo, cosa que dudaba, o bien se habían ido a comprar, ya que tenía una vaga imagen de lo que quedaba en la nevera de la noche anterior cuando hice las tortillas para Justin y Jazzy.
Miré de reojo el reloj mientras me acercaba al recibidor. Las 9:45 AM. No tenía idea quién podía venir un sábado por la mañana a esas horas, teniendo en cuenta de que solo los amigos de Justin sabía que estaba aquí y de que ellos nunca se levantarían tan temprano un sábado.
Adormilada como estaba, me salté el preguntar quién era, tomé el pomo de la puerta y la abrí de un tirón.
La mano la cual había estado golpeando la puerta se quedó parada en seco en el aire cuando observó que la puerta se abría.
Tanto ella como yo, nos quedamos mirándonos unos segundos, totalmente impactadas. ¿Qué hacía ella allí? ¿Que sabía Justin? Su rostro, que hasta hacía unos segundos había tenido una ligera sonrisa de bienvenida, adquirió una mirada tosca, desconfiada. Probablemente había reconocido la sudadera que llevaba puesta.
De repente, lo recordé todo. Era cierto. Ella no me conocía físicamente, podía ser cualquier persona para ella. ¿Y que podía decirle yo ahora? Me había quedado en blanco. ¿Tenía que decirle que la chica que estaba en la casa de su novio con una de sus sudaderas, y que había dormido con él era solo una amiga? Justin, continuaba en el salón, profundamente dormido, y totalmente inconsciente de lo que sucedía allí.
Intenté sonreír, para quitar la máxima tensión al asunto.
-Hola, Selena,...

CONTINUARÁ...
Postdata: NO SOY MALA!! xD

  • 240 days ago via site
  • 170

He aquì la 4º parte!! Finalmente, está me ha costado más, porque no tenía una ideal inical, en la próxima veréis, la voy a liar, pero a lo bestia!! xD Como siempre, espero vuestros comentarios y que os guste mucho :D

Y finalmente, sino contábamos a Jazzy, que de hecho dentro de un rato ella también estaría durmiendo como su hermano, Justin y yo estabamos solos... Eso no era algo que precisamente me pusiera tranquila.
Justin me sonrió ligeramente, por un segundo creí que me había vuelto a leer la mente. De hecho, Justin parecía incómodo de repente, como si se hubiera percatado de lo mismo que yo.
-Bueno, si no te importa,...-comenzó a decir mientras volvía a sentarse en el sofá. Reinició de nuevo la partida, le miré realmente incrédula.
-¿De verdad te vas a pasar toda la noche jugando a la Xbox? ¿En serio? -le pregunté con Jazzy aún en mis brazos, la cual estaba jugando con mi pelo tranquilamente.
-No, claro que no -dijo él con un fingido tono herido- Llegado un momento, pensaba irme a dormir.
-Serás tonto,... -murmuré, se rió, por lo que me escuchó- y como tu hermano es tonto, nosotras solas nos vamos a ir a prepararnos la cena, ¿de acuerdo?
-Yo quiero tortilas -Jazzy sonrió y me pidió que la bajara. Soltó a Derek en la mesita pequeña del salón y salió corriendo hacia la cocina.
-No pienses que te voy a hacer la cena por tu cara bonita -le informé antes de seguir a la niña. La cual ya se estaba intentando sentar en la silla, le eché una mano y la acomodé al asiento.
-Te voy a hacer una tortilla buenísima -le dije mientras comenzaba a sacar los platos de la encimera y los huevos de la nevera.
-Pero a Justin no -canturreó Jazzy.
-Exacto, a tu hermano no...
-¡Vale, de acuerdo, ya voy yo a hacerme la cena! -oí como se quejaba desde el salón, después apareció en la cocina resignado, observó mi expresión divertida- Es que no me gusta que Jazzy tenga una mala impresión de mí, y yo también se hacerme la comida, no sé si te acuerdas,...
-Me acuerdo de tu dotes culinarias, es por eso que me preocupa que te hagas tú solo la comida -le recordé conteniendo una sonrisa, mientras batía los huevos.
-La última vez quemó la pisa -recordó Jazzy, ahí no pude contenerme y me eché a reír. Justin miró a su hermana con una mueca por un segundo, después me miró y sonrió.
-Vale, lo admito, no se me da muy bien. ¿Qué tengo que hacer para que en vez de dos tortillas, sean tres? -apoyó los codos en la mesa de la cocina y me miró inocentemente alzando las cejas. Le miré detenidamente, se divertía jugando conmigo de ese modo, se lo notaba.
-De acuerdo, te haré una. Pero me debes un favor -me miró divertido, pero me asintió sin pensarselo. O tenía mucha hambre o no le importaba lo que yo le pudiera pedir en un futuro.
Mientras cocinaba, Justin cogió a la niña y se la sentó en su regazo. Pensé sin remedio en como sería Justin cuando fuera padre, como serían sus hijos,... bueno, probablemente sería su mujer quién alimentará a los niños, eso era lo único que tenía por seguro.
Justin comenzó a cantarle a Jazzy una canción, todo por distraerla. Era un buen hermano, de eso no tenía duda. Rápidamente me di cuenta de que la canción era Hero y me sorprendió el hecho de que no cantará una canción que fuera suya.
-¿Desde cuando cantas ese tipo de cosas? -le pregunté cuando acabó y mientras echaba el aceite en la sartén.
-Probablemente será desde que esta niña está enganchada al canal de Disney Channel -comentó mientras hacía cosquillas a Jazzy, la cual se reía sin parar. Cenamos los tres juntos, sin más discursiones. Para sorpresa mía, Justin no puso queja alguna de la comida. Y mucho menos su hermana que se comió su parte en tiempo record, la niña no tardó en bostezar y pedirme que la acompañara a la cama.
-Ya la llevó yo, tú mejor ve a ponerte el pijama -dijo Justin mientras sacaba a Jazzy de la silla y esta se acomodaba en su hombro.
-¿Pijama?¿Qué pijama? -me quedé en shock por unos segundos.
-¿Cómo que qué pijama? Mamá me dijo que te ibas a quedar aquí a dormir y además ya es muy tarde -miré de reojo él reloj de la cocina, las 23:30...
-No he traído pijama -murmuré realmente avergonzada de no haber caído en la cuenta de que mi madre también habría esperado que me quedará allí a dormir, de todos modos, ya lo había hecho antes.
-Bueno, siempre podrías optar por... -observó mi expresión de advertencia antes de continuar- iba a decir que te puedo buscar aunque sea una sudadera, eres una mal pensada.
-Yo no soy mal pensada, tú en cambio sí -miré a la niña que estaba en sus brazos- Y lleva a Jazzy arriba de una vez, ya se ha quedado durmiendo. Volvió al rato con una sudadera en las manos y con el pijama puesto. Era un conjunto sencillo de pantalones grises y una camiseta negra con el logotipo de Supra.
-¿Donde han quedado los pijamas de Spiderman? -le pregunté mientras cogía la sudadera. Oí su risa mientras entraba en el baño y me ponía la sudadera. Era de un color azul claro, con el logotipo de los lakers, parecía ser antigua, pero pese a eso me cubría hasta casi más de medio muslo y me sobraba media manga. Salí del baño más avergonzada que antes, Justin volvía a estar sentando en el sofá, esta vez mirando la MTV, estaban dando el vídeo de Girls run the world, evidentemente, Justin, a su manera volvía a estar embobado, por lo que no prestó atención a mi atuendo. Sentí sin pecatarme los celos a los que él se había referido cuando yo había estado viendo a Johnny. Y no pude evitar pensar que sentiría al ver a Selena.
Me senté a su lado en el sofá en silencio, ni me miró, probablemente tendría que esperar a que Beyoncé desapareciera de la pantalla para que me dirigiera de vuelta la palabra.
-Parece que tus gustos tampoco han cambiado -comenté de manera distraída, creyendo que no me escucharía.
Rápidamente me echó una mirada de arriba a abajo, supe que me había sonrojado hasta la punta del pelo, cuando se quedó un buen rato mirando mis piernas. Era plenamente consciente de que Justin, como todos, era un adolescente con las hormonas revolucionadas, todos lo eramos.
-Creo que no -sonrió y se mordió el labio- Te sienta muy bien mi sudadera.
Me eché un rápido reojo, no entendí que me podía ver en aquel momento, sin contar la parte de pierna que la sudadera dejaba al descubierto, parecía que tenía quince kilos más.
-¿Bromeas? Si parezco un saco de patatas -le dije mientras daba vueltas a un hilo suelto de la colcha del sofá.
-Pues debo confensarte que me vuelven loco las patatas -comentó mientras me acercaba a él por la cintura y me abrazaba como a un osito de peluche.
-¿Justin?¿qué haces? -me quedé sorprendida, ya que en mi mente solo se repetía la frase: solo amigos, solo amigos, solo amigos,... -
-Me quiero quedar un rato más aquí contigo, viendo la tele, nada más, pero como antes de que me marchará,...

  • 243 days ago via site
  • 165

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